UNIVERSIDAD CATÓLICA SAN PABLO
Facultad de Ciencias Económico Empresariales y Humanas
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
DEPENDENCIA EMOCIONAL HACIA LA PAREJA Y FUNCIONAMIENTO FAMILIAR EN ESTUDIANTES DE
UNIVERSIDADES PRIVADAS DE AREQUIPA
Tesis presentada por los bachilleres
CHAVEZ CACERES, GABRIEL LOVON LOPEZ, ELMER JAIR Para optar el título Profesional de LICENCIADO EN PSICOLOGÍA
Asesora: Mg. Rosa Angelica Seperak Viera
AREQUIPA-PERÚ, 2021
Resumen
El siguiente estudio tiene el propósito de determinar el vínculo entre la dependencia emocional y el funcionamiento familiar en estudiantes de universidades privadas ubicadas en la ciudad de Arequipa. La investigación sigue un enfoque empírico, de estrategia asociativa, de tipo predictivo simple más conocido como correlacional. Se evaluó a 172 estudiantes universitarios de ambos sexos de diferentes programas profesionales que rondan las edades de 17 y 30 años, utilizando para la evaluación 3 herramientas; el Inventario de dependencia emocional (IDE) y la escala de evaluación de cohesión y adaptabilidad familiar (FACES IV) y la ficha sociodemográfica. Después de haber recopilado la información se utilizó el programa estadístico JASP 14.1. Para el procesamiento de datos se trabajó con la prueba estadística de Shapiro-Wilk, determinando una distribución no normal, por lo que para responder el objetivo del estudio, se utilizó el estadístico de Spearman. Se concluyó que existe una relación inversamente proporcional y muy significativa en el vínculo entre dependencia emocional con cohesión (rho=.005) y una correlación inversamente proporcional y significativa con adaptabilidad (rho=.012).
Palabras clave: Dependencia emocional, funcionamiento familiar, estudiantes universitarios, relaciones de pareja.
Abstract
The following exploration aims to recognize the correlation between emotional dependency and family functioning in students from private universities located in Arequipa.
The study was carried out through an empirical approach, of associative strategy, of a simple predictive type better known as correlational, 172 university students between men and women of different professional careers with ages ranging from 17 to 30 were evaluated, using for the evaluation 3 instruments; the Emotional Dependence Inventory (IDE) and “the Family Cohesion and Adaptability Assessment Scale” (FACES IV) and the sociodemographic record.
After the information has been collected, the JASP 14.1 statistical program was used to analyze it, the Shapiro-Wilk statistical test, determined that the collected data present a not normal distribution, which allow the choosing for the statistical analysis of Spearman. Concluding that there is an inversely proportional and very significant relationship in the link between emotional dependence with cohesion (rho=.005) and an inversely proportional and significant correlation with adaptability (rho=.012).
Key words: Emotional dependence, family functioning, university students, couple relationship
Capítulo I: Planteamiento Del problema Justificación:
Para Introducir al tema de investigación, podemos mencionar que, en el año 2020, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en su encuesta demográfica y de salud familiar - ENDES 2019, indicó que el 57,7% de mujeres evaluadas fue víctima de violencia psicológica, físico o sexual durante su relación de pareja. En Perú no se hallaron datos registrados e indexados sobre violencia hacia el varón; sin embargo, Buitrago (2016) confirma la existencia de investigaciones cuyos resultados indican una realidad de maltrato hacia el hombre en el entorno familiar y la vida de pareja, en donde la mujer presenta dominancia frente al varón, quien se muestra sumiso.
Estas características de dominancia y de sumisión son evidentes en la dependencia emocional en la pareja (Castelló, 2005). Pero este no es el único vínculo entre violencia y dependencia emocional, ya que, la primera es un factor recurrente del segundo, esto se observa en la revisión sistemática de Chávez (2019) que tuvo como objetivo el análisis de investigaciones sobre dependencia emocional entre los años 2012 y 2019, encontrando señalizadores de violencia en relaciones de pareja a consecuencia de la presencia de dependencia emocional, teniendo una mayor grado de recurrencia en las mujeres; a pesar de ello, la dependencia emocional puede manifestarse en ambos géneros desde la adolescencia, siendo acompañada de trastornos como depresión y ansiedad.
Frente a la cuestión del origen de la dependencia, vista como una de las causas de la violencia en la pareja, Lemos, Jaller, González, Díaz y De la Ossa (2012) proponen a la adultez temprana como época de inicio de la dependencia emocional en parejas. Esto también se puede explicar que, dentro de las relaciones de pareja en la etapa adulta temprana, existe una inclinación a la violencia perpetrada e iniciada por las mujeres con mayor frecuencia que los
varones, también se evidencia una entrega incondicional al otro considerando aspectos placenteros y dolorosos de la relación (Moral, Garcia, Cuetos y Sirvent, 2017).
Vemos la relevancia de esta etapa de la vida conocida como adultez temprana ya que las características de una relación de pareja son distintas a otras, debido a que, aquí el ser humano entra a una etapa de madurez, que, como Erickson explica, es en esta etapa cuando la persona ya habrá generado una identidad personal, lo que permitiría tener confianza y lealtad con el individuo que compartiría amor siendo, como compañeros de vida (Papalia, Wendkos y Duskin, 2010). Lamentablemente como señalan Urbiola, Estévez e Iraurgi (2014) en los últimos veinte años se ha dado mayor importancia al estudio de la dependencia emocional generalmente en personas adultas, lo que haría necesario el estudio en jóvenes adultos donde se da el origen de la mayoría de relaciones de pareja.
En la etapa de la adolescencia, la familia influye de manera notable en la persona a la hora de adquirir normas y costumbres (Delgadillo, López, Cabral y Sánchez, 2012). Minuchin (2005) refiere que la familia es una unidad social encargada de tareas del desarrollo de la persona, las cuales son difíciles de afrontar debido a sus cambios tanto internos como externos, relacionados al crecimiento de sus miembros en el ámbito adaptativo de la sociedad. Siendo así la funcionalidad familiar un factor vital en el progreso del individuo, ya que, se ha encontrado que, ante la presencia de una funcionalidad familiar adecuada, la persona adquiere un factor protector al momento del desenvolvimiento de estilos de vida saludable en la etapa adolescente, lo que permite la regulación adecuada de conductas adaptativas (Muñoz-Rivas y Graña, 2001).
Finalmente, al observar una clara evidencia en los análisis de investigaciones anteriores sobre las variables dependencia emocional y funcionalidad familiar, los hallazgos manifiestan que los componentes de la dependencia emocional se deben a una mala funcionalidad familiar, variables que siempre concluyen en una relación inversamente proporcional (Aquino y
Briceño, 2016, Núñez, 2016, Alvarez y Maldonado, 2017, Caycho, 2018, Segura, 2018, Cuenca, 2019 y Redrován, 2020). Por lo expuesto, el objetivo final de esta investigación será identificar la presencia y la relación entre la dependencia emocional hacia la pareja y el funcionamiento familiar en estudiantes universitarios de una universidad privada de Arequipa en 2021. Con este estudio se aporta a la ciencia, datos empíricos originales sobre una problemática que es materia de estudio constante, por la diversificación de relaciones de pareja en los últimos tiempos, otro aspecto es el aporte de hallazgos en el contexto de la pandemia de la Covid 19, contexto que ha detonado rasgos y comportamientos disruptivos en el individuo, sumado a ello se está trabajando con la última versión de la escala de funcionalidad familiar.
Las implicancias sociales del este estudio es que a partir de los resultados obtenidos se podrá planificar a mediano plazo programas de prevención y promoción de salud mental en población adulta joven en cuanto a las relaciones amorosas con rasgos de dependencia emocional como factor de riesgo ante la violencia y otras consecuencias; por último permitirá confirmar el involucramiento de la familia como factor protector de situaciones de riesgo.
Pregunta de Investigación
¿Existe una relación significativa entre dependencia emocional y la funcionalidad familiar en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021?
