El esparto e n Albacete
MaElisaSánchez Sanz
Preámbulo
Nuestro trabajo de campo giró en tornoa cuatro localidades de la pro- vincia: Fuensanta, Hellín, Isso y La Roda,en las que,o nosinformarondel cultivo, proceso y tran sf or m ación, o vimos trabajar el esparto así co m o muchas de las piezas que con él se realizan. Y pese a que en ot ras pro- vincias exist en importantes núc leos de veci nos dedicad os al es parto, en la de Albacete hemos denotado un alto porcentaj e de pastores y muje- res que saben hacer la pleita pero que sólo tejen para las necesidade s de la casa. Po r el cont rario, algú n cent ro convoca la casi tot ali dad del pueblo que se emplea en el menest er delesparto.
EL ES PA RT O
Género: Stipa tenaci ssim a L.(Hoy se emplea mejor la deno mi nación Macrochloa tenaci ssim a[L] Kunth).
Especies: Comprende 100 de los trópicos yzonas templadas(estepas.
sabanasy peñas)
LaStipa pennataesel espolí n.
ElLygeum spart um L.es elalbar- din o espart o basto.
La St ipa tenacissima esel espart o o atocha.
Origen: Franjamediterránea de Es- paña,Portugal y Norte deAfr ica.
Multiplicación: Sem illa, planta- ció n de brotes y regeneració n por fuego.
Característ icas:La planta de est e vegetal esla atocha y las hojas reci- ben elno mbre de espart o. Son linea- les y planas.Se abren cuando están verdesy searrollan sob re sí mis mas cuando se secan.
El esparto comien zaa ser aprove - chab lealo sdoce o quince años.Du- rant e los tres prim eros de vida la
planta es delicada. resintiéndose de los fríos excesivos y de las heladas asícomo de las soleras.Requiere,no obstante.de climas soleados porque la planta se desarrolla mal enlugares a la so m b ra. Aguanta un clima duro en el que se den inviernos fríos -no de mucha intensidad- y veranos ar- dientes-no sofocantes-oVive en los suelos esteparios , sin mantillo pero con qran proporción de calyde sales magnésicas. sólidas y potásicas.con
presencia constante de cloruro sódi- coy humedad escasa.La proxim idad a la costa favorece su calidad que hace elesparto más flexib ley resis- tente.
a) Cultivo.- El esparto puede criar- se o por siem bra o por plantación. Si es por siemb ra se ha de preparar la tierra arando a poca profundidad el terre no.esperando las lluv ias de oto- ño para sembrar avo leo. cubriéndo- sela semillaopor mediode rastras o bien int ro du ciendo el ganado para.
que pise la tierra. Si se hac e por plant aci ó nhay que arrancaruna ato- cha entera que se div ide en cuatro.
seis o más trozos ((golpes» o «pe- llas» en Murcia ) y se int roducen en hoyos, previamente preparados, de 0,20 m. de profundidad y formando cuad ros de 0,20 crn., espaciándose estos cuadrados de 0,50 a 0,60 m.
Se hace en oto ño , con la tierra hú- meda, empleándose para cubrir la tierrala misma que sehabíaextraído de hacer los hoy os.Otro método es prender fueg o a las atochas unavez que elespart oha sido arrancado,de formaque las cepas vuelvan a reto- ñar.
Ent re los pocos cuidados que re- quiereel esparto está el de la escar- da(cqult ar losviejos») que no essino limpiar a la planta de raigones anti- guos asícomodelas hojas que no se arrancar onen lafech a apropiada.
Elesparto puede teñirse de varios colores. Los más frecuentes son el azul, rojo, negro, morado y am arillo.
Las sustancia sempleadas van desde el añil molido,el alumbre,el campe- che,y el alazor. hasta elazafrán y va- rios cuartillos de agua. hirviendo en ellos(cada mezclada un color) el es- parto durante 15ó 20 minutos(1).
b) Recolección .-Aunque tradicio- nalmente se puede recoger esparto desde septiembre hasta enero en las zonas próximasal mar y de agostoa diciembre en laszonasint erio res,sin em bargo, todos nuestros inf or man- tes albaceteños han coincidido en que la mejor época es la que va de julio a octubre y preferentemente ha- cia el 15 de agosto. Para este mo- mentoel esparto «est á curao»y aun- que desde enero tienen savia se ha de esperar a que se produzcala«mo- vida»que ocurre en el mes de abril, porque es cuando el esparto «co- mienza a echar la vareta y después sube la espiga»,de modo que para el verano«y a esté granao».
