En el concepto marginalia5se integran una serie de motivos iconográfi- cos de carácter predominantemente profano que decoran zonas no ocupa-
FOTO137. Escudo de los Ballesteros del semipilar C. Cp.
69. (No ha sido posible mejor fotografía por estar el capitel oculto por el retablo mayor.)
5 TEIJEIRA PABLOS, M. D. “La iconografía marginal en la transición del Gótico al Renacimiento”, Actas del IX Congreso Nacional de Historia del Arte. León, 1992, págs.
377-388.
das por los temas principales o secundarios del programa de diferentes elementos, o partes de ellos, de una obra artística, aquí arquitectónica.
Esta clase de motivos puede hallarse en todo tipo de artes, aunque son especialmente frecuentes en las figurativas no exentas.
La condición de marginal no la tiene esta iconografía solamente por su situación en la obra –muy variable6– y por su habitualmente pequeño tamaño, sino también por su accesoria participación en el programa prin- cipal elaborado para ella; su importancia con respecto a él depende del grado de matización y complementación de contenido que puede añadirle.
Otro hecho que refuerza la idea de marginalidad de dichas represen- taciones es que la parte profana no solía entrar en el programa iconográ- fico principal que elaboraba el comitente; ésta, o la mayor parte de ella, se dejaba habitualmente a discreción del artista al que se le encargaba la obra quien, en función de sus conocimientos y preferencias, la adecuaba, más o menos apropiadamente, a la finalidad y al tono general de la ico- nografía principal o primaria de la obra o la desligaba totalmente de la misma, ya que lo marginal es el reino de la permisividad, del capricho y del predominio del componente imaginativo. Frecuentemente, con estas imágenes se diseñaban programas iconográficos específicos que se labraban en espacios concretos y bien definidos, como portadas, arquerí- as de los arcosolios, sarcófagos, conjuntos de capiteles o de ménsulas, algunas zonas de lienzos de pared de capillas, etc.; para su desarrollo lo marginal no sólo ofrecía posibilidades para un libre juego de la fantasía, sino que en su terreno, donde la censura no actuaba con tanto rigor como en las representaciones sacras, comenzaría la afluencia en la escultura arquitectónica de motivos de género y de temas tomados de la vida coti- diana.
Por el contrario, la mayor libertad que con respecto al marco, la fun- ción, la proporción y el programa tiene la temática profana marginal con relación a la principal, o incluso a la secundaria, le proveen de las venta- jas de poder ser utilizada en espacios que de otro modo estarían desapro- vechados y de ser más espontánea y expresiva de la vida cotidiana; ade- más, estas condiciones le permiten extenderse a todo tipo de obras, siendo las más destacadas en escultura las sillerías de los coros, los capiteles y ménsulas, las portadas y los conjuntos funerarios. Estas características
6 Es posible hallar escultura arquitectónica marginal en zonas desde muy próximas al espectador hasta tan lejanas que, prácticamente, no pueda ser apreciada por él; puede encontrarse en emplazamientos desde preferentes hasta en casi inaccesibles, en lugares desde muy visibles hasta casi imperceptibles.
hacen que los ejemplos de obras en las que dicha temática es cuantitativa- mente importante sean muy abundantes, aunque quizás sea escasa su tras- cendencia cualitativa en el total de la iconografía de finales del gótico.
La iconografía marginal se desarrolla a lo largo de todo el gótico, pero se convierte en copiosa y generalizada a finales del periodo, siendo determinante para su abundancia y variedad el especial interés que la decoración y el carácter narrativo en la escultura arquitectónica tiene la corriente hispano-flamenca, dominante, sobre todo en Castilla, en el último tercio del siglo XVy primeras décadas del XVI.
En la iglesia de la Trinidad de Alcaraz se labraron relieves de este nivel iconográfico en los capiteles de los pilares y semipilares de las naves –con la excepción de los que he incluido entre los de iconografía de nivel secundario–, en las ménsulas sobre las que cargan algunos ner- vios de las bóvedas, en la portada principal y en algunas otras zonas accesorias del templo.
