LA ASOCIATIVIDAD COMO ALTERNATIVA PARA LA
SOBREVIVENCIA Y EL CRECIMIENTO
XVII Congreso Internacional de Investigadores en Economía Social y Cooperativa
La Economía Social: transformaciones recientes, tendencias y retos de futuro
Betty Araya Chaves Sonia Barboza Flores Instituto Tecnológico de Costa Rica
RESUMEN
La región Brunca de Costa Rica, ubicada en el Pacífico Central, es una de las áreas de mayor importancia en la producción de granos básicos. Desde la década de los ochenta, donde el país inició con su proceso de apertura comercial, la actividad que estaba en manos de pequeños productores ha sufrido fuertes crisis, a raíz de la competencia internacional y la desaparición de los mecanismos estatales que existían para la comercialización. A partir de esta situación, se promovió la creación de asociaciones de productores, para procurar una mejor comercialización, sin embargo, no se logró el desarrollo de canales de distribución directos hacia el consumidor, vía cadena de detallistas u otros, lo cual ha favorecido la conformación de grupos empresariales, ubicados fundamentalmente en la metrópoli, que han enfocado sus esfuerzos hacia la compra, fraccionamiento y acondicionamiento del producto para su venta.
Estos grupos poseen un alto poder de negociación, por su capacidad financiera y comercial, así como el capital humano en la cúpula gerencial y a nivel técnico, imponiendo precios que en muchas ocasiones no cubren adecuadamente los costos en que incurren los productores y las asociaciones.
Adicionalmente, en la región se crearon más de siete distintas asociaciones, que han enfrentado serios problemas de gestión y limitaciones para el trabajo conjunto, perjudicando la negociación con los industriales, lográndose una división entre ellos, en detrimento de sus intereses. De la década del ochenta a la fecha, el avance ha sido limitado a nivel de asociaciones, el acopio y preparación para el mercado industrial han sido las acciones realizadas, y no es sino hasta el año 2017, que algunas de ellas han incursionado en el mercado detallista, distribuyendo con marca propia su producto, lo cual, a pesar de ser un avance, plantea un fuerte desafío al encontrarse en el mercado compitiendo entre ellas y con las marcas de los industriales.
Ante este panorama y la urgente necesidad en la búsqueda de soluciones, el Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), mediante la aprobación de un proyecto de extensión, ha apoyado a los agricultores en el desarrollo de un proceso de análisis y concientización, sobre el entorno competitivo y las alternativas posibles. Producto de este análisis se lograron identificar todos los actores que pueden influir en la actividad, comprender sus posiciones, analizar su influencia y el eventual impacto que podrían tener a favor o en contra de la permanencia de la actividad productiva.
Con esto será posible la identificación de diversas estrategias para procurar acuerdos favorables entre ambas partes. Asimismo, se ha logrado concientizar a las organizaciones con las cuales se ha trabajado, de la urgente necesidad de convocar a otras asociaciones, con el fin de unir esfuerzos para el logro de los objetivos comunes. En este proceso, fue de gran utilidad las visitas de intercambio con otras organizaciones gremiales, tales como las que agrupan a los productores e industriales del arroz (CONARROZ) y el café (ICAFE), así como la revisión del modelo utilizado por los azucareros, la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, la Corporación Bananera Nacional y la Cámara de Insumos Agropecuarios.
Como resultado del proceso de discusión, se determinaron que los objetivos comunes son: el logro de una mayor y efectiva incidencia política, aumentar la capacidad comercial, tanto en volumen como en la fijación de precios, incursionar en la adquisición de insumos en mejores condiciones, así como la realización de nuevas inversiones que generen mayor valor agregado y fortalecer las posibilidades para el desarrollo de investigación, capacitación y asesoría.
Lograr la asociatividad entre estos grupos plantea una serie de retos, siendo quizá el de mayor relevancia, la creación de confianza, el compromiso y la convicción tanto a
nivel de juntas directivas como de los asociados y posterior a esto, la viabilidad financiera y de gestión. Ante esta realidad, las juntas directivas han mostrado un gran interés y perseverancia en la búsqueda de alternativas que posibiliten el logro de los objetivos antes señalados, como la creación de un consorcio, una cooperativa o una federación. Cada una de ellas ha sido sometida a un análisis, desde el punto de vista sobre el eventual grado de logro de los objetivos y de su viabilidad en términos de tiempo, costo, tramitología, acceso a financiamiento y aceptación por parte de todos los socios.
