• No se han encontrado resultados

PDF Tesis - Uabcs

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2025

Share "PDF Tesis - Uabcs"

Copied!
250
0
0

Texto completo

(1)

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA SUR ÁREA DE CONOCIMIENTO DE CIENCIAS SOCIALES Y

HUMANIDADES

DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE ECONOMÍA

TESIS

LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO POLÍTICO EN TORNO AL ESPACIO TURÍSTICO DE LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR

QUE COMO REQUISITO PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES

PRESENTA

TONATIUH MORGAN HERNÁNDEZ

DIRECTORA

DRA. ROSSANA ALMADA ALATORRE

LA PAZ, B.C.S., FEBRERO DE 2021

(2)
(3)

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA SUR ÁREA DE CONOCIMIENTO DE CIENCIAS SOCIALES Y

HUMANIDADES

DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE ECONOMÍA

TESIS

LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO POLÍTICO EN TORNO AL ESPACIO TURÍSTICO DE LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR

QUE COMO REQUISITO PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES

PRESENTA

TONATIUH MORGAN HERNÁNDEZ

DIRECTORA

DRA. ROSSANA ALMADA ALATORRE

LA PAZ, B.C.S., FEBRERO DE 2021

(4)
(5)
(6)

Agradecimientos:

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT, por hacer posible este proyecto.

A los profesores del posgrado en Desarrollo Sustentable y Globalización, DESYGLO, de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

(7)

Índice

Introducción ………. 1

Capítulo 1, Marco teórico-metodológico ...………. 14

1.1- El discurso político ………..………….. 14

1.2- El proceso de turistificación .………. 28

1.3- Análisis espacial ……….……… 37

1.3.1- La ciudad como un discurso urbano ………..……. 42

1.3.2- Análisis del espacio turístico de La Paz, B.C.S. ……... 44

1.3.3- La entrevista ……… 48

1.3.4- Identificación de actores .………... 50

Capítulo 2, Historia urbana de La Paz, B.C.S. ………. 53

2.1- Antecedentes históricos de La Paz, B.C.S. ……….. 53

2.2- Época dorada del comercio ...……….. 67

2.3- Ambientalistas ante desarrollos turísticos ……… 72

2.4- Nueva época turística de La Paz, B.C.S. ……….…... 78

Capítulo 3, Nueva imagen de La Paz, B.C.S. .………. 85

3.1- Proyección estratégica (lo concebido) …..……… 85

3.1.1- La Paz como signo de consumo ………... 96

3.1.2- La narrativa turística de La Paz, B.C.S. ……….. 106

3.2- En busca de fronteras (lo percibido) ……… 116

3.2.1- Viviendo la experiencia turística de La Paz, B.C.S. ……….. 127

3.2.2- La fragmentación social ………. 135

(8)

Capítulo 4, Fractura social de La Paz, B.C.S. ……… 154

4.1- La postura subjetiva del espacio (lo vivido) ……… 154

4.2- El conflicto social ……… 158

4.3- Conflictos sociales del malecón de La Paz, B.C.S. ……….. 164

4.3.1- Terrazas ……….… 164

4.3.2- Escuela 18 de marzo ………. 176

4.3.3- Prestadores de servicios turísticos ..………...… 187

4.3.4- Vendedores ambulantes ……… 195

Conclusiones ……….. 206

Bibliografía ……….. 231

(9)

Resumen

La turistificación es un proceso en el cual se constituye una centralidad urbana con la finalidad de establecer un espacio acorde a las condiciones que plantea el turismo. Este proceso se caracteriza por generar una doble realidad, si bien se mejoran las condiciones de un lugar, ello afecta a un sector social. El turismo conforma una frontera sociocultural por medio de su actividad, la cual requiere de espacios de exclusividad, en consecuencia, se genera una higiene social de elementos no deseados.

En la ciudad de La Paz, B.C.S., el espacio turístico conforma un territorio de exclusividad social en torno a sus zonas costeras, sitios históricos y culturales, donde se establece una oferta en hospedaje, gastronomía y entretenimiento. Este proceso de ajuste social opera a través de la intervención política del espacio urbano del malecón costero y centro histórico. Por tanto, esta investigación plantea como objetivo el mostrar cómo el espacio turístico configura discursos, fronteras y distancias sociales.

Por medio de la metodología de Henri Lefebvre se muestra cómo en el espacio de la ciudad opera una representación política a través del modelo turístico, donde la centralidad turística crea una imagen estética presente en sitios públicos.

Por su parte, el análisis del discurso establece cómo la construcción de esta imagen estética conforma un discurso urbano que tergiversa el sentido de lo real para establecer una doble realidad, la ciudad turística donde se generan oportunidades de negocio, la creación de empleos y empresas de carácter local, y la acción de higiene social, que expulsa del espacio público a elementos no deseados como:

vendedores ambulantes, jóvenes de mal aspecto, indigentes, comercios irregulares, y de todo actor irregular ante la imagen turística de la ciudad.