Objetivos de Investigación Objetivo general
Identificar si existe una relación entre la dependencia emocional a la pareja y el funcionamiento familiar en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Objetivos específicos
Identificar si existe relación entre las tres subescalas de cohesión familiar y las siete dimensiones de dependencia emocional en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Identificar si existe relación entre las tres subescalas de adaptabilidad familiar y las siete dimensiones de la dependencia emocional en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Identificar si existe relación entre la satisfacción, comunicación familiar y las siete dimensiones de la dependencia emocional en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Describir la funcionalidad familiar en base a sus dos dimensiones en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Estimar la dependencia emocional en su escala general y dimensiones en estudiantes de universidades privadas de Arequipa, 2021.
Capítulo II: Marco Teórico Antecedentes
El problema de la dependencia emocional es sumamente relevante en la actualidad y es en esta última década que se evidenció esta preocupación en diversos estudios, la mayoría siendo aplicados a nuestra realidad.
Dentro de los antecedentes, a nivel internacional, se encontró la investigación de Núñez (2016) se tuvo como meta el indagar acerca del vínculo entre dependencia emocional y funcionalidad familiar en 40 padres y madres de familia, de edades 40 a 60 años, cuyos hijos cursaban el tercero de bachillerato en la Unidad Educativa Pelileo, Tungurahua, Ambato, Ecuador; la investigación fue no experimental de tipo transversal correlacional, se utilizó el CDE de Lemos y Londoño (2006) y de Funcionamiento Familiar (FF-SIL)de De la Cuesta, Perez, Louro y Bayarre (1994), es mediante un cruce de variables con chi cuadrada de Pearson con un valor (x2(16)= 26.085, p<0,37, los resultados confirman una relación significativa entre ambos constructos, adicional a que el 100% de los evaluados mostraron niveles altos en al menos 1 área de la dependencia emocional.
De igual manera Andrade (2018), realiza una investigación sobre Dependencia emocional y su relación con la funcionalidad familiar en 60 varones drogodependientes, que hayan tenido una relación de noviazgo en algún momento de su vida, con edades oscilantes de 18 a 55 años, pacientes de la comunidad terapéutica centeravid de Cuenca, esta investigación tuvo un diseño no experimental, de corte transversal, descriptivo correlacional. Se utilizo el CDE de Lemos y Londoño (2006) y de Funcionamiento Familiar (FF-SIL)de De la Cuesta, Perez, Louro y Bayarre (1994), utilizando la prueba estadística chi cuadrada de Pearson se obtiene un valor; p=.000 < 0.05, que se rechaza la hipótesis nula, concluyendo que a mayor dependencia emocional existirá mayor disfuncionalidad familiar en drogodependientes.
Finalmente, Redrován (2020), investiga sobre la relación entre Dependencia emocional y funcionalidad familiar en 80 estudiantes universitarios, de ambos géneros, de segundo y cuarto ciclo de la carrera de Orientación Familiar, Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Cuenca, periodo marzo- julio 2019, con edades oscilantes de 18 a 22 años. Fue un estudio descriptivo correlacional, de muestreo no probabilístico-intencional. Se utilizo 2 instrumentos:
Escala de Dependencia Emocional (ACCA) de Animaca, Caballero, Criollo y Aguirre en 2013 y la Escala Breve de Funcionamiento Familiar (FACES 20ESP) adaptado de Martínez- Pampliega, Iraurgi, Galíndez y Sanz (2006). Concluyendo que existe una relación significativa e inversamente proporcional entre las variables, con un valor de correlación r=.004 < a p=.05, indicando que si una familia presenta niveles disfuncionales podría llevar a que sus miembros tengan dependencia emocional a su pareja.
Y dentro del marco nacional se encontraron las siguientes: Aquino y Briceño (2016) en una investigación, cuyo objetivo fue analizar las variables dependencia emocional y funcionalidad familiar en un grupo de 191 estudiantes de ambos sexos, de 16 a 22 años de una universidad privada en Lima-este, este estudio presentó una investigación de diseño no experimental, corte transversal, con muestreo no probabilístico; se utilizó el cuestionario de dependencia emocional CDE de Lemos y Londoño (2006) y la escala de evaluación cohesión y adaptabilidad familiar FACES III de Olson (1992). Se identificó una alta relación en ambas variables, (X2= 13,810; p<,01), lo cual indica que al tener un funcionamiento familiar inadecuado (Extremos), existen altos niveles de dependencia emocional; por otro lado, las personas que crecen en un sistema funcional (Intermedios), carecen dependencia emocional.
Alvarez y Maldonado (2017) determinaron el nexo entre dependencia emocional y funcionalidad familiar, a través de un grupo de 429 estudiantes, conformado por hombres y mujeres, cuyas edades oscilan desde los 20 a 35 años, que cursaban el cuarto año en nueve
programas profesionales de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. La investigación fue de tipo cuantitativo, cuyo diseño fue no experimental y de corte correlacional transversal. Se utilizaron los siguientes instrumentos de evaluación; FF-SIL de De la Cuesta, Perez, Louro y Bayarre (1994) y la escala de Dependencia Emocional ACCA de Anicama, Cirilo, Caballero y Aguirre (2013). De los resultados se concluye una relación significativa e inversamente proporcional entre las variables (r=-0,246; p<0,05).
En la investigación de Caycho (2018) sobre funcionamiento familiar y dependencia emocional; compuesta por 489 escolares, varones y mujeres que cursaban el 4° y 5° de secundaria en colegios públicos de Lurín (Lima) y que oscilaban entre los 14 y 19 años. La investigación se caracterizó por ser no experimental, transversal y correlacional. Para medir las variables se aplicó la escala de funcionamiento familiar FACES IV de Olson, Gorall y Tiesel (2006) y el ACCA de Anicama et al. (2013). La primera conclusión que obtiene es que ante una menor dependencia emocional hay un mayor funcionamiento familiar (rho=-0,187;
p<0,05).
Segura (2018) analizó dependencia emocional, autoestima y funcionamiento familiar en 500 alumnos de ambos sexos de entidades educativas de 13 a 18 años en Lima, Perú. La investigación fue no experimental de corte transversal, correlacional; utilizando los instrumentos; el CDE de Lemos y Londoño (2006), la escala de autoestima de Rosenberg (1995) y el FF-SIL de De la Cuesta, Pérez, Louro y Bayarre (1994). Se concluye una correlación significativa y negativa (rho=-.296; p=.005); entre las variables de funcionamiento familiar y dependencia emocional, lo que indica que a menor funcionalidad familiar habrá mayores niveles de dependencia emocional.
Cuenca (2019) en su investigación sobre Funcionalidad Familiar y dependencia emocional que fue conformada por 279 estudiantes varones y mujeres de un instituto superior
del cercado de Lima, entre 18 y 39 años, este análisis fue correlacional con muestreo no probabilístico e intencional, las herramientas de evaluación empleadas fueron el Test de Funcionalidad Familiar - APGAR FAMILIAR de Smilkstein, Ashwort y Montano (1978) y el Inventario de Dependencia Emocional IDE de Jesús Aiquipa (2015), concluyendo una correlación inversamente proporcional y significativa entre las variables (rho=-,736), lo que significa que frente a mayores niveles de dependencia emocional, menor funcionalidad familiar.
Sandoval (2019) buscó determinar la relación entre dependencia emocional de pareja y funcionalidad familiar en 221 alumnas mujeres de la carrera profesional de enfermería, cursando entre el 4° y 8° ciclo de una Universidad Privada de Trujillo. Llevando a cabo una investigación de tipo sustantiva-descriptiva y de diseño transversal-correlacional. se utilizó el FACES III de Olson (1992) y el IDE de Aiquipa (2015) para la recolección de datos.
Obtuvieron como resultado una relación inversa y significativa entre dependencia emocional y la dimensión cohesión de funcionamiento familiar (r=-0,487; p<0,01) pero con la adaptabilidad no tiene una correlación significativa (r=-0,038; p>0,05).
Salazar (2020) buscó encontrar la relación entre funcionamiento y dependencia emocional en 204 jóvenes de un asentamiento humano de Carabayllo, con edades oscilantes entre los 18 y 39 años de edad, teniendo como resultado una investigación, cuantitativa no experimental, explicativo, correlacional descriptivo de corte transversal, se utilizó el instrumentos de evaluación; FF-SIL de De la Cuesta, Perez, Louro y Bayarre (1994) y el CDE de Lemos y Londoño (2006). Obtuvo como resultado, una correlación muy significativa e inversamente proporcional entre ambas variables (p. < .05), indicando que a mayor dependencia emocional es por un nivel disfuncional familiar elevado.
