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CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO

12. Reacción con asombro y admiración 13. Aceptación de riesgos responsables

1.2. Habilidades analíticas

1.2.2. Toma de decisiones

reformulación, pasando por un proceso metacognitivo, identificando sus fortalezas y debilidades al momento de plantear la solución. En esta propuesta planteada por Rivera, se pueden observar más pasos para lograr dicha habilidad, en contraste con Bados; aunque ambas propuestas guardan mucha relación, se tomará como referencia a Rivera, ya que tiene un enfoque educativo.

La resolución de problemas no solo es un proceso aplicable para el estudiante en la resolución de actividades académicas, sino también es muy aplicable en la confrontación a diversos desafíos presentes a lo largo de toda su formación personal. Muy aplicable para el actual enfoque por competencias que presenta la Educación Básica Regular, según lo que menciona el Currículo Nacional de la Educación Básica del Ministerio de Educación (2016):

Ser competente supone comprender la situación que se debe afrontar y evaluar las posibilidades que se tiene para resolverla. Esto significa identificar los conocimientos y habilidades que uno posee o que están disponibles en el entorno, analizar las combinaciones más pertinentes a la situación y al propósito, para luego tomar decisiones; y ejecutar o poner en acción la combinación seleccionada. (p. 29)

Esto es importante ya que desde un punto de vista a futuro, las estudiantes

van a enfrentarse a una serie de situaciones problemáticas incluso más

preocupantes que las actuales.

para la consecución de objetivos específicos. En este sentido, tal como menciona Rivera (2021): “el pensador analítico recopila información, la analiza buscando diferentes alternativas de solución y selecciona la más adecuada, según su criterio”

(p. 13). Por lo tanto, se basa en definir un objetivo basado en preferencias claras, recopilando información para tener todas las alternativas posibles y viables.

Entonces, el primer paso para que el y la estudiante logre tomar decisiones adecuadas, es recopilar información, pues tal como menciona la Universidad de León (2013): “La información es la materia prima y fundamental en la toma de decisiones, ya que a mayor calidad de información, mejor es la calidad en la toma de decisiones” (p. 9). Y para lograrlo, en el área de Ciencias Sociales es imprescindible el uso de fuentes, para que además asuman una posición crítica, seleccionando eficazmente fuentes de información.

Por lo tanto, el segundo paso es que las estudiantes también analizan opciones y busquen alternativas de solución y para lograrlo, los docentes deben plantear situaciones problemáticas basadas en su contexto, y dar pie a que averigüen cuántas posibilidades de elección existen, para que identifiquen que ante una decisión se toman diversas alternativas. El tercer paso es seleccionar la alternativa más adecuada según su criterio, es decir, el estudiante decide y selecciona la alternativa más óptima, y finalmente pone su decisión en acción como último paso. Todo ello, generará una toma de decisiones más racional.

Por otra parte, al fomentar el proceso de toma de decisiones en las

estudiantes, también se da una relación con otras habilidades; como el

pensamiento crítico, brindando conceptos o posibles situaciones a resolver, para

que la analicen y evalúen en relación al tema determinado; también la cooperación, pues se asigna un tiempo adecuado para que reflexionen en equipos de trabajo y asocian ideas previas con nuevas y por último la negociación, para que el o la estudiante busque soluciones que sean constructivas. Por lo tanto, tal como menciona Unicef (2021):

La toma de decisiones es una habilidad para la vida que puede ser enseñada y aprendida como un componente de la educación básica. Considerando que esta habilidad mejora los hábitos de estudio, el rendimiento académico y contribuye a que los estudiantes sean más responsables, cuanto antes se introduzca, mayores serán las ganancias. (p. 48)

En este sentido, se debe considerar actividades colaborativas relacionadas a situaciones reales donde se promueva una informada toma de decisiones.

La toma de decisiones, está asociada con la autodeterminación, pues la persona, según Carbajal & Valencia (2016): “denota seguridad en las decisiones que toma, aún y cuando estas podrían ser poco acertadas o incorrectas.

Evidentemente los estudiantes consideran a la toma de decisión como una acción propia de valentía y seguridad” (p. 82). Es por ello, que se considera una habilidad de empoderamiento, especialmente para las estudiantes, y por tal motivo, es necesario un entrenamiento adecuado donde aprendan además qué es lo que implica decidir, para prever sus consecuencias.

Tomando en cuenta lo mencionado, es necesario que las estudiantes

comprendan que la toma de decisiones siempre están presentes, y que muchas

veces involucra asumir riesgos, pues tal como menciona la Universidad de León (2014):

La esencia de asumir responsabilidades está en tomar decisiones y la mayoría de las decisiones que debemos tomar son decisiones frente a algún grado de incertidumbre. Es decir, que aunque busquemos información y trabajemos hasta el cansancio analizando las alternativas y sus posibles resultados, no vamos a saber la consecuencia de nuestras decisiones hasta que las tomemos (p. 3).

Por lo tanto, ello generará que la estudiante aprenda de sus éxitos y vea sus errores a los que se enfrentará, como oportunidades.

Por otro lado, cabe destacar que, Unicef (2021), considera que diversos factores: “influyen en la toma de decisiones, incluyendo aspectos concretos como la información, limitación de tiempo y claridad de objetivos, además de diferencias individuales como las experiencias pasadas, los sesgos cognitivos, la edad y las creencias” (p. 47). En este sentido, se considera el aspecto individual, un reto donde es importante superar impulsores no conscientes que influyen en el proceso de toma de decisión.

1.2.3. Concientizar procesos cognitivos, metacognitivos y actitudinales