Esta acción genera un conflicto social y un discurso de protesta de carácter político que, establece una dimensión vivida del espacio por medio de la voz de sus actores. La construcción de este, otro, discurso muestra cómo se clama por un derecho a la ciudad ante la creación política de un nuevo espacio y estilo de vida a través del turismo y sus acciones de limpieza urbana.

(10)

Introducción

El turismo como modelo de desarrollo implica una relación social, económica, cultural y urbana de difícil lectura, Sin embargo, su organización territorial genera una visión política por medio del discurso del crecimiento y progreso social. De ahí que, el discurso es una vía donde por medio del accionar político muestra cómo la autoridad construye un sistema retórico, donde resalta la importancia en la creación de empleos, atracción de inversiones y transformación del espacio público con la finalidad de dar vida a una economía turística. Además, el discurso y las acciones políticas muestran cómo la autoridad junto a agentes privados intervienen en la ciudad por medio de la inversión en infraestructura pública, como la creación de espacios exclusividad.

Por tanto, el discurso político es una parte fundamental para la integración del modelo de desarrollo turístico que, a través de las acciones de políticas públicas plantean un modelo de espacio turístico propuesto por medio de organismos internacionales como la Organización Mundial de Turismo (UNWTO), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), etc.

Organismos internacionales que enfatizan en una necesidad de gestión pública, en busca de establecer prioridades inmediatas de desarrollo y crecimiento para la población local, y así contextualizar políticas turísticas internacionales al contexto local. Para concretar los objetivos de este discurso político de influencia global, se deben tomar en cuenta las necesidades de los visitantes como: sus características, modelo de negocios, uso de nuevas tecnologías, delimitar los espacios urbanos fundamentales para generar una innovación y competitividad en materia turística, etc. Estos son sólo algunos de los indicadores necesarios para diseñar una política turística basada en un modelo de innovación empresarial, donde se ve al turismo como una necesidad política que la autoridad local debe adoptar para establecer un nuevo escenario social integrado a los beneficios del contexto global.

Para concretar este nuevo escenario, la generación de acciones como la promoción de la cultura, historia e identidad, garantiza la integración de productores y empresarios locales a la economía turística. Asimismo, el turismo promueve

(11)

acciones en sustentabilidad al cuidar de la flora y fauna marítimo-terrestre de zonas naturales, como las playas y áreas de recreación turística. Además, distintivos internacionales, como la certificación de calidad en playas, restaurantes, hoteles, transporte, y la propia ciudad, como segura para el turismo, añaden un valor sustentable. Sobre todo, porque la certificación de espacios incentiva al turismo a visitar la ciudad, y la integra crecimiento económico. Aunado a estas acciones en sustentabilidad, también debe adecuarse el marco jurídico en torno al uso de suelo, puesto que el desarrollo turístico debe ser una prioridad para generar una transformación integral. Por tanto se requiere de un marco legal que propicie las inversiones y le dé certeza al empresario.

Esta nueva práctica política en materia turística siempre debe ser en base a una visión de sustentabilidad tal y como lo recomiendan los organismos internacionales. Esta es una visión pragmática que busca propiciar una competitividad e innovación empresarial por medio de acciones políticas, porque se crean beneficios sociales al establecer nuevas oportunidades laborales por medio de los empleos que ofertan las empresas vinculadas a la economía turística, como restaurantes, hoteles, centros de entretenimiento, transporte, etc. Sumado a estas acciones sustentables, el planteamiento de un contexto de alta competitividad es una acción política necesaria para el desarrollo liderazgos, y así, promover al destino turístico dentro del mercado global como un producto único e innovador en materia sustentable, en captación de inversiones, en conservación ecológica y alta creación de empleos. Por ello, las acciones políticas deben dar prioridad a la inversión y financiamiento de empresas turísticas, y así generar una conectividad con otras regiones del mundo, integrando con ello un flujo turístico. Al crear y promover la imagen de un destino turístico sustentable por medio de acciones políticas, se crea también, un producto innovador dentro del mercado global.

Por tanto, el turismo es un modelo de desarrollo socio-económico que genera un discurso político que simboliza una relación cultural entre distintas regiones, puesto que el desarrollo capitalista es un modelo económico que impone una visión de mundo donde agentes externos incursionan en la dimensión territorial,

(12)

imponiendo una postura de hegemonía social al establecer una nueva representación del territorio con fines de apropiación y explotación comercial por medio de espacios de exclusividad. Hecho que genera contrastes socio-culturales, y en consecuencia, nuevas prácticas y formas de interacción social entre las personas. Se crea, entonces, un nuevo paisaje urbano a través de la reconfiguración turística, esto gracias a la acción de las políticas públicas en materia turística que detonan la renovación del espacio público con un efecto transformador en el flujo urbano dentro de la ciudad.

