LO OBSERVABLE: PRODUCTOS, DESECHOS Y RESIDUOS DE LA PRODUCCIÓN ÓSEA
2. UNA PROPUESTA PARA LA CLASIFICACIÓN DE LOS PRODUCTOS ÓSEOS
A mediados de los años setenta, y en oposición a los planteamientos de G. R. Wiley y P. Philips (1953)
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con respecto a la significación del artefacto en arqueo- logía, R. Bartra (1975: 67) reafirmaba los principios que en este sentido marcan cualquier estudio realizado desde una perspectiva materialista, cuales son:
-la noción de los artefactos como instrumentos de producción;
-la noción de los artefactos como resultado de pro- cesos de trabajo;
-y el reconocimiento de que el estudio de los ar- tefactos constituye una manera de aproximarnos al conocimiento de una parte de las fuerzas productivas.
Como parte integrante de dichas fuerzas producti- vas, todo artefacto óseo participó, al menos, en un pro- ceso de trabajo que modificó la morfología natural del soporte hasta adecuarla a los parámetros del satisfac- tor perseguido. En este sentido, independientemente de su carácter artefactual, los productos óseos registra- dos en los contextos arqueológicos han podido desem- peñar, sucesiva e incluso alternativamente, el papel de obtejos de trabajo, medios de trabajo o productos. De este modo, un punzón empleado en la fabricación de cestos de cáñamo actúa como medio de trabajo hasta el momento en que la necesidad de mantener afilado su extremo distal lo convierten en el objeto de trabajo de otro proceso de trabajo distinto, del mismo modo que su fractura y su ulterior transformación mediante el reciclado, pueden convertirlo en un producto distin- to del que fuera originariamente.
Todo ensayo de ordenación y clasificación de obje- tos óseos debería tener en cuenta en primer lugar una clara distinción entre “útiles” y “utensilios”, dos tér- minos que no expresan contenidos equiparables, entre otros aspectos, en cuanto a la energía invertida en la transformación y adecuación de unos y otros al des- empeño de actividades encaminadas a un fin concreto.
Se trata de una diferencia de importancia no menor (lull, 2007: 17) que ha marcado de distinto modo los trabajos desarrollados en este sentido a un lado y otro del Atlántico. Mientras que el interés fundamental de los investigadores europeos se ha orientado hacia la clasificación y análisis de artefactos, en América se ha dedicado un esfuerzo mucho mayor al estudio de los expedient tools, descritos a menudo en Europa como
“producciones de hueso poco elaboradas” o “produc- tos d’economie” (lemoine, 2004).
Entre los artefactos producidos cabe señalar una doble orientación con respecto a su consumo: por un lado, aquéllos destinados a participar como medios de trabajo en otros procesos productivos, es decir, impli- cados plenamente en el conjunto de prácticas socieco- nómicas de las que ellos mismos han sido resultado; y por otro lado, bienes cuyo consumo no está implicado en aquéllas.
Resulta fundamental establecer, por tanto, como primer estadio de clasificación, a qué tipo de consumo se encontraba orientado cada tipo de producto. En este sentido, autores como J. Montané (1982: 200) incidían en que todo producto…
…puede tener dos destinos: servir para la produc- ción o servir para el consumo que no sea productivo.
De tal manera los resultados de la producción se clasi- fican en productivos e improductivos.
Y en pleno acuerdo con esto, G. Sarmiento (1992:
24) establecía estos dos mismos tipos de consumo de la producción:
-consumo productivo, cuando los artefactos se reincorporan al proceso productivo como medios de producción,
-y consumo no productivo, cuando los productos son consumidos directamente por los hombres y muje- res de la comunidad.
Sin embargo, esta distinción no deja de presentar ambigüedades, como la propia autora señalaba al res- pecto del consumo no productivo: no resulta del todo exacto desvincular el consumo de ciertos productos –como por ejemplo los alimentos– de los procesos productivos, pues aquéllos son el medio por el que se renueva la energía invertida por la fuerza de trabajo en éstos últimos; por esta razón su consumo no dejaría de redundar, al fin y al cabo, en el proceso productivo. En el caso de los objetos óseos, cabría también reflexionar al respecto de si un peine o un botón constituyen pro- ductos de consumo productivo o improductivo, ya que el aseo y cuidado del cabello o el abrigo del cuerpo se implican en el mantenimiento de los individuos y, por tanto, de la fuerza de trabajo de una sociedad.