El camino hacia la asociatividad entre productores agrícolas conlleva una serie de acciones, actitudes, compromisos y dificultades, pero queda claro que el no dar este paso, significa un mayor peligro para la permanencia de la actividad mencionada y sin duda afectaría la estabilidad económica y social de sus familias y la seguridad alimentaria nacional.
PALABRAS CLAVE
Competitividad, asociatividad, análisis de actores, productores de granos
1. INTRODUCCIÓN
En un mundo globalizado, las pequeñas empresas, y particularmente las de origen rural, se encuentran a expensas de las fuerzas de un mercado, que aunque se promulgue de libre competencia, terminan en la mayoría de las ocasiones, siendo estructuras oligopólicas o monopólicas. Lo anterior es particularmente aplicable en los pequeños países y en las actividades productivas consideradas marginales por no estar vinculadas al mercado internacional a través de las exportaciones.
Ese entorno ha presionado a las organizaciones de pequeños productores a buscar formas de sobrevivir, manteniendo la producción y comercialización de granos como eje económico, ante las limitadas posibilidades de diversificación con las que se han enfrentado, y por la importancia que aún mantiene el frijol en la alimentación de la población.
Estas organizaciones han tenido que reconocer que actuar aisladamente en el mercado, e incluso compitiendo entre ellas, no representa una solución sino la condena a su propia existencia. Sin embargo, el proceso de comprensión y finalmente de creación de formas asociativas es un camino largo a pesar de la urgencia, y lleno de escollos creados por la cultura y por los actores que se ven afectados, así como por los recursos de diversa índole.
En este trabajo, se expone el proceso seguido con las asociaciones de productores de granos de la Región Brunca de Costa Rica, los logros y los retos encontrados, en un esfuerzo aún no acabado, donde la determinación de estos será lo que defina el rumbo.
2. ESTADO DEL ARTE
El concepto de competitividad sistémica plantea que las políticas se convierten en determinantes del desarrollo industrial. Es un modelo que establece que el Estado y actores sociales son los que crean las condiciones necesarias para desarrollar la competitividad. Se basa en el análisis de cuatro diferentes niveles que interactúan
entre sí. En el nivel micro se incluyen las capacidades de las empresas y las relaciones entre empresas; en el nivel meso, las políticas específicas y el tipo de instituciones que pueden crear condiciones para competir; el nivel meta que incluye variables lentas las socioculturales; y por último el nivel macro que se refiere al entorno macroeconómico que preferiblemente debe ser estable y predecible. Esta figura resume lo expuesto (Altenburg, 1998).
Figura 1
Determinantes de la competitividad sistémica
Fuente: Altenburg, T., Hillebrand, W., & Meyer-Stamer, J. (1998). Building Systemic Competitiveness
La falta de competitividad de un sector es el combustible que se requiere para que las organizaciones sociales exploren formas de trabajo alternativas para tratar de sobrevivir y lograr el crecimiento.
La cooperación empresarial ha tomado importancia entre los pequeños productores, sobre todo a partir de las últimas décadas, por representar una oportunidad de sobrevivir ante ambientes adversos. Las empresas de participación, entiéndase organizaciones de cooperación empresarial, son entes que permiten superar las crisis (Durán & Martínez, 2012). La asociatividad empresarial es una excelente estrategia para enfrentar las amenazas de la competencia desigual y brinda la oportunidad para crear las capacidades para sobrevivir y crecer (Anglogoldashanti, 2013) . Es una importante herramienta que ayuda a los pequeños productores afectados por los efectos de la globalización, y debe cumplir con algunos requisitos para que funcione, a saber, generar confianza entre sus miembros asociados, funcionar adecuadamente para asegurar su implementación y dar participación (Esquivia Salgado, 2013). En resumen, deben existir reglas claras, confianza y compartir costos.
