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EL PROYECTO DE CONSERVACIÓN

4. PROPUESTA DE CONSERVACIÓN PREVENTIVA

A raíz de lo expuesto anteriormente y lo observado en la visita realizada a la Iglesia de San Luís de los Franceses, se pueden adelantar de forma preliminar, todas unas series de consejos y propuestas de controles a realizar para poder planificar de forma correcta una intervención conservativa sobre la colección.

El fin de la Conservación Preventiva es participar en la relación que existe entre la previsión y la curación, participando en el control de aquellos agentes cuya simple presencia o cuya cuantía desproporcionada con respecto a la considerada beneficiosa, inocua o tolerable, haga necesaria su eliminación o corrección.

Conocidos esos agentes, una eficaz política controladora tiene necesidad de la utilización de instrumental detector de dicha presencia y de la implantación de sistemas correctores y/o inhibidores de su acción.

Esos agentes o factores son básicamente: la iluminación, clima, polución y contaminación biológica.

4.1. ILUMINACIÓN.

La iluminación de un bien cultural o del interior de un edificio que contenga obras de arte, también es tarea de un especialista que tenga en cuenta, a la hora de diseñar el proyecto de luminotecnia, los requisitos mínimos que debe cumplir con vistas a evitar la incidencia negativa que puede ejercer en su conservación y a facilitar su contemplación sin modificar su percepción cromática.

No obstante, se pueden avanzar una serie de recomendaciones elementales que palían en gran medida los daños derivados de un deficiente sistema de iluminación.

La solución pensable para la iluminación de la iglesia sería la definición de un proyecto de iluminación de acuerdo con las tipologías de bienes que alberga y con las indicaciones anteriormente expuestas, tanto general del ambiente, como puntual de las obras.

De igual forma tendrá que tener en consideración aspectos de legibilidad de la obras y de percepción por parte del espectador, de tal forma que la iluminación sea uniforme y no produzca brillos.

La propuesta de iluminación de la Iglesia debería contemplar tres niveles diferentes: La iluminación de la cúpula mediante la instalación de fluorescentes filtrados con una temperatura de color de 3500 ºK. ubicados perimetralmente en la cornisa de arranque de la misma y dotados de potenciómetros, para conseguir una iluminación uniforme de las pinturas y del espacio.

La iluminación mediante lámparas halógenas de bajo voltaje, con difusor anti UV y

de forma uniforme las obras sobre lienzo y los retablos, al igual que contribuiría a la iluminación del ambiente.

Por último, y con relación a la iluminación natural que penetra en el interior a través de las ventanas, sería conveniente colocar en ellos un sistema de tamiz exterior que sirva tanto para atenuar las radiaciones ultravioletas hacia el interior, como evitar la incidencia de la radiación solar general y la puntual en la obra en determinadas horas del día en función del recorrido solar.

4.2. CLIMA: Humedad y temperatura.

La mejor forma de conservar un bien cultural es mantenerlo en su ambiente original, en el caso que nos ocupa no es siempre posible respetar esta máxima. En estos casos es difícil dar unas normas que permitan la adecuación del objeto de los niveles del interior del edificio a los niveles externos, ya que los condicionantes son muy variados. Este problema en concreto es insoluble cuando se ha de hacer compatible esta función con su conservación.

No obstante, para poder establecer que las actuales condiciones microclimáticas de este espacio a la que están habituadas las obras no se ven alteradas por la intervención arquitectónica, es necesario, antes de iniciar cualquier actuación sobre el contenedor, que se inicie el estudio microclimático del mismo para comprobar la estabilidad o no del actual ambiente.

Para realizar este estudio se debería instalar con la mayor brevedad de tiempo posible, una central microclimática de medición en continuo de los parámetros de temperatura y humedad relativa antes, durante y tras la intervención arquitectónica.

Cuando se trata de mantener un control climático, como se ha dicho anteriormente, es necesario atender simultáneamente a estos dos factores que constituyen un binomio imposible de anular y separar y cuya incidencia sobre los materiales determina, directa o indirectamente, muy serios deterioros.