Como vemos, la dependencia emocional es un estudio común a las parejas heterosexuales, mientras que las investigaciones sobre dependencia emocional estudiada en parejas homosexuales y bisexuales son escasas, sin embargo, se puede evidenciar que existe una presencia mayor sobre la dependencia emocional en personas pertenecientes a la comunidad LGBT. Incluir a personas con orientaciones no heterosexuales sería una dificultad para presentar una muestra homogénea (Rodriguez, Momeñe, Olave, Estévez e Irruarizaga, 2019).
Dependencia emocional
En una relación ausente de dependencia emocional, se muestran elementos comunes del amor como la correspondencia y comprensión. Por otro lado, cada relación tiene características peculiares, por ejemplo; la exclusividad y las expresiones afectivas, que son únicas al momento de manifestar el amor en cada pareja de una manera particular. La correspondencia que puedan experimentar ambas personas en la relación generará satisfacción (Myers, 2005). Si durante la relación se genera desorden en estos elementos, indicaría que la relación se enfrenta a la dependencia emocional. (Lemos et al., 2012).
Concepto
El término dependencia emocional es definido como una configuración estable de necesidades emocionales que no han sido realizadas, que buscan satisfacer en sus relaciones interpersonales (Castelló, 2000 y Sirvent y Moral, 2017). Bornstein (citado en Hernández, 2016) la entiende como la necesidad recurrente de resguardo y soporte, en la que la confianza de pareja es fundamental para la autoestima, identidad y desempeño vital del individuo.
Hirschfeld, et al. (1977) definen como un conglomerado de pensamientos, creencias, sentimientos y conductas, los cuales se orientan a una necesidad de pertenencia hacia otra persona, que es significativa en la vida del individuo.
Las relaciones con dependencia emocional son de las más patológicas y deficientes, por eliminar la capacidad de desarrollo del yo, rechazandonos a nosotros mismos y proyectar nuestros deseos en otra persona. Esto ocasiona una introyección donde nuestro “yo” se vuelve en el “yo” de la pareja. Cuando la dependencia emocional es desarrollada, se idealiza a la pareja, sobrevalorando, aunque estas características no existan en la realidad (Horney, 1991 y Klein, 1975).
Características de la dependencia emocional
Las relaciones del dependiente emocional son intensas debido a la prioridad que le brinda a su pareja, por lo que experimenta una incapacidad de vivir sin ella, esta necesidad es muy semejante al craving en la ingesta de drogas, por lo que genera una intensa preocupación frente al abandono de su pareja, es por eso que el individuo deja poco a poco sus actividades cotidianas, alejándose de sus esferas sociales como su familia y amigos, dando origen a un malestar en estas esferas, además de ya ser un daño para la sociedad en general (Castelló, 2005;
Aiquipa, 2012; Bornstein, 2012; Castelló, 2012; String, 2018; Urbiola, Estévez e Iraurgi, 2014). De igual manera tienen características como exclusividad y control, lo que los lleva a regular la vida y las relaciones interpersonales de su pareja. Estas acciones muestran control excesivo y una irracional demanda de muestras de afecto, el cual es de vital importancia para que el dependiente emocional pueda ratificar el amor de su pareja y alcance la calma frente a la inseguridad de la persona (Lemos, Londoño y Zapata, 2007; Pradas y Perles, 2012).
Se identificó que aquellos con dependencia emocional tienen autoestima y autoconcepto muy bajos, es por eso que buscan tener la aprobación de todos mediante su actuar absorbente para poder ser agradado (Pradas y Perles, 2012, Castelló, 2012 y Aiquipa, 2015a).
Adicionado a esto, manifiestan una subordinación dentro de la relación debido al temor excesivo por la soledad que sería consecuencia ante la especulación de ruptura; si es que la relación se rompe, el dependiente buscara a otra persona para sobrellevar el daño (Castelló,
2005, Castelló, 2012 y Pradas y Perles, 2012, Sirvent y Moral, 2007 y String, 2018). Se añaden ideas con características específicas de personas con dependencia emocional como son la egolatría, seguridad excesiva en sí mismos y frialdad emocional finalmente presentan habilidades sociales precarias (Castelló, 2005, Castelló, 2012, Horney, 1991 y Pradas y Perles, 2012).
Para Castelló (2005) un diagnóstico adecuado necesita asociar sintomatología como;
baja autoestima, tener un historial de relaciones de pareja inestables o una relación única que haya abarcado gran parte de la vida adulta de la persona y por último, intolerancia a la soledad.
El modelo de Castelló (2005), define las características de los dependientes emocionales, que hacen referencia a las personas con quienes se relaciona el individuo y en el contexto donde se desenvuelve, siendo las siguientes
Área de relaciones de la pareja
Necesidad excesiva del otro, deseo de acceso constante hacia él: Consta en la expresión de deseos persistentes de tener contacto con su pareja a través de llamadas o mensajes de texto, apariciones sorpresivas en lugares frecuentados por la pareja.
Deseos de exclusividad en la relación: Pérdida progresiva de grupos sociales, con el fin de pasar más tiempo con su pareja, esperando recibir la misma respuesta.
Prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa: Dentro de su entendimiento la persona, verá a su pareja como el centro de su vida, por encima de sus familiares o amigos e incluso hijos si es que la relación los presentara.
Idealización de la pareja: sobrevaloración de las características físicas e intelectuales, incluyendo idealización de la pareja minimizando sus defectos.
Relaciones basadas en sumisión y subordinación: Patrón de relaciones amorosas inestables, con evidente dominio de la pareja y desvalorización del individuo hacia sí mismo,
lo cual influye directamente en la presencia de violencia en la relación tanto psicológica, como física.
Historia de relaciones de pareja desequilibradas: El individuo que presente dependencia emocional cuenta con un registro de relaciones inestables que se manifiestan en relaciones disfuncionales con una sola relación significativa con miedo constante frente a la ruptura a pesar de ellos mismos intentar terminar las relaciones; y en relaciones desequilibradas, donde eran la persona subordinada, habiendo tenido relaciones equilibradas de manera esporádica, es decir, relaciones pasajeras para evitar su miedo a la soledad.
(Castelló; 2005; Castelló, 2012; Skvortsova y Shumskiy, 2014).
Miedo a la ruptura: Excesivo pánico por parte del individuo frente a la idea de separación, si llega a ocurrir, podría generarle trastornos mentales, esto puede suceder incluso frente una persona que ha generado bastante daño al individuo. Frente a la ruptura el dependiente emocional actúa de manera similar a una persona con síndrome de abstinencia que niega la ruptura y constantemente intenta reanudar la relación.
Asunción del sistema de creencias de la pareja: Las ideas y creencias que provienen de la pareja, son asumidas por el sujeto como propias; incluyen la superioridad/inferioridad respectivamente de la pareja y el dependiente en el concepto de relación, así el culpable de los problemas de la relación serán responsabilidad del dependiente emocional, la pareja podría proceder a conseguir otras “amistades” donde pueda encontrar placer, esto sería aceptado por el dependiente.
Área de relaciones explicadas en el modelo de Castelló (2005)
Deseos de exclusividad hacia otras personas significativas: Deseos excesivos de atención por parte de los demás, amistades que se encuentren a disposición del individuo donde el tema de conversación será la situación actual con su pareja o en caso de una ruptura, el
estado de ánimo del dependiente emocional. Frente a la ausencia de pareja, el enganche se da de manera frecuente con amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Necesidad de agradar: la persona busca aprobación general frente al temor de rechazo, lo que exhibe un desequilibrio emocional siendo el autorrechazo, buscando dejar una buena impresión, es por eso que se encuentran pendientes de su apariencia
Déficit de habilidades sociales: carencia de empatía, asertividad, expresión de emociones.
