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TITULARIDAD Y GESTIÓN DEL MUSEO DE ALBACETE

In document 40 AÑOS DE MUSEOS EN DEMOCRACIA (página 33-37)

Rubí Sanz Gamo

Museo de Albacete

El impulso para la creación del Museo de Albacete había partido del R.D. de marzo de 1867 (Gazeta de Madrid de 21 de marzo) por el que se creó un Museo Arqueológico Central en Madrid y otro en cada capital de provincia. La de Albacete se incorporó a la empresa años después de la mano de la Comisión Provincial de Monu- mentos de Albacete que entre 1876 y 1887 inició la recogida de noticias y objetos. En 1891 fue reorganizada para decaer poco después1, en 1894 uno de sus miembros, Roa y Erostarbe, lamentaba su disolución y el saqueo y pér- dida de parte de la colección2. Hubo que esperar al 14 de diciembre de 1925 para que en la Comisión, nuevamente formada, se integraran dos personas importantes para el patrimonio albacetense: Pedro Casciaro Parody y Joaquín Sánchez Jiménez, incansables para que el museo fuera abierto al público, lo que aconteció el 22 de junio de 1927 con el nombre de Museo de la Comisión Provincial de Monumentos. Contaba con 574 objetos.

Tras el periodo de 1936-1939 pasó a depender directamente de la Diputación Provincial, que desde el prin- cipio lo había acogido en su sede. El 23 de marzo de 1943 abrió de nuevo sus puertas gracias a los desvelos de Sánchez Jiménez, esta vez con el nombre de Museo Arqueológico Provincial. Durante su dirección acontecieron dos hechos importantes, la creación del Patronato Provincial para el fomento de los Archivos, Bibliotecas y Museos Arqueológicos3, y la declaración del museo como Monumento Histórico Artístico el 1 de marzo de 1962. Sánchez Jiménez fue muy activo, y tras su fallecimiento el 9 de noviembre de 1962 asumió la dirección del museo Samuel de los Santos Gallego, quien en 1968 accedió al cuerpo facultativo de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos con- servadores de museos del Estado (hoy de conservadores de museos).

1 Gamo Parras, 2016: 97 ss. En 1877 fue nombrado conservador del museo D. José Sabater con la opinión en contra de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, alegando que el museo no estaba constituido.

2 Roa, 1894. Enumera los contenidos en cuadros, monedas, y objetos varios.

3 Gamo Parras, 2016: 169 ss; 244; 230

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40 años de museos en democracia: el Museo de Albacete

Samuel de los Santos había arribado a Albacete en 1946 para participar en el II Congreso Arqueológico del Sudeste Español e integrarse, poco después, en las excavaciones que Sánchez Jiménez había emprendido en el Llano de la Consolación (Montealegre del Castillo)4. Aportaba su formación como arqueólogo en la Universidad Complutense, una experiencia museológica aprendida con su padre Samuel de los Santos Gener -director del Mu- seo Arqueológico de Córdoba-, y una mente abierta y dinámica en torno a los museos. Poco después de asumir la dirección, por D. 2021 de 11 de julio de 1963 (BOE de 10 de agosto) fue oficialmente reconocido por el Estado como Museo Arqueológico Provincial de Albacete y adscrito al régimen de Museos Arqueológicos Provinciales de- pendientes de la Dirección General de Bellas Artes. En ese año fue traslado a la planta baja de la Casa de Cultura, a unas instalaciones más parcas y con menos posibilidades que las que había tenido en la Diputación.

Al museo se accedía a través de un espacio que tenía a la entrada un puesto de ordenanza, en la sala se mos- traban vetustas vitrinas con objetos desde la prehistoria a época ibérica, el mosaico romano de Hellín que había ingresado poco antes y se exhibía troceado y depositado sobre el suelo, y en las paredes oscuros cuadros de pintura de historia; daba paso a una pequeña habitación donde estaban algunas monedas, las muñecas y algunos otros objetos romanos. Por una puerta se accedía al exiguo despacho del director, que controlaba a los visitantes a través de una amplia cristalera. A través de un corto pasillo se entraba en una estancia con la escultura ibérica, y a un segundo pasillo por el que se accedía a dos depósitos de libros, y por una puerta trasera a un destartalado almacén.

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Figura 1. El Museo de Albacete en la Casa de la Cultura: 1 parte inferior de una vitrina con objetos de la Edad del Bronce procedentes de La Peñuela; 2 despacho de dirección: Samuel de los Santos (a la izquierda) con Nieves Sánchez Carrilero (abajo), Tomás Martínez Pérez y Rubí Sanz. Fotos: Archivo del Museo de Albacete.