La única opción para reducir sus efectos es procurar que su actividad se mantenga dentro de unos limites controlados en los que ocasionen el menor daño posible.

Estos limites serán los que determinen el llamado clima optimo caracterizado por la ausencia de grandes oscilaciones sobre la base de una constancia de los índices higrométricos y térmicos.

Estudiar y conocer el medio que envuelve un objeto es una labor difícil, aún siendo consciente de esta dificultad, se pueden dar una serie de recomendaciones, fáciles de llevar a cabo, que pueden paliar o minimizar la incidencia negativa que ejerce este factor de deterioro sobre el objeto, se refiere concretamente a:

- Evitar cambios bruscos de humedad y temperatura en el interior de la Iglesia, conservando la estanqueidad que de forma pasiva suministra el edificio. Para ello es

vital, mantenerlo en buen estado y verificar el cierre de las puertas de acceso a la Iglesia y de las ventanas de comunicación con el exterior.

- Instalar si es posible doble puerta en los accesos principales del edificio.

- Evitar la instalación de cualquier sistema artificial de aire acondicionado o de calefacción sin un estudio previo por parte de un especialista que garantice, además del bienestar de las personas, la óptima conservación de los objetos y bienes que contiene la Iglesia.

4.3. CONTAMINACIÓN BIOLÓGICA.

Sería conveniente realizar un estudio pormenorizado biológico como microbiológico sobre todas las obras presentes en la iglesia, mediante una detallada inspección del estado en que se encuentran todos los elementos realizados en madera.

Como ya se ha dicho en el apartado de identificación de los factores biológicos de alteración, el control y/o eliminación de los agentes biológicos, es muy difícil ya que depende en gran medida del tipo de agente y de su incidencia.

Su erradicación exige en algunos casos recurrir a métodos costosos que necesitan de infraestructura técnica y humana muy específica (desinfección o desinsectación puntual o global).

Por eso es indispensables hacer una comprobación, para averiguar, si lo que se aprecia a simple vista, corresponde o no a una presencia biológica o microbiológica activa.

4.4 PROGRAMA DE MANTENIMIENTO.

Sería conveniente definir tras la intervención de restauración, un programa de mantenimiento y control continuado de las condiciones de conservación de las obras restauradas, de las instalaciones y de las estructuras con una periodicidad a definir.

Dicho programa debería ser también extensible al resto de las actuaciones propuestas en las restantes colecciones y así como áreas intervenidas del inmueble.

4.5 CONCLUSIONES.

Las conclusiones que podemos extraer en relación con la conservación preventiva del conjunto estudiado, es que existen dos tipos de acciones para conservar el legado de la Iglesia de San Luís de los Franceses.

La primera de ellas consistirá, como hemos podido observar, en actuar directamente sobre el conjunto con una operación de conservación-restauración. Es por ello que a lo largo de este apartado se ha intentado poner de manifiesto la necesidad de realizar una fase cognoscitiva, lo más pormenorizada posible, de las causas de degradación que

afectan tanto al bien inmueble como a los bienes muebles presentes, para no intervenir de forma invasiva respetando el delicado equilibrio contenedor-obras.

La segunda acción en la que queremos hacer hincapié, consiste en actuar sobre el entorno, ya que generalmente el deterioro accidental o natural que afecta a cualquier tipo de colección, es siempre el resultado de la influencia del ambiente (climática, biológica, física o humana).

Esta acción se denomina prevención y consiste en asegurar la salvaguarda del conjunto actuando sobre las causas de su deterioro, con una investigación y control de las causas de degradación por ser éstas menos visibles, no obstante, de no atajarlas a tiempo a largo plazo se volverán a producir deterioros tanto o más dañinos que los anteriores.

Ambas acciones son importantes y complementarias para obtener un buen resultado.

Claro está que una actuación de este tipo implica disponer de tiempo para efectuar los estudios, para evaluar correctamente los datos y para poner apunto el tipo de intervención necesario que permita erradicar, en lo posible, los factores de deterioro que afectan a este complejo conjunto.

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