Esta reconfiguración del espacio reorganiza al territorio y sus habitantes a través de una matriz socio-territorial, el imaginario turístico. El imaginario hace visible a los actores sociales implícitos en este proceso de recomposición urbana, y sobre todo, muestra las acciones de las políticas públicas que intervienen en la ciudad y su orientación a favor del desarrollo turístico. Una representación de la ciudad que se establece por medio del accionar político, cuyo discurso es sólo la construcción de una narrativa que expone una forma de concebir al espacio por medio de una ideología, pues, se muestra el cómo piensan y representan a la ciudad y sus ciudadanos, ordenando a personas y espacios en torno a la actividad turística.

El imaginario turístico expone cómo se construye una imagen urbana en torno al nuevo reto que enfrentan las ciudades dentro de la red global de la economía internacional, donde por medio de acciones políticas se genera un producto de consumo turístico que compite ante otros productos similares por atraer al turistas e inversiones.

Esto conlleva a ver la transformación del espacio como un proceso de turistificación, donde el capitalismo global fija una estructura social, y con ello, una relación económica que hace uso de recursos paisajísticos, naturales, culturales e históricos en busca de un progreso social. Para ello, se genera toda una infraestructura enfocada exclusivamente en el turismo, situación, que además, muestra la injerencia del discurso político del desarrollo y la influencia de narrativas políticas globales de organismos internacionales en torno al territorio. Estas meta- narrativas de organismos como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario

(13)

Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización Mundial de Turismo (UNWTO), etc. Siempre se plantean como algo positivo donde no se plantean escenarios negativos como las posibles afectaciones en la población local como: el desplazamiento territorial de la población que habita en las zonas costeras, el encarecimiento de la vida, la exclusión social de ciertos actores de espacios públicos, ahora espacios exclusivos para el turismo, la alta competitividad que desplaza al comerciante local, el aumento de precio del suelo urbano, la higienización de espacios que eliminan elementos nocivos para darle seguridad al turismo, etc.

En esta nueva ordenación territorial por medio del espacio turístico, se muestra a quién se obedece, qué función cumple, quién lo proyecta y promueve, qué precio tiene, qué tipo de vivienda se edifica y qué nueva denominación tendrá.

La ciudad que se orienta al turismo debe ajustarse a los requerimientos que plantea el capital global, que busca invertir en la ciudad. En este proceso interno que vive la ciudad turística, la traza urbana original se ve sujeta a una transformación que termina por modificar las prácticas, usos, costumbres y tradiciones de los habitantes locales, se transforman al igual que se modifica el paisaje urbano, y sobre todo, porque el espacio turístico se caracteriza por crear una nueva estética a través de la renovación y función de sus espacios públicos, pues adquieren una imagen folclórica integrada a las necesidades turísticas.

Situación que, en la mayoría de los casos, termina por generar conflictos sociales, porque el turismo genera una geografía de la desigualdad edificando fronteras físicas y simbólicas por medio de sus espacios de uso exclusivo. Estos escenarios de distancia social son producto de las acciones políticas en materia turística, porque el desarrollo turístico genera una doble realidad, una positiva y otra negativa. Crea un crecimiento económico, pero a su vez, establece una desigualdad caracterizada por la desposesión territorial de espacios antes comunes a todos, ahora de uso exclusivo para la actividad turística.

Así, esta investigación, “la construcción del discurso político en torno al proceso de tursitificación de La Paz, Baja California Sur”, nace a partir de los nuevos

(14)

cambios que acontecen dentro del contexto urbano de la ciudad, donde los espacios públicos son objeto de una renovación, cuyo perfil estético se orienta hacia la conformación del espacio turístico, aprovechando sitios de carácter histórico y cultural para integrar una oferta turística, situación que orienta e inserta a la ciudad dentro de los parámetros del discurso global de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), conectando así, a La Paz, B.C.S., dentro del circuito del mercado turístico internacional y la economía global.

Esta nueva fase urbana de la ciudad, sobre todo, obedece al crecimiento ascendente del sector turístico que va acompañado de una oferta y la innovación que detona una competitividad y liderazgo empresarial. Ello, repercute en la ciudad porque establece una nueva directriz político-administrativa donde se agrupa a toda la población dentro del contexto creado por el turismo, lo cual se traduce como un crecimiento económico debido a que sectores como la construcción, hospedaje, gastronomía y entretenimiento, generan múltiples empleos. Además, este contexto socio-económico integra eficientemente elementos, medio-ambientales, económicos, culturales, urbanos, históricos y sociales. Generando, con ello, una transformación del paisaje urbano, donde la ciudad muestra una nueva imagen.