A reco lect ar el esparto iban cuadri- llas de 1O, 12 y hasta 20 hombres, aunque las mujeres,en elcaso de ser primogénitas,tambiénsalían a arran- car.Para ello habíauna indum ent aria especial: los hombres las «antirnpa- ras»de lona, las mujeres doble saya (porlos alrededores de Fuensanta).
La herramienta empleada es la
«cog edera» (t am bi én llamada en otras partes«arrancadera», «co llaza»,
«t alisa», «rnani l», «pali co», etc.), es- peciede clav o de acero o pedazo de madera (de encina o de carrasca)de unos 20 a 30 cms .de longi t ud por 2 a 3 de diámetro.«En elextremo más grueso, llev a un taladro por el cual pasa una soga de que pende,y que el operario coloca en el hombro dere- cho a mane rade tahalí, quedando la
JoséGonzález Simarro haciendo pleita.
partos (<<em parej arlo s»= iguala r to- das las cabezas) para separar el ne- grodel podrido no es unatareafácil.
Alguno de nuest ros informantes nos contaba cómo,aveces,no salía pre- cisamente la «cabeza»,sinoun «chu- cho» que producía pinchazos en las manosy hacía que la herida se«en- cona se». De ahí,que antes de «ten- den>el esparto algunos esparteros golpeen con una vara «cabeza» y
«co la».
En la zo na que hemos estudiado llaman «manojos»al conjuntode es- partos que caben ent re el índice y
"el pulgar.Con 4 manojosse forma una
«maña», con 12 «m añas» un haz y con 3 haces una «carga». Y aunque el esparto verde pesa más, sin em- bargo se paga más barato.
«Los montes, en su mayor ía. son explotados en régimenes de cot o, tantolos de propiedad privad a como los comunales; el patrono compra el espart o alpropietario en dos modali- dades de piso o de espalda del es- partero.En el primer caso al esparte- ro le paga el patrono o contratista y en el segundo, eldueño del monte»
(4 ).
c) Proceso de elabora ción.- Se- gún el empleo que se vaya a dar al espart o puede utilizarse enseguida de haber sido arrancado, siempre y cuando haya estado durante unos venticinco días oreándose al sol. El espart o,así,pierde peso pero adquie- re su color dorado característ ico. Estetipo recibeelnombrede«crudo oen rama ».Con él sehacen pleit as, trenzadoscontinuosy ram alesdear- madur a.
Sin em bargo, hay ot ro mét od o más de manipular el espa rt o cuya operación se llama «co cido o enria- do»queparael caso de Albacete he- mosvisto de dos manerasdistint as:
cogedera al ladoizquierdo.Otras ve- ces la soga se ata a la cintura o ala muñeca dela manoizquierda, de que tanto en uno como en otro caso se hace uso para manejarla. Al mismo tiem po que la cogedera,agarran por las puntas al esparto que se va a arrancar y lo arro llanalpalo con una vuel t a; después cogen también la arrancadera con la mano derecha para poder hacer más fuerza y con mayor comodidad y tirando hacia arriba, pero no según laverti cal sino enuna dirección inclinadaensentid o del arrancador, arrancan el esparto que queda colocado en la mano iz- quierda juntamente con lacogedera»
(2).
En algunos casos, como es el de JoséGonzález Simarro,uno de nues- tros inf ormant es, pastor, sólo se arranca elesparto necesario «para el gasto de casa», pero los esparteros
profesionales «suelen trabajar a des- tajo para almacenes quereúnen, tra- bajany distribuyenloreco lect ado. En el monte, alos que llegan encuadri- lla,se les separa en grupos de dos o tres y empiezanel trabajo de la reco- lecci ón de las ramblas y vallejos, desde donde van sub iendo hacia las alt uras de los cerros,cubriendo cada hombreunafranjao«lucha» de la la- dera.Con movimientos rápi dos y rít- micos van arran cando elesparto que atan en manadas(m anoj os) con unas hebrasdelmismo esparto y dejan en ellugar.Al llegar alo alto, retroceden para empezar a recogerlas. Cuando han reuni do 12-18 manadas, las ca- san para fo rmar un haz: con un em- puje seco unen las manadas por la parte de sus cabezas formadas por la uña (base de la hoja), dejando libres las colas (punt as). Enganchadas de esta forma,las manadas no se sepa- ran» (3). No obstante, casar los es-
- En Fuentesanta y, teniendo en cuen ta que se trataba de econo mías humi ldes, el esparto en «m anojos»
sujetos co n cuerdasque sus mism os habitantes hacían se introducía du- rante 21 días en agua «para quese cocie se». En esta loc alidad lo lleva- ban al ríoJúca rque pasa por susin- mediaciones, donde había prepara- das unas estacasde un metro de al- turaa las que se ataban los manojos para que no se los llevase el agua.
