3.- EL TERRITORIO ESTUDIADO
D. CUATERNARIO
3.7. SINTESIS EDAFOLOCICA
Se intentan identificar las unidades taxonómicas a las que pertenecen los suelos del área de estudio y correlacionarlas con la vegetación a gran- des rasgos, dando información, además, acerca de los sustratos geológicos donde se asientan.
Las unidades de suelo identificadas son las siguientes:
Gleysoles.
Etimológicamente deriva su nombre de la palabra rusa "gley" que hace referencia al exceso de agua. Son suelos formados a partir de materiales no consolidados, a excepción de los depósitos aluviales recientes, que presen- tan hidromorfia en los primeros 50 cm. del perfil. Esto origina unas parti- culares condiciones de óxido/reducción muy características de estos sue- los. Las oscilaciones de la capa freática son muy pequeñas a lo largo del año (un metro como máximo), por lo que la renovación del aire dentro del suelo es muy escasa. La cantidad de materia orgánica suele ser elevada, puesto que los restos orgánicos que caen al suelo no se descomponen con rapidez, dando lugar a un horizonte Al de cierto espesor que se puede de- finir como hidromuli o hidromomer. En los gleysoles no se presentan acu- mulaciones de sales superiores a 8 mmhos/cm. a 25 oC.
Se localizan normalmente junto a los cursos de agua y lagunas, donde la vegetación suele ser bastante variada, desde olmedas, saucedas y fresne- das, hasta la vegetación herbácea de juncos y cañaverales. Pueden enraizar en este tipo de suelos, plantas pertenecientes a las clases de vegetación Isoeto-Nanojuncetea, Phragmitetea y Molinio-Arrhenatheretea en condi - ciones de humedad edáfica normales para estos suelos. Cuando las condi- ciones de profundidad del suelo lo permiten suelen entrar las ripisilvas de la Querco-Fagetea. Por el contrario, si el suelo, además padece un cierto grado de nitrofilia, pueden instalarse comunidades vegetales referibles a la clase Bidentetea tripartiti.
Solonchaks.
Su nombre procede de la palabra rusa "sol" = sal, identificativo del alto contenido en sales de estos suelos. Su origen puede ser de distinta naturale- za, pero el resultado final siempre es el mismo, un alto contenido en sales en el extracto del suelo superior a los 8 mmhos/cm. a 25 oC.
El ión sodio en altas concentraciones es tóxico para las plantas, de ahí que sólo se hayan seleccionado específicamente unos cuantos táxones que resisten estas condiciones desfavorables; aquí la manifiesta suculencia de los vegetales suele ser una forma frecuente de contrarrestar la alta presión osmótica que hay en el suelo.
Las comunidades más características que se desarrollan sobre este tipo de suelos son las de la clase Arthrocnemetea fruticosi, y cuando la salini- dad es sensiblemente menor se suele instalar además la clase Juncetea ma- ritimi. También puede aparecer la clase Frankenietea pulverulentae cuan- do además de salinidad, el suelo presenta nitrofilia.
Litosoles.
Procede del griego lithos" = piedra. Se trata de suelos brutos, no evo- lucionados, que tienen muy poca profundidad, aflorando frecuentemente la roca madre a la superficie, o se encuentra a escasa profundidad (10 cm.). Se originan por la inalterabilidad de la roca madre, o por fenóme- nos de erosión/arrastre muy fuertes que suelen ocurrir tras la deforesta- ción. Con frecuencia el suelo se acumula en las grietas y fisuras de las ro- cas haciendo que la vegetación arbórea sea inviable en estos ecótopos. Se encuentran emparentados con las terras rossas (luvisoles) en las partes más llanas y con Rendzinas, Cambisoles y Kastanozems en las pendientes de- pendiendo del grado de la misma y del material geológico subyacente. De- bido a su origen, no se asocian a ningún tipo de sustrato geológico en par- ticular.