Para construir una figura que posibilite la asociatividad bajo escenarios complejos, es conveniente que se haga un análisis de actores. El mapeo de actores permite entender la trama de relaciones que se da en una zona o lugar determinado, y es importante porque permite conocer sus intereses y determinar la viabilidad de la intervención a realizar. Para su construcción, es necesario seguir algunos pasos comenzando por identificar los actores que pueden tener interés en el proyecto a
realizar, luego su rol, en tercer lugar se hace el análisis de cada uno en función de su poder e interés, se hace la matriz y luego se analizan las relaciones entre los actores (Capella, 2007). Con esta información se estará en capacidad de diseñar alguna estrategia para aprovechar los posibles apoyos y minimizar o reducir las posicione contrarias.
Cuando se esté en posición de definir la figura organizativa, bajo enfoque de economía social, es conveniente revisar las alternativas, entre las cuales están: red empresarial, cluster, consorcio (Anglogoldashanti, 2013) y otros que permite la legislación como cooperativas.
3. METODOLOGÍA
Considerando experiencias fallidas de asociatividad previas a este trabajo, se partió del principio básico de autodeterminación de las asociaciones de productores. Esto es, que solamente ellos serían quienes tomarían la decisión sobre la conveniencia de asociarse y la forma en que estarían dispuestos a hacerlo. Sobre esta base, el proceso se inició con una revisión histórica, con un taller titulado “Reconstruyendo nuestra historia pasada, pensando el presente y soñando un futuro como frijoleros y frijoleras”, el que estuvo a cargo de una Historiadora. El objetivo de éste era “Facilitar espacios de intercambio generacional para reconstruir la historia pasada, caracterizar la historia presente y soñar con la historia futura del sector frijolero de las comunidades de Águila y Concepción, de forma que mediante el compartir experiencias, recuerdos y memorias se logre hilvanar juntos la identidad como agricultores y agricultoras del frijol”. La metodología del taller consistió en conformar tres grupos generacionales (adultos mayores, adultos jóvenes asociados y jóvenes) para que mediante la elaboración conjunta de un cartel y utilizando distintos recursos (recortes de periódico, fotos, dibujos, otros) cada grupo sintetizara qué recuerdan del pasado, cómo viven el presente y qué metas proyectan a futuro como sector frijolero. Cada grupo generacional creó un título que reflejaba su visión, y se hizo la presentación de cómo vivieron la experiencia de reconstruir el pasado, pensar en el presente y soñar con el futuro. Al final, mediante una plenaria se compartieron los obstáculos que vive el sector, los retos que como comunidad frijolera experimentan diariamente, y las expectativas que tienen como organización.
Posteriormente, en sesiones de trabajo con las juntas directivas, se analizaron las principales limitantes de la competitividad del sector basándose en la teoría de la Competitividad sistémica; se revisaron las ventajas y limitaciones de la asociatividad empresarial; se realizó un Análisis de Actores con el uso de la Matriz de Poder-Interés y se exploraron las ventajas y desventajas de diferentes formas de asociatividad empresarial para finalmente decantarse por una de ellas, previa definición de objetivos. Como último paso se formuló un primer esquema de estatutos para la alternativa seleccionada.
4. RESULTADOS
El origen de las primeras formas de asociatividad en el sector productor de granos se encontró en el análisis histórico realizado. La actividad de producción de granos nació en la década de los 50’s del siglo pasado cuando producto de las migraciones se comenzaron a establecer diferentes poblados en lo que hoy se conoce como Región Brunca, particularmente en los poblados de Pejibaye, El Aguila y otros, tanto del Cantón de Pérez Zeledón, Provincia de San José como en el de Buenos Aires, Provincia de Puntarenas. El cultivo de granos fue una buena forma de asegurar alimentación y era bastante fácil de colocar en los mercados. Todavía hasta inicios de la década de los 80’s, Costa Rica tenía altos aranceles a la importación de granos,
y el Estado era un comprador seguro de las cosechas, y las políticas estatales aseguraban un precio mínimo al productor y un precio máximo al consumidor. Bajo estas condiciones de mercado cautivo, cada agricultor se las ingeniaba para producir a pesar de las duras condiciones de infraestructura (caminos en mal estado, medios de transporte ineficientes, entre otros), y la producción se realizaba sin el uso de agroquímicos, por lo que el grano era tipo orgánico pero los rendimientos muy bajos.
