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La transición en materia de política económica en América Latina se ha desarrollado en un Estado benefactor y promotor de la actividad económica, para dar paso a que éste solamente regula y preserva las condiciones para el funcionamiento de un mercado de la economía. Esto propicia el funcionamiento del libre mercado. Ha sido una de las líneas de acción que tocan aspectos clave como es el del financiamiento, el crecimiento de la matrícula así como de los espacios educativos. Esto conlleva efectos paralelos que determinan la forma y rapidez del crecimiento del sector privado en la educación superior.

Si recordamos en la década de los setenta, se da un fenómeno a nivel mundial de crisis con relación al modelo del Estado benefactor, que se había venido aplicando en la posguerra. Este modelo presentaba características como la provisión de servicios sociales a la población; específicamente en materia de política económica, “… el Estado benefactor se orientaba a la protección de la economía frente a la competencia exterior mediante procesos de industrialización, el crecimiento del mercado interno y sustitución de importaciones, en cuanto a la provisión de servicios, tenía la función de proporcionar a los ciudadanos educación, salud, salario y vivienda como una manera de garantizar a estos últimos la condición de bienestar” (Marayama, 2009: 23).

La crisis del Estado de bienestar se da en un quiebre entre la economía global y la conducción de la economía del mundo capitalista. Las políticas neoliberales pone en crisis al Estado ya que no podía sostener el ritmo de crecimiento económico a tasas que pudieran evitar la profundización de la recesión. Esto trajo como consecuencia el desprestigio de las instituciones públicas donde el Estado benefactor era el que se encargaba de la educación superior.

Lo anterior encontraba sustento en un elevado gasto público que el Estado realizaba para cumplir con sus funciones sin poder producir resultados favorables. Es ahí donde se

empieza la recesión y desprestigio de lo público; además empieza alternativas económicas las cuales pueden salvar a las naciones industrializadas de una crisis.

Páez (2013) menciona que una vez quedando en duda el papel del Estado benefactor, el neoliberalismo empezó a tomar fuerza, no solamente en países desarrollados, sino en los que se encontraban en proceso de desarrollo. El punto central de la implementación de este tipo de modelo fue cumplir el pago de la deuda externa a la vez que se insertaban en la economía mundial, por ejemplo México, el cual se endeudó a consecuencia de un vigoroso programa de gasto público, así como de creación de instituciones que se llevaron a cabo en la primera mitad de los setenta.

La propuesta de este neoliberalismo en América Latina empezó en Chile, Uruguay y Argentina. Después se constituiría una tendencia mundial debida a la influencia de “… los gobiernos de Margaret Tacher y Ronald Reagan en el Reino Unido y los Estados Unidos quienes fueron los pioneros en adoptar y difundir el modelo de desarrollo” (Páez, 2013;

97).

Las reformas estructurales del neoliberalismo se definen a partir de tres ejes bajo los que se realiza el diseño de las políticas públicas que son: “…desregulación el cual se enfoca a precios, bienes y servicios; la privatización consiste en la venta de empresas o instituciones públicas al sector privado y por último, la liberalización es la orientación de insumos y servicios producidos por un país al mercado externo” (Roman, 2002: 39).

Ornelas (2004) menciona que estas reformas comprenden las siguientes acciones:

 Permitir el libre funcionamiento del mercado

 Apertura de los países a las mercancías y los flujos del capital internacionales mediante tratados de libre comercio y la reducción de aranceles

 Promoción de la exportación mediante la devaluación de la monetaria

 Restricción de la circulación monetaria para contraer el gasto público y combatir la inflación

 Liberación de los previos de todos los bienes y servicios así como la desaparición de los subsidios generalizados como el gasto público

 Disminución de la participación del Estado benefactor en la provisión de servicios sociales como salud, educación, entre otras cosas

Con respecto a los países latinoamericanos, la puesta en marcha del neoliberalismo se sustentó en las recomendaciones hechas por el Fondo Monetario Internacional, Banco

Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo en materia de política pública. Los organismos anteriores se constituyeron como principal fuente de recursos crediticios de los países en vías de desarrollo, los cuales ejercen un gran peso sobre el planteamiento de las políticas económicas y sociales del neoliberalismo. Su influencia se reflejaba en las recomendaciones acerca del mejoramiento socioeconómico de dichos países.

Lo anterior da cuenta del contraste que existe entre ambos modelos de desarrollo, pues en uno el nivel de participación del Estado radica en contra de la vida económica.

Mientras que el Estado benefactor se promueve con una alta participación de éste en la economía (producción de bienes y servicios así como el diseño de la política económica).

En términos de la educación superior, el surgimiento de la teoría del capital humano se refiere a la importancia de ver a la educación superior como una inversión a mediano y largo plazo que traería importantes beneficios sociales como el desarrollo científico y tecnológico, mismos que constituyen las bases de crecimiento económico. En contraparte, al dar paso a la implementación del neoliberalismo económico, el Estado benefactor empieza a limitar su participación en el ámbito educativo, principalmente en la reducción en la asignación de recursos financieros a este sector.

Márquez (2009) menciona que los factores indirectos que participaron en la disminución del gasto público en el rubro educativo, estuvo relacionado con la influencia del capital humano así como de estudios realizados en base a las tasas de rendimiento de la educación social como individual. La teoría del capital humano sostiene que la inversión que se realiza en las naciones para ofrecer educación a su población no sólo tiene como resultados beneficios sociales sino individuales, pues esto permite que las personas mejoren su nivel de vida y ascender a un mejor estrato social.

Lo que conlleva que en el modelo neoliberal la educación superior sufre un cambio en su valoración, donde va perdiendo terreno en la estructura de la política social para estar determinada de manera más rotunda por aspectos económicos que definen su desarrollo, forma de expansión, así como las estrategias que aplican los gobiernos de este sector.