Directo desde IVACE Escandinavia
Nota Nº 1
PUNTOS CLAVE
El sector de equipamiento médico en Escandinavia
Suecia y productos más demandados
Dinamarca y productos más demandados
Noruega y productos más demandados
El sector de equipamiento médico en Escandinavia se ha visto claramente afectado en cuanto a dimensión y diversificación debido a la pandemia de la COVID-19, especialmente desde el mes de abril de 2020. Dinamarca, Suecia y Noruega se caracterizan por sus avanzadas políticas sociales, ecológicas y económicas, unidas a un fuerte desarrollo tecnológico. Durante las fases epidemiológicas más dramáticas supieron mantenerse entre los países menos afectados (al menos hasta los nuevos brotes de finales de noviembre de 2020).
En proporción de muertes acumuladas por millón de habitantes a fecha de 21 de abril de 2021, Suecia muestra las peores cifras (debido a su estrategia de mínimas restricciones y búsqueda de la inmunidad de rebaño), con 1.366 por millón (puesto 29 a escala mundial). Mucho mejores son los resultados de Dinamarca (424 por millón, puesto 78) y Noruega (130 por millón, puesto 121). Estos dos últimos países unieron a las marcadas pautas sociales, sentido de la responsabilidad y baja densidad de población, característicos de Escandinavia, medidas restrictivas específicas de las que Suecia decidió prescindir en beneficio de su economía. Ello no parece haber tenido, no obstante, un impacto especialmente apreciable, ya que la dependencia sueca del comercio internacional, seriamente afectado por la situación sanitaria global, no era una variable controlable por su Gobierno. De hecho, los datos de Noruega, bajo restricciones especiales de movilidad y actividad empresarial, han sido mejores que los de Suecia: una caída del PIB del 2,5%, frente al 2,8% de Suecia. Sí se aprecia, no obstante, una mejora notable en comparación con Dinamarca, cuya economía, al igual que la sueca, no cuenta con el impulso destacado que ejercen en Noruega los hidrocarburos, y cuya economía en 2020 ha caído un 4,4%.
Respecto al equipamiento sanitario y el mayor gasto dedicado al sector hospitalario, solo al inicio de la pandemia (marzo-mayo de 2020) se dieron circunstancias alarmantes por falta de equipamiento de protección personal.
Suecia fue uno de los Estados que más rápido afrontó estas limitaciones iniciales:
reforzó su estrategia nacional independiente con su suscripción al acuerdo de compra conjunta de la Unión Europea (UE), con equipos importados desde China desde el 17 de marzo.
EQUIPAMIENTO MÉDICO PARA LA COVID-19 EN ESCANDINAVIA
Abril 2021
A partir de ese momento, el gobierno central trasladó todas las competencias de adquisición a la Junta Nacional de Salud, y asignó a la Agencia Sueca de Contingencias Civiles el soporte logístico a las diversas municipalidades en el transporte prioritario de equipamientos. Suecia se erigió en uno de los cuatro países europeos con almacenes de reservas de equipamiento médico de la UE.
La Junta Nacional de Salud concluyó contratos para adquirir cerca de 800 respiradores, más de 12 millones de mascarillas y grandes volúmenes de desinfectantes. Es especialmente destacable el uso de la plataforma logística de empresas nacionales como HyM y la de la empresa equipamiento quirúrgico Mölnlycke (que importa material desde Asia que llega a abastecer a un quinto de hospitales europeos).
El país ofrece oportunidades a las empresas valencianas en el suministro de viseras, protectores faciales con filtros, batas de aislamiento, botas de goma y guantes de goma que cubren el brazo entero. En cuanto a las novedades legislativas relevantes, Suecia aprobó en 2020 nuevas regulaciones para importación y exportación de productos químicos, para la manufactura de desinfectantes y para agilizar los procesos de despacho aduanero en las importaciones sanitarias.
Por su parte, Dinamarca optó por centralizar la compra de material mediante la Ley General de Salud, que transfirió la compra y distribución de material sanitario de las municipalidades a las cinco regiones que componen el país. Buscó activamente fuentes de abastecimiento y usó la plataforma logística de la OTAN para importar cerca de siete toneladas de material de Shanghái (gafas protectoras, termómetros, mamparas protectoras y unas 200.000 mascarillas).
El organismo clave hoy en el país es el llamado “COVID-19 Intensive Task Force”, organismo conformado por representantes del Estado y de cada región: toma decisiones sobre aprovisionamiento y gestión de recursos y actualiza semanalmente estadísticas sobre inventario de material médico y trámites de compra.
No se pueden perder de vista sus necesidades de abastecimiento respecto a 2020: su demanda actual multiplica por más de 3 las existencias actuales y por 15 las iniciales en productos tales como desinfectantes, guantes protectores, batas de aislamiento, mascarillas, viseras y gafas protectoras.
Ello abre oportunidades interesantes para las empresas valencianas del sector, capaces de competir en calidad en el segmento más especializado de la demanda. Los productos más atractivos son las máscaras de todo tipo, los desinfectantes y los kits de diagnóstico. El país no adoptó medidas restrictivas en 2020 en relación con el comercio internacional y estimuló aún más su flexibilidad comercial, ya de por sí profunda.
El gobierno noruego fue más lento al principio: firmó tres días tarde la directriz de compras médicas conjuntas de la UE, por lo que su país quedó fuera de las dos grandes primeras operaciones de compra. A modo de subsanación de este error, compañías locales como Laerdal Medical AS aportaron unos 1.000 respiradores en los primeros meses. También ayudó la plataforma logística de la OTAN, con 600 kg de material sanitario. En 2021, la responsabilidad logística del aprovisionamiento vuelve a las municipalidades, que son los actores que ahora deben tenerse en cuenta para negociar operaciones de suministro.
Los productos más demandados por Noruega de otros países europeos son actualmente las mascarillas, los guantes, los geles hidroalcohólicos y las pruebas de diagnóstico. En lo que respecta a la legislación, Noruega implantó en 2020 restricciones a la exportación de material de protección, vacunas y productos farmacéuticos esenciales, limitaciones que ha retirado en 2021. En cambio, desde el 27 de marzo de 2020 y sin fecha de expiración, se ha liberalizado la importación de productos médicos para combatir directamente el coronavirus, reduciéndose el coste de aduanas y de importación.