A partir del año 1984, Costa Rica inicia su proceso de apertura con la suscripción de los Programas de Ajuste Estructural según lo establecido por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dentro de las políticas a aplicar estaba la eliminación de la participación del Estado en la fijación de precios agrícolas y de compras, así como reducción de los aranceles a la importación de granos. Se creó un nuevo sistema de incentivos a la producción agropecuaria para la exportación de productos tradicionales y nuevos; se modificó el sistema de incentivos y de control de precios para aproximarlos a los internacionales; se reformó al CNP quitándole su rol comercializador, entre algunos de los ajustes implementados (Hidalgo Capitan, 2002).
Con esta política, el brazo de apoyo comercial para los productores de granos, desapareció, dejándolos solos en la tarea de colocar su producto en el mercado.
Gracias a esto, emergieron los intermediarios en la compra-venta del grano, pues los agricultores no fueron capaces de crear sus propios esquemas, y siguieron refugiados en la fase de producción. Los intermediarios lograron crear sus propias empresas de comercialización y establecieron sus plantas industriales para recepción, selección y empaque del grano; crearon relaciones con los canales de distribución, particularmente con los supermercados que abastecen a los principales centros urbanos, y por ende desarrollaron lo que se denomina “Poder de Compra de los Clientes” (Porter, 2008) como fuerza competitiva en el mercado.
De la anterior situación, los agricultores se vieron en posición desventajosa, pues se convirtieron en seguidores de precios a conveniencia de la industria, y así se inició un período de tensiones sociales, que llevó al Ministerio de Agricultura de entonces a propiciar la creación de asociaciones de productores, que fueron favorecidas con apoyo financiero para la construcción de plantas de acopio, secado y comercialización de granos, pero, sin escalar a la venta directa a consumidor final, esto es, siguieron y siguen vendiendo a las industrias.
La importación de granos con aranceles bajos ha aumentado el poder de negociación de los clientes (industriales) pues pueden jugar con la compra de volúmenes a conveniencia de acuerdo con el precio en el mercado externo, y comprar a los nacionales, a granel, tomando esos precios como referencia. En muchas ocasiones, ese precio es inferior a los costos de producción, lo que termina en un empobrecimiento y en el mejor de los casos en un estancamiento económico de las familias y comunidades.
La siguiente etapa en este dilema, ha sido, entre otras tareas por atender y después de un análisis de cómo sobrevivir, la creación de marca propia para tratar de incursionar en el mercado detallista. Aquí la experiencia en desarrollo, ha sido que no se cuenta con las capacidades para entrar en los grandes centros urbanos, por tanto, se inicia con los mercados periféricos cercanos a las comunidades productoras;
por otro lado al tener cada una su propia marca, los ha conducido a competir entre ellos para entrar a los puntos de venta y además se comienza a generar la reacción de las industrias. En resumen, del análisis histórico realizado se concluye que se está en otra nueva encrucijada. Por esto, se vuelve a revisar las limitantes de la competitividad para tratar de encontrar una respuesta.
Para ubicar la competitividad de la actividad se revisa, en términos generales, el esquema de competitividad sistémica (CEPAL, 2007) que se muestra seguidamente.
Figura 2
Factores y determinantes de la competitividad sistémica
Fuente: CEPAL, 2001. Elementos de competitividad sistémica de las pequeñas y medianas empresas
La cultura de estas comunidades está muy asociada a la producción agrícola, y requiere fortalecer la capacidad emprendedora para generar un cambio hacia la competitividad y productividad, pues todavía mantienen la expectativa de un Estado paternalista que se encarga de dar respuestas a todos los problemas. Adicionalmente se necesita incrementar la capacidad de incidencia política en la toma de decisiones a nivel país. La región donde se encuentran los productores urge de inversiones en infraestructura vial (mejores carreteras que faciliten el comercio), telecomunicaciones (mejor y mayor acceso a internet), generación de valor agregado (industrialización de sus productos), proyectos de aprovechamiento de recursos ambientales como energía solar, manejo de agua y bosques, mejor calidad y cobertura educativa incluyendo la preparación tecnológica, entre otros, todas para la creación de capacidades competitivas.