A Samuel de los Santos esa instalación le importó lo justo, pues tenía claro que el museo debía de ser otro, en otras instalaciones dignas, e incorporado a los planteamientos teóricos más modernos que emanaban del Consejo Internacional de Museos (ICOM), cuya revista Museum suscribió. Insistió en ello ante un receptivo presidente de la Diputación, Antonio Gómez Picazo, y ante un Patronato constituido el 25 de marzo de 19685 al que fue invitado

4 Allí conoció a Nieves Sánchez Carrilero, hija de Sánchez Jiménez, con la que se casó en 1954.

5 Además de él mismo y del Presidente de la Diputación, estaba formado por Federico Botija Alcalde de Albacete, José

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El Museo de Albacete

Antonio Escario, entonces arquitecto provincial. Fue ese el día de pistoletazo de salida para el nuevo museo que gestaron Samuel de los Santos y Antonio Escario, un museólogo y un arquitecto que caminaron dándose la mano.

Hace ya 50 años.

En 1972 la Diputación solicitó su integración en el Patronato Nacional de Museos, efectiva en 19756, pasan- do a denominarse Museo de Albacete y a ser tutelado por el Estado. Su actividad, carente de instalaciones adecua- das, estuvo esencialmente ligada a la arqueología en torno a cinco actuaciones: la recogida de piezas a través de prospecciones y excavaciones7, la documentación de lugares con arte rupestre, la realización de excavaciones, la formación de una colección etnográfica, y la gestión para que las bellas artes tuvieran una personalidad propia en el conjunto del museo.

Figura 2. Samuel de los Santos Gallego (iz- quierda) y Antonio Escario Martínez (derecha) en los años en los que fue ges- tado el Museo de Albacete. Fotos: Archi- vo del Museo de Albacete.

En la primavera de 1978 se inició el traslado al nuevo edificio, interviniendo los restauradores Juan Ruiz y Santiago Ferrete en la instalación de los mosaicos que antes había arrancado Francisco Gago. Felipe Garín, enton- ces Subdirector General de Museos, dispuso el operativo: la museografía fue encomendada a Juan Ignacio Macua y Pedro García Ramos, como colaboradores externos trasladó temporalmente a Albacete a Santiago Broncano que prestaba servicios en la Subdirección General de Arqueología y excavaba en la provincia de Albacete, Manuel Osuna que ocupaba la dirección del Museo de Cuenca, y Rosario Alcaide Fernández como restauradora. El nuevo edificio fue inaugurado el 10 de noviembre de 1978 por la Reina Dña. Sofía.

El 11 de noviembre de 1983 falleció Samuel de los Santos, poco después, el 10 de enero de 1984, la gestión fue transferida a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por R. D. 3296/83. Un nuevo tiempo daba comienzo.

Luis Fernández Fontecha, José Garcia Templado, José Luis Molina Moreno, y Bartolomé Beltrán Rodríguez, excusando su asistencia el Director General de Bellas Artes (Gratiniano Nieto) y el Gobernador Civil que estuvo representado por Ángel Malagón del Castillo.

6 Orden de 27 de mayo de 1975, BOE 2 de julio.

7 Durante años en las salidas al campo Samuel de los Santos contó con dos ayudantes, Bernardo Zornoza y el delineante Tomás Martínez Pérez, a partir de septiembre de 1975 Llanos Giménez y yo misma nos unimos a ese pequeño equipo.

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40 años de museos en democracia: el Museo de Albacete

Figura 3. La comitiva de apertura ante los mosaicos romanos de Balazote, delante de Dña. Sofía el arquitecto Antonio Escario y Samuel de los Santos parcialmente oculto por J.J. García Carbonell. Foto: Archivo del Museo de Albacete.

En el nuevo edificio el museo pasó de tener pocos metros cuadrados a los 18.111,46 actuales (incluyendo la planta de terrazas) con todo lo que ello conlleva de seguridad y de conservación, de ordenación, etc. De contar con poco más de cinco mil objetos registrados a dar un salto cuantitativo importante en lo que tuvo que ver el incremento de profesionales de la arqueología y de las excavaciones, aumentaron las colecciones etnográficas, y sobre todo las de arte contemporáneo merced a la donación de Benjamín Palencia cuyo gesto fue seguido por otros artistas de Albacete. La plantilla de personal cambió sustancialmente, aunque no en el número y ritmo deseado.

Y el contar con espacios como el salón de actos, la sala de exposiciones temporales, los dedicados a didáctica, ha permitido una nueva interacción entre el museo y la sociedad en que se desarrolla.

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