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Seguimiento en el tiempo de las prácticas en salud

In document TESIS - Soto Palma Itzel.pdf (página 86-91)

A continuación se presentan los resultados de la asociación en la muestra panel entre las prácticas en salud y las condiciones de empleo. Sin embargo, antes de mostrar los resultados se incluyó en este apartado el seguimiento de cada una de las tres prácticas en salud después de cuatro y diez años para conocer el porcentaje de personas que siguieron realizando la práctica, y cuántas dejaron de hacerla o empezaron a hacerla.

Para conocer las prácticas a lo largo del tiempo se realizaron tablas cruzadas donde se compararon cada una de las prácticas en la muestra basal en relación con la misma práctica cuatro años más tarde y diez años más tarde. Estas tablas cruzadas nos permiten conocer qué tan permanentes son las prácticas a lo largo de la vida de un individuo. A continuación se muestran los resultados separando por hombres y mujeres:

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Cuadro 15. Porcentaje de hombres asalariados según su práctica en salud en 2002 y su seguimiento en 2006 y 2012

Ejercicio 2006 n= 801

Ejercicio 2012 n= 542

No Sí Total No Sí Total

Ejercicio 2002 No 64 9 73

Ejercicio 2002 No 62 11 73

16 11 27 19 8 27

Total 80 20 100 Total 81 19 100

Fuma 2006 Fuma 2012

No Sí Total No Sí Total

Consume tabaco 2002

No 69 7 76 Consume tabaco

2002

No 68 8 76

10 13 23 11 12 23

Total 79 21 100 Total 79 20 100

Refresco 2006 Refresco 2012

No Sí Total No Sí Total

Consume refresco 2002

No 31 20 51 Consume refresco 2002

No 29 22 51

21 28 49 18 31 49

Total 52 48 100 Total 47 53 100

Elaboración propia con datos de la ENNVIH I, II y III Porcentajes ponderados

En el cuadro 15 podemos ver, en cuanto a la práctica de ejercicio de manera cotidiana, que lo más frecuente en los hombres es que sigan sin hacer ejercicio. Del total de la población masculina de la que se tiene información para las tres mediciones el 64% continuó sin hacer ejercicio después de cuatro años y poco menos, 62%, después de diez años. Además, los hombres que dejaron de hacer ejercicio son más que los que adquirieron dicha práctica a lo largo del tiempo. Y de quienes adquirieron dicha práctica es más el porcentaje de quienes la adquirieron diez años después que cuatro años después, posiblemente debido a las enfermedades asociadas con la edad y a su diagnóstico, las cuales aumentan la necesidad de realizar prácticas de autocuidado.

Además, parece que la práctica de ejercicio en los hombres no es una actividad que sea estable a lo largo de la vida, puesto que del total de quienes hacían ejercicio en 2002 sólo 40%

(11/27) continuó haciéndolo cuatro años más tarde y sólo 30% (8/27) diez años más tarde. El

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resto, 59% (16/27) y 70% (19/27) de quienes ya hacían ejercicio dejaron de hacerlo. Lo que nos dice que el hacer ejercicio no es una práctica estable o permanente a lo largo de la vida, sino que más bien es una práctica que puede ser contingente y variable en el tiempo de vida de una persona, posiblemente relacionado con los eventos y momentos de la vida, como la juventud, el tener hijos, el enfermar. En contraposición, lo que sí parece una práctica estable es el no hacer ejercicio, puesto que de quienes no hacían ejercicio 87% (64/73) y 84% (62/73) siguen sin hacer a los cuatro y diez años respectivamente.

En cuanto al consumo de tabaco, observamos que son más frecuentes quienes dejan de fumar que quienes empiezan a fumar. Por lo tanto en la población al seguimiento disminuye ligeramente la prevalencia de fumadores en el 2006 y 2012 respecto del 2002. Además, del total de quienes no fumaban 90% (69/76) siguen sin fumar, empezando a fumar sólo un 10% (7/76).

Y la proporción de quienes ya fumaban y lo siguen haciendo cuatro años más tarde, es sólo 56%

(13/23) y 52% (12/23) diez años más tarde. Es decir, poco menos de la mitad dejó de fumar en un periodo de diez años. En este sentido, a pesar de que fumar es una adicción, en los hombres es más frecuente dejar de fumar que empezar a fumar. Además, la no práctica es casi estable, no cambia con el tiempo, puesto que es una actividad que empieza en la adolescencia y es muy poco frecuente que después de la adolescencia se empiece a fumar. Por el contrario la práctica es menos estable y empieza a reducirse conforme transcurre el tiempo de vida de una persona.

Finalmente en cuanto al consumo de refresco en los hombres podemos ver que tampoco es una práctica completamente estable. Pues 39%(20/51) y 43% (22/51) de quienes no consumían refresco empezaron a consumirlo en 2006 y 2012 respectivamente. Además, de quienes sí consumían refresco y siguieron haciéndolo fue 57% (28/49) de los hombres en 2006 y 63% (31/49) en 2012. Sin embargo también es importante el porcentaje de personas que dejó de consumirlo, 36% (18/49).

