CAPITULO 6 RESULTADOS Y DISCUSIÓN
6.6 VERIFICACIÓN
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104 Como resultado de la comparación de métodos no espaciales y espaciales, se puede discutir la importancia del uso de los segundos dentro de la modelación del carbono almacenado en la biomasa aérea, dado que estos contemplan el patrón espacial de los datos pese a que tradicionalmente, la aplicación de análisis de regresión es el método más reportado en estudios de modelación de carbono y/o biomasa en bosques (Foody et al., 1997; Kuplich et al., 2000;
Luckman et al., 2000; Drake et al., 2002; Lefsky et al., 2002; Moghaddam et al., 2002; Tsolmon et al., 2002; Dong, 2003; Santos et al., 2004; Kuplich et al., 2005; González-Alonso et al., 2006;
Hyde et al., 2006; Andersen & Breidenbach, 2007; Walker et al., 2007; Coulibaly et al., 2008;
Collins et al., 2009; García et al., 2009; Castillo et al,. 2010). Esto se debe tomar con precauciones dado que la aplicación de técnicas estadísticas a datos espacializados, puede llevarnos a cometer errores de interpretación, ya que se viola un supuesto elemental en el análisis de regresión (la independencia de las observaciones; Vilalta y Perdomo, 2006:90-91). Otro elemento a considerar es sobre la base del supuesto de homogeneidad de las relaciones entre el carbono almacenado y los atributos espectrales o de retrodispersión, ya que este supuesto a veces no contempla la heterogeneidad espacial de numerosos factores que afectan esta relación como son, las diferencias geográficas en términos de orientación, condiciones climáticas y edáficas, entre otros (Maselli &
Chiesi, 2006:2248).
De las expresiones geoespaciales se observa la variabilidad reflejada en la distribución espacial del Contenido de Carbono almacenado por tipo de cobertura vegetal, ésta se ve afectada por diversos factores como pueden ser: la edad del arbolado, ya que los bosques son multietaneos, por lo que se observa un crecimiento diferencial derivado de la calidad de sitio, lo que refleja diferentes densidades de biomasa arbórea y por ende, almacenes del Carbono e incrementos di- símiles en la misma cobertura forestal; el estado de conservación de la masa forestal, aunado a la densidad del arbolado y las condiciones actuales de la estructura y composición de cada cobertura, también son determinantes para la estimación, así como la accesibilidad derivada de los caminos y las pendientes (Galeana, 2008:63-64).
Además de los factores antes mencionados, existen otros procesos que afectan a los Bosques del Suelo de Conservación del DF y por tanto, su potencial de almacenamiento. Dentro de estos están la Contaminación atmosférica, ya que el suelo de conservación se encuentra principalmente en el Sur de la Cuenca del Valle de México, dirección a la cual viajan los vientos
105 dominantes arrastrando la contaminación generada en la ciudad, dando como consecuencia clorosis en las plantas, exposición a concentraciones de ozono, afectación de la fitomasa, alteración entre los ciclos reproductivos de diferentes especies, lluvia ácida, retirada de polinizadores y dispersadores, entre otros. Por mencionar un ejemplo de lo anterior, está el estudio de Hernández et al. (2001) en bosques de Pinus Hartwegii de Zoquiapan, Ajusco y Desierto de los Leones, donde concluyen que la exposición de esta especie a 0.30 partes por millón de ozono genera daños en la germinación y el crecimiento del tubo polínico de los granos de polen de Pinus Hartwegii en los bosques del sur de Distrito Federal.
Otros problemas son las Plagas que, en combinación con la veda forestal en el suelo de Conservación del DF, impiden el adecuado saneamiento de la masa forestal remanente, dando lugar a una disminución en la captura potencial de carbono, la purificación del aire, la generación de oxígeno y un incremento en la distribución de las mismas. Velasco et al. (2002) en su estudio llevado a cabo en bosques contiguos a San Miguel Ajusco, Santo Tomás Ajusco y Magdalena Petlacalco en la delegación Tlalpan, concluyen que con un 95% de confiabilidad, el porcentaje de árboles plagados está entre 8.9 y 18.5%, mientras que en el porcentaje de árboles enfermos se encuentra entre 4.2 y 13.7%. Las plagas y enfermedades que destacan son Sciriurus sp, Dendroctonus adjunctus, Ips mexicanus, Ascomyceto, Lophodermium sp. y Cronartium sp.
Los Incendios naturales e inducidos por su parte, también afectan de forma directa el potencial de captura de carbono y sus almacenes, puesto que fragmentan el bosque y dificultan el desplazamiento de las especies. En el estudio de Flores (2006) en bosques de la Cuenca de Río Magdalena en la delegación Magdalena Contreras, se resalta el alto índice de incendios que presenta la zona, ya que para el periodo de 1995-2004 se presentaron 157 incendios, siendo el año de 1998 el de mayor incidencia. Proporcionalmente, la comunidad de Quercus es la que tiene el mayor número de incendios, probablemente porque es la más expuesta a la influencia humana.
Aunado a lo anterior es importante mencionar que, para tener una mejor estimación de los almacenes de carbono en el suelo de conservación, hace falta trabajar en las siguientes líneas de investigación:
106 Ecuaciones alométricas: Las ecuaciones empleadas por el INIFAP para la conversión a valores de Carbono, Biomasa y Volumen se generaron para bosques en Tlaxcala, Oaxaca y Estado de México. Esto puede generar incertidumbre ya que las calidades de sitio y condiciones abióticas no son las mismas que para el Suelo de Conservación, por lo que sería conveniente generar ecuaciones alométricas de las principales especies del área de estudio.
Incrementar el muestreo: Aumentar el muestreo para las coberturas forestales de Bosque Inducido y Matorral, ya que actualmente se cuenta con 11 y 7 conglomerados, respectivamente.
Además de muestrear en otros tipos de vegetación que no se incluyeron, ni en la información de PAOT-CORENA ni en la del PAOT-INIFAP, como por ejemplo los Bosques de Encino y Humedales, esto a fin de poder mapear las densidades de carbono en la biomasa aérea sobre una mayor superficie del Suelo de Conservación.
Reservorios de Carbono: Este estudio está centrado sólo en el carbono almacenado en la biomasa aérea (fuste, ramas y hojas), por lo que, estimar los otros cuatro reservorios a) biomasa subterránea (raíces), b) Necromasa (árboles muertos en pie, ramas, entre otros), c) Mantillo (hojarasca) y d) Suelo, permitiría entender de manera integral al sumidero del Suelo de Conservación.
Parcelas de monitoreo: Es importante contar con parcelas de monitoreo distribuidos por los diferentes tipos de coberturas forestales, a fin de poder observar la dinámica del carbono en los 5 reservorios y así conocer con mayor precisión el potencial de captura que tiene el Suelo de Conservación. Esto con la finalidad de conocer el incremento corriente anual y por lo tanto, la captura potencial por año, lo que permitiría a sus comunidades acceder a recursos económicos como son, el programa de pago por servicios ambientales de la Conafor y el mercado voluntario de PRONATURA A.C. que paga en función de la captura potencial y no de la almacenada.
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