Sobre todo, debo resaltar, que el desarrollo sustentable del turismo requiere la integración de actores clave y un liderazgo político para ejecutar de forma eficiente una acción política. Este es un objetivo permanente del Gobierno de México a través de la ejecución de políticas turísticas en busca de generar un impacto social, pues se busca transformar al territorio, reorganizarlo para hacer uso eficiente del espacio. La concreción de inversiones en el ámbito turístico representa una maximización del capital debido a la llegada de inversiones millonarias y la creación de empleos e impuestos, situación que beneficia al país, pues genera una distribución equitativa del ingreso económico que capta el gobierno.

Estas acciones estratégicas de innovación empresarial, en efecto, generan un desarrollo social, crecimiento económico, y sobre todo, reorganizan al territorio de la ciudad al hacer un uso efectivo de espacios de carácter público, ahora con una orientación turística. Situación que se traduce como un bienestar social al contar

(15)

con más fuentes de trabajo y nuevos espacios públicos de convivio social, sobre todo porque cuentan con una visión inclusión social, como lo es la integración de ciclovías, espacios para personas con capacidades diferentes e invidentes visuales.

Sin embargo, este planteamiento de desarrollo social benéfico en torno a la actividad turística en la ciudad me lleva a ver desde “otra mirada” una realidad que no figura dentro de los datos optimistas promovidos por las acciones políticas. Esta

“otra mirada” pone al descubierto a los actores que son parte de la vida cotidiana de los espacios renovados y son afectados por el avance del espacio turístico dentro del espacio público. El turista requiere de un circuito urbano integrado por, monumentos, zonas costeras, parques, avenidas, edificios históricos y culturales que, sea seguro. Esto genera una higiene social y pone al descubierto una expulsión social de elementos nocivos como: vendedores ambulantes, indigentes, comerciantes callejeros, jóvenes de mal aspecto, etc., porque afectan la imagen turística de la ciudad. Este espacio turístico tienen la característica de estar ubicado en el primer cuadro de la ciudad, en la zona costera aledaña al malecón, la avenida Álvaro Obregón y centro histórico, pero poco a poco avanza por la ciudad y se extiende hacia los mercados públicos, Bravo y Madero, y por toda la zona costera, desde el Puerto de Pichilingue donde se amplía la carretera de dos a cuatro carriles, hasta la zona del barrio del Manglito, donde se renueva e interviene la zona con la finalidad de dar un nuevo aspecto turístico a la ciudad. Esto genera un conflicto social ante la nueva representación urbana y política de la ciudad turística, ello muestra cómo la autoridad a través de sus acciones políticas de intervención urbana genera una eventual expulsión territorial del habitante local.

La hipótesis que planteo se establece desde el punto de vista en el cual se ve a la creación del espacio turístico como una conformación territorial que deriva en una confrontación social por medio de la intervención urbana de sitios públicos, históricos y culturales para el establecimiento de la actividad turística. Esta situación muestra, cómo se reconfigura el flujo urbano en torno al espacio turístico, lo cual genera discursos que expresan posturas sociales encontradas ante la nueva función que adquiere el espacio público. Lo cual muestra un proceso social y

(16)

contexto de la vida cotidiana, en el cual se insertan distintos actores sociales como:

políticos, académicos, turistas, comerciantes y habitantes locales, quienes a través de sus diversos diálogos, relatos y narrativas muestran sus puntos de vista en torno al espacio turístico y la situación que genera, pues genera nuevos usos y prácticas sociales.

Por ello, el objetivo de esta investigación, “La construcción del discurso político en torno al proceso de la turistificación de La Paz, Baja California Sur”, es mostrar cómo se generan los discursos, fronteras y distancias sociales en torno al espacio turístico, y los conflictos que derivan de ello, por medio de la voz de los actores sociales implícitos en este proceso. Siendo el espacio turístico constituido por medio de las acciones políticas, el centro histórico y zona costera del malecón de la ciudad, el escenario donde ubico la edificación de fronteras físicas y simbólicas entre personas a través de sus formas de interacción y práctica. Esto deja al descubierto “la otra mirada” donde el habitante afectado integra una dimensión vivida del espacio confrontada ante la representación política de la ciudad.

El capítulo I, Marco teórico-metodológico, resalta la importancia que guarda en sí el discurso, cómo a partir de la propia autorreflexión del hombre se genera un diálogo que expresa posturas subjetivas, una práctica social que está presente en todos los espacios de convivio, donde las personas intercambian y generan un proceso dialógico que integra una dinámica comunicativa. Este hecho, a su vez, conforma una continua retroalimentación dentro de contextos donde se integran marcos de expresión humana, lo cual constantemente está constituyendo nuevas formas de pensar, ver y percibir la realidad que acontece dentro de los contextos de la vida cotidiana.

