2.3 Tecnología y pedagogía
2.3.1 Tecno-pedagogía
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concebir la tecno-pedagogía como el uso integrado de tecnologías con la pedagogía, es decir, usar la tecnología para dar forma a las necesidades educativas. De forma sencilla, la pedagogía se refiere a la ciencia y práctica de enseñar. En este sentido, la tecno-pedagogía se relaciona con la ciencia y práctica de enseñar con ayuda de tecnologías modernas (Islam, 2020).
El Centro de Estudio y Desarrollo de Innovaciones Tecno-pedagógicas, de la Universidad de Ottawa, menciona que:
La tecno-pedagogía subyace en una reflexión o relación oportuna entre pedagogía y tecnología. El término se refiere a prácticas (de enseñanza) que tienen en cuenta tanto aspectos pedagógicos (métodos de enseñanza y aprendizaje, motivación, desarrollo de habilidades de los estudiantes) como tecnológicos (uso de computadoras, Internet, pizarras interactivas, etc.). Dentro de esta perspectiva, los recursos tecnológicos a los que se dirigen y utilizan los profesores son muy útiles para apoyar los métodos de enseñanza activos. Se utilizan con fines de aprendizaje. La tecnología, por tanto, se considera un medio de apoyo a los métodos de enseñanza activos y no un fin en sí mismo. El objetivo común de esas innovaciones es mejorar la calidad del aprendizaje de los estudiantes. (Study and Development Center for Techno-pedagogical Innovations, 2021)
En esta rama de la pedagogía se consideran tres áreas de conocimiento: el contenido, la pedagogía y la tecnología. En armonía con el modelo TPACK (Mishra
& Koehler, 2008), que abordaremos más adelante. Desde esta perspectiva, podemos considerar que nos encontramos en el camino de una transición de la pedagogía a la tecno-pedagogía, acentuada por la actual situación de pandemia. La escuela tradicional requería conocimiento del contenido y de la pedagogía. Sin embargo, en el siglo XXI con la entrada de la tecnología en el escenario educativo, ahora también se ocupa el conocimiento sobre esta. En consecuencia, se destaca el importante papel de los profesores que son quienes deciden como realizar, gestionar y organizar su aplicación, así como la producción de materiales didácticos.
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Esto se puede llevar a cabo, de manera eficaz, sólo si cuentan con habilidades tecno-pedagógicas (Islam, 2020).
Las habilidades tecno-pedagógicas están relacionadas con la competencia docente del uso exitoso de la tecnología en todo aspecto de la pedagogía. Promueven una perspectiva integradora de manipulación de la información para enriquecer entornos de aprendizaje, así como la creación de productos auténticos para la construcción de estos entornos, todo esto apoyado por la tecnología (Islam, 2020). Dicho de otro modo, las habilidades tecno-pedagógicas son aquellas habilidades necesarias para utilizar la tecnología por razones pedagógicas y la competencia para integrar la tecnología en la enseñanza. Incluyen sub-habilidades tales como: habilidades tecnológicas básicas, habilidades de uso de tecnología para la adquisición de conocimientos y desarrollo personal, habilidades de uso de tecnología para planificar y preparar planes de lecciones (IGI Global, 2021). Actualmente la tecno- pedagogía se puede considerar un componente clave del proceso de enseñanza.
Los profesores pueden jugar un papel importante si desarrollan sus habilidades tecno-pedagógicas. Podemos dar más detalles de lo que implica el desarrollo docente con habilidades tecno-pedagógicas: meta-enseñanza, exposición a la tecnología y reflexión crítica sobre las situaciones de enseñanza aprendizaje.
Comprende una apropiación de los medios multimedia modernos para el proceso de enseñanza-aprendizaje. De manera que los estudiantes llegan a utilizar múltiples modalidades sensoriales, aumentan su atención y llegan a percibir el aspecto práctico del conocimiento teórico en la situación de enseñanza-aprendizaje por medio de diversos tipos de tecnología (Islam, 2020). El abanico de tecnologías disponibles incluye una amplia gama de plataformas, programas y aparatos que pueden descubrirse y utilizarse. Por eso se han creado centros de búsqueda y exploración de estas tecnologías como el Observatorio de tecnología educativa en España y el Observatorio de innovación educativa en México.
En este sentido, se esperan diversas actividades de los tecno-pedagogos, por ejemplo, que se enriquezcan con la información más reciente de la disciplina mediante el e-learning. Que inspiren a utilizar las últimas herramientas para
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aumentar la interacción. Que fomente la construcción de conocimientos prácticos entre estudiantes. Que busque la calidad en los materiales de aprendizaje, bien estructurados y con información actualizada. Que anime hacer consultas y desarrolle nuevas ideas. Que presente los contenidos de manera más comprensible y explorando diferentes dimensiones. Que recopile organice registre y presente información sobre el desempeño de los estudiantes mediante el uso de la tecnología. Que desarrolle programas y herramientas para evaluar proyectos y asignaciones (Islam, 2020). Y por último que logre tener un doble papel de docente y aprendiz acompañando a los alumnos.
Sin embargo, el uso y significado de la tecno-pedagogía presenta diferentes inconvenientes. Por un lado, hay problemas para practicar la tecno-pedagogía.
Unos son contextuales, en el sentido de falta de acceso a dispositivos o falta de acceso a conexión. Pero otros, que son más generalizados, tienen que ver con las dificultades presentes en el desarrollo de contenido y en el diseño pedagógico durante el proceso de integración de la tecnología a la educación. Lo anterior está muy relacionado con las dificultades presentes en el desarrollo de capacidades tecno-pedagógicas de los profesores. Por otro lado, también hay limitaciones. Una es el hecho de que la educación en línea puede ralentizar los procesos de comunicación. Además, también pueden presentarse algunas dificultades técnicas y otras incompatibilidades intrínsecas del uso tecnológico (Islam, 2020).
Para usar más eficazmente la tecno-pedagogía, las instituciones deben fomentar el desarrollo de las habilidades tecno-pedagógicas básicas en los docentes poniendo el énfasis en que establezcan objetivos pedagógicos antes que tecnológicos. Todo esto con base en el conocimiento técnico, del contenido y pedagógico (Islam, 2020).
Para documentar lo antes dicho, revisaremos un marco conceptual que permite abordar la integración de la tecnología al proceso de enseñanza aprendizaje de una forma sistemática y ordenada.