Áreas de autoestima y estado de ánimo encontradas en el modelo de Castelló (2005)
Baja autoestima: Discernimiento negativo de su valor propio como persona, frente a la autoprotección, autoevaluación, satisfacción saludable, respeto propio y protección de intereses
Estado de ánimo negativo: Se distingue por la presencia de desasosiego, tristeza, nerviosismo, inseguridad y apatía, como respuesta a sus miedos como la ruptura, deterioro de la relación, etc. en periodos como el inicio de la relación o las reconciliaciones, el dependiente emocional muestra alegría y euforia. Las primeras características son las que predominan a lo largo del tiempo, mientras que las segundas aparecen de manera esporádica y breve.
Causas
La ausencia de afecto en edades tempranas y la protección de la relación amorosa, son causas de la dependencia emocional. El dependiente emocional vivió momentos decepcionantes en la infancia, teniendo necesidades no satisfechas, debido a la falta de afecto por parte de sus cuidadores, es por ese motivo que los dependientes emocionales buscan con anhelo la satisfacción de estas necesidades, pero en esta ocasión con la pareja; sin embargo, en esa búsqueda de satisfacer sus necesidades, se generarían vínculos insatisfactorios emocionales en la pareja (Castelló, 2000).
Consecuencias
Frente a la necesidad que muestra el dependiente emocional al estar envuelto en relaciones románticas intensas, la persona deja de lado las actividades que realizaba, lo cual deteriora sus relaciones interpersonales, en las cuales genera un malestar continuo y de igual manera genera un deterioro en las relaciones interpersonales de su pareja al mostar un control irracional y excesivo (Aiquipa, 2012; Bornstein, 2012; Castelló, 2005; Castelló, 2012; Lemos, Londoño y Zapata, 2007; Pradas y Perles, 2012; String, 2018 y Urbiola, Estévez e Iraurgi, 2014). De igual manera se presentaron distorsiones cognitivas en dependientes emocionales siendo las dos más resaltantes los “deberías” y la “falacia de control” (Lemos, Londoño y Zapata, 2007).
El dependiente emocional tiene como principal característica la incapacidad de poder continuar su vida con otra persona (Aiquipa, 2012; Bornstein, 2012; Castelló, 2005; Castelló, 2012; Skyorstova y Shumskiy, 2014; String, 2018 y Urbiola, Estévez e Iraurgi, 2014), lo que generaría diversa sintomatología ansiosa por no poder confiar en sí mismos, esta inmadurez se da frente al miedo de afrontar las amenazas y peligros que se le presentan en su vida, lo que ocasiona diversos problemas que se evidencian en investigaciones donde se halla un vínculo significativo entre la dependencia emocional y síntomas ansiosos o depresivos (Bornstein, 2012; Porcerelli, Bornstein, Markova y Huprich, 2009; Shahar, 2008 y Urbiola, Estévez e Irargui, 2014). También se evidencio que tienen consecuencias a nivel físico al alcanzar una avanzada edad, siendo una enfermedad con alta comorbilidad a enfermedades cardiacas o el desarrollo de cáncer, por lo que es importante tener evaluaciones sobre dependencia emocional a temprana edad para predecir el riesgo de enfermedad y permitir promocionar la utilización de servicios de sanidad (Bornstein, 2012 y Porcerelli et al., 2009). De igual manera se ha evidenciado que en ausencia de la resolución de necesidades de la persona dependiente por parte de su pareja se genera una alta somatización de estos rasgos ansiosos y depresivos debido
a la somatización (Bornstein y Gold, 2007). Las personas que presentan dependencia emocional también tienen mayores posibilidades de presentar incidentes relacionados con la violencia, especialmente porque les es difícil dejar la relación a pesar del daño que puedan estar viviendo, porque consideran ser incapaces de vivir sin su pareja (Aiquipa, 2015a;
Bornstein, 2006; McClintock y Anderson, 2015 y Skyortsova y Shumskiy, 2014). Por último, la dependencia emocional ha sido variable de prueba en diversos estudios relacionados con el suicidio, donde se concluye que a altos niveles de dependencia emocional se relaciona con un alto índice de suicidios (Bornstein y O’Neill, 2000; Hirschfeld et al., 1997; Loas et al., 2005;
Loas y Defelice, 2012; McClintock y Anderson, 2015 y Nuns y Loas, 2005).
Funcionamiento familiar Teoría estructural de Minuchin
Esta teoría surge a finales de los años 70 en el siglo XX, siendo su principal representante Salvador Minuchin. Él la propone con el fin de dar una explicación del vínculo que tiene un individuo con su contexto familiar, para ello sigue la Teoría General de Sistemas de Bertalanfy (Soria, 2010)
Las sociedades con el pasar de los tiempos han presentado una mayor complejidad por lo que han ido surgiendo nuevos requerimientos que le son planteados al hombre en cuanto a si es capaz de adquirir habilidades con una alta especialidad y de poder adaptarse con velocidad a un escenario socioeconómico cambiante; por lo ante este panorama que nos plantea Minuchin (2005) nos referirá que la familia ante estas necesidades responderá con asumir las funciones de protección y de socialización de sus miembros teniendo como objetivo interno a la protección psico-social de estos, y como externo a la acomodación dentro de una cultura así como la transmisión de esta. Incluso esta respuesta puede ser a nivel preventivo por la gran influencia de la familia al momento de dar paso al desarrollo de actitudes y comportamientos de enfrentamiento a factores de riesgo (divorcio, muerte de un miembro, pobreza, etc.) por lo
que se vuelve en una fuente de herramientas y recursos para sus miembros ante la adversidad (Athié y Gallegos, 2009).
La familia, para Minuchin (2005), es considerada la matriz de la identidad, ya que la experiencia de identidad en el hombre posee dos elementos que se van a dar en ella; debido a que el sentido de pertenencia va a la par al cómo el niño se va acomodando a los grupos que hay dentro de la familia y de cómo las pautas en la interacción con los integrantes del sistema se sostienen a través de los diversos sucesos vividos; mientras que para lograr el sentido de separación es por medio de la participación en los subsistemas familiares en el contexto que sea, pero también se puede en grupos que están fuera de la familia, extrafamiliares. Es por ello que Pajón, Jaramillo, Lopez, Valencia y Viveros (2016) hace referencia que para tener una visión de la persona como un individuo en contacto con su entorno y sus semejantes, se ve la necesidad de ofrecer comprensiones sistémicas dando paso a la construcción como ser social y a la configuración dentro del entorno de la familia, siendo el primer sistema donde se dará el desarrollo social por medio del lenguaje verbal y no verbal.
Minuchin (2005) refiere que a disposición de que el terapeuta lleve a cabo el análisis de la familia debe tener un esquema del funcionamiento familiar la cual está conformada primero por la estructura de la familia que estando en plena transformación es un sistema sociocultural caracterizado por estar abierto; segundo, que se van a ver forzados a ser reestructurados debido a su desplazamiento por medio de una secuencia de etapas que vayan a experimentar; y finalmente, que tiene la capaz de conservar su continuidad y de promover el crecimiento psicosocial de cada miembro debido a su adaptación a las circunstancias variables.
La familia en cuanto se estructura, es definida por Minuchin (2005), como un grupo de necesidades funcionales que tienen como fin organizar las acciones recíprocas entre los que conforman a la familia, siendo así un sistema el cual funciona gracias a pautas transaccionales.
Estas son definidas por Guadarrama (1998) como aquello que regulará el comportamiento de
los miembros y que se conservan gracias a dos sistemas de coacción: siendo uno genérico involucrado con reglas de la organización familiar mientras que el otro es idiosincrático implicando las expectativas que se tienen entre los miembros.
Para Minuchin (2005) los subsistemas son donde se llevará a cabo el desempeño y la diferenciación de aquellas funciones que lleva a cabo el sistema familiar, además se verá que cada miembro de la familia es parte de subsistemas donde obtiene poderes y habilidades específicas que se desenvuelven en el nivel correspondiente. Estos presentan límites que regulan mediante reglas la definición de sus participantes y del cómo será la interacción entre ellos.
También nos indica que lo distintivo del sistema viene a ser una función de los límites que es la de ser su protector. La libertad que tiene un subsistema de la interferencia de otro es necesario para desarrollar las habilidades interpersonales de cada uno de sus miembros por medio de las demandas específicas que le impone su subsistema en base a las funciones propias que tiene esta.