Además de los aspectos señalados, existen aspectos atinentes al nivel micro que las organizaciones deben trabajar fuertemente. La competitividad está limitada por la escasa preparación para la adecuada gestión empresarial, inadecuadas prácticas para la articulación desde la producción hasta la comercialización incluyendo el abastecimiento que es proveído por sus socios donde no se ha logrado implementar exitosamente los protocolos de calidad, entrega y otros. A esto se le adiciona la práctica individual y no de cooperación que se ha practicado por parte de las asociaciones desde su creación en los años 80 del siglo anterior, lo que ha favorecido al ya fuerte poder de negociación de los industriales. En esencia, la falta de confianza existente entre ellas, favorecida por las acciones que en cada cosecha se dan por parte de los compradores para generar división, ha impedido que se concrete la creación de figuras asociativas.
El aislamiento con el que actúa cada organización, también ha limitado el acceso a una serie de proyectos, servicios y creación de capacidades que podrían posibilitar el
cambio estructural que se necesita. En esto se incluye, el acceso a la investigación y desarrollo; la capacitación; la inversión a mayor escala, por citar algunos.
Sobre la base del reconocimiento de los factores limitantes de la competitividad, pero con conciencia de que la asociatividad puede ser una vía que ayude a superarlos, se revisan los actores que pueden generar apoyo o resistencia en aras de concretar esa alternativa. Se busca, de acuerdo con Bourne (2007), determinar sus intereses, sus potenciales apoyos, ejercer presión o liderazgo. Se obtienen al respecto, los siguientes resultados.
Figura 3
Matriz de actores y su Poder vs Interés
Poder
Alto
• Medios de comunicación
• Asociaciones de Productores
• Sindicatos de productores
• Municipalidades
• Ministerio de Agricultura
• Consejo Nacional de la Producción
• Industriales
Medio
• Bancos Estatales
• Productores
• Casas comerciales
• Universidades
• Partidos políticos
• Comerciantes de granos
Bajo
• Transportistas de granos
• Centros de Salud
A favor En contra Interés
Fuente: Elaboración propia con base en taller con asociaciones, 2017
Se identifican muchos actores a favor, y solamente dos actores en contra, uno de ellos con un alto poder, como ya se mencionó anteriormente, por su fuerte incidencia en los precios, volumen de compra y manejo de los canales detallistas de distribución.
Algunos de los actores que están a favor, basan su poder en la capacidad de convocatoria para ejercer presión, tal es el caso de los productores, sindicatos y medios de comunicación, y los entes estatales es con base en su competencia operativa. Será necesario elaborar una estrategia que aproveche el posible apoyo de los actores que apoyan a las asociaciones en su afán de encontrar formas de asociatividad para superar su situación. Esta estrategia estará basada en los intereses que tiene cada actor y en cómo se ven positivamente recompensados si las asociaciones logran mantenerse y crecer.
Sin embargo, dado el escepticismo sobre la cooperación empresarial, se revisan las ventajas y limitaciones, de suerte que las juntas directivas cuenten con las bases suficientes para tomar una decisión pensada. Se discuten como principales ventajas:
la mejora de la productividad y competitividad, obtención de mayor escala o nuevos mercados, mejora de la capacidad de negociación, alcanzar economías de escala, tener acceso a información de mercados, acceso a tecnología y servicios, entre los más importantes. Pero también se busca crear conciencia en los principales elementos clave para que tenga éxito, cuales son la existencia de reglas claras, lealtad entre sus miembros y la disposición de compartir los costos asociados (Anglogoldashanti, 2013).