La vegetación que se desarrolla sobre este suelo se puede denominar, genéricamente como pionera, al ser ésta la primera que se asienta sobre un suelo prácticamente desnudo. Se instalan las comunidades rupícolas de las clases Asplenietea rupestris, Phagnalo-Rumicetea, Thlaspietea rotundifolii en derrubios; sobre calizas rezumantes la clase Adiantetea y cuando ade- más hay algo de nitrofilia suele aparecer la clase Parietarieteajudaicae. No es raro, por otro lado, encontrar en muchas ocasiones asociaciones de la clase Tuberarietea guttatae.
Luvisoles.
De la palabra latina "luyo" = lavar, por la acumulación en profundidad de arcillas. La característica más importante de este tipo de suelos es tener un horizonte argílico (B) con saturación en bases superior al 50 % en una
profundidad no superior a 125 cm. No tiene un horizonte A móllico, care- ce del horizonte eluvial E álbico y de otros horizontes de diagnóstico como para ser incluidos en otras unidades de suelos. Los luvisoles por lo general, presentan fenómenos de arrastre y sedimentación hacia las partes más lla- nas del relieve. También se dan fenómenos de rubefacción por deshidrata- ción de óxidos de hierro (argilización), la cual consiste en liberación de la arcilla heredada del material de origen y de argiluviación (iluviación de ar- cillas) dando lugar a un horizonte Bt (horizonte argílico) de naturaleza prismática y poliédrica. Estos suelos suelen evolucionar hacia un cambisol cálcico por una carbonatación secundaria en el perfil (FITZPATRICK,
1984).
En este tipo de suelos se instala un gran número de comunidades vege- tales, siendo tal vez la más representativa los coscojares de Pistacio- Rhamnetalia alaterni, no permitiendo, normalmente la implantación de vegetación potencial debido al escaso espesor del suelo. También se suelen instalar en estos suelos los retamares de Cytisetea scopario-striatae, los matorrales de Ononido-Rosmarinetea y los pastizales de Tuberarietea.
Cuando el sustrato goza de un cierto grado de humedad se suelen instalar comunidades de Festuco-Brometea.
Rendzinas.
Proviene del vocablo polaco "rzedzic" = ruido, por el sonido que pro- duce el arado sobre el suelo delgado y pedregoso. Son suelos con un conte- nido en carbonato cálcico superior al 40 % que se han desarrollado sobre material calcáreo fuertemente consolidado. Tienen un horizonte A mólli- co y una significativa coloración oscura en la superficie debida al complejo arcilla-humus-calcio el cual, es muy estable, confiriéndole características de estabilidad estructural al perfil (AhC). No se considera como un buen suelo forestal por la falta de suministro de agua, al ser un suelo no profun- do, pero el nivel de nutrientes es muy elevado y favorece que la vegetación que allí se implate alcance un gran desarrollo.
En el territorio de estudio, la vegetación que se instala en este tipo de suelos es de las clases Lygeo-Stipetea, cuando la roca madre está lo bas- tante disgregada como para que las raíces de las plantas puedan penetrar profundamente en el perfil. Cuando el suelo tiene humus mulI y cierto grado de humedad (nunca gleysol) se desarrollan las comunidades de la clase Rhamno-Prunetea. Pero sin duda la vegetación de mayor importan- cia que se desarrolla aquí es la vegetación potencial arbolada de la clase Quercetea ilicis, puesto que estos suelos tienen una clara vocación forestal.
Su conservación depende de la topografía, en gran medida, por ser caracte- rístico de laderas de montañas, puesto que en zonas más llanas y con
mayor profundidad evolucionan a Kastanozems (suelos forestales en senti- do estricto).
Kastanozems.
Deriva de las palabras latina "castaneo" = marrón y rusa "zemlja" = suelo, para indicar la particularidad de estos suelos muy ricos en materia orgánica. El perfil es mucho más profundo que en las rendzinas por tener un horizonte B cámbico, que al ser carbonatado es Bk, o Bt si es argílico;
por ello tiene una disponibilidad hídrica mayor y una clara vocación fo- restal. En superficie se presenta un horizonte A móllico, sin otro tipo de horizontes de diagnóstico que lo caracterice. Su presencia está vinculada con la topografía (pendientes muy suaves).