«Es necesario que elespartosiempre tenga la misma altura de agua y la misma temperatura y eso sólo se lo permit ía el agua corri ente del río»
nos decía José González Simarro.
También era necesa rio colo car el es- parto de talmanera quenollegase«a pegar con el fondo del río porque se toma (se pone negro) y se pudre».
y como casitodas las veces se llena- ba de cieno y tier reci lla o «t as q uín»
que lo ensu ciaba era preciso lavarlo unavez que yahabíanpasadolos 21
días de rigor. Así que,cuando ya es- taba fuera del río, lo llevaban hasta unas grandes piedras o losas próxi- mas al Júcar que habían sido prepa- radas para tal efecto y en ellas se golpeaba el esparto yse volvía a me- ter en el agua, se volvía a golpear, luego al agua, etc. hasta que se lim- piase por completo la suciedad o cie- no que se había acumulado en la par- te inferior de los manojos.Esta era la única forma de que quedase blanco y preparado para secarse.
- En Isso y en Hellín,considerando que se trata de grandes cantidades de esparto para vender con posterio- ridad a las yuteras y a las fábricas de hilados para hacer cordeles, no se cuece en el río sino en grandes bal- sas de cemento donde se mete el es- parto en «m añas» durante 40 días para que se macere y se disuelvan las sustancias leñosas, céreas y go- mosas de lo que es la fibra y el es- parto aunque así pierda peso, tome fuerza.Elagua de la balsaqueda es- tancada durante todo ese tiempo, lo que produce un olor agobientey pu- trefacto.
El siguiente proceso al que se so- mete el esparto es el del «t endía»
que durará distinto tiem po de acuer- do con que el coci do se haya hecho en elríoo en la balsa.Cuando el co- cido ha tenido lug ar enel río las gen- tesdeFuensanta abríanlos manojos y unavez abiertos los dejaban al sol durante tres díaspara que escurriera el agua afin de que el esparto no se hinch ase. Inmediatam ent e se llevaba a la era para «t enderlo» durante 15 díasy conseguir,así,que se secase.
Era muyimportante que. mientras se secaba.«cuan do esta ba de mediacu- ración»,no lloviese,por que entonces llegabaapudrirse.Del mismo modo,
«no podía pasarse de seco»porqu e perdíael color. Por eso, cada dos o tres días. en laera, se les iba dando vuelt as alos manojos.Cuando elco- dido ha tenido lugar en balsas el
«t endía»se hace en la ladera de al- gún monte próximo y necesitan otros 40 días, dándosele la vuelta cada 15,evitando también el que se pudra o el que pierda el color. Los obreros encargados de hacerlo to- man cada «m aña», con un«gancho», por el «ani llo» que sujeta todos los espartos, y bajan el anillo hacia las
«cabezas»y girando al mismo tiem - po muy rápidamente el manojo, abren las «colas» de modo que el agua pueda irse evaporizando por igual.