1.3.1. IMÁGENES DE LOS CAPITELES(CP7) DE LOS PILARES Y SEMIPILARES DE LAS NAVES
Los grupos de arcos tienen la línea de impostas a diferente altura del suelo y por tanto los capiteles corridos de las semicolumnillas y baque- tones donde se apoyan se tienen que “romper” en capiteles corridos más pequeños para adaptarse a ella. Para poder sistematizar su estudio los clasificaré de la manera siguiente:
– Capiteles bajos.
Denominaré así, lógicamente, a los que se encuentran a menor distancia del pavimento. Son los capiteles desde donde parten los arcos de comuni- cación entre los tramos de las naves laterales y la central y entre los tra- mos de la nave del evangelio y sobre los que cargan los nervios de las bóvedas de las naves laterales. Son excepción, los consideraré interme- dios, un capitel del pilar I, uno del semipilar Ñ y dos del semipilar O. El del pilar I y el del centro del semipilar Ñ porque el arco de paso del tramo
7 Los capiteles son corridos, pero a lo largo de cada uno de ellos suelen aparecer labrados diferentes grupos iconográficos y éstos se han numerado independientemente; cada núme- ro va precedido por las siglas Cp con el fin de indicar que ese relieve concreto figura en un capitel y no en una ménsula (Mn), clave (Cl), portada (Pt) u otro lugar del templo.
tercero al cuarto arranca más alto que el de paso del segundo al tercero;
los del semipilar O porque para que se mantuviesen siempre a la misma distancia del suelo, ya que la zona en la que se halla asentado está en pro- gresiva elevación por medio de gradas, fueron tallados escalonados.
– Capiteles altos.
Recibirán esta calificación los que se encuentran más lejos del suelo; de ellos arrancan los arcos y nervios de las bóvedas de la nave central.
– Capiteles intermedios.
Llamaré así a los que están situados entre los bajos y los altos. De ellos salen los arcos de comunicación entre los tramos de la nave de la epísto- la, pero, además, hay capiteles de esta clase en otros soportes. Así ocurre en los superiores de los ya citados semipilares Ñ y O. También es inter- medio el capitel del semipilar P que forma pareja con el del O para servir de apoyo al arco de paso al pequeño tramo que prolonga por el fondo la nave del evangelio.
Todo lo expuesto hace que los pilares exentos tengan arranques de arcadas, nervios y capiteles a diferentes alturas; lo mismo ocurre en algunos semipilares. Particularizaré la disposición que tienen los capite- les en los pilares exentos.
– Pilares H y J. Cada uno tiene:
• Un capitel corrido bajo que abarca todo su perímetro menos la parte que corresponde a los arcos fajones de las bóvedas de la nave de la epístola. La porción de capitel que da a la nave central se labró mol- durada, pero sin relieves (fot. 138).
• Un capitel corrido a media altura sobre las semicolumnillas y baquetones en que apoyan el arco fajón y los cruceros de los tramos correspondientes de la nave de la epístola.
• Un capitel corrido alto sobre el que cabalgan los arcos fajón y cru- ceros del tramo de la nave central que les corresponde.
– Pilares G e I. Cada uno de ellos muestra:
• Un capitel corrido bajo en torno a todo su perímetro con la porción que da a la nave central solamente moldurada.
• Un capitel corrido bajo sobre el que cargan los arcos fajón y cruce- ros de la nave central que les corresponde.
– Pilares E y F. Por su estructura yuxtapuesta y modificada por las alte- raciones sufridas en los primeros tramos de las naves laterales no se presentan hoy con la morfología originaria; no obstante –es razonable suponer que cuando se obraron ambos fuesen semejantes–, a juzgar por lo que puede apreciarse de lo que de ella queda, la clasificación por altura de los capiteles no diferiría de la que ahora presentan, es decir:
• Una disposición igual que en los cuatro pilares anteriores en la parte del soporte que es semejante a ellos (pilar E2 y pilar F2).
• Capiteles bajos individualizados en las semicolumnillas de las jam- bas de los arcos de comunicación a la nave central y al segundo tramo de la lateral.
• Capiteles corridos bajos sobre las semicolumnillas que recibirían la carga de los nervios de la bóveda de crucería cuatripartita corres- pondiente.
FOTO138. En las porciones de los capiteles corridos de los pilares exentos de la iglesia que dan a la nave central no se esculpieron relieves, se dejaron solamente
moldurados. En la foto la zona correspondiente del pilar H.