De hecho, a través del discurso se puede ubicar al actor social que enuncia una postura netamente subjetiva ante otros, lo cual genera posturas de tipo antagónico, y con ello, se origina al discurso de tipo político, que en cierto modo guarda una posición etnocéntrica porque refiere a un grupo social en específico que guarda una postura ante otros. Así, a través del antagonismo entre posturas de tipo

(17)

subjetivo se conforma al discurso político, y es mediante este diálogo encontrado que se muestra al cómo opera una estructura sobre la dimensión social a través de formas económicas ligadas al desarrollo capitalista, donde el discurso político es parte importante de este proceso porque muestra la capacidad de agencia, la toma de decisiones, de ciertos actores, como los políticos o líderes sociales. A su vez, el discurso muestra cómo opera a través el elemento ideológico que está presente en todo tipo de representación, ya sea a través de una narrativa asociada a un hecho político o una edificación urbana que remite a el poder político que gobierna a la ciudad como lo son monumentos o dependencias de gobierno, debido a que la representación, las prácticas y el discurso conforman un sistema que expresa el pensamiento ideológico que las norma.

Es precisamente a través del plano que establece la ideología donde se finca el verdadero pensamiento político, estableciendo una dimensión simbólica a través del discurso que aglutina a toda una comunidad, sin embargo, a través de la postura antagónica, es posible establecer un nuevo significado a esta estructura ideológica que representa al pensamiento capitalista. Es decir, se puede añadir un nuevo significante que rompa con la rigidez de la estructura cerrada y establecer un nuevo ciclo de debate político, y así sucesivamente, estableciendo una circularidad dialógica donde personas debaten en torno a necesidades, deseos, saberes y poderes, lo cual muestra cómo opera la complejidad social, donde los contextos sociales continuamente están reconfigurándose, están en continuo movimiento.

Este debate entre configura diversas posturas antagónicas que a través del discurso político establecen un vínculo comunicativo antagonista ante la representación política de la ciudad, la cual está plasmada a través de su arquitectura, diseño de calles, parques, plazas y paseos. Este discurso se encuentra disperso en todo el espacio público, en cada persona, en sus diálogos cotidianos donde expresa una dimensión vivida y postura subjetiva en torno a las acciones de la autoridad y su representación política de la ciudad.

(18)

La representación política de la ciudad es advertible a través de los procesos de desarrollo y la infraestructura urbana que busca darle una forma al incontrolable espíritu que norma al flujo urbano. Así se delimita un diálogo antagónico entre la

“polis” y la “urbs”, entre la versión formal e informal de la ciudad. Por medio de esta delimitación de discursos en torno a la ciudad, puede advertirse que el espacio turístico conforma una representación política en la ciudad, un proceso que sujeta a todos los ciudadanos en torno a un tipo de desarrollo, el turístico. Si bien, el espacio turístico genera toda una economía en torno al flujo de turistas, esto genera, también, un eventual desplazamiento de ciertos actores del contexto de la vida cotidiana, sobre todo porque la autoridad se empeña en crear una imagen y espacio acondicionado sólo para el turismo, lo cual crea una zona de exclusividad y ello genera, consecuentemente una limpieza social con la finalidad de brindar un lugar seguro al turismo.

Es a través del análisis del espacio propuesto por Henri Lefevbre y el análisis del discurso que se interpreta la representación política de la ciudad como la construcción de un discurso urbano que genera diálogos, relatos y narrativas en la ciudad, ello muestra una dimensión vivida del espacio y la confrontación entre la polis y la urbs, donde el conflicto social en torno al espacio turístico muestra al proceso de desposesión territorial y expulsión social que acontece en la ciudad.

Sobre todo, porque el espacio turístico precisa hacer uso de recursos paisajísticos, culturales, históricos y urbanos para el uso turístico, hecho que establece un nuevo tipo de representación de ciudad, los espacios de uso exclusivo, una nueva práctica.

Por ello, la importancia del discurso como una práctica presente en todo el espacio público, porque genera diversos tipos de representación, donde los actores construyen posturas que difieren con respecto al espacio público. Están de acuerdo ante la renovación del espacio o en desacuerdo porque se ven afectados por esta nueva realidad social que se les plantea, debido a que no se les consideró al momento de diseñar esta nueva versión de la ciudad enfocada sólo en el turismo.

Una tarea donde esta investigación busca hacer énfasis en los actores sociales que

(19)

forman parte de la versión informal de la ciudad, construyendo una matriz diferente a la del imaginario turístico constituido por las acciones políticas.

El capítulo II, Historia urbana de La Paz, B.C.S., muestra cómo se genera el proceso urbano que da origen a la ciudad de La Paz, Baja California Sur, tomando en consideración que lo urbano no son las edificaciones materiales presentes en la ciudad, sino que es el flujo que establecen las personas a través de sus diversas prácticas, establecen diversos tipos de economía en torno a productos que derivan en la creación de una sociedad. Así, La Paz nace derivado del flujo de mercancías que llegaban a la industria minera establecida en la región de El Triunfo y San Antonio.