Para tratar de superar el escepticismo todavía imperante, se recurre a la visita a organizaciones de los gremios del arroz y del café. Con esto, se buscaba que fueron otros actores del sector agrícola y no académicos, quienes, en un diálogo abierto, compartieran con ellos las ventajas y limitaciones de la asociatividad o cooperación empresarial. Tanto la Corporación Arrocera Nacional (CONARROZ, 1995) como el Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE 1933) son organizaciones creadas por Ley Específica en años anteriores a la firma y entrada en vigencia de los Tratados de Libre Comercio. Ambas organizaciones mostraron que sus propósitos van referidos a lograr la sostenibilidad de la actividad y mejorar las condiciones de comercialización de los productos y favorecer el desarrollo en actividades que potencian el crecimiento como la integración hacia atrás y hacia adelante de la cadena productiva. Además, reflejan la importancia de la organización de los productores para lograr mayor impacto en las políticas y regulaciones que puedan beneficiarles o perjudicarles, pues gracias a esto han incidido en diversos momentos que ha sido necesario. De hecho, se les insta a trabajar en ese mismo sentido de lograr la organización y cohesión de los productores.
En este proceso de auto convencimiento sobre la urgencia de crear una figura organizativa, se revisan las opciones utilizadas por otros gremios y los antecedentes sobre figuras previas utilizadas en el sector, y las razones de su fallo. Se revisa la experiencia de Consorcio creada con la conducción de una serie de instituciones gubernamentales y el apoyo de un organismo internacional y del cual formaron parte cuatro asociaciones. Se reconoce que el Consorcio, a pesar de que ofrecía la oportunidad de, eventualmente, mejor la capacidad de comercialización, no contó con las condiciones apropiadas para el nombramiento de los líderes a cargo de su conducción, lo que más temprano que tarde, se visualizó en las acciones contrarias hacia los demás miembros y quebró la confianza entre ellos. En esto, llama la atención el cómo los demás dirigentes no tuvieron la visión, o los elementos suficientes para intervenir y prever esta situación y actuar a tiempo para redireccionar la organización y evitar su colapso y la pérdida de los recursos invertidos en su creación. Por tanto, la responsabilidad del fin de esta organización recae sobre los demás integrantes de la organización, lo que se hace ver ante ellos como aspecto a mejorar ante cualquier nueva oportunidad organizativa.
Clarificado el panorama de los actores y sus roles, y el alcance de la asociatividad empresarial gracias a las organizaciones visitadas, las juntas directivas con el apoyo técnico del caso, definieron los siguientes objetivos para la creación de una forma asociativa:
1. Incidencia política: el fin es incrementar sustantivamente la capacidad de los productores de granos para negociar e influir en las decisiones de los otros actores como gobierno, que impactan sobre el sector
2. Músculo comercial (volumen, incidencia en precio): es necesario aumentar la fuerza, capacidad de las asociaciones, esto es al acopiar, negociar y comercializar en forma conjunta a través de una figura asociativa.
3. Adquisición de insumos a mejores precios: la compra a través de una sola organización, permitiría obtener mejores precios dado el volumen que se puede comprar. Esto facilitará la reducción de los costos de producción y la competitividad de la actividad productiva
4. Inversiones conjuntas: la generación de valor agregado, u otras como el aumento de la capacidad de almacenamiento, demanda la realización de inversiones de mayor envergadura, difíciles de realizar en forma individual. Con una forma de cooperación empresarial (figura asociativa), esto tiene mayores posibilidades de concretarse.
5. Fortalecer investigación, capacitación y asesoría: hasta ahora, ninguna asociación ha establecido acuerdos con centros de investigación para tratar de encontrar respuestas a problemas acuciantes de la producción, en parte porque no hay conciencia sobre el papel de ésta en la competitividad y además porque asumen que es una tarea propia de otros organismos. Tampoco han pensado en la posibilidad de crear programas de capacitación y asesoría para productores y para los diferentes niveles de las asociaciones (gestión empresarial, planta de proceso y otros) a pesar de la necesidad que tienen de mejorar el desempeño.
En base a los objetivos mencionados, se revisan las siguientes opciones: federación, cámara, consorcio y sociedad anónima. Se descarta la figura de consorcio pues el creado anteriormente todavía está inactivo y no disuelto, ante el ente gubernamental que autoriza y supervisa este tipo de organismos. Se valoran las demás opciones usando la matriz que se muestra seguidamente.