El funcionamiento familiar puede ser considerado adecuado, en los subsistemas los límites deben ser establecidos con exactitud, ya que estos son los que permitirán que la persona pueda llevar a cabo sus funciones sin la presencia de alguna interferencia, de igual manera que sea capaz de relacionarse entre aquellos que integran el subsistema y los demás (Minuchin, 2005).
Modelo circumplejo de Olson
Desde 1979 a 1989 con el fin de lograr la integración de la investigación teórica y la práctica, David Olson junto con sus colaboradores Russell y Sprenkleen hacen la propuesta de una escala para evaluar el funcionamiento familiar a partir de las dimensiones de cohesión y adaptabilidad lográndose así que se vaya dando el desarrollo del modelo circumplejo de sistemas familiares (Sigüenza, 2015).
La escala que desarrollan es llamada FACES la cual con el paso del tiempo ha tenido cuatro versiones que junto con el modelo circumplejo han ido madurando para ser facilitadores en cuanto el funcionamiento familiar ha sido objeto de estudio y de medición. Pero este instrumento de medición lo hace por medio de la bidimensionalidad, no ha demostrado tener una validez similar en todas las culturas y esto se debe a que la funcionalidad familiar se halla muy ligada a la cultura que encuadra a la familia (Bazo et al., 2016)
Definiciones
Olson (citado por Aguilar, 2017) la define como la unión de vínculos afectivos y la capacidad de adaptación entre los miembros del grupo familiar. Cuando la familia presenta un sistema desequilibrado, surge la disfuncionalidad familiar, la cual se encuentra relacionada al dolor, agresión, falta de afecto o desintegración familiar.
La funcionalidad familiar es entendida como la suma de elementos característicos de la familia como la adaptabilidad, participación, desarrollo, afectividad y capacidad resolutiva.
Al presentarse funcionalidad equilibrada, los integrantes son capaces de fomentar la adaptación frente a la variación que puede pasar la familia en su ciclo de vida, esto permitirá que se evite alteraciones en el sistema (Alonso, Yáñez y Armendáriz, 2017). Siendo así la funcionalidad, un concepto integral que abarca las características estables de los integrantes del sistema que se interrelacionan, permitiendo que generen una identidad propia (Castellón y Ledesma, 2012).
Cohesión familiar
La cohesión familiar es la percepción de las personas que constituyen el sistema sobre el vínculo emocional que presentan (Schmidt, Barreyro y Maglio, 2010). Mientras que Camacho, León y Silva (2009) la definen desde dos puntos: el primero viene a estar relacionado con el lazo emocional presente en los miembros de la familia; el segundo se relaciona con el nivel de compenetración y de autonomía que está presente.
Tueros (2004) menciona que para la medición y diagnóstico de esta dimensión es necesario conocer algunos términos: vinculación emocional, límites, coaliciones, espacio, tiempo, intereses, recreaciones, toma de decisiones y amigos. Mientras que Olson (2000) refiere que esta dimensión puede clasificarse en cuatro tipos distintos: desconectado, separado, conectado y enredado, que van desde una cohesión muy baja hasta muy alta.
Las clasificaciones medias; separadas y conectadas, son las encargadas de equilibrar el funcionamiento familiar, permitiendo un desarrollo correcto. Esto se debe a que sus miembros alcanzan que sus relaciones entre ellos sean duraderas, se establezcan y se mantengan. Esto les permite tanto su individualización como su convivencia tenga un nivel óptimo. Por ello disfrutan de oportunidades saludables gracias en parte a la demarcación respetuosa de los límites personales, así como de su estructura jerárquica. Por otro lado, los niveles extremos;
desconectados y enredados, presentan dificultades en sus relaciones a largo plazo, siendo estas personas las que son consideradas problemáticas para las relaciones de pareja (Sánchez, 2014)
En el nivel desconectado la unión familiar es poca debido a la rigidez de los límites generacionales y largo periodo de tiempo que duran las separaciones físicas y emocionales; y hay una gran autonomía individual expresada en la primacía de actividades y decisiones personales. Mientras que en el nivel enredados existe una alta sobre-identificación familiar causado por los límites borrosos impidiendo el desarrollo individual ya que el tiempo, amistades, actividades y decisiones se comparten entre todos (Aguilar, 2017)
Adaptabilidad
Es la capacidad para alterar las formas de poder, vínculos, roles y normas que rigen las relaciones familiares, todo ello con el propósito de dar una respuesta al estrés de su propio desarrollo, así como el originado por el entorno (Tueros, 2004)
De la misma manera que en la cohesión, los niveles medios; estructurado y flexible, se encargan de equilibrar el funcionamiento familiar, garantizando un correcto desenvolvimiento
de los integrantes de la familia. Por otro lado, de los niveles extremos; rígidos y caóticos, surgen dificultades en el desarrollo de la familia (Olson, 2000).
Ordoñez y Piña (2017) exponen que los niveles intermedios, estructurado y flexible, se caracterizan por la presencia de reglas claras y flexibles, la responsabilidad se reparte entre todos los miembros, se escuchan sus opiniones para tomar decisiones y el liderazgo lo llevan los padres en el nivel estructurado mientras que en el flexible es distribuido entre los que conforman a la familia.
Mientras que los niveles extremos refieren que el rígido presenta en sus miembros una carga excesiva de obligaciones junto a un conjunto de reglas y normas que son inexorables.
De lo contrario, el nivel caótico se caracteriza por la falta reglas acompañada de una deficiencia en la comunicación entre los miembros y la misma irresponsabilidad que se tienen el uno al otro.
En los comienzos de la teoría de sistemas y familia se minusvaloraba el potencial de cambio de ésta en favor de una rigidez constante. Pero con el pasar del tiempo esta idea fue reemplazada por aquella en que las familias funcionales se caracterizan por su disposición a la estabilidad y a ser capaces de adaptarse, a diferencia de las disfuncionales (Olson, 2000).
También es necesario recordar el papel que juega la comunicación en estas dimensiones ya que como refiere Vergaray y Benavides (2020) si esta recibe alguna modificación también lo harán la cohesión y la adaptabilidad. Todo sea a través de destrezas positivas para comunicarse (Ej: comentarios de apoyo, palabras de ánimo, escucha atenta, entre otros) o de las negativas (Ej: críticas destructivas, dobles mensajes o vínculos, entre otros).
Hipótesis
Hipótesis de la investigación
Existe una relación significativa e inversamente proporcional entre dependencia emocional y la funcionalidad familiar en estudiantes universidades privadas de Arequipa, 2021. Es decir que a mayor dependencia emocional existiría menor funcionalidad familiar y viceversa
Hipótesis nula
No existe una relación significativa e inversamente proporcional entre dependencia emocional y la funcionalidad familiar en estudiantes universidades privadas de Arequipa, 2021.
Capítulo III: Método Diseño de Investigación
La indagación que se llevará a cabo, en primer lugar, es de diseño empírico ya que se trabajará con una data original que pasará por análisis estadísticos y cuantitativos; de estrategia asociativa porque busca realizar el análisis del nexo funcional entre dos o más variables, de tipo predictivo simple más conocido como correlacional, ya que se utilizarán variables cuantitativas y susceptibles a los análisis de covarianza en una única muestra y de temporalidad transversal porque la recopilación de información se realizará en un único momento en el tiempo con data del presente (Ato y Vallejo, 2015)
Participantes
La muestra empleada para esta investigación será de tipo no probabilístico y de conveniencia debido a la viabilidad y accesibilidad de los investigadores a los participantes, de manera que no se requiere del número que conforma la población total (Hernandez- Sampieri y Mendoza, 2018). Estará compuesta por 172 alumnos de universidades privadas de Arequipa Metropolitana con una edad entre los 17 y 30 años.
Criterios de inclusión
- Estudiantes universitarios que hayan vivido una experiencia de relación de pareja significativa no menor a 6 meses en el pasado o actualidad.
- Estudiantes universitarios que se ubiquen en el rango de 17 y 30 años de edad.
- Estudiantes universitarios que acepten firmar el formulario de consentimiento informado.
Criterios de exclusión
- Estudiantes universitarios con diagnóstico psiquiátrico
- Estudiantes universitarios con orientación de género no heterosexual.
