MODELO EFQM COMO HERRAMIENTA DE EVALUACIÓN Y GESTIÓN DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR
3.1. INTRODUCCIÓN AL MODELO EFQM
3.1.1. Revisión de los marcos de aplicación de su uso
Este apartado trata de justificar la presencia del Modelo EFQM al ámbito Educativo, a través de las aportaciones de diferentes autores e investigaciones, considerando al modelo como una herramienta de mejora continua.
El modelo EFQM es un genérico para la gestión de la calidad, que se utiliza en todo tipo de organizaciones como un marco multidimensional. Uno de los aspectos más positivos de la EFQM es el uso de la autoevaluación (Nabitz y Klazinga 1999).
En este apartado se estudia una serie de trabajos como los de Martinez, y Ríoperez (2005) y Calvo, Leal, y Roldán (2006), en el que se analiza los marcos de aplicación del Modelo EFQM así como su uso en el contexto educativo.
Como se recoge en el estudio de Martinez y Ríoperez (2005) independientemente del sector, tamaño, estructura o madurez, las organizaciones necesitan establecer sistemas apropiados de gestión. El Modelo de excelencia de la EFQM es una herramienta práctica para ayudar a las organizaciones mediante la medición, en su camino hacia la excelencia, ayudándole a comprender sus lagunas y estimulando la búsqueda de soluciones. Los conceptos de excelencia están alineados con los principios de calidad total.
Las organizaciones utilizan el modelo de excelencia como fundamento para la operativización de las metas a conseguir, desde la planificación de sus procesos, su realización y la autoevaluación para la revisión de su proyecto. Por lo tanto el Modelo europeo de excelencia puede ser utilizado como:
• Herramienta para la autoevaluación.
• Modo de comparar las mejores prácticas entre organizaciones.
• Guía para identificar las áreas de mejora.
• Base para un vocabulario y estilo de pensamiento común.
• Estructura para los sistemas de gestión de las organizaciones.
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En España, el Real Decreto 951/2005, de 29 de Julio establece el marco general para la mejora de la calidad en la Administración General del Estado, que integra de forma coordinada y sinérgica, seis programas para la mejora continua de los servicios. En el capítulo V del citado Real Decreto, correspondiente al Programa de Evaluación de la Calidad de las Organizaciones, se prevé que el Ministerio de Administraciones Públicas determinará los modelos de gestión reconocidos, conforme a los que se realizará la evaluación de los órganos u organismos de la Administración General del Estado.
En este sentido la Resolución de 6 de febrero de 2006, de la Secretaría General para la Administración Pública, por la que se aprueban directrices para el desarrollo de los programas del Marco general para la mejora de la calidad establecido en el ya citado Real Decreto 951/2005, determina en su apartado quinto que, entre los modelos de gestión de calidad reconocidos, se encuentra el Modelo EFQM de Excelencia, indicando que las directrices para su aplicación se encuentran en la presente edición de la Guía de Autoevaluación para la Administración Pública. Modelo EFQM de Excelencia, aprobada conforme al apartado primero de dicha Resolución. Esta guía es una adaptación del Modelo EFQM de Excelencia a la Administración Pública española con objeto de que pueda ser más fácilmente aplicado en sus organizaciones.
Por otra parte en la comunidad autónoma de Andalucía la Dirección general de Administración Electrónica y Calidad de los Servicios ha elaborado el Modelo EFQM adaptado a la Junta de Andalucía, que contempla un conjunto de pequeños cambios con respecto al Modelo EFQM de Excelencia en su versión para el Sector Público y las Organizaciones del Voluntariado original.
Más concretamente, en el sector educativo, la AGAEVE (Agencia Andaluza de Evaluación Educativa) promueve entre sus líneas de actuación sobre modelos de autoevaluación de centros, programas y servicios educativos la elaboración de guías de autoevaluación de centros y servicios educativos conforme a los estándares del modelo EFQM.
