Del sistema de mentalización al sistema de neuronas espejo: una transición relacionada con la
5.3. El sistema de neuronas espejo y el sistema de mentalización
5.3.3. Resultados
La Figura 5-8 muestra simultáneamente toda la información relativa a los cuatro contrastes de interés, brevemente descritos a continuación.
Figura 5-8. Los resultados de los contrastes JP > JM (en rojo) y RP > RM (en amarillo) tienen intersección vacía. No se encontró ningún incremento significativo de actividad en los contrastes JM > JP y RM > RP.
El contraste RP > RM ya lo conocemos pues coincide con el contraste de observación empleado en el análisis de conjunción la primera parte (Figura 5-5, Tabla 5-1), aunque ahora se analizará con más detalle. Como se ha indicado anteriormente, reveló diversas áreas (frontales, parietales, occipitales y temporales) que estuvieron más
activadas durante la observación de las repeticiones de las partidas jugadas contra el oponente humano respecto a las partidas jugadas contra la máquina.
Por lo que respecta al contraste simétrico al anterior (RM > RP), que todavía no había sido calculado, no se encontró ningún incremento significativo de la señal.
Los resultados de los contrastes JP > JM y JM > JP pueden verse en la segunda parte de este capítulo (Figura 5-7, Tabla 5-2).
Por último se comprobó que los resultados de los contrastes JP > JM y RP > RM tienen intersección vacía, tal y como muestra la Figura 5-8.
5.3.4. Discusión
Comparación de las fases de observación
Un resultado interesante proviene de la comparación directa de las dos condiciones de observación. Como RP > RM es uno de los dos contrastes que se emplearon para definir las áreas especulares (i.e., los vóxeles activados durante la observación en el análisis de conjunción), una parte de las regiones que revele debe tener propiedades espejo. Esto se puede comprobar en la Tabla 5-1 y en la Figura 5-5, donde se muestra una extensión de las regiones de neuronas espejo de la Figura 5-4.
Sin embargo, también han aparecido áreas que no manifiestan propiedades especulares. Este es el caso de las regiones situadas en BA 19, BA 37 y BA 39, que están implicadas en la percepción del movimiento biológico (Vaina, Solomon, Chowdhury, Sinha, & Belliveau, 2001), y en nuestro caso deben haber sido activadas por los movimientos del adversario humano. La actividad encontrada en el giro temporal medio probablemente haya sido producida por la percepción de la cara del contrincante (Allison, Puce, Spencer, & McCarthy, 1999; Schilbach et al., 2006); de manera similar la actividad del giro temporal superior izquierdo puede estar relacionada con aspectos variables de la cara del oponente (E. A. Hoffman & Haxby, 2000; Puce, Allison, Bentin, Gore, & McCarthy, 1998). En definitiva, hay diversas
activaciones producidas por la visión del contrincante humano durante las repeticiones de las partidas.
Por lo que respecta al precuneus, como se indicó en el Capítulo 1, es una zona poco investigada, si bien se ha visto que está implicada de alguna manera en la mayoría de las tareas de mentalización (Van Overwalle & Baetens, 2009). De hecho, es la única parte del sistema de mentalización que aparece en el contraste RP > RM, si bien la falta de investigación previa invita a tener cautela a la hora de interpretar este resultado.
Teoría de la mente y neuronas espejo
Los resultados muestran que cuando los participantes compitieron contra una persona, se incrementó la actividad en el sistema de mentalización (contraste JP > JM).
Sin embargo, no hubo aumentos de actividad en el sistema de neuronas espejo.
Por otra parte, exceptuando el precuneus, no hubo diferencias de actividad en el sistema de mentalización en el contraste RP > RM; sin embargo si que las hubo en el sistema de neuronas espejo.
De este modo obtenemos un importante resultado que puede resumirse así: la actividad en el MS aumentó al jugar contra una persona mientras que la actividad en el MNS aumentó al ver las repeticiones de las partidas contra una persona. Este hecho parece reflejar que, durante las condiciones de repetición, el participante no estaba interactuando con una persona y los procesos de mentalización perdieron importancia, produciéndose entonces una transición hacia el sistema de neuronas espejo.
Estos resultados son coherente con investigaciones previas realizadas con tareas más simples que muestran que ambos sistemas no suelen aparecer activados al mismo tiempo, tal y como explican en su extensa revisión Van Overwalle y Baetens (2009). En concreto, hay un trabajo que muestra que el MNS está mas activo cuando los observadores perciben pasivamente una acción y el MS se activa más cuando reflexionan sobre esa misma acción (de Lange et al., 2008). En nuestro caso, los
participantes probablemente atendieran más a las intenciones del oponente humano durante la ejecución, (y se incrementó la actividad del MS) que durante la observación (donde se incrementó la actividad del MNS).
Nuestros resultados también son coherentes con un reciente experimento de fMRI en el cual los participantes realizaron una tarea cooperativa con el experimentador o bien observaban un video de la misma interacción (Redcay et al., 2010). Al comparar las condiciones de ejecución con las de observación, se encontró que en las primeras había mayor actividad en regiones cerebrales relacionadas con la cognición social y la recompensa, incluyendo la juntura temporoparietal derecha. Sin embargo, en ese caso no hubo un incremento de actividad en la corteza prefrontal medial, y los autores, basándose en investigaciones previas sobre toma de decisiones en contextos sociales (James K. Rilling, King-Casas, & Sanfey, 2008), sugieren que esto podría deberse a que el paradigma empleado no era competitivo. Este razonamiento es apoyado por nuestro experimento: utilizando una tarea competitiva, hemos encontrado aumentos en la corteza prefrontal medial cuando los participantes jugaban contra otra persona.
Aquí es preciso indicar que en la condición JP se mostró un vídeo mientras que en la condición JM se mostró una imagen estática, por lo que las diferencias en la actividad cerebral podrían atribuirse a la percepción del movimiento del adversario humano en vez de a procesos de mentalización. Dado que las áreas activadas corresponden en esencia al sistema de mentalización, no parece que esto haya sucedido. Además, en ese caso se esperaría encontrar actividad en las mismas regiones al realizar el contraste RP > RM, puesto que en las repeticiones se mostraron los mismos estímulos visuales. Tal y como muestra la Figura 5-8 este no es el caso; el resultado del contraste RP > RM no comparte áreas comunes con el resultado del contraste JP > JM.
Por último cabe mencionar que ni el contraste JM > JP ni el contraste RM > RP produjeron ningún incremento de la actividad cerebral. Este hecho parece indicar que en ambos contextos (ejecución y observación) las interacciones con una máquina tienen menor importancia que las interacciones con una persona.