A continuación se presentará el mismo cuadro que muestra los cambios en las prácticas después de cuatro y diez años, para las mujeres:

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Cuadro 16. Porcentaje de mujeres asalariadas según su práctica en 2002 y su seguimiento en 2006 y 2012

Ejercicio 2006 n= 467

Ejercicio 2012 n= 311

No Sí Total No Sí Total

Ejercicio 2002 No 73 9 82

Ejercicio 2002 No 70 12 82

14 4 18 12 6 18

Total 87 13 100 Total 82 18 100

Fuma 2006 Fuma 2012

No Sí Total No Sí Total

Consume tabaco 2002

No 90 3 93 Consume tabaco

2002

No 89 4 92

3 4 7 4 4 8

Total 93 7 100 Total 92 8 100

Refresco 2006 Refresco 2012

No Sí Total No Sí Total

Consumo refresco 2002

No 39 19 58 Consumo refresco 2002

No 37 20 57

16 26 42 15 28 43

Total 55 45 100 Total 52 48 100

Elaboración propia con datos de la ENNVIH I, II y III Porcentajes ponderados

En cuanto a las mujeres y su práctica de ejercicio podemos ver que, al igual que en los hombres, lo más frecuente fue seguir sin hacer ejercicio. Después de cuatro años el porcentaje de mujeres que empieza a hacer ejercicio es menor que el porcentaje de mujeres que deja de hacer ejercicio. Sin embargo, esto cambia a los diez años, pues el porcentaje de las mujeres que empiezan a hacer ejercicio aumenta y alcanza el mismo porcentaje que las que dejan de realizar ejercicio. Esto, al igual que en los hombres, puede ocurrir porque más mujeres empiezan a realizar ejercicio a una edad adulta debido a que se vuelven más comunes los diagnósticos de las enfermedades asociadas con la edad. Por otro lado, las mujeres que siempre hicieron ejercicio fueron tan solo 4% cuatro años después y 6% 10 años después. Además, 89% (73/82) y 85%

(70/82) de las mujeres que no hacían ejercicio en 2002 siguieron sin hacerlo en 2006 y 2012 respectivamente. Y de las que sí hacían ejercicio en 2002 el 78% (14/18) dejó de realizar esta práctica cuatro años después, una cifra muy grande, a los diez años disminuyó a 67%. (12/18)

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Lo que nos dice que, al igual que en los hombres, el ejercicio es una práctica inconstante, donde es más frecuente dejar de hacer ejercicio que empezar a hacerlo e incluso que seguir haciéndolo.

En cuanto al consumo de tabaco en las mujeres, podemos ver que 96% (90/93 y 89/92) de todas las mujeres que no consumían tabaco siguieron sin consumir a cuatro y a diez años igualmente. Sólo el 3% (37/93) empezó a fumar. En cambio, del total de mujeres que sí fumaban 57% (4/7) siguió fumando cuatro años después y 50% (4/8) diez años después. Es decir, que esta actividad es mucho más estable que la práctica de ejercicio, sobre todo entre quienes no fuman, sin embargo no es una práctica completamente durable en el tiempo porque un 43%

(3/7) y un 50% (4/8) de las mujeres que fumaban dejaron de hacerlo.

Finalmente el consumo de refresco en las mujeres, es muy similar al consumo de refresco de los hombres. A los diez años el 65% (37/457) de las mujeres que no consumía de manera cotidiana refrescos siguió sin hacerlo. Mientras que del total de las mujeres que sí consumían refresco de manera cotidiana 65% (28/43) sigue haciéndolo. Además, si bien es más frecuente continuar consumiendo refresco un porcentaje importante de la población también dejó de consumirlo 34% (15/43) a consumir refresco, y otro porcentaje similar empezó a consumirlo 35% (20/47).

En conclusión podemos decir que las prácticas en salud no son prácticas constantes durante toda la vida, ni siquiera el consumo de tabaco, a pesar de ser una adicción. Es decir, que las prácticas van cambiando a lo largo del tiempo y en relación con los eventos de la vida de una persona. En ese sentido las prácticas tampoco serían un conjunto de prácticas completamente durables en el tiempo, sino que son más bien prácticas que pueden ocurrir en un momento y luego dejar de realizarse. De las tres prácticas estudiadas en esta investigación, la práctica menos estable en el tiempo fue la práctica de ejercicio en forma de rutina. Al mismo tiempo esta práctica fue la que mayormente se asoció con los factores socioeconómicos medidos. Lo que puede reflejar la contingencia de las prácticas sobre todo cuando éstas se relacionan con la posesión de recursos como el tiempo y el nivel económico.

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In document TESIS - Soto Palma Itzel.pdf (página 86-91)