• Una ménsula (la Mn. 1) en el pilar F; sobre ella carga uno de los nervios cruceros del segundo tramo de la nave de la epístola.
Una vez diversificados los capiteles por la diferente altura que les separa del suelo se estudiará la iconografía de los relieves que se labra- ron en ellos.
He considerado como un relieve a cada uno de los frisos o escenas que creo que tienen sentido unitario, es decir, las representaciones que se hallan esculpidas en un mismo espacio unitariamente bien delimitado de los contiguos. Unos relieves son más largos que otros o tienen más ele- mentos figurativos que otros, pero todos, tanto los mayores como los menores, serán contabilizados como una unidad.
1.3.1.1. Capiteles bajos (fig. 12) – Pilar E:
Como se dijo anteriormente, el E es un pilar de sección compleja, ya que tiene el aspecto de estar formado por la yuxtaposición de dos soportes, el E1 y el E2, que, a su vez, presentan bastantes variaciones en sus series de capiteles.
– Cuerpo E1:
El cuerpo E1 posee dos series de capiteles, a los que llamaré bajos infe- riores porque están algo más cerca del suelo que los que luego denomi- naré bajos.
* Primera serie.
La primera serie está compuesta por dos conjuntos diferentes de capiteles:
• Conjunto 1º. El primer conjunto lo constituyen los dos capiteles de cada uno de los pares de columnillas que ornan el frente de la jamba del arco que comunica el primer tramo de la nave del evangelio con el presbiterio. Las molduras inferiores son circulares y poligonales las superiores.
• Cp. 1 y Cp. 2. Cardinas (fots. 139 y 140).
Los capiteles están decorados con cardinas y es aceptable su estado de conservación. Forman conjunto con los relieves Cp. 34 y Cp. 35 del semipilar L.
REPRESENTACIONES DE LOS RELIEVES DE LOS CAPITELES BAJOS
1. Cardinas 2. Cardinas 3. Cardinas 4. Cardinas 5a. Cardinas 5b. Cardinas 7. León y ¿leona?
8. Figura irreconocible 9. Par de cisnes
10. Cisne, cabeza de cánido y elemento irreconocible
11. Jarrón con flores 12. Par de seres fantásticos
13. Tallo con racimo de uva y flor de ranúnculo
14. Par de seres fantásticos 15. Rostro de hombre y dos perros 16. Cabeza antropomorfa y par de seres
fantásticos
17. Friso de hojas y flor de ranúnculo 18. Destrozado
19. Destrozado 20. Par de hienas
21. Tallo con dos piñas, hoja de ranúnculo
22. Jabalí alado
23. León y flor de ranúnculo 24. Halcón
25. Hoja y flor de ranúnculo
26. Tallos y hojas de vid y racimos de uva
27. Friso de cardinas
28. Tallos, hojas, flores y frutos de
¿equiseto?
29. Friso de cardinas
30. Animal y elemento destrozado 31. Friso de cardinas y planta sin
identificar
32. Vid con racimo de uva 33. Friso de hojas de plantas
irreconocibles 34. Cardinas 35. Cardinas
36. Escudo con nave flanqueado por cardinas
37. Cardinas 38. Cardinas
39. Escudo con nave flanqueado por cardinas
40. Par de cisnes con una misma corona 41. Destrozado
42. Destrozado 43. Destrozado
44. Friso de hojas de vid 45. Friso de composiciones que
mixturan elementos del roble 46. Cabeza y brazos de un hombre y
perro 47. Serpientes
48. Friso de tallos y hojas de vid y racimos y objeto fusiforme de uva 49. Friso vegetal y zona destrozada 50. Serpiente, hoja de vid y zona
destrozada 51. Destrozado 52. Lagarto
53. Friso de tallos y hojas de vid y racimos de uva
54. Friso de tallos y hojas de vid y racimos de uva
FIGURA12. Plano con la situación de las representaciones de los relieves de los capiteles bajos.
• Conjunto 2º.
Este conjunto lo forman los capiteles del par de columnillas que ornan el frente de la jamba del arco que comunica el primer tramo de la nave del evangelio con el segundo. Las molduras inferiores son circulares y poli- gonales las superiores.
• Cp. 3 y Cp. 4. Cardi- nas (fots. 141 y 142).
