PLANTEAMIENTO INICIAL
El campus se articuló plenamente a través de diferentes rutas como la de Heraclea o la llamada "ruta cartaginesa" (de nuevo herencia púnica). Según Plinio, Ptolomeo, Estrabón y otros autores, así como a partir de restos epigráficos y arqueológicos, es posible reconstruir parcialmente y con todas las precauciones el sistema de ciudades y caminos que pudo haber existido.
ASPECTOS GENERALES
El concepto de campus spartarius
- El campus spartarius en las fuentes clásicas
- Una interpretación sobre su ubicación
Pero creo que nos desviaríamos del recorrido que sigue la Vía Augusta, y de la zona propicia para el esparto, y por otro lado la mención de una Egelasta o Stelesta en Carpetania. Brotons apunta a otra posibilidad en el mismo entorno geográfico en el pueblo de La Higuera (Brotons el alii, 1988:76).
El campus spartarius como creación humana
- El esparto y la atocha
A partir de ahí, el esparto se extendió a otras zonas, debido a la degradación del bosque mediterráneo, especialmente en las zonas soleadas (González Carrión, 1999: 37). En la clasificación de Kunth, el esparto es del género Macrochloa y de la especie tenacissima.
La materia prima y sus productos
- Un nombre para una planta desconocida
- El rastro del esparto en los autores clásicos
- El rastro arqueológico
Adolf Schulten también señala la importancia de la minería en el contexto de la deforestación de las montañas (Schulten, 2004: 95). Su obra Niptra, de la que se han conservado varios fragmentos, está basada en la Ilíada de Homero. Uno de los fundadores de la dramaturgia latina, se basa en fuentes y temas griegos.
EL TERRITORIO
Control político y económico. Influencias externas
Por tanto, es probable que los fenicios llegaran a las costas de la Península Ibérica procedentes de África, de hecho uno de los posibles significados de Hispania es una palabra de origen fenicio, septentrión, ya que derivaría de la palabra sphan73, norte (Cunchillos) -Zamora. Desde allí, el puerto de Namnacio, cerca de la ciudad de Los Masienos, se curva desde alta mar hacia las profundidades de la bahía. En la desembocadura del río Segura, los fenicios se encontraban cerca de las minas de la zona de Cartagena.
En Peña Negra de Crevillente, no lejos de La Fonteta, aparecen producciones artesanales fenicias y graffitis con nombres fenicios en cerámica (López Castro) y se documentan varios santuarios fenicios, tanto en el interior, Cástulo, como en la costa, Alcudia (Blázquez Martínez). en funcionamiento, con ritos plenamente semíticos del siglo VII-VI a.C. Es posible pensar no sólo en una aculturación fruto del comercio, sino en una colonización fenicia en el interior, a diferencia de la costa, en la que no se excluye la mezcla. convertirse Excelente puerto que deja ver las riquezas de la zona: plata, sal y esparto (González Wagner.
Por tanto, el territorio del campus espartano queda sujeto a los intereses estratégicos de Cartago de la forma más directa posible, los cartagineses completan la configuración del gran espartizal que encuentra Roma. Gracias a pruebas epigráficas, José María Blázquez Martínez encontró varios negociadores explotando las minas españolas en el primer siglo de la conquista romana, lo que coincide con las afirmaciones de Polibio (Diod, V, 36,) y Posidonio (Diod, y, 38,9) que los itálicos explotaron las minas españolas en el siglo II a.C.
La configuración viana y las poblaciones en el norte del
Este comercio, especialmente a partir de Augusto, fue sometido a un estricto control imperial, con el fin sobre todo de asegurar el abastecimiento del ejército y de la ciudad de Roma, que llegó a suplantar a los naviculari privados, al mismo tiempo que se fueron conquistando los dominios imperiales en Hispania. extendido. al cultivo del olivo (Blázquez Martínez. El casi seguro estado de ager publicus del espartizal nos remite a un comercio fuertemente controlado por el estado, que necesitaría gran parte de la producción para su ejército (cuerdas, sandalias). Podría estar ubicado en Tolmo, una especie de aduana que controlaba fiscalmente la recolección del esparto.
Así pues, habría dos grandes centros en el campus, uno sería Carthago Spartaria, un mercado de esparto para Italia y otros destinos. Pero el nodo norte donde se concentraría la producción de la Sierra del Segura y la zona de Hellín, Cieza, y lo que hoy es la sierra murciana sería Tolmo de Minateda. Y en este contexto, el sarcófago de un taller romano del siglo IV, o el bello mosaico de la Villa de Hellín, fruto del "regreso" de la red comercial que unía la ciudad en Tolmo de Minateda, ya fuera lllunum, se explicaría. , con Roma y que perduró hasta el final del Imperio, o hasta la temprana promoción de la que fue objeto según la monumental inscripción conservada en el Museo de Hellín, en la que no se puede mencionar el nombre de sus habitantes. lee claramente, que sólo puedes asegurarte de que termine en .tani.
Gracias al comercio del esparto, esta tumba, que hoy se puede ver vacía y abandonada, fue en su día una ciudad, tal vez, digna de la visita de un emperador, directamente conectada por el comercio con Roma, gran receptora del campus spartarius, un inesperado regalo de kana' los Eneas en la zona sureste de Hispania. Silliéres se encuentra en El Tolmo, ya que el camino, como hemos indicado anteriormente, no pasaría por el actual Hellín, sino que seguiría el trazado de la Rambla de Tobarra, desde esta localidad hasta Minateda, por Uchea, donde se había colocado un miliario. encontró. de Maximino el Tracio (Sillieres.