Elúltimo proceso antes de conver- tir el esparto en ciertas piezas es el
«machacado o picado».Una vez que el esparto está seco,cargado ala es- palda o en caballerías se acarreaba hasta casadondese guardaba en los desvanes y nosolíamachacarse has- ta que no se necesitaba para traba-
3r10. Generalmente,se «machacaba»
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o «picaba» por las mañanas eindi s- tintamente lo hacía el hom b re o la mujer. El método consistí a en que sobre unas grandes piedras o «rna- chacaeras» se colocaba un manojo de esparto (que paraquenose esca- pase al macha carl o, se le sujeta ba con una cuerda -at ada a un hierro clavadoenel suelo-, quepasaba por encima del esparto y de la piedr ay se engancha ba enelpie dela perso- na queiba a«picarlo»con una maza de maderade chaparro o deencina) y se golpeaba vari as veces dando vueltas al manoj o «hast a que se lo- grasedestruir laadherenciaent re las fibrasy perde r lashojaslasmateri as incrust antes(liqnoc elul osa)»(5), afin de que al tranaja rro no cortase las manos y est uviese suave.Cada per- sona tiene una forma de hacerl o, «a derechas» o «a izquierdas», por eso cada cual «se hacía elasiento en la maza».Elespart o machacadoquese iba a emplearpara hacer co rdelesera im po rt ante«que estu viese muy bien
«picao» y «blandico»pero«quenose esfilachase» y si se iba a emplear para hacer asas entonces «con que estuviese a mediopicarvalía por que sino se arrozaba detantas pasadas ».
Cuando se cuece en balsas,en cam - bio, lo más común es llevarlo a una fábrica dondese pica con unas má- quinas machacadoras y se selecci o- na.
ELOFIC IO
Generalmente, se transmit ía por víafamiliar.Los niños se introducían en el oficio y lo aprendían trenzando hebras para coser. Las mujeres se encargaban del cocido y del tendido, del «picao» y, además, trenzaban pleita. Los hombres arrancan el es- parto, también lo cuecen y lo tien- den,a veces lo pican,hacen y cosen pleita y se encargan de almacenar, limpiar, em balar y distribu irlo.Por fin, los viejos , com o los niños, preparan hebras para coser. Los chicos,a par-, tir de los siete años empezaban a ayudar a los padresy a los doce ya trabajaban soloshaciendosus prime- ras piezas.
Sesueletrabajar en el pati o de las casas, o en la calle, adopt ando una postura característica,sentados o de pie,pero sujetando un manoj odees- parto debajo delbrazoizquierdo (Fig.
1) y las mujeres, además, con varias hebras entre los dientes tomando las necesarias cada vez que han de au- mentar la pleita.En la mayoría de los casos el manojo se cubre con un paño húmedo paraque el esparto no pierdaflexibilidad.
En la provincia de Albacete,el pas- tor,ha sido una figura fundamental a la hora de tejer el esparto, lo que ha- cía mientras llevaba a pastar a sus ovejas y ganados. Solían hacer pie- zas de pequeñas dimensiones,lo que era necesario «para el gasto de casa»
y siemp rese ha dicho portierras de Fuensanta que (das burras de los pasto res son lasquevan más ador- nadas».
No son muchas las herram ientas que emplean: las «cogederas» para arrancar elesparto; las«mazas» para picarlo; los punzo nes o leznas ((al- rnará»por tierras de La Roda) y las agujas (varias en el caso de «bas- tear» serones ).La pleita sehace con las manos,trenzando espart o al que se le van añadiendo ramal es. Pero por razonesobv iasdeespacionova- mos a describir est e proceso del trenzado.
LOSCENTROS
Existen enla provinc ia deAlbacete dos focosimportant es enloque ala producció n de esparto se refiere:
- uno,al nortedel río Júcar, cuyos pueblos apro vec han su ribera para hacer el«cocido».Enélsehandesta- cado, ent reot ras, las sigu ientes loca- lidades:Cenizate,Fuent ealbilla,Albo- rea,LaRecueja,Jorquera,Fuensan ta y La Roda (algo más desplazada al sur) y
- otro, en torno a las cuencas de los ríos Mundo y Segura, dest acán- dose Bogarra,Ayná,Molinicos, Elche delaSierr a,Socavas,Issoy Hellín.
Punto s int erm edios, pero también importantes, son Chinchilla, Leruza (que comparte el espartoconel mim- bre),PeñasdeSan Pedro,Vest e, Ta- barra,y El Rob ledo...
El espart o producido en varias de estas localidadesse mandabaa Tole- do o a Málaga, vendiéndose en rue- das de 20 o de 24 varas (1 vara
=
0,84m.).
USOSDELESPA RTO
En Albacetesehan confeccionado, indistintamente, piezas tanto de es- parto crudo como machacado y su aprovechamiento es múltiple. Vea- mos variosejemplos.