Están decorados con cardinas. Forman con- junto con los relieves Cp. 37 y Cp. 38 del semipilar M.
* Segunda serie.
Está formada por los capiteles de una de las tres series que quedan de los capiteles de las columnillas de rincón de las que partían los arcos
de la bóveda –destruida– que cubría el primer tramo de la nave del evange- lio. Tienen las molduras inferiores circulares y poligonales las superiores.
• Cp. 5a. y Cp. 5b. Cardinas (fots. 143 y 144).
Están decorados por cardinas; en el centro se labró el escudo de los Viz- caya, descrito anteriormente porque lo he considerado del nivel icono- gráfico secundario. Forman conjunto con los relieves Cp. 39 del semipi- lar M y Cp. 36 del semipilar L.
FOTO142. Pilar E; cuerpo E1. Cp. 4. Cardinas.
FOTO141. Pilar E; cuerpo E1. Cp. 3. Cardinas.
FOTO143. Pilar E; cuerpo E1. Cp. 5a.
Cardinas.
FOTO144. Pilar E; cuerpo E1. Cp. 5b.
Cardinas.
– Cuerpo E2.
Tiene un único capitel corrido y es de los que denomino bajos (fot. 145).
En el capitel se labraron las escenas siguientes:
• Cp. 7. León y ¿leo- na? (fot. 146).
Afrontadas, pero con sus cabezas vueltas hacia el espectador, de perfil y en posi- ción invertida una con respecto a la otra aparecen las figuras de un león y, quizá, una leona; el primer animal apoyando las patas en el suelo y el otro con las patas hacia arriba; el león tiene algo que no puedo identificar de-
FOTO145. Pilar E; cuerpo E2. Vista general del capitel corrido bajo.
FOTO146. Pilar E; cuerpo E2. Cp. 7.
León y ¿leona?
bajo de su cabeza –el deterioro del relieve no permite saberlo–. La mor- fología de ambos animales es la misma, con la excepción de la melena del de la izquierda, pero la posición de la dudosa leona podría hacer pen- sar que lo que está representado es un mono perezoso colgado de una inexistente rama.
• Cp. 8. Figura irreconocible (fot. 147)
• Cp. 9. Par de cisnes (fot. 148).
Dos cisnes afrontados entrelazan sus cuellos y unen sus picos.
FOTO147.
Pilar E;
cuerpo E2.
Cp. 8. Figura irreconocible.
FOTO148.
Pilar E;
cuerpo E2.
Cp. 9.
Par de cisnes.
• Cp. 10. Cisne, cabeza de cánido y elemento irreconocible (fot. 149).
Adorsada con respecto al ave contigua del relieve anterior se esculpió otra que gira su cabeza para mirar a la pareja precedente o a la cabeza del cánido vista frontalmente que se labró sobre el cuerpo del cisne adya- cente. Junto al ave figura un elemento, quizás vegetal, que por su dete- rioro es irreconocible.
– Pilar F.
Este pilar, como le ocurre al E, es de sección compleja porque parece estar formada por la yuxtaposición de dos soportes o cuerpos, el F1 y el F2. El cuerpo F1 no tiene capiteles góticos porque fueron totalmente eli- minados por Andrés de Vandelvira en la remodelación de la capilla de los Ballesteros. El cuerpo F2 quedó como se construyó en el siglo XV; es decir, con dos capiteles corridos, uno bajo y otro alto, y una ménsula, en donde también se esculpieron relieves.
– Cuerpo F2.
El capitel bajo del cuerpo F2 presenta el frente a la nave central solamente moldurado, por el contrario está decorada con diversos relieves la porción
FOTO149. Pilar E; cuerpo E2. Cp. 10. Cisne, cabeza de cánido y elemento irreconocible.
sobre la que cabalga el arco que comunica la nave principal y el segundo tramo de la de la epístola (fot.
150). Los relieves son los siguientes:
• Cp. 11. Jarrón con flores(fot. 151).
En el relieve está re- presentado un jarrón de pie pequeño, cue- llo estrecho y amplia
panza; tiene sendas asas curvas que van desde los hombros a los labios del recipiente. De la boca salen dos ramas de flores que caen una a cada lado del jarrón en forma de racimo y se extienden lateralmente.
• Cp. 12. Par de seres fantásticos(fot. 152).