Pasó de ser sólo un puerto que recibía las mercancías a un pequeño poblado donde se comerciaba con productos provenientes del exterior, vía marítima, y, vía terrestre, de las distintas rancherías establecidas en la zona sur de la península. Un flujo comercial que derivó en un crecimiento poblacional, y con ello, la instauración de casas comerciales y pequeñas fábricas que proveían de insumos como: zapatos, carruajes, jabones, fósforos, y diversos artículos de importación, a la región minera de ese entonces. La Paz pasa de ser un pequeño poblado a un núcleo poblacional importante donde la actividad comercial genera una economía que atrae a personas de otras regiones, sobre todo, este auge comercial adquiere relevancia a través de la industria de las perlas, que se comercian al exterior.

Esta actividad comercial decae durante el periodo de la Revolución Mexicana y la región de Baja California Sur vive un aislamiento territorial que dura varias décadas. Es hasta el año de 1974, que se inaugura la ruta del transbordador que conecta con el Estado de Sinaloa. A esta ruta se le agrega la conclusión de la carretera transpenínsular y la construcción del aeropuerto internacional. La ciudad vive un nuevo auge económico, sobre todo, por los beneficios que brinda la ley de zona de libre comercio en la entidad, lo cual atrae a personas de otras regiones del país que viene a comprar productos de importación. En la ciudad hay diversos tipos

(20)

de comercios como, electrónica, perfumería, ropa, calzado y artículos para el hogar, esta área comercial se ubica en el centro de la ciudad, donde también se acondicionan hoteles y pequeños hostales para alojar a los denominados

“fayuqueros” provenientes del interior de la República. Hecho que detona el crecimiento de la ciudad al doble, aumenta su población y nacen nuevas colonias hacia el sur.

Sin embargo, todo este auge decae con la entrada de México en el Tratado de Libre Comercio (GATT) en 1982 y la mayoría de los comercios ubicados en el centro de la ciudad cierran, la ciudad vive una crisis económica y social de carácter interno, lo cual orilla a la autoridad política a decretar a la ciudad como una ciudad orientada en el turismo, la nueva opción viable. Para ello, se le brindan las facilidades a la inversión y desarrollo de infraestructura turística, se modifica el Plan de Desarrollo Urbano (PDU) con la finalidad de adecuar el suelo urbano a la inversión comercial y turística. La ciudad vive un nuevo renacer a través de las inversiones millonarias que se anuncian en materia turística, se pretende edificar un desarrollo en la zona de Balandra, sin embargo, la sociedad se organiza y se protege a esta reserva natural, lo cual pone a la autoridad política ante una disyuntiva porque se requiere de este tipo de inversiones para la creación de empleos. La misma situación ocurre con los desarrollo de Paraíso del Mar y Tres Mares ubicados en el Mogote que forma parte de la ensenada de La Paz, la sociedad rechaza este tipo de desarrollo, y sobre todo, muestra cómo operan los movimientos sociales, donde se organiza a la urbs, este diálogo que está presente en todas las personas y se conforma un frente cívico que enfrenta a la sociedad y su idea política de ciudad.

Capítulo III, Nueva imagen de La Paz, B.C.S., establece cómo se genera la representación del espacio turístico a través del imaginario social, la matriz que aglutina al pensamiento político del discurso y su representación urbana en el área del malecón costero y centro histórico. Un área urbana donde se advierte un tipo específico de territorialidad, lo cual simboliza y muestra cómo opera el espacio turístico. Lugar donde es posible advertir diversos tipos de prácticas y

(21)

representaciones asociadas al turismo, como las características del espacio, esculturas, monumentos, arquitectura, las prácticas en torno al comercio, prestadores de servicios turísticos y transportistas.

Además, en este sitio se ubica la escenografía turística confeccionada a modo para el turista, donde puede fotografiarse con las letras expresan el nombre de la ciudad, y con ello narrar su experiencia turística, así, el turista da cuenta de su experiencia exótica ante su círculo social. Igualmente, este tipo de escenarios modifican la percepción del lugar, pues son un tipo de infraestructura nueva que siempre aglutina a un número importante de personas que buscan fotografiarse al lado de las letras con el nombre de la ciudad, lo cual pone de manifiesto que hasta el propio habitante local puede tornarse, también, en un turista en su propia ciudad.

En este lugar, malecón y centro histórico, se invirtió una suma millonaria en reconstruir aceras peatonales, plazas y parques que están ubicadas a lo largo del paseo costero, con la finalidad de confeccionar un escenario turístico, el producto que vende a la ciudad. Asimismo, como parte de este escenario, en el centro histórico se construyó un museo del arte aledaño a la antigua casa de gobierno, y se renovó el jardín Velasco, un área que cuenta con edificios de carácter histórico como lo son los portales, la Catedral de ciudad de La Paz y el antiguo palacio de gobierno.