Instrumentos
Ficha sociodemográfica
Con ella se busca recolectar información referidos a la edad, sexo, carrera profesional que está estudiando, así como su semestre, orientación sexual, confirmar si tuvieron una relación de pareja significativa, así como un diagnóstico psiquiátrico, además de obtener datos sobre la estructura familiar.
Escala de evaluación de cohesión y adaptabilidad familiar (FACES IV)
David H. Olson (2006) fue el creador de esta escala, siendo la versión en español validada en la Universidad Católica de Uruguay siendo un trabajo de su departamento de Teorías psicológicas y Psicología clínica de la salud. Casallo (2019) realizó la validación en una muestra de 200 estudiantes, de ambos sexos con edades oscilantes entre 17 a 45 años, de la Universidad San Buenaventura de Colombia y 200 alumnos, hombres y mujeres con edades de 19 a 50 años, de la Universidad Autónoma del Perú.
La escala es de tipo Likert donde las respuestas que se pueden dar son opciones que van del 1 al 5, donde el 1 tiene el menor valor mientras que 5 el mayor. Su aplicación se puede dar de manera individual o en grupo, y no requiere un lapso de tiempo mayor a los 15 minutos.
Consta de 62 ítems para la medición de las dimensiones del funcionamiento familiar:
adaptabilidad y cohesión, además de comunicación y satisfacción familiar.
Cohesión familiar: Vienen a ser los lazos que los integrantes de la familia han ido instaurando entre ellos. Esta dimensión es medio a través de tres subescalas:
Desacoplado (ítems 3, 9, 15, 21, 27, 33 y 39): Las familias no tienen la capacidad de establecer y de mantener relaciones duraderas entre ellos. Por lo tanto, hay un marcado aislamiento entre ellos, la falta de una estructura jerárquica y pocas oportunidades de influencia y de interlocución entre sus miembros.
Cohesión (ítems 1, 7, 13, 19, 25, 31 y 37): Es la consolidación de relaciones duraderas entre los que componen la familia. Pueden disfrutar de una estructura jerárquica, así como de una demarcación respetuosa y saludable de los límites personales.
Enredado (ítems 4, 10, 16, 22, 28, 34 y 40): Hay una falta de una estructura jerárquica en la familia debido a la falta de definición de los papeles desempeñados por los padres y los hijos, y la incapacidad de ellos mismos para la determinación de sus propios límites individuales.
Adaptabilidad familiar: Destreza que posee la familia para poder cambiar en cuanto a sus roles, sus normas y su liderazgo. Se evalúa mediante las siguientes tres subescalas:
Caótico (ítems 6, 12, 18, 24, 30, 36 y 42): Se presenta un impedimento de la aceptación de roles y de tareas concretas, tendencia marcada a la inestabilidad y los miembros no pueden organizarse.
Flexibilidad (ítems 2, 8, 14, 20, 26, 32 y 38): Ante los cambios que se pueden dar en el entorno la familia se puede adaptar ya que poseen habilidades para la reorganización y el cambio.
Rigidez (ítems 5, 11, 17, 23, 29, 35 y 41): Hay un impedimento al cambio debido a la alta tendencia a aquella estabilidad obtenida anteriormente.
Además, se evalúan las siguientes dimensiones:
Comunicación familiar (ítems del 43 al 52): Capacidad de creación de ideas, pensamiento y sentimiento, en otras palabras, información para que sea reconocida por cada uno de los miembros.
Satisfacción familiar (ítems del 53 al 62): Grado de goce que tiene el miembro de la familia con respecto a las relaciones que mantiene con los otros integrantes.
Para la validez del constructo, Casallo (2019) realizó un análisis factorial exploratorio (AFE) hallando un determinante (.000), estadístico de Bartlett (x2=1073.0, gl=91, p=.000) y
KMO (.890) revelándose que en dos factores se puede dar la agrupación de los ítems. Mientras que el análisis factorial confirmatorio (AFC), para la muestra de Lima, se evidencia una carga de ajuste aceptable con un SRMR=.0663 mientras que los índices de ajuste GFI=.976, AGFI=.967, NFI=.963 y RFI=.955 exponen cargas admisibles concluyendo que el modelo si es adecuado. La confiabilidad que se obtuvo, en la muestra de Lima, fue alta ya que el alfa de Cronbach está entre .619 y .823 demostrando así una consistencia de nivel moderado a alto.
Inventario de dependencia emocional
Aiquipa en 2012 en Perú desarrolla este inventario, siguiendo un modelo de clasificación teórica, a su vez recogió información para su base teórica a la teoría de los rasgos de Cloninger, contrastandolo con la guía teórica de vinculación afectiva (Castelló, 2005), para ello fueron evaluados 757 estudiantes universitarios y empleados que radican en lima metropolitana siendo 398 mujeres y 359 varones de 18 a 55 años, los cuales debían evidenciar un nivel adecuado de comprensión lectora, además de haber experimentado una relación de pareja como mínimo a lo largo de su vida.
El cuestionario es una escala de tipo likert por 49 ítems, con 5 opciones de respuesta de acuerdo a frecuencia. La persona evaluada debe marcar con X en el recuadro que considere el mejor para describirse, siendo las opciones: “rara vez”, “pocas veces”, “regularmente”,
“muchas veces”, “muy frecuentemente” (puntuados de 1 a 5 punto respectivamente). La puntuación de cada dimensión se obtiene por medio de la sumatoria de ítems, cuenta con siete dimensiones siendo estas:
Miedo a la ruptura (ítems 5, 9, 14, 15, 17, 22, 26, 27, 28): Temor frente a la idea del fin de la relación, lo que influye en el comportamiento del individuo, tomando una postura que llevará a mantener la relación, sin importar lo perjudicial que pueden llegar a ser los comportamientos. de igual manera se presenta negación en caso de ruptura, que genera constantes intentos para reanudar la relación.
Miedo e intolerancia a la soledad (ítems 4, 6, 13, 18, 19, 21, 24, 25, 29, 31, 46):
sentimientos desagradables que aparecen cuando el individuo no cuenta con una pareja, por distanciamiento o por término de la relación. la persona busca mantenerse ocupada para no intentar retomar la relación de manera desesperada o de conseguir una nueva en el menor plazo de tiempo posible.
Prioridad a la pareja (ítems 30, 32, 33, 35, 37, 40, 43, 45): Brindar la mayor importancia a la pareja identificada como la persona más importante de su vida, por sobre cualquier otra.
Necesidad de acceso a la pareja (ítems 10, 11, 12, 23, 34, 48): Deseo excesivo de tener tiempo con su pareja tanto físicamente como en sus pensamientos.
Deseos de exclusividad (ítems 16, 36, 41, 42, 49): el dependiente emocional tiene un aislamiento progresivo de su entorno mientras se enfoca en su pareja, lo que genera anhelos de reciprocidad por parte de ella.
Subordinación y sumisión (ítems 1, 2, 3, 7, 8): sobrevaloración de intereses, pensamientos y conductas de la pareja, lo que hace que el dependiente emocional descuide su vida individual y exhiba inferioridad y desprecio a uno mismo, esta dimensión explica por qué el dependiente emocional tolera agresiones por parte de su pareja.
Deseos de control y dominio (ítems 20, 38, 39, 44, 47): Necesidad excesiva de atención y afecto de su pareja, que le brinda seguridad de permanencia y bienestar personal.
Los baremos presentados en el inventario se encuentran en cuanto a la escala global de 1-30 bajo o normal, de 31-50 significativo y de 51 a 70 son considerados moderados y por último entre 71 y 99 alto. Para la calificación es necesario convertir las puntuaciones directas en puntuaciones de valor universal.
Para la validación del instrumento por medio de jueces, se utilizó el Índice de Acuerdo (IA) para ello se compararon las medias a través del estadístico “t” de student para muestras
independientes. Se realizó un Análisis Factorial, mediante el método varimax, luego de revisar la bondad de ajuste, teniendo como resultado que el 95% de reactivos son adecuados para medir la variable de dependencia emocional, aprobado por los jueces (índice de adecuación de la muestra de Kaiser- Meyer-Olkin, KMO= 0.96) mientras que el Test de Esfericidad de Barlett fue significativo (X = 10969.743; α = .000), lo que indican una relación significativa para llevar a cabo el análisis factorial.