Figura 4
Matriz para la valoración de opciones organizativas
Fuente: Fuente: Elaboración propia con base en taller con asociaciones, 2017
La valoración final hecha por las asociaciones, seleccionó a la Federación como la mejor forma organizativa que se puede aplicar, pues se presta mejor para el cumplimiento de los objetivos, tanto de tipo político como empresarial-productivo.
En su defecto, la cámara se ve como un instrumento de incidencia política pero menos de tipo productivo, y la sociedad anónima es totalmente de tipo empresarial, con el fin principal de generación de lucro.
Hecho este proceso, se inicia un proceso de búsqueda de más socios para la formación de la federación, esfuerzo que recae en las juntas directivas como voceros
RESULTADO
Incidencia politica
Músculo comercial (volumen, incidencia en
precio)
Adquisición de insumos a
mejores precios
Inversiones conjuntas:
agroindustria y otros
Investigación capacitación, asesoría La figura más conocida de los productores agricolas, la
asociación por su naturaleza es: para fines cientificos, artisticos, deportivos y beneficios de rereo y cualqesquiera otrosilicitos que no tengan por unico y exclusivo objeto el lucro o la ganancia"
En el caso especifico se podría plantear una Asociación de Asociaciones y con ello conformar una confederación de asociacion que sería un grupo colectivo.
Ppuede funcionar para gestar proyectos de mejora de las condiciones economicas y sociales de los productores guiados hacia una comercialización mas justa y una colocación efectiva del fijol.
Estas sociedades de tipo mercantil, flexibilizan las
transacciones comerciales y aseguran que el patrimonio de los socios o cuotistas estarán separado del patrimonio de la persona juridica.
Su funcionamiento es por medio de la Junta Directiva conformada por presidente, secretario, tesorero y fiscal.
Características Fundamento Legal
Alternativas Organizativas
Evaluación en base a los objetivos: capacidad/posibilidad de alcance del objetivo (1 nulo o poco; 10 máximo)
Codigo de Comercio Ley Sociedad Anónima 3284
Ley de Asociaciones No.
Federación/Cámara 218
legítimos ante otras asociaciones del sector. Vale aquí destacar que, así como a los académicos les tomó tiempo crear condiciones y dejar sembrada la inquietud y convicción en las dos asociaciones inicialmente convocadas, así será el proceso de involucramiento de otras.
Mientras tanto, se estudia y confecciona un primer documento borrador de estatuto, que trata de delimitar el marco de acción de la federación, y que se entrega con el fin de que las asociaciones tengan una base para continuar con el proceso. Este documento resume los objetivos, los asociados, órganos de dirección, entre otros.
De aquí, podrán las asociaciones tomar lo que les conviene y tratar de culminar el proceso. De seguir adelante es posible encontrar formas de superar la crisis y sobrevivir y posteriormente incursionar en nuevas actividades.
5. CONCLUSIONES
Los productores agrícolas de granos básicos y sus organizaciones, son uno de los grupos “perdedores” ante el proceso de globalización, porque no contaban con las condiciones para adaptarse y aprovechar la apertura de los mercados. Esto les ha conducido a operar en circunstancias marginales y a merced de los compradores que poseen un alto poder de negociación. La operación aislada de cada asociación en este mercado, compitiendo entre sí, ha creado barreras a su sostenibilidad y crecimiento y han reconocido, después de analizar las experiencias de otros gremios, que la cooperación entre ellas puede ser la respuesta. Las asociaciones cuentan con un abanico importante de actores que estarían en condición de apoyarlos en su esfuerzo, aspecto que deben aprovechar, siendo su apoyo de tipo mediático o político, según los intereses de cada uno. Sin embargo, a partir de este trabajo se reconoce que, a pesar de tener objetivos claros a alcanzar mediante la asociatividad, el camino adelantado, todavía presenta escollos a superar pues deben conseguir más asociaciones, construir su estrategia para lograr apoyos pero sobre todo crear las bases de la confianza suficientes para formalizar la figura jurídica escogida.
Independientemente del resultado a este respecto, el proceso de aprendizaje logrado con las juntas directivas, respecto a la comprensión de su entorno, los actores y la importancia y posibilidades de una federación, se pueden considerar un gran avance y aporte que puede conducir a su sobrevivencia y crecimiento.
BIBLIOGRAFÍA
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