Hasta principios de este siglo, el esparto se ha estado emplean do para hacer el «emboj o»enel cultivo de la seda,olo queeslomismo«co- locaciónsobrelos zarzos,delasma- nadas de atochas u otras planta s, que sirven para que los gusanos tre- pena ellasehicen sus capull os»(6).
Ot ra aplicación conocidaha sido el formar «ato chadas», est o es «filas de atochas que a modode fajinas se utilizan en la contención delosban- calesque se construyen para aprove- char mejor la humedad y evitarsean destruidos o arrastrados por las aguas»(7).
También se han aprovechado los residuos de esparto para confeccio-
nar estopa con la que rellenar col- chones o mueblesde tapice ría.
y dado que del esparto no se des- perdicia nada tambiénnos han inf or- mado de que en muchas localidades de la provincia de Albacetese ha he- cho estropajo de lía para fregar la vajillería en el río, los suelos, las tari- masy que incluso se ha empleado en la higiene personal para lavarse con jabón (el frotamiento con estropajo produce una mejor circulación san- guínea).
Ahora sin pretender,nimucho me- nos,haceruna tipologíadelas piezas de esp arto confeccionadas y usadas en la provincia podemos presenta r, según funciones y usos, las siguien- tes:
MOBILIARIO
Por lo que a él se refierese han he- cho de esparto piezasindispensables para eldescanso.
Así las cunas, capazos de forma ovoidal,con tiras de pleita cosida en espiral,dotadas de dos asas,que por medio de unas cuerdas se colgaban deltecho y permitíanque las madres acunasen y adormeciesenalos niños con un simplebalanceo.
Los asientos, que reciben varios nombrestales como«poset es»,«po- sones»o«posaderos».Generalmente los hacíanlos pastores con pleita de espartocrudo ,con forma cilíndricay los rellenaban con paja y se cubrían con una piel de oveja. Otro tipo de asiento es la sillaque se«enquit aba»
con esparto.Habríaque destacar,al respecto, los trabajos hechos por José del ValGarcía,en Chinch illa.
También trabajo de pastores y confeccionados para ellos mismos son los «quitarrui dos» que tenían dos finalidades :servir de mesa para comery emplearsecomo cucharate- ro. Con forma bitroncocónica y for- mado con pleitas cosidas en espiral, éste era el recipientesobre elquelos pastores ponían la cazuela y senta- dos en los «posetes»tomabanla co- mida.En la parte superior lleva unos anillos o asas que sirven para dejar colgadas las cucharas de palo des- pués de haber comido. Solía tener medio metro y no recuerdan que en alguna ocasión se les volcase la fuente de barro. A veces, esta mesa se improvisaba con una medida de trigo ,el celem ín,sobre el que se co- locaba elplato.
INDUMENTARIA
Los fuertes calores manchegos obligan al uso del sombrero para apaciguar un sol de justi cia sobre todo en la época de la siega y de la recolecc ión . Los homb res lo dejan suelto sobre la cabeza,pero las mu- jeres lollevan encima de unpañuelo que les recoge elsudor.Generalmen- te,se han hecho de paja de centeno trenzada pero en Fuentea lbilla, Juan
Alcalá Gómez, «el Quinto», los ha elaborado de esparto, así com o los Hermanos Alvarez Rodríguezlos han hecho en Socovos.
Porotra parte,lafab ricación de al- pargatas.ensus distintasmodalida- des, ha sido una de las actividades más antiguas en esta provin cia yto- davía se hace eco de ello Madoz, en el siglo XIX, sobretodo al hablar de Hellín,Jorquera,etc.No obstante,es- tas alpargatas pueden ser tanto de suela de cáñamo como de esparto . Precisamente, una de las primeras muestras de cesteríacon que conta- mos en la Península se trata de 18 sandaliasde espartoque aparecieron en la Cueva de los Murciélagos, en Albuñol (Granada).Porlo que a Alba- cete respecta, el trabajo suele hacer- se en régimenfamiliar.Hay una for- ma característica, la«albo rga» o cal- zado con suela, puntera y talón de esparto que,a veces,se ha empleado para pisarla uva.En algunaslocali da- des eran los pastores quienes lasha- cían y en Bogarra ha sido famoso Marcelino Pineda ,FranciscoJiménez en Fuensanta ,etc.Las«espart eñas», a su vez, se han fabricado en Soca- vas y en Veste.Las famosas alparga- tas de huertano hechas en Hellín y en Tabarra, tienen,no obstante,sue- la de cáñamo.