Para soslayar los problemas que plantea esta difu- sa separación entre un tipo y otro de consumo otros investigadores han preferido discriminar entre arte- factos mediales –los implicados en la producción de otros bienes– y artefactos finales –aquellos destinados directamente al consumo sin participación en otros procesos de trabajo (risch, 2002: 20).
A pesar de que en alguna ocasión hemos empleado la distinción entre consumo productivo y no produc- tivo como primer criterio discriminador en el análisis de los productos óseos (lóPez Padilla, 1998), en la actualidad nos inclinamos a considerar, creemos que de modo más correcto, dos tipos básicos de artefactos:
-artefactos mediales, orientados preferentemente a un consumo en el seno de prácticas socioeconómicas, entre los que encontramos todos los artefactos vincu- lados directa o indirectamente con la producción y/o mantenimiento de objetos;
-y artefactos finales, muchos de ellos destinados preferentemente a un consumo en el seno de prácticas sociopolíticas, es decir, consumidos en el marco de relaciones en que se concretan las formas políticas e ideológicas de la sociedad.
La ordenación de los artefactos óseos parte, pues, de la identificación teórica del tipo de prácticas so- ciales en las cuales se halla involucrado su consumo, agrupados unos mayoritariamente en un conjunto de útiles o herramientas de trabajo y dentro de éste, dis- criminados unos grupos de otros en atención a los dis-
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IV - LO OBSERVABLE: PRODUCTOS, DESECHOS Y RESIDUOS DE LA PRODUCCIÓN ÓSEA
tintos tipos de actividades productivas en las que se implicaron como medios de trabajo; y en otro lugar, adornos u objetos de carácter simbólico que jamás participaron en aquéllas, sino que atendieron a otros requerimientos del consumo social .
La discriminación de los integrantes de uno u otro grupo de artefactos –así como la identificación de los distintos conjuntos que los componen– se hace básica- mente desde dos planos de observación complementa- rios del registro arqueológico:
a) la información proporcionada por el propio objeto:
-por un lado, la forma general del objeto y su fun- cionalidad teórica atribuida a partir de analogías for- males con objetos de funcionalidad conocida, princi- palmente a través del registro etnográfico.
-y por otro, cuando se dispone de análisis al respec- to, las huellas de uso que informan de la actividad o actividades con las que estuvo vinculado como medio de producción, o las señales de desgaste asociadas a su consumo.
b) la información arqueológica contextual:
-que en algunos casos permite inferir, en escalas de observación mayores, el tipo de implicación de los pro- ductos en determinados procesos productivos o su con- sumo en el marco de determinadas prácticas sociales.
Con respecto al primero de ellos, se ha considera- do prioritaria la evaluación de las huellas de uso, de desgaste y de cualesquiera otras señales conservadas frente a la información deducida únicamente de los rasgos formales del objeto y basada, como vimos, en meras afinidades morfológicas y no en datos de carác- ter empírico como las huellas traceológicas. A pesar de ello, la observación sistemática de éstas más allá de la escala macroscópica sólo ha podido aplicarse en muy contadas ocasiones al amplio conjunto de objetos ana- lizado. Y por otra parte, la calidad de la información contextual referida a los artefactos es muy sensible al método de registro arqueológico utilizado durante la excavación, y para quienes no han sido sus excavado- res, siempre será dependiente del nivel de detalle con el que es divulgada.
En consecuencia, ha sido necesariamente el crite- rio de la forma general y de los atributos físicos obser- vables –único aplicable a la totalidad de la muestra– el empleado en la clasificación de los tipos de objetos, si bien atendiendo y asumiendo la compleja relación que se establece siempre entre forma y función: tal y como lo expresa V. Lull (2007: 192) la primera condiciona, impide y libera al objeto de la misión de “ser todo”
mientras que la segunda se ubica siempre al filo de la indefinición, pues el objeto, para cumplir su misión, precisa de la mediación del sujeto.