Sumado a ello, para atraer al turismo y la inversión hacia la ciudad se generan diversos tipos de eventos, como: gastronómicos, deportivos, musicales, culturales que se difunden ampliamente a nivel nacional e internacional, lo cual torna al malecón costero, centro histórico y sus playas aledañas a la ciudad, en parte del escenario que vende a la ciudad al turismo. También se habilitaron espacios culturales como el Museo de Historia y Antropología y el Centro Cultural La Paz.

Otros escenarios turísticos que promueven a la ciudad son las playas de Balandra, el Tecolote, el Coromuel, etc. A través de estos espacios se pretende construir un circuito por donde el turista transite y conozca el producto turístico que le provee una experiencia diferente.

(22)

Capítulo IV, Fractura social de La Paz, B.C.S., Este capítulo muestra la dimensión vivida, la cual es contraria a la representación política y es afectada por el desarrollo turístico. Esta dimensión muestra un lado humano y una territorialidad que forma parte del espacio del malecón. De ahí que, el proceso de turistificación y su nueva territorialidad entran en conflicto con esta “otra” territorialidad, sobre todo, porque la proyección de los estándares estéticos del producto turístico no incluye a estos actores dentro de la representación de su imagen espacial. Esta acción genera un conflicto social en torno a estos actores, quienes son objeto de una eventual expulsión del espacio público, debido a que la nueva imagen de la ciudad requiere proyectar un lugar higiénico, libre de elementos sociales no deseados en el lugar. El análisis del discurso muestra cómo esta representación distinta del espacio público evidencia una seria problemática territorial en torno a estos actores, pues ellos también forman parte de la vida cotidiana del área del malecón y tienen, por tanto, derecho al libre tránsito y uso del espacio.

Al establecerse un espacio exclusivo para el turismo por medio de las acciones políticas, también se genera una problemática social, debido a que la representación de la imagen visual del malecón costero y centro histórico está generando una higiene social. Se está expulsando al ciudadano de su ciudad y se está eliminando el desarrollo de su vida cotidianidad. Estos actores son: vendedores ambulantes, prestadores de servicios turísticos, el peatón que debe ocupar otra acera por la extensión de comercios en la vía pública por medio de terrazas y los estudiantes y padres de familia afectados por la destrucción de su escuela, la 18 de marzo. Por medio del análisis del discurso, estos casos muestran la otra realidad generada por el proceso de turistificación del malecón y centro histórico de La Paz, B.C.S.

(23)

Capítulo 1, Marco teórico-metodológico

1.1- El discurso político

El discurso conforma una práctica social, la cual es empleada por las personas en el contexto de su vida cotidiana con la finalidad de ejercer una acción sobre el espacio inmediato en el que interactúan junto a otros, al enunciar o expresar posturas personales con respecto a temáticas que les conciernen y les afectan, como lo son las problemáticas que afectan a una comunidad, grupo o la sociedad en general. Para Anthony Giddens (2011) el discurso es una conciencia práctica que reflexiona sobre sí misma, sobre cuál es su papel en el mundo y qué acciones realiza. Considera al discurso como un agente social determinado por circunstancias específicas porque aglutina a las personas dentro de un tiempo y un espacio, y con ello, logra establecer un significado con respecto a un lugar que deriva en un sentido sociocultural. Esta conciencia discursiva expresa el actuar de los elementos sociales, construye posiciones sociales con respecto a otros, sobre todo, porque el discurso es un fenómeno comunicativo de índole social, establece un puente comunicativo entre varias personas que expresan su condición social y la realidad de su día a día. Un hecho que deriva en la delimitación de posturas subjetivas con respecto a situaciones de índole social, cultural, urbana, política, económica e histórica. A través de la reflexividad del actor social se explica las formas del cómo se relaciona con el entorno. Se considera, por tanto a la reflexividad, como el punto de partida para la construcción de todo tipo de discursos, el medio comunicativo donde se simbolizan las formas del vivir y del relacionarse socialmente, ya sea con una persona, grupo, comunidad o la sociedad en general.

La propiedad de la reflexividad tiene que ver al mismo tiempo con la descripción de una situación y con su construcción, en el sentido de que describirla es construirla. Asimismo, la reflexividad se relaciona, simultáneamente, con el entendimiento de aquello que está aconteciendo y con la explicación de dicho entendimiento. (Iñíguez, 2006, pág. 47)

(24)

Por medio del discurso (Salgado, 2019) personas y grupos sociales interactúan, construyen y perciben la realidad y sus experiencias en torno a otros y lo que son las relaciones de poder, sea desde un campo de acción, personas o una entidad institucional de índole religiosa, política o comunal, etc. Así, el hombre genera posturas comunicativas en torno e estos contextos de interacción social, donde construye diálogos, relatos y narrativas que lo muestran a él como un actor social al involucrarse expresivamente en asuntos que le conciernen a su comunidad, de ahí que, se integre un contexto de acción colectiva.