ACTIVIDADES AGRO-PECUARIAS La agricultura.-Muchasdelasfae- nas delcampo se realizan mediante sogas, maromas y cuerdas, con las que elhombre puede sujeta rlos ces- tos a las caballerías,los cangilones a la noriao subircargascon garruchas y sacar agua delpozo. Enesp art o se han hecho varios tipos de cuerdas.
como por ejemplo, el «vencejo» (de tresramales) empleado para atar ha- ces, sacos o talegas; el «cordelillo»
(dos ramales); la soga (tres ramales);
el «coll azo» (cinco ramales); la «aca- rreadera»o soga usada para sujeta r las mieses cuando se llevan desde el rastrojo ala era;la soga de cinco en tres para atar la carga...
Losjornaleros quepasan el día en el campo llevan una cesta de espar- to,la«barja» colgadaal hombro,con la comida dentro. Se emplean para llevar la merienda. Por su parte, los pastores han llevado al campo una pieza de pleita con forma decarpet a o «t ort ero» y en él se guardaba la torta de gazpachos después de que se cocía: «la sacan de la lumbre, sa- cudiéndola muy bien las cenizas y brasas, la abren y guardan en el tor- tero abrigándolo muy bien con una piel paraque no se enfríe» (8).
Cuando el labrador sale a sem- brar la simiente del cerealsuele lle- var colgada en el hombro la «sern- braera»,piezasemiesférica donde se introducela mano y se saca un puña- do de simientepara «echar a voleo»
la semillaporlos surcos.
Pero además de trigos, Albace te cuentaconuna zona azafranera don- de se necesita n cestos de coger la
«rosa»consistentes en«unruedode esparto que se dobla para que. for- mada una cavidad y unidos sus dos bordes porun asa, puedaemplearse como recip ient e en las faenas de la rosa...) (9). En Elche de la Sierra los ha hecho Alfredo García y Anto nio Bernabé Martínez en Peñas de San Pedro.
Para vendimiar se han utilizado cuévanos de esparto crudo, de 0,55 m. de altura y unaboca con un diá- metro de 0,60m.En Jorqueradesta- có Narciso Valient e, pero dado que las cabezas de esparto pincha n las uvas y provocan que sederrame su preciado líquido,los agricultoresvan sust ituyendo los cuévanos por es- puertas de goma.Enloscarros se lle- van hasta los lagares paraserest ru- jadas y en las proxim idades de La Roda se ha empleado un ruedo de esparto o «cimbel»util izado precisa- mente en el prensadodela uva.
Paraque laduraci ón deunabotella o de un garrafó n de crista l sea la mayor posible, suele forrárseles con un armaz ón de caña, mimbre o es- parto. «M arraja» de esparto es el apelat ivo que recibe yse especi aliza- ron AngelMurciaenAlborea,Jacinto Pérez en Boqarra. Bonifacio Morales en Cenizante, Juan Antoni o Mañas en Chinchilla,Jos éGonzálezSima rro enFuensanta,ValentínSánchezen El Robledo y PascualMartínez enVilla- malea,ent reotros.
Para coger olivas, JoséGonzález Sima rro ha hecho los «cenac ho s»
consiste nt es en un recipiente se- miesférico deespart o del que nacen dos tiras,una parapasarlaporel cue- llo yotra para cruzarla por lacintur a, de manera que no tuvie ra que suje- tarsecon lasmanosque debían esta r libresparala recog ida de laaceit una.
Elacarreo del trigo, del agua o de lashortalizas desdeel río,elcampo o la era,hast alas casassehahech o o concarros alos quese les ponía un
«álabe» o est era latera l para que no se cayera el cont enido, o conagua- deras o con las«aguaeras de hortela- no» hechas con paja de centeno arro lladas pero cosidas con hebr as deesparto:selasforr abacon hierba ydentro setransport abanlasho rta li- zas.La «agüe rilla» tenía tapay den- tro se ponía la botija que se llevaba al cam po y que iba colgada de la
«garrote ra» del carro. El esparto de que estabahechala agüerilla se mo- jaba de vez en cuando para que el aguase conservas efresc a.