“La función, en cuanto previsión de producción, no escribe el destino de las cosas. La producción no las predestina para un fin, sino que las predispone a ser usadas para él.” (lull, 2007: 192)
En los términos empleados por L. F. Bate (1997:
124) aceptamos que ciertamente una forma puede re- ferirse a diversos contenidos, si bien no a cualquier contenido. Como principio organizador de la muestra de objetos óseos analizada, por tanto, hemos asumido la función inferida a partir de la morfología del pro- ducto, lo que convierte la definición de cada uno de los tipos discriminados en meras proposiciones teóricas que deberán ser corroboradas o refutadas en base a los nuevos datos que se registren, tanto en lo que se refiere a los contextos arqueológicos en los que com- parecen como en lo que concierne a la información derivada del análisis funcional de los objetos.
Además de estos dos conjuntos de artefactos, en tercer y último lugar tendríamos todavía otro conjunto integrado por aquellos productos cuyo consumo, se- gún la información disponible, no se puede relacionar con ninguna práctica social en concreto, y que por tan- to restan como artefactos de consumo indeterminado.
En un segundo nivel, una vez discriminados los tres conjuntos de acuerdo con los principios antes enunciados, atenderemos a la distinción de los diferen- tes tipos de artefactos que los integran y a los subtipos o variantes formales que dentro de cada tipo puedan determinarse. Estos tipos y variantes se han propues- to de acuerdo con estimaciones subjetivas basadas en ciertos rasgos observables en el propio artefacto y cla- ramente interrelacionados entre sí:
-variación de la forma general o de las dimensiones del objeto
-tiempo de trabajo invertido
-grado de complejidad morfológica
Puesto que cada conjunto se constituye de una serie de tipos cuya principal característica común es haber sido diseñados para cumplir con eficiencia una misma función, como norma general cabe esperar una cierta tendencia a la similitud morfológica entre ellos, que encontrando su grado máximo de afinidad en la par- te activa –entendida como aquélla que teóricamente concentró el desempeño de la función para la que fue expresamente diseñado el objeto– puede ir creciendo en variabilidad a lo largo del grupo en cuestión. Como primer criterio demarcador de las distintas variantes dentro de cada tipo, la estimación de diferencias sig- nificativas en el trabajo invertido en la obtención del producto se halla así mismo en estrecha relación con el grado de complejidad morfológica que, en atención normalmente a la búsqueda de la máxima eficacia en la realización de las actividades para las que cada arte- facto fue producido, va creciendo de forma acumulati- va en las diferentes variantes consideradas.
De este modo, dentro de cada grupo, los primeros tipos y variantes en la ordenación tenderán a ser aqué- llos que mayor parte de la anatomía original del soporte conserven, ya que cuanto mayor sea aquélla menor será, como norma general, el trabajo invertido en su produc- ción. Una vez traspasado el umbral en el que los proce- sos de transformación de la materia impiden reconocer
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ningún rasgo de la morfología anatómica ósea, sólo será posible atender a las características formales del arte- facto para establecer los criterios de ordenación.
El método empleado para la designación de cada grupo de artefactos ha consistido en la elección de una letra cualquiera del alfabeto según un criterio comple- tamente subjetivo y arbitrario a la que siguen, en una secuencia acumulativa, los números que refieren los grupos, conjuntos y tipos, y que en última instancia pueden acompañarse de una secuencia también acu- mulativa de letras para discriminar distintas varian- tes. Así, tomando como ejemplo el grupo de los picos (grupo P), éstos se dividen en picos rectos (P1) y picos curvos (P2), estableciéndose luego la diferenciación entre picos rectos que conservan partes anatómicas (P11) o no (P12), dividiéndose a su vez éstos últimos entre los que no presentan perforación basal (P121) y los que sí la presentan (P122).
