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Teoría clásica y neomarxismo del desarrollo sustentable

EL MARCO TEÓRICO

5. Teoría clásica y neomarxismo del desarrollo sustentable

Si el desarrollo sustentable busca mejorar las condiciones de vida a partir del medio ambiente, para asegurar el futuro, se requiere de buscar la teoría que justifique una producción que concilie entre la conservación y el crecimiento económico; tomando en cuenta las leyes del mercado, los valores éticos y culturales, así como las demandas de apropiación de los recursos naturales. Todo lo anterior lo fundamento en que a principios de los años noventa se presenta una crisis de las teorías del desarrollo; así por ejemplo surge el neomarxismo rebasando la visión del cambio revolucionario a la visión del cambio social y su contraparte no se hizo esperar, conocido como neoliberalismo con una visión económica monetaria y mercantil. Así el desarrollo sustentable lo han

ajustado a la doctrina neoliberal, sin tomar en cuenta las bases naturales de la producción con relación al medio ambiente.

En los años sesenta y setenta, hablar del medio ambiente era hablar en vano, pues la industrialización buscaba la máxima ganancia a costa de la destrucción de los recursos naturales y del rompimiento del equilibrio ecológico, soporte de todo proceso económico productivo, así el Estado definía a través de planes, programas y proyectos la relación de la sociedad con la naturaleza. Así el tiempo de trabajo socialmente necesario es el patrón de medida del valor, pero esta medida no toma en cuenta a las fuerzas y condiciones de producción de la naturaleza, esto es que no se cuantifica, ni valoriza, la pérdida de los recursos naturales.

A partir de una crisis ambiental, la escasez de recursos, y por las necesidades del mercado, el valor de uso se incorpora al valor de cambio y en términos mercantiles los procesos naturales se les da un valor económico, aunque el estado debiera intervenir para normar el capital, éste insiste en la destrucción de los mecanismos de regulación ambiental que de manera natural se aportaban para la sociedad.

El modelo de desarrollo neoliberal en la actualidad busca absorber lo que se conoce como las externalidades ambientales para resolver el conflicto entre la conservación y los efectos negativos con el crecimiento económico por medio de la capitalización de la naturaleza y las políticas del desarrollo sostenible, término acuñado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para conciliar el medio ambiente con la economía como medicamentos para subsanar los abismos, cuando lo más esencial es retomar como política la economía ambiental, para que se valore el

efecto de la acumulación del capital en la sobre explotación y destrucción de los recursos naturales así como la degradación ambiental.

No es casual entonces que se diseñe el capital natural por los neoliberales, para que las trasnacionales internalicen a las externalidades socioambientales, para que éstas se traduzcan en nuevos costos de producción, aumentando el valor de cambio de las mercancías y las empresas obtengan más ganancias. Aquí cabe señalar que la falta de principios sociales integrados a los ecológicos nos dejan un vacío para rendir cuentas del crecimiento económico sobre la degradación ambiental y la explotación irracional de los recursos.

Los efectos en la base de recursos naturales y los desequilibrios ecológicos ahora son de carácter mundial, por ejemplo, hoy se tiene que reconocer que existe crisis alimentaria, desnutrición, la pobreza y la miseria aumentan constantemente, producto de la transnalización y globalización de la economía. Así el mercado trata de unificar, normar y homogeneizar patrones productivos y patrones de vida y la economía clásica es incapaz de aportar criterios y elementos para la inversión de recursos limitados, controlados y condicionados a un horizonte donde la naturaleza y la sociedad, se conjuguen bajo intereses comunes. O en otras palabras se debe buscar una racionalidad socioambiental reconociendo la diversidad ecológica, las dimensiones temporales y espaciales pero sobre todo que se responda a intereses de los protagonistas sociales.

El marxismo tiene sus bases en una teoría social de la producción en la cual el trabajo viene siento el intermedio entre la sociedad y la naturaleza, pero el agotamiento de algunos recursos naturales de la naturaleza es producto del trabajo, contradicción misma que se da como producto del marxismo al no prever la magnitud de la actual crisis ambiental y de los

desequilibrios ecológicos globales; pero sí anticipó los efectos del capitalismo en la destrucción de la base de recursos del planeta y en la pérdida de la fertilidad de los suelos, sin embargo, no llegó el marxismo a plantear una respuesta teórica para la naturaleza, aunque algunos autores han forjado el concepto de naturaleza a partir de Marx a parir del hombre como ser social y como ser producido y donde el proceso de trabajo es el mediador de toda forma de apropiación social de la naturaleza.

El marxismo no incorpora los procesos naturales y culturales a la producción del valor; por esto no se valoran ni el patrimonio que lo conforman los recursos naturales y culturales como condiciones para mantener la reproducción del capitalismo en todas sus fases, por lo que en la actualidad es necesario la incorporación de las categorías ecológicas y socioambientales con metodologías dentro del marxismo. Así se pueden conocer los procesos que determinan la formación de los recursos naturales y los equilibrios ecológicos que sustentan a los procesos productivos. Por ejemplo, el proceso de la fotosíntesis, la absorción del bióxido de carbono, los ciclos reproductivos de las especies animales y vegetales, la fijación de nitrógeno de algunas plantas al suelo, la evapotranspiración, etc., y que Marx consideró que la naturaleza las ofrece sin trabajo humano, y sin costo para el capitalismo.

Al no darles valor a los recursos naturales, aumenta el valor de intercambio de las mercancías en la formación de precios, esto ha permitido que se descuide cuantificar cuándo vale el aire, la contaminación del agua y suelo, la desforestación y la desertificación, situación que se da más en el medio rural, trayendo como consecuencia la marginación y pobreza. Bajo este tenor el marxismo nos da la pauta y abre el camino para alimentar y enriquecer el concepto del ambientalismo, para construir una teoría

crítica y positiva de la producción, para la construcción de un paradigma ambiental del desarrollo que puede ser el desarrollo sustentable.

A través del marxismo, se puede construir una teoría social con bases materiales en las relaciones sociales de producción, que establezca relaciones de determinación, causalidad y condicionamiento, que integre un conjunto de procesos sociales y naturales.

El ambiente pasa a ser un objeto de trabajo complejo que da opciones para transformar la racionalidad económica dominante y construir una racionalidad productiva sobre bases de equidad social y sustentabilidad ecológica.

La contribución de la naturaleza a la sustentabilidad no puede traducirse a precios del mercado, no se pueden quedar fuera los servicios ecológicos que aseguren la preservación ecológica como bases para la sustentabilidad y los equilibrios básicos de los ecosistemas.

Se trata reconstruir una nueva racionalidad productiva que más allá de considerar al ambiente como externalidad debe considerarse como un potencial del proceso productivo.