La confiabilidad determinada por el coeficiente de correlación R de Pearson luego de la aplicación de la fórmula Spearman- Brown = 0,91, evidenciando una consistencia interna adecuada del instrumento, finalmente el coeficiente de alfa de cronbach es ligeramente superior (0,96). las dimensiones fueron denominadas siguiendo las características descritas por Castelló (2000 y 2005).
Procedimiento
La recolección de datos se realizó mediante una evaluación virtual por las restricciones sanitarias contempladas por el gobierno peruano en el contexto de la pandemia de la Covid - 19; en primera instancia se solicitó el permiso a las instituciones universitaria para el envío de los instrumentos vía correo electrónico, por lo tanto, se usó como herramienta de apoyo los Formularios de Google que son gratuitos. Dentro de su contenido, se presentó a los evaluados en forma detallada el consentimiento informado que contiene los aspectos éticos de protección al participante, anonimato, confidencialidad, libertad de interrumpir la evaluación y respeto, también incluyó la ficha sociodemográfica y las escalas a evaluar con un formato de respuesta obligatoria para evitar perder respuestas. Luego de ello se procedió con la difusión de los formularios a través de los correos electrónicos y redes sociales; caber resaltar que en la difusión virtual se dejaron en claro las instrucciones para el llenado de las pruebas.
Para culminar, las preguntas pasaron por una revisión con el fin de corroborar que todos los formularios que aceptaron el consentimiento estén completos de manera correcta. Se hizo
una revisión de cada instrumento para poder incluir aquellos que se encuentren bajo los márgenes impuestos por los criterios de inclusión. Seguidamente, se exportó los datos a un formato JASP versión 14.1, para su análisis respectivo.
Análisis de Datos
Para dicho análisis se utilizó el programa estadístico JASP 14.1. que es de acceso libre.
Como primer análisis se comprobó si los datos se hallan dentro de la normalidad a través de dos métodos, utilizando el estadístico de Shapiro–Wilk, esto debido a que la muestra asciende a 100 voluntarios. Ello determinó si los datos poseían una distribución normal o no para poder elegir posteriormente el análisis estadístico para responder al objetivo general del estudio que en este caso es predictivo simple o correlacional por lo que las pruebas podrían ser el estadístico de Pearson si resultan ser datos normales o de lo contrario el estadístico de Spearman si es que resultan ser no normales.
Luego de ello se realizó los análisis descriptivos para las variables cuantitativas que arrojarán las medias y desviaciones estándar, y análisis de frecuencia para las variables cualitativas nominales y ordinales.
Capitulo IV: Resultados
Tabla 1
Análisis de normalidad
Media D.E. Shapiro-
Wilk
P valor de Shapiro-Wilk
Miedo a la ruptura 14.23 7.61 0.71 < .001
Miedo e intolerancia a la soledad 20.86 9.04 0.89 < .001 Prioridad a la pareja 13.78 6.62 0.82 < .001 Necesidad de acceso a la pareja 15 5.06 0.96 < .001 Deseos de exclusividad 9.18 4.26 0.87 < .001 Subordinación y sumisión 12.03 4.68 0.94 < .001 Deseos de control y dominio 9.25 3.83 0.9 < .001
Cohesión 25.8 5.39 0.97 < .001
Desunión 19.61 3.71 0.98 7.15e -3
Sobreinvolucramiento 17.7 4.12 0.98 6.19e -3
Flexibilidad 24.45 5.65 0.98 0.03
Rigidez 19.52 4.65 0.99 0.37
Caótico 15.73 5.23 0.97 1.74e -3
Comunicación familiar 34.45 8.57 0.98 0.03
Satisfacción familiar 35.60 8.44 0.96 <.001
Nota: D.E. = Desviación estándar
El primer análisis fue hallar la normalidad de los datos a través de las sumatorias de las dimensiones de las variables utilizadas, se trabajó con el estadístico Shapiro Wilk ya que la literatura ha confirmado mayor potencia y precisión en muestras amplias respecto a otros estadísticos como el de komologorv Smirnov (Mohd y Bee, 2011; Mishra, Pandey, Singh, Gupta, Sahu y Keshri, 2019). Los resultados reflejan significancias menores a 0.05 en la mayoría de dimensiones, por lo que se determinó el uso de estadística no paramétrica para responder al objetivo general.
Tabla 2
Correlación dependencia emocional - funcionalidad familiar
Variable Cohesión Adaptabilidad
Dependencia Emocional -0.21** -0.19*
* p < .05, ** p < .01, *** p < .001
Al utilizar el estadístico de Spearman se evidencio que entre las variables existe una correlación inversamente proporcional y muy significativa en el vínculo entre dependencia emocional con cohesión (rho=.005) y una correlación inversamente proporcional y significativa con adaptabilidad (rho=.012) ya que el p valor es menor a .05.
Tabla 3
Análisis correlacional entre las dimensiones de dependencia emocional y Cohesión familiar
Variable Cohesión Desacoplado Enredado
Miedo a la ruptura -0.34*** 0.21** 0.16*
Miedo e intolerancia a la soledad -0.28*** 0.24** 0.21**
Prioridad a la pareja -0.32*** 0.23** 0.24**
Necesidad de acceso a la pareja -0.15* 0.21** 0.16*
Deseos de exclusividad -0.16* 0.23** 0.20**
Subordinación y sumisión -0.19* 0.23** 0.20**
Deseos de control y dominio -0.21** 0.19* 0.26***
* p < .05, ** p < .01, *** p < .001
Utilizando el estadístico Spearman se comprobó si hay relación entre las dimensiones que conforman la Dependencia Emocional y la cohesión familiar encontrando que existen unas correlaciones muy significativas e inversamente proporcionales entre la dimensión de cohesión
con las dimensiones de Miedo a la ruptura (rho=-.34; p<.001), Miedo e intolerancia a la soledad (rho=-.28; p<.001) y Prioridad a la pareja (rho=-.32; p<.001). Mientras que la dimensión de enredado y la de Deseos de control y dominio tienen un vínculo muy significativo y directamente proporcional (rho=.26; p<.001).
Además, se encontraron correlaciones significativas siendo una de estas la de la dimensión de cohesión con deseos de control y dominio, la cual es inversamente proporcional (rho-.21; p<.01); mientras que la dimensión desacoplado tiene vínculos significativos y directamente proporcionales con Miedo a la ruptura (rho=.21; p<.01), Miedo e intolerancia a la soledad (rho=.24; p<.01), Prioridad a la pareja (rho=.23; p<.01), Necesidad de acceso a la pareja (rho=.21; p<.01), Deseos de exclusividad (rho=.23; p<.01) y Subordinación y sumisión (rho=.23; p<.01). Por otro lado, la dimensión enredado tiene relaciones significativas y directas con Miedo e intolerancia a la soledad (rho=.21; p<.01), Prioridad a la pareja (rho=.24; p<.01);
Deseos de exclusividad (rho=.20; p<.01) y Subordinación y sumisión (rho=.20; p<.01).
También se hallaron correlaciones significativas al 95% de confianza e inversamente proporcionales entre la dimensión cohesión con Necesidad de acceso a la pareja (rho=-.15;
p<.05), Deseos de exclusividad (rho=-.16; p<.05) y Subordinación y sumisión (rho=-.19;
p<.05). Con este mismo nivel de confianza la dimensión desacoplado tiene un vínculo significativo con Deseos de control y dominio (rho=.19; p<.05) mientras que la dimensión enredado los tiene con Miedo a la ruptura (rho=.16; p<.05) y con Necesidad de acceso a la pareja (rho=.16; p<.05).