CONCLUSIONES
Probablemente esta zona montañosa no estuviera estrictamente incluida dentro del campus, precisamente porque su orografía no permitía una explotación tan intensiva como la de otras zonas, pero ello no impidió que no dejara de explotarse su rico material espartano, que con el tiempo volvió a puerto. de la actual Cartagena. Aquí se vuelve a plantear una de las cuestiones que queda abierta: si la exportación fue materia prima o producto ya elaborado. Blázquez sí menciona una explotación industrial del esparto antes de la llegada de los romanos y cree que ya se preparaba y exportaba material naval (concretamente velas) (Blázquez Martínez.
Cuando los autores romanos hablaron de esparto, no sabemos si se referían a la planta o a las cuerdas elaboradas con ella, y las pruebas materiales de una industria son esquivas, aunque sí se puede reinterpretar la existencia de balsas de origen romano en la zona espartizal. Habría que considerar el tipo de comercio que genera el esparto, desde los intercambios que pudieron tener lugar en el Calcolítico entre distintas ciudades, hasta el comercio regulado romano, pasando por fenicios y cartagineses. Con los cartagineses y los romanos probablemente estemos ante un comercio muy regulado ya que proporciona materias primas de carácter estratégico.
Pero lo más sorprendente es que con el trabajo del esparto nos adentramos de lleno en la etnoarqueología. Los artefactos calcolíticos que encontramos en la cueva del Murciélago de Albuñol, la lanza de madera del naufragio de Mazarrón II, las ánforas cubiertas de esparto que Catón recomienda a los agricultores, las redes de las que hablan Jenofonte o Columela bien podrían haber sido hechas por el artesanos del esparto contemporáneos, con las técnicas que heredaron de sus abuelos, dicen, pero aquí no hay que retroceder dos generaciones, sino mucho más, mucho más allá de los límites de la historia.
AUTORES CLÁSICOS
Gramático del siglo II conocido por su compendio de la obra De verborum sign(ficatu) de Verrio Flacco. Si su obra, por otra parte, ha llegado hasta nosotros en fragmentos, el resumen que hizo Paulo Deacono en el siglo VIII d.C. ha sobrevivido. El tema de la III Guerra Púnica se pierde en la obra de Tito Livio, y el Epítome podría servir para reconstruirlo, si no fuera porque podría haber utilizado otras fuentes.
El episodio que relata la Tercera Guerra Púnica puede estar basado en Tito Livio, o en una fuente común a ambos, como aparece en el epítome de Tito Livio de Floro. En cuanto al uso de la palabra rnrprov que hace, es claro que no se refiere al esparto, planta que él o los autores de las obras que se le atribuyen ignoraban. El primer tratado entre Roma y Cartago, fechado en el primer año de la República romana, fue visto por él en el templo de Júpiter Capitolino (III, 22), y nada nos impide desconfiar de su testimonio.
Su única obra conocida es Collectanea rerum memorabilium, una descripción de los distintos lugares de la tierra llena de fenómenos curiosos y hechos maravillosos. Lo mismo muestra en el prefacio de su Libro VII una lista de autores griegos (desde Tales de Mileto hasta Epicuro).
CITAS LATINAS QUE MENCIONAN EL
Autores modernos
1993: “Algunas novedades onomásticas en la ciudad de Ilunum (El Tolmo de Minateda, Hellín Ab)” en: A. 1988: “Desengrasante ecológico de la Edad del Bronce” en Congreso de Historia de Castilla La Mancha. 2007: «Consideraciones sobre el bronce manchego a partir de la investigación en la cueva prehistórica fortificada de Castillejo del Bonete (Terrinches, Ciudad Real).
1971: «Economía de Hispania al final de la República Romana y principios del Imperio según Plinio y Estrabón» en: Estudios de Historia Económica 1, Revista de la Universidad de Madrid, 78. 2002: «El comercio español con el Norte África y Oriente desde el comienzo de la Antigüedad hasta el siglo VIII» en Vivre, produire et échanger: reflets méditerranéens. 2001: “La influencia de la arquitectura fenicia en la arquitectura de la Península Ibérica” en: D.
2005: «Hacia una comprensión de la construcción naval fenicia según el navío de Mazarrón II del siglo VII a.C.» en: V. 1994: «Tipificación de los taxones Liene del género Stipa (Gramineae) habitantes de la Península Ibérica».
Editores, comentaristas y traductores citados
Lista de Abreviaturas
Los objetos contemporáneos representados en las fotografías estuvieron en el stand del Ayuntamiento de Hellín en la feria de 2007 y proceden de la colección etnográfica del Museo Municipal de Hellín. Departamentos de Prehistoria y Antropología Física de la Universidad de Granada, y el de la Cesta fenicia de Mazarrón II del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, fue realizado por Pedro Ortiz. Este trabajo no hubiera sido posible sin la ayuda de la profesora Pilar Fernández Uriel, con quien comencé a trabajar en el campus Spartarius de la UNED.
Luego desarrollé mi investigación en la Facultad de Humanidades de Albacete, mi director es Juan Antonio Belmonte Marín, a quien debo agradecer multitud de consejos y pautas que no hicieron más que enriquecer mi trabajo, como las aportaciones de la profesora Teresa Santamaría y los profesores Gregorio. Carrasco y Diego Rivera. De la consolidación del republicanismo al levantamiento militar: Albacete de Rosa María Sepúlveda Losa y Manuel Requena Gallego. Claves de identificación de los géneros de setas más comunes en Albacete, por José Fajardo, Alonso Verde, Domingo Blanco y César Ángel Rodríguez.
Sobre la cría de la lombriz y el comercio de la seda en la Villa de Liétor, de Pedro José Jaén Sánchez. Pinturas rupestres de La Fuente de la Toba (Nerpio, Albacete), de Miguel Ángel Mateo Saura y Antonio Carreño Cuevas.