Dentro del conjunto de los artefactos mediales, destinados al consumo en prácticas socioeconómicas, hemos diferenciado los siguientes grupos:
A. Punzones y puntas L. Alfileres
G. Agujas P. Picos
F. Puntas de flecha
E. Cinceles, escoplos, cuñas H. Espátulas, alisadores S. Sierras
I. Percutores
M. Mangos, empuñaduras Y. Fusayolas
Z. Separadores de hebras
Dentro del conjunto de artefactos finales, diferen- ciamos:
C. Cuentas de collar K. Colgantes
Q. Botones y apliques T. Pomos y conteras B. Brazaletes N. Peines
Y finalmente, un grupo de productos para los que por ahora no nos ha sido posible proponer una hipóte- sis de funcionalidad probable que permita relacionarlo con un tipo de consumo determinado:
D. Indeterminados
Pero existe además una porción del material ana- lizado que, mostrando evidencias de su participación en los procesos de producción, no llegaron a integrar el registro arqueológico como artefactos sino como residuos y porciones desechadas de materia prima, o como productos inacabados a los que nunca se llegó a dotar de la totalidad de los atributos que definen a los
grupos artefactuales considerados. La postura adop- tada por algunos investigadores como N. Provenzano (2001) o Sam- Yong Choi (2002) ha sido reunir esta fracción del registro bajo el epígrafe de “piezas téc- nicas”, definidas como aquéllas que, sin constituirse propiamente en ninguno de los tipos discriminados, aportan información sobre las técnicas de trabajo em- pleadas y los procesos de producción implicados en la manufactura de los artefactos óseos.
A esto se añade la necesidad de considerar un plano de información escasamente valorado en las propues- tas de clasificación del material óseo elaboradas hasta ahora, relativo a determinados objetos constituidos en productos reconocibles tipológicamente, pero trans- formados y reciclados, a menudo de forma parcial a partir de astillas o partes fracturadas de los mismos, que lógicamente no responden a patrones uniformes de producción. Estos productos se encuentran normal- mente fuera de la tipología, aunque muchos de ellos, tras su transformación, encuentran acomodo en alguno de los tipos establecidos . En esos casos, hemos optado por adscribir la pieza al tipo de objeto correspondien- te, pero indicando juntamente con la sigla que lo iden- tifica un símbolo (*) que alerta de que el artefacto en cuestión fue sometido a un proceso de reciclaje antes de pasar a formar parte del contexto arqueológico.
Tanto éstos como los desechos y residuos del proce- so productivo catalogados, así como también las prefor- mas o las porciones pre-elaboradas de materias primas óseas se reúnen en un conjunto de objetos vinculados con la producción ósea, pero que no llegaron nunca a constituir un producto normalizado, lo que no excluye que algunos de ellos fueran, sin embargo, usados.
El cuadro tipológico que hemos empleado para la ordenación de los objetos óseos incluidos en nuestro catálogo queda, en consecuencia, organizado del si- guiente modo:
ARTEFACTOS MEDIALES a Punzones
A.1 Punzones de base epifisial
A.11 Punzones de base epifisial sin abertura del ca- nal medular
A.111 Punzones de base epifisial sin abertura del canal medular sobre ulna
A.112 Punzones de base epifisial sin abertura del canal medular sobre metapodio de equino
A.12 Punzones de base epifisial con abertura del canal medular
A.121 Punzones de base epifisial con abertura del canal medular sobre tibia
A.121a Punzones de base epifisial con abertura parcial del canal medular sobre tibia con- servando la epífisis distal
A.121b Punzones de base epifisial con abertura parcial del canal medular sobre tibia con- servando la epífisis proximal
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IV - LO OBSERVABLE: PRODUCTOS, DESECHOS Y RESIDUOS DE LA PRODUCCIÓN ÓSEA
A.121c Punzones de base epifisial con abertura total del canal medular sobre tibia con- servando la epífisis proximal
A.122 Punzones de base epifisial con abertura del canal medular sobre metapodio de rumiante
A.122a Punzones de base epifisial con abertura parcial del canal medular sobre metapo- dio de rumiante conservando la epífisis proximal
A.122b Punzones de base epifisial con abertura total del canal medular sobre metapodio de rumiante conservando la epífisis distal