Tabla 4
Análisis correlacional entre las dimensiones de dependencia emocional y adaptabilidad familiar
Variable Flexibilidad Rigidez Caótico
Miedo a la ruptura -0.28*** 0.09 0.37***
Miedo e intolerancia a la soledad -0.26*** 0.14 0.36***
Prioridad a la pareja -0.31*** 0.12 0.46***
Necesidad de acceso a la pareja -0.17* 0.09 0.26***
Deseos de exclusividad -0.15 0.08 0.32***
Subordinación y sumisión -0.18* 0.12 0.29***
Deseos de control y dominio -0.20** 0.15 0.34***
* p < .05, ** p < .01, *** p < .001
Utilizando el estadístico Spearman se analizó la existencia de relación entre las dimensiones de la Dependencia Emocional y las de adaptabilidad familiar, encontrando relaciones muy significativas e inversamente proporcionales entre la dimensión flexibilidad con Miedo a la ruptura (rho= -.28; p<.001), Miedo e intolerancia a la soledad y flexibilidad (rho= -.26; p<.001) y con Prioridad a la pareja (rho= -.31; p<.001). Por otro lado, la dimensión caótica tiene vínculos muy significativos y directos con Miedo a la ruptura (rho=.37; p<.001), Miedo e intolerancia a la soledad (rho=.36; p<.001), Prioridad a la pareja (rho=.46; p<.001), Necesidad de acceso a la pareja (rho=.26; p<.001), Deseos de exclusividad (rho=.32; p<.001), Subordinación y sumisión (rho=.29; p<.001) y Deseos de control y dominio (rho=.34; p<.001).
La dimensión flexibilidad mantiene un vínculo significativo e inversamente proporcional con Deseos de control y dominio (rho=-.20; p<.01). Pero también tiene relaciones significativas al 95% de confianza e inversamente proporcionales con Necesidad de acceso a la pareja (rho=-.17; p<.05) y con Subordinación y sumisión (rho=-.18; p<.05).
Tabla 5
Análisis correlacional entre las dimensiones de dependencia emocional, satisfacción y comunicación familiar
Variable Satisfacción Comunicación
Miedo a la ruptura -0.24** -0.23**
Miedo e intolerancia a la soledad -0.27*** -0.23**
Prioridad a la pareja -0.29*** -0.26***
Necesidad de acceso a la pareja -0.19 -0.11
Deseos de exclusividad -0.12 -0.09
Subordinación y sumisión -0.13 -0.15
Deseos de control y dominio -0.17* -0.13
* p < .05, ** p < .01, *** p < .001
Utilizando el estadístico Spearman se analizó la existencia de relación entre las dimensiones de la Dependencia Emocional con satisfacción familiar y comunicación familiar, encontrando que existen vínculos significativos e inversamente proporcionales entre las dimensiones de Miedo a la Ruptura con satisfacción (rho= -.24; p<.01) y comunicación (rho=- .23; p<.01) una relación muy significativa e inversamente proporcional entre las dimensiones de miedo e intolerancia a la soledad con satisfacción (rho= -.27; p<.001) pero solo significativa con comunicación (rho=-.23; p<.01), una relación muy significativa e inversamente proporcional entre prioridad a la pareja con comunicación (rho=-. 29; p<.001) y con satisfacción (rho= -.26; p<.001).
Además, se encontró una relación significativa e inversamente proporcional entre la dimensión de deseos de control y dominio y comunicación (rho= -.17; p<.05).
Estadísticos Descriptivos
Las edades universitarios evaluados se hallan entre los 17 y 29 años (M=21.51, D.E.=
2.10) El 70.93% de los evaluados fueron mujeres, mientras que el 29.07% restante fueron varones de un total de 172 personas evaluadas; Respecto a las universidades de las que provienen, el 69.19% son alumnos de la universidad católica San Pablo, el 20.93% de la universidad católica Santa María, el 4.65% de la universidad San Martín de portes, el 4.07%
de la universidad LaSalle y el 1.16% de la Universidad tecnológica del Perú.
En torno a la descripción del entorno familiar de la muestra se obtuvieron los siguientes datos:
Tabla 6
Estado Civil de los padres
Estado civil f %
Casados 110 63.95
Separados 54 31.40
Falleció el padre o madre 8 4.65
Total 172 100.00
Como se evidencia en la tabla 6 el 63.95% de los universitarios encuestados reportan que sus padres se encuentran casados, un 31.40% que sus padres están separados y un 4.65%
que uno de sus padres ha fallecido.
Tabla 7
Estructura familiar
Vives con f %
Ambos padres 103 59.88
Ambos padres y otros familiares 10 5.81 Madre/Padre y nueva pareja 6 3.49
Solo con madre 46 26.74
Solo con padre 7 4.07
Total 172 100.00
En la tabla N se evidencia que el 59.88% de los evaluados viven con ambos padres, seguidos por el 26.74% de aquellos que solo viven con su madre, para pasar al 5.81% que viven con ambos padres y otros familiares, continúa con el 4.07% viven solo con su odre y finaliza con el 3.49% de los que viven con su padre o madre y su nueva pareja.
Tabla 8
Grado de instrucción de los Padres de familia
Grado de instrucción Padre Madre Hasta Primaria
f 4 5
% 2.33 2.91 Hasta Secundaria
f 29 32
% 16.86 18.60 Hasta estudios técnicos
f 39 44
% 22.67 25.58 Hasta estudios universitarios
f 70 61
% 40.70 35.47 Hasta estudios de Postgrado
f 30 30
% 17.44 17.44 Total
f 172 172
% 100 100
En la Tabla 8 se muestra el grado de instrucción de los padres de los participantes, podemos evidenciar que 2.33% de los padres y 2.91% de las madres finalizaron estudios primarios; mientras que 16.86% de los padres y 18.60% de las madres sólo culminaron sus estudios secundarios. El 22.67% de padres y 25.58% de madres tienen estudios técnicos, por otro lado, 40.70% de padres y 35.47% de madres poseen estudios universitarios y los restantes que son 17.44% tanto de padres como de madres tienen estudios de postgrado.
Tabla 9
Ocupación de los Padres de Familia
Ocupación de los padres Padre Madr e
No trabaja f 9 5
% 5.23 2.91 Quehaceres del hogar y
cuidado de los hijos
f 7 34
% 4.07 19.77 Trabaja en Arequipa f 105 111
% 61.05 64.54 Trabaja fuera de Arequipa f 51 22
% 29.65 12.79
Total f 172 172
% 100 100
En la tabla 9 se evidencia que el 5.23% de padres y el 2.91% de madres se encuentran sin empleo, mientras que el 4.07% de padres y el 19.77% de madres se ocupan de los quehaceres del hogar y del cuidado de los hijos. Además, 61.05% de padres y 64.54% de madres trabajan en Arequipa mientras que 29.65% de padres y 12.79% de madres laboran fuera de dicha ciudad.
Tabla 10
Niveles de Dependencia emocional
Nivel
Bajo o normal Significativo Moderado Alto
Dependencia emocional F 94 28 19 31
% 54.65 16.28 11.05 18.02
En la tabla 10 se presenta el nivel de Dependencia emocional, un 54.64% de evaluados obtuvo un nivel bajo, un 16.28% un nivel significativo, un 11.05% un nivel moderado y un 18.02% un nivel alto.
Tabla 11
Niveles de las dimensiones de la Dependencia emocional
Nivel
Bajo o normal Significativo Moderado Alto
Miedo a la ruptura f 99 25 17 31
% 57.56 14.54 9.88 18.02
Miedo e intolerancia a la soledad f 81 31 20 40
% 47.09 18.02 11.63 23.26
Prioridad a la pareja f 100 22 19 31
% 58.14 12.79 11.05 18.02
Necesidad de acceso a la pareja f 52 28 33 59
% 30.23 16.28 19.19 34.30
Deseos de exclusividad f 95 23 16 38
% 55.23 13.37 9.30 22.09
Subordinación y sumisión f 63 41 21 47
% 36.63 23.84 12.21 27.33
Deseos de control y dominio f 106 25 20 21
% 61.63 14.54 11.63 12.21
En la tabla 11 se evidencian los niveles de las dimensiones de la Dependencia emocional en los estudiantes universitarios evaluados, en la dimensión de Miedo a la Ruptura un 57.56% presentan un nivel de bajo, mientras que el 14.54% de evaluados tienen un nivel significativo. Además, 9.8% alcanzan un nivel moderado, mientras que 18.02% obtienen un nivel alto. En la dimensión miedo e intolerancia a la soledad un 47.09% presentan un nivel