El nivel alto de materia orgánica, el pH moderadamente básico, la po- tencia del suelo y las condiciones de aireación favorecen la implantación de la vegetación boscosa de la clase Quercetea ilicis, si bien cuando hay humedad edáfica permite un muIl forestal en donde se introducen las co- munidades de Querco-Fagetea.
Fluvisoles.
Procede de la palabra latina "fluvius" = río, para hacer referencia a los depósitos aluviales recientes y a las planicies de inundación. Son suelos minerales brutos desarrollados sobre sedimentos recientes de tipo marino, fluvial, lacustre o coluvial que se caracterizan por tener el horizonte A ócrico, úmbrico o hístico. Su principal característica es tener una disminu- ción de materia orgánica en el perfil de forma irregular. Se localizan sobre yacimientos del cuaternario, bordeando los cursos de agua, del territorio, que por ser ricos en carbonato cálcico reciben el nombre de Fluvisoles cal- cáreos. Presentan unas condiciones fisicas muy favorables, un elevado contenido en macro y microelementos, aunque a veces el contenido en materia orgánica sea relativamente bajo. Son los típicos suelos de aprove- chamiento agrícola, siempre que se enmiende la falta de materia orgánica por abonado. Estos suelos si son adecuadamente tratados pueden evolucio- nar a cambisol o de lo contrario pasarán a Regosol.
La clase que puede estar ampliamente desarrollada sobre este tipo de suelos es la Stellarietea mediae.
Cambisoles.
De la palabra "cambiare" = cambio, referente a los cambios de color, estructura y consistencia que resultan de la intemperización in situ. Desta- ca la presencia de un horizonte B cámbico, que al ser carbonatado en la mayoría de las ocasiones es un Bk: en la parte más superficial del perfil hay un horizonte A ócrico. Están emparentados con un elevado número de unidades edáficas, entre ellas Regosoles, Fluvisoles, Kastanozems, etc.
Se localizan sobre pendientes suaves y materiales no consolidados (de ahí su parentesco con los Regosoles) y son eminentemente agrícolas. Tienen una buena profundidad de perfil, por lo que las reservas hídricas son las adecuadas para la mayor parte de los cultivos.
Las clases que mejor se desarrollan en este tipo de suelos es Stellarietea mediae y algunas comunidades de Salsolo-Peganetea.
Regosoles.
Proviene de la palabra latina rhegos" = manta, que hace referencia al manto de material suelto que se ubica sobre el centro duro de la tierra. Son suelos no desarrollados o escasamente desarrollados, también llamados suelos minerales brutos o simplemente esqueléticos. Sólo presentan un ho- rizonte de diagnóstico superficial A ócrico, siendo su perfil característico del tipo AhC. Se les considera precursores de un gran número de suelos, estando vinculada su presencia a la topografía del entorno. Si el contenido en carbonatos totales supera el 15 % tenemos el Regosol calcáreo que es muy frecuente encontrarlo en el territorio en la parte central sobre las cali- zas jurásicas. Si por el contrario el contenido en carbonatos no supera el
15 % tenemos el Regosol éutrico, localizado en la zona sur del territorio sobre materiales del Trías (Villamanrique. Puebla del Príncipe, etc.). Con- llevan una buena aplicación agrícola por tener buenas condiciones físicas, pero las químicas se han de mejorar con aportes de materia orgánica y en- miendas pertinentes.
Sobre los Regosoles éutricos se desarrolla bien la vegetación pionera de Tuberarietea guttatae; cuando existe cierto grado de humedad edáíica, du- rante la mayor parte del año se suele desarrollar bien la Artemisietea vul- garis y cuando el regosol está algo suelto, removido y, más o menos, nitri- ficado se suelen desarrollar comunidades de Onopordetea acanthii. Tam- poco es raro encontrar algunas comunidades de la clase Salsolo-Peganetea en este tipo de suelos, siempre que las arcillas que lo formen, liberen a la solución de cambio del suelo un cierto grado de sales (sin llegar a ser sali- no en ningún caso).