Estudios como el de Allen (1997); Cullotta y González (1997); Kosaku (1994);
Landesberg (1999) y Martin (1998) tratan de mostrar como las doctrinas de los
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grandes maestros pueden ser transferidos desde el industrial al campo de la educación, ayudando a transformar las instituciones educativas.
En este sentido dichas instituciones participan del interés por el movimiento de la calidad total, para el logro de la excelencia, a través de la implicación de todos los miembros de la institución, en sus distintos niveles de responsabilidad, en los procesos de gestión y autoevaluación para la mejora y rendimiento de cuentas a la sociedad.
Mel Farrar (2000) insiste en que el modelo puede ser usado beneficiosamente en una organización educativa con una estructura complicada pero con claridad de visión y objetivos, identificando e implicando a los clientes, a los empleados, con una cultura de evaluación continua y una guía para la mejora continua. Por otro lado Saraiva, Rosa y d´Oreyi (2003) reflexionan sobre una investigación desarrollada sobre la incidencia del modelo en una muestra de 47 escuelas Portuguesas. Concluyen diciendo que el modelo EFQM puede aplicarse fácilmente y adaptarse como una poderosa política de mejora que da fuerza a las escuelas.
Mateo (2000) en su defensa argumenta que el modelo ya ha sido adaptado a la realidad educativa y que resulta útil para la reflexión interna de los centros que lleve a su mejora.
Diferentes investigadores afirman (Santana, 1997 y García, 1975) que la Gestión de la Calidad Total es una estrategia de gestión y mejora organizativa exportada hacia la educación desde el sector privado.
La Comisión Europea, promueve, desde 1997, la utilización del Modelo EFQM para la evaluación de instituciones educativas, y son muchas las administraciones educativas públicas que lo han adaptado. En España, la difusión e implantación del modelo se pone en marcha con la resolución de la dirección general de centros educativos, por la que se dictan instrucciones para la implantación con carácter experimental, del modelo europeo de gestión de calidad en los centros docentes. (BOE nº 131, de 2 de junio de 1998). Este impulso de la excelencia en el sector de la enseñanza se ha propagado de forma notoria en los últimos años, impulsada tanto por el club gestión
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de calidad como por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y sus sucesivos titulares como por la confederación española de centros de enseñanza.
Los trabajos de Biehl (2000); Kanji et al (1999); Montano y Glenn (1999); Spanbauer (1995); Weller (2000). Se centran en dos aspectos como principales conclusiones. En primer lugar, la viabilidad de la utilización de gestión de la calidad en el contexto educativo. En segundo lugar, la eficacia de este enfoque de gestión para la mejora de las instituciones educativas en áreas tales como planificación, recursos humanos, administración de recursos y gestión de procesos educativos y administrativos.
De acuerdo con la aportación de Martinez y Ríoperez (2005) la finalidad del modelo aplicado al ámbito educativo es conocer la realidad del centro mediante la autoevaluación a la vez que posibilita reflexionar sobre ella para mejorar sus planes y estrategias. Estas dos características, junto con la implicación de todos en el proceso de autoevaluación y toma de decisiones, se consideran factores que inciden en la mejora de la calidad de los servicios que el Centro educativo presta a la Sociedad. Los nueve factores críticos que se definen en el modelo como facilitadores de un buen funcionamiento de la organización y que se fundamentan en elementos o indicadores servirán para la comprobación sistémica de dichos elementos en la institución y permitirá tener conocimiento del funcionamiento del centro basados en hechos, con el fin de elaborar proyectos y planes de mejora en relación a las necesidades detectadas.
La autoevaluación como medio de recogida de información y mejora continua permite avanzar en el logro de la política y estrategia del centro, teniendo en cuenta la formación del personal y los recursos necesarios para la excelencia.
Por lo tanto, tras la revisión de diferentes marcos de aplicación de usos del modelo, queda reflejado que el Modelo EFQM puede ser empleado como referente para la mejora de la gestión de los centros educativos, aunque en sus orígenes no fuera creado para esa finalidad.
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