A.122c Punzones de base epifisial con abertura total del canal medular sobre metapodio de rumiante conservando la epífisis proximal
A.123 Punzones de base epifisial con abertura del canal medular sobre radio
A.123a Punzones de base epifisial con abertura parcial del canal medular sobre radio conservando la epífisis proximal
A123b Punzones de base epifisial con abertura parcial del canal medular sobre radio conservando la epífisis distal
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A123c Punzones de base epifisial con abertura total del canal medular sobre radio con- servando la epífisis distal
A.2 Punzones sin base epifisial
A.21 Punzones sin base epifisial con abertura del canal medular
A.211a Punzones sin base epifisial con abertura del canal medular sobre metapodio de pequeño rumiante
A.211b Punzones sin base epifisial con abertura del canal medular sobre metapodio o tibia de gran rumiante
A.22 Punzones sin base epifisial sin abertura del canal medular
A.221 Punzones sin base epifisial sin abertura del canal medular de sección circular o pseudo-circu- lar en el fuste
A.221a Punzones sin base epifisial de sección circular o pseudo-circular de tamaño pe- queño
A.221b Punzones sin base epifisial de sección circular o pseudo-circular de tamaño grande
A.222 Punzones sin base epifisial sin abertura del canal medular de sección aplanada en el fuste
A.222a Punzones sin base epifisial de sección aplanada de tamaño pequeño
A.222b Punzones sin base epifisial de sección aplanada de tamaño grande
A.223 Punzones sin base epifisial de sección aplanada en el fuste con adelgazamiento central
A.23 Punzones de base apuntada
A.231 Punzones de base apuntada de sección rectangular en el fuste
A.231a Punzones de base apuntada de sección rectangular de tamaño pequeño
A.231b Punzones de base apuntada de sección rectangular de tamaño grande
L alFileres
L.1 Alfileres con cabeza epifisial
L.111 Alfileres con cabeza epifisial sobre fí- bula de suido
L.111a Alfileres de base epifisial so- bre fíbula de suido conservando la epífisis proximal
L.111b Alfileres de base epifisial so- bre fíbula de suido conservando la epífisis distal
L.112 Alfileres con cabeza epifisial sobre fí- bula de ave
L.2 Alfileres con cabeza modificada G agujas
G.1 Agujas de base epifisial
G.111 Agujas de base epifisial sobre fíbula de suido
G.111a Agujas con cabeza epifisial sobre fíbula de suido con un ojo
G.111b Agujas con cabeza epifisial sobre fíbula de suido con dos ojos
G.2 Agujas sin base epifisial
G.211 Agujas sin base epifisial sobre frag- mento diafisiario con restos del canal medular
G.212 Agujas sin base epifisial sobre frag- mento diafisiario sin restos del canal medular
P Picos P.1 Picos rectos
P.111 Picos rectos sobre rama principal de asta de corzo conservando la parte basal
P.121 Picos rectos de sección circular en el fuste sobre porción longitudinal de rama principal de asta de ciervo
P.122 Picos rectos de sección aplanada en el fuste sobre porción longitudinal de rama principal o lu- chadera de asta de ciervo, con doble perforación basal
P.2 Picos curvos
P.211 Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo sin modificación de la anatomía del extremo distal
P.22 Picos curvos sobre luchadera de asta de cier- vo con modificación de la anatomía del extremo distal
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IV - LO OBSERVABLE: PRODUCTOS, DESECHOS Y RESIDUOS DE LA PRODUCCIÓN ÓSEA
P.221 Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo con modificación de la anatomía del extremo distal sin perforación basal
P.221a Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo con modificación de la anatomía del extremo distal sin perforación basal de sección circu- lar P.221b Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo con modificación de la anatomía del extremo distal sin perforación basal de sección rectan- gular
P.222 Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo con modificación de la anatomía del extremo distal con perforación basal
P.223 Picos curvos sobre luchadera de asta de ciervo con ahuecado basal
F PuntasdeFlecha
F.1 Puntas de flecha sobre lámina ósea
F.111 Puntas de flecha sobre lámina ósea sin aletas
F.111a Puntas de flecha sin aletas de hoja ancha
F.111b Puntas de flecha sin aletas de hoja estrecha
F.121 Puntas de flecha sobre lámina ósea de dos aletas incipientes