El relieve está muy erosionado y tiene rota toda la parte derecha; se con- serva incompleto el relieve de la izquierda, que representa un ser con cabe-
FOTO150. Pilar F; cuerpo F2. Vista general de los relieves del capitel bajo.
FOTO151. Pilar F; cuerpo F2. Cp. 11. Jarrón con flores.
za posiblemente an- tropomorfa, con corta cola y sin extremida- des anteriores. Es casi seguro que en la zona destruida estuvo es- culpida otra figura co- mo la descrita en po- sición afrontada con respecto a ella. Esta pareja debió ser se- mejante a la que está tallada en el capitel alto del pilar H.
• Cp. 13. Tallo con racimo de uva y flor de ranúnculo (fot. 153).
Este relieve también está muy desgastado.
Se labró un tallo de vid en disposición ondulada que genera dos senos; dentro del primero cuelga un ra- cimo de uvas; el inte- rior del segundo lo llena una flor de ra-
núnculo; tiene composición circular con amplio botón de estambres reu- nidos en cabezuela globulosa.
– Pilar G.
El capitel corrido bajo está constituido por los relieves siguientes (fots.
154, 155 y 156):
• Cp. 14. Par de seres fantásticos(fots. 157 y 158)
Es una escena diseñada con gran simetría marcando el eje de la misma una especie de recipiente cónico labrado entre dos seres fantásticos, los que, afrontados y simétricos, ocupan toda la composición. Cada uno de
FOTO152. Pilar F; cuerpo F2. Cp. 12. Par de seres fantásticos.
FOTO153. Pilar F; cuerpo F2. Cp. 13. Tallo con racimo de uva y flor de ranúnculo.
FOTO154. Pilar G. Vista parcial del capitel.
FOTO155. Pilar G. Vista parcial del capitel.
estos seres posee un largo cuello peludo y curvado que semeja la prolongación del cuerpo y un poderoso y bien marcado cuar- to trasero; sus cabe- zas se parecen a las de los dragones y es difícil distinguir si poseen extremidades delanteras, lo que es muy improbable. Es preciso plantearse la consideración de si la
composición con forma de racimo de elementos bulbosos que se talló en la parte trasera del de la izquierda y la composición en ramificación de hojas que se esculpió en el de la derecha constituyen complejas y ramifi- cadas colas –ésa es la impresión que producen, sobre todo en el de la derecha– o son elementos vegetales contiguos y laterales a ellos; la lógica morfológica haría pensar que lo segundo es lo más probable, pero tratán-
FOTO156. Pilar G. Vista parcial del capitel.
FOTO157. Pilar G. Cp. 14. Par de seres fantásticos.
Vista parcial.
dose de seres imagi- narios y viendo las colas que tienen mu- chos de los seres fan- tásticos esculpidos en otros capiteles hay que concluir que es prácticamente seguro que se trata de lo pri- mero.
• Cp. 15. Rostro de hombre y dos pe- rros. (fot. 159).
A la izquierda del re- lieve aparece escul- pido un estereotipado rostro humano sin rasgo alguno digno de destacar; a la dere- cha, y ocupando casi toda la superficie de la escena, se labraron dos perros, de perfil, simétricos, afronta- dos y con las cabe- zas, de tres cuartos,
en contacto; el de la derecha sostiene con la boca el extremo de un obje- to con forma acorazonada que tiene dos abultamientos semiesféricos en la parte superior que no sé identificar y que evocan un torso femenino.
El segundo presenta un labrado en espiral sobre la parte delantera del cuerpo que tampoco sé interpretar.
• Cp. 16. Cabeza antropomorfa y par de seres fantásticos (fots. 160 y 161).
A la izquierda del relieve figura una cabeza antropomorfa esculpida de tres cuartos y sostenida por un robustísimo cuello con escamas o mecho- nes de pelo; la morfología del cuello hace pensar en la representación parcial de un ser fantástico. En el rostro hay que indicar que figuran una chata nariz y unos muy desarrollados y gruesos labios de tipo negroide;
por ello, también puede pensarse en un hombre salvaje con un cuello
FOTO158. Pilar G. Cp. 14. Par de seres fantásticos. Vista parcial.
FOTO159. Pilar G. Cp. 15. Rostro de hombre y dos perros.