Conclusiones
3.2. Los lugares: espacios localizados
3.2.1. Villa Crisol, una prisión juvenil de disciplinamiento corporal
Los jóvenes que viven dentro de la violencia, la marginación y delincuencia, comúnmente, solo tienen dos caminos a seguir: morir a causa de las disputas violentas del contexto en el que viven o el confinamiento por parte de las instituciones de disciplinamiento gubernamental. Para esto último, existe todo
117
una disposición que busca apartarlos de la sociedad y normalizarlos, tal como es la prisión juvenil Villa Crisol.
Es en Villa Crisol donde confluyen las trayectorias de crisis y violencias:
historias de pobreza, marginación, violencia intrafamiliar, delincuencia, pero que además, están bajo el yugo del disciplinamiento, quizás, representado en su máxima expresión (ver imagen 23 y 24).
Imagen 23. Pasillos de Villa Crisol
Imagen 24. Villas
118
El proceso de ingreso a Villa Crisol suele ser un momento de quiebre, debido a que los mecanismo instaurados en ese centro buscan crear tensión desde el primer día de reclusión. Como menciona Goffman (2001) desde el ingreso a la institución total existe una desidentificación del Yo. La imagen que tienen de sí mismos es trastocada porque tienen que asimilar ciertas movimientos y actitudes acorde a los requerimientos de la institución.
Algunas vestimentas tienen que ser sustituidas por otras “más conservadoras”, 34 además no se permiten ningún tipo de joya (no importando su valor) o cualquier artículo que pueda crear cierta conexión entre el mundo externo y el interno (ver imagen 25).
Durante la reclusión la disciplina es una constante en el día a día. Por ello las respuestas reaccionarias por parte de los internos suele ser fuertemente castigada. Tal como vemos a continuación:
34 En esta prisión no existen uniformes debido a la falta de presupuesto. Pero cuando un joven llega con algún tipo de vestimenta que suele trasgredir las normas se le cambia por ropa que haya sido donada u olvidada por algún exinterno.
Imagen 25. Joven posa afuera de su celda
119
A veces no le podemos hablar pué. A veces viene un comandante atrás, la verdad pué, la neta ahí mismo nos pegan un toletazo o una gaseada. Nos castigan, nos meten un reporte y nos meten a la individual [celda de castigo]
(ENT/Abraham).
Estaba yo platicando de un director de una película, o sea, porque el director de la película estaba de la patada pué, no me gusto en pocas palabras y yo digo —¡pinche director culero, pinche película que no sirvió pa’ nada— y el coronel escucho que yo lo dije… Entonces se para el coronel —¿y cómo dijiste? — —pinche director culero, hijo de perra, pinche la película no sirvió pa’ nada —, —te voy hacer tu tarjeta— me dijo y yo pensé que era jugando pué, porque yo ni en cuenta pué… Me castigaron, hasta eso que solo los fines de semana voy a la individual. (ENT/Clemente).
Estas experiencias que cuenta Abraham y Clemente, mismas que se replican en otros jóvenes dentro de la prisión, dan a conocer, como menciona Foucault (2002), que la disciplina es un tipo de poder, que se ejerce a partir de técnicas corporales tales como la vigilancia y la sanción.
La disciplina (…) es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas; es una “física” o una “anatomía” del poder, una tecnología (Foucault, 2002, p.218).
Por ello, cuando un joven rompe ciertas reglas suele ser disciplinado de variadas formas, entre ellas está en confinamiento a la celda individual, un espacio de proporciones muy reducidas que fueron diseñadas para albergar a todo aquel individuo que rompe las reglas de reclusión. Sin embargo, en estos espacios reducidos suelen albergarse un número considerable de jóvenes (hasta siete internos), lo que provoca que el castigo sea más intenso.
Otra formas de disciplinamiento están enmarcadas en los golpes físicos por parte de los celadores, la burla en público, la restricción de visitas o de llamadas telefónicas, restricción de actividades comunes (clases escolares, actividades de esparcimiento o deportivas).
120
Por otra parte, como menciona Goffman (2001) en las instituciones totales también existe un sistema de recompensas y de privilegios que buscan, de forma más aceptable, la cooperación y la obediencia por parte de los internos. En Villa Crisol este sistema se hace efecto a partir de la participación de los jóvenes como vigilantes de sus propios compañeros, en la participación de talleres denominados de “reinserción”, actividades de limpieza del inmueble y colaboración en tareas deportivas y artísticas.
Tal como mencionamos anteriormente. El sistema de recompensas y privilegios no solo buscan legitimar los mecanismo de disciplinamiento sino también crear redes que permitan su funcionamiento. Además, se genera una idea de que los jóvenes que se encuentran ahí sufren una especie de anomalía que tiene que ser curada a partir de ciertas tareas que se supone están estratégicamente creadas y que en realidad no lo son.
Dentro de Villa Crisol es común observar la conformación de pandillas, principalmente, el Barrio 18 y la Mara 13, que dentro de la prisión tienen gran influencia. De la misma manera, los Paisas un grupo de jóvenes internos que buscan ser diferenciarse y ser neutrales entre las dos pandillas.
Tanto el Barrio 18 y la Mara 13 son agrupaciones de trascendencia internacional que, en principio, habían tenido influencia en la frontera sur y norte, sin embargo han abarcado otros territorios, no solo de Chiapas, sino de México. Estos estilos juveniles como los denominaría (Feixa, 1996) tienen gran influencia en Villa Crisol y, generalmente, la dinámica interna la determinan ellos mismo (ver imagen 26).
Estas pandillas suelen ser las acaparadoras o fuente de adscripción para los jóvenes que buscan cierta afirmación ante el contexto de reclusión. Por ello es notable observar que después de cierto tiempo, los internos se vean seducidos a realizarse transformaciones corporales como los tatuajes, donde las iconografías que sobresalen son las relacionadas a estos estilos.
121
Aunque en Villa Crisol se pueden encontrar opresiones y disciplinamientos, existen formas de contestación al castigo punitivo como por ejemplo los tatuajes que se realizan dentro prisión y que están estrictamente prohibidos, , la colocación de adornos como piercings, la escarificaciones que son una respuesta al castigo en las celdas individuales o el consumo de estupefacientes (Miranda, 2014).
Todas las dinámicas de disciplina y contestación muestran que, retomando a Foucault (2002), siempre es el cuerpo del que se trata.
A continuación abordaremos el hogar, como un lugar que también tiene implicaciones en la conformación de las experiencias juveniles.