El carbón vegetal se transpo rta ba dentro de unas grandes piezasde es- parto, llam adas «alleqaerasr que a
los carbone ros les serv ían, además de medidade peso.
La ganadería.- Entran do en el mundo anima l podemos señalar las carac oleras de esparto, de forma globular,ya semejantesa las murcia- nas, que se emplean para coger, guardar, purgar y llev ar a vender los caracol es. Juan Martínez las ha he- cho en Recueja.
Laim p o rt anci a delgan ado y como taldelpasto rha sido muy im po rt an- te en Albacete y ellos mismos les han hecholas«sarri et as» para llev ar- les la paja:o los «baleill os» para los mardanos, especie de mandilillo de esparto que im ped ía que los machos cubriesen alas hembras.Paraester- col ar el terreno al mismotiempoque im pedía la huida de las ovejas, los past ores les hacía n redes de torzal conlas que fo rm an unosred iles cua- drados donde pernoctan durante va- rias noches paraconseguir abonarel terreno. Además, les han hecho bo- zale sa sus perros y«jáqui rnas»a sus caball erías. casi siempre de esparto mach acadopar aimp edi r que lesras- pase lapie l.
Los propios pastores, encargados de ordeñar, era frec uente que se de- jaran ver con un «capazo» para tran sportar las botellas de leche. Se han en cargado también de hacer el queso medi ant ela«quesera» o pleita deesparto crudo,de 19 ram ales que im piden se derramela masa y elsue- ro y soporta las placas de madera que sobre la pleita , se ponen hasta co nsegui r que se apelmace. Vimos comenzaruna«quesera» a José Gon- zálezSima rro enFuensa nta.
Cua ndo se hace la matanza hay familias que chamu scan la piel del cer do con un manojo de esparto o
«albarceo».
y en el aparta do de la caz a, hay quien es la practican furtiv am en te mediant e un huró n que transportan enla«taibol a»o huronerade esparto.
ACTIV ID AD ESDOMEST ICAS Recaen direc tamente sobrela mu- jer a quien de siempre le ha estado encomendado tanto la preparaci ón del fuego como la elaboración del pan.En elprimer caso.el soplillo de espartojugó un papelfundamental y siem prese veíauno.circular,colgado próximo a la cocina económica de carb ó n de enci na.Por lo que a la ela- boración del pan se refiere ha sido costu m br e po rlazona de Fuensa nta que tresde las cinco piezas que con- fo rm ab anelajua rde la noviaestuvie- sen rel aci o nadas con la faena de amasar la harina. El novio, que era quien se lo regalaba,habíade encar- garlas o de hacérselas él mismo.
Cons ist íanestas piezas enun «escri- ñete» (Fig.2)para llevarla harina ,un
«escri ño» para la masa y la«panera»
para guardar el pan dura nte lo s ocho días que so lía durar hasta que tenía lugar lapróxima hornada.
Del mismomodo, la mujerbordaba o remendaba las mudas cada sema- na, de modo que el novio, también como pieza de ajuar, le regalaba la
«espo rt eja» o cost u r ero , decorada con una peineta y adornos de colo- res.
Por fin,las últimas piezasque ma- nif estaban elgradodehig ieneenuna familiaeran las est eras y los baleos.
Las esteras se ponían en los pisos de las habitaciones durante el invier- no ya que elespartono permite pa- sar ni el fríonilahum edaddel suelo.
Por otra parte, la enormeventaja de este vegetales queenélno se alojan insectos, lo que ha producido que desde antiguo se em please n en los dormitorios porque además, noeran peligrosos en caso de incen dio. Ha sido una costumbre muy generaliza- da el poner entre las baldosas del suelo y la estera flore s de espliego que alpisarporenci ma se iban trit u- rando y perf umaban la estan cia. En algunos casos, cuentan los may o res que para hac er la estera más suave se colocaba alguna piel de cab rit o, pero también recuerdan muchos vie- jos cómo con la aspereza de la pleita todas las noches antes de acos tarse se rascaban los sabaño nes de los pies. Las este ras igualm ente se po- nen en las entra das a las casas, a modo de felpudo,para no manchar el int erior con el barro de las calles cuando llueve.El baleo, qumta pieza delajuar de la novia,tiene forma cir- cular y sirve para tener los pies ca- lient es mientras se está cerca del fuego o bien se llevaba al río para apoya r las rodillas cuandoseib a ala- varla ro pa,siendo muy famosos los que se han hecho en Casas de Láza- ro.
No podemos finalizar sin mencio- nar a don Atilano Cano García, en Prado dels s o.quien haceminiaturas y filigranas de esparto para colgarlas como adornos,siendocaracte ríst icos los pendientes,las pulseras y las ca- denas dereloj de bolsillo.
CONSID ERAC IO N ES FINALES Pero tenemos que acabar estas notas sobre el esparto en Albacete diciendo que el oficio se ext ingue con los últimos pastores y con los más viejos.Quienes manipulan el es- parto en grandes cantidades coinci- den en que ya la lim pieza de los montes noes rentable.Por otra par- te, las fábricas a las que se les pro- porcionaba lamat eriaprimavan sus- tituy endo el yute,elcáñamo y eles- parto porot ros productos sin téticos, quein c luso, se im po rt an delextranje- ro.
Pese a las recom end acio nes que ya se escribieron a finales del sig lo pasado,vemos que no se tuvieron en cuenta yque hoy,elesp art o,salvoel
empleado para hacer las piezas arte- sana les, se vende a las hiladoras para fab ricar cordeles y también se emplea para hacer injertos y at arlas bolsas de papel fuerte para que no entreni lalluvi ani lasmoscas en las uvas dulces tal como nos decía don ManuelGarcía López.La fábrica dela Trenzadora de Tabarra, incluso, dejó de producir hac e catorce años.No se han ensayadolos métodos recomen- dados en el sig lo XIX por lo que el aprove c hamiento del esparto se em - po brece y se anquilosa . Se subesti- ma,porot ra parte,cuand o se impor- ta mat erial sintético que se paga a precios altos,quedándose sinexplo- tar montes con crecim ientoespontá- neo de esparto.
Pese atodo,aún escuchamos esta copla:
¡Oh! Virgen delosRemedios, queno se sequeelespart o, que podamos hacer pleit a para pagar el«repart o»(im puest o)
NOTAS
(1) M.' ElisaSANCHEZSANZ. «Cestería tradicionalespañola».(Madrid:Edito- ra Nacional-ColecciónArtes del Es- pacio y delTiempo. 5. 1982).págs.
47-49.
(2) Eduardo PARDO MORENO. «Apuntes sobreel esparto.localidadesdonde secría:métodosdebeneficio y culti- vo:usos generalesa que sedestinan y enparticularsuaplicaciónalain- dustriadelpapel».(Madrid:Impr.de ElClamor.18651,pág.16.
(3) Bignia KUONI. «Cestería Tradicional Ibérica» (Barcelona: Ediciones del Serval,19811,pág.154.
(4) BigniaKUONI.Ob.cit.pág.154.
(51 A. ROSO DE PINA.«Elesparto ysu utilización industrial». Surco. 75.
(Madrid:BoletíndelConsejoSuperior de Cámaras Oficiales Agrícolas.
mayo,19481,pág.7.
(6) Eduardo PARDO MORENO. Ob. cit. pág.45.
(71 Fernando 8AROy ZORRILLA. «El esparto y suexplot ación».Catecis- mosdelAgricultor y delganadero, 9-SerieVIII.19231,pág.16.
(8) CarminaUSEROS.«Cocina deAlba- cete».1971.
(9) Teudiselo CHACON BERRUGA.«El habla de la Roda». (Albacete:
C.5.1.C.,1981),pág.188.
Bibliograf ía consultada
- Enrique Garcia Solana. «En memoria de...losbaleos».(Albecete: La voz de Al- bacete,31 mayo 19721.pp.8y 10.
- José de la Serna.«Asíhabla La Man- cha».(Albacete:1974)
- Carmina Useros y Manuel Belmonte.
«Enbusca dela Artesaníade Albacete».
(Albacete:Artes GráficasFuente,1973).
Nuestroaoradecirnientoa D.José Gonzá- lez 5imarro (Fuensanta) y a D. Manuel García L6pez(lsso yHellín],informantes en nuestro trabajo de campo. Ellos nos mostraron sutrabajo, las balsasde fer- mentaciónyel «tendío».