Estas formas de comunicación pueden ser de forma verbal o no verbal, como lo es el caso de textos visuales o sonoros, las cuales derivan en una complejidad lingüística que está presente en espacios de interacción humana, donde la sociedad y la cultura muestran la condición humana. El discurso, por tanto, muestra al actor social inmerso en procesos sociales donde conforma contextos de interacción. El discurso, es por tanto, una forma de conocimiento importante donde las posturas humanas adjetivaban la realidad, es decir, generan formas de pensamiento y de expresión con respecto a cuestiones políticas, religiosas, comunitarias, según sea el caso. Como una manifestación del lenguaje, el discurso, no sólo hace uso de palabras escritas o expresadas, sino también construye sentidos socioculturales a través de imágenes, sonidos, gestos, objetos, movimientos, cuerpos, etc., etc. Esto muestra que el discurso no sólo es un diálogo entre personas o un texto escrito, sino es, sobre todo, un campo de comunicación humana que puede emplear una infinidad de objetos para constituir un lenguaje. Esta capacidad expresiva se logra a través de la imaginación humana, donde el uso de signos puede establecerse en torno a todo tipo de objetos que formen parte de la percepción humana, donde el hombre integra un diálogo, una mediación con respecto a su entorno.

Ello, pone al discurso como un concepto que sitúa al investigador dentro de un contexto social que mantiene un vínculo con condiciones históricas, políticas, culturales, económicas, urbanas, donde se conforma un territorio y formas del existir como lo es el caso de grupos, asociaciones o comunidades. Al ser un producto derivado del pensamiento del hombre, el discurso es una práctica social, es decir,

(25)

es una estructura social que está presente en formas del pensar, hablar, interactuar, ver, etc., lo cual conecta al hombre con posturas humanas con respecto a la realidad, como lo es el caso de las creencias, ideologías, costumbres, tradiciones, hábitos. Formas socioculturales presentes en la manera de conformar los diálogos, narrativas y relatos que dan cuenta de él y su mundo contextual que comparte junto a otros.

Por ello, la realidad social constituida a través de las narrativas propias del discurso siempre dependerán de las condiciones materiales del espacio y de los actores con los que se interacciona, pues el discurso integra la materialidad física del espacio, el contexto, y el pensamiento expresado a través de los relatos, donde une a sujetos, objetos y contextos dentro de la posibilidad lingüística de la práctica.

Además, el discurso como práctica social es flexible, puede integrar una gran variedad de formas expresivas de distinto tipo. Derivado de ello, el discurso como práctica social, hace posible el análisis del mundo social a partir de la concepción subjetiva del actor, mismo que está inmiscuido en procesos sociales, económicos, políticos, culturales y urbanos, pues la expresión de su posturas subjetiva es importante para todo tipo de investigación social, porque remite a una realidad social y territorial de la vida cotidiana, donde…

Hablar de discurso es, ante todo, hablar de una práctica social, de una forma de acción entre personas que se articula a partir del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia con el contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural). Nos referimos, pues a cómo las formas lingüísticas se ponen en funcionamiento para construir formas de comunicación y de representación del mundo real o imaginario. (Blancafort, 2002, pág. 15)

Por consiguiente considero necesario ver el punto de vista de la psicología donde Jean Claude Abric (1994) establece que, las representaciones y prácticas sociales junto al discurso integran un mismo sistema, el cual no es posible comprender sin

(26)

la mutua interacción entre estos tres elementos que hacen posible una objetivación de la realidad.

Es por eso que, la casi totalidad de los investigadores está de acuerdo con el principio que sigue: las representaciones y las prácticas se generan mutuamente.

No se puede disociar la representación, el discurso y la práctica. Forman un todo.

Sería vano buscar si la práctica produce la representación o es a la inversa. Es un sistema. (Abric, 1994, pág., 207)

Este punto de vista, ve al discurso como una práctica social que hace una forma objetiva de la realidad. Ubica al contexto social donde se narran e inscriben las situaciones sociales que acontecen dentro del contexto de la vida cotidiana. El discurso ordena al actor social agente en torno a una institución y una relación de poder que, a través de una materialidad subjetiva estructura un sentido práctico de la vida. De manera que, el discurso muestra el encuentro entre el mundo social, las prácticas y representaciones de las personas. En consecuencia, puede concretarse un análisis sociológico. De ahí que, el discurso…

Puede abrir alternativas y contribuir a crear condiciones de posibilidad para que los agentes […] construyan sus propios puntos de vista sobre ellos mismos y sobre el mundo social, y hagan manifiesta su posición en el mismo. Es decir, que los agentes puedan explicar el punto a partir del cual ellos se ven a sí mismos y ven el mundo, y de este modo, hacer comprensibles sus prácticas y sus percepciones sobre ese mundo. (Gutierrez, 2005, pág. 76)

Por esto, la práctica discursiva establece la posibilidad de análisis social a partir de del actor agente. De ahí que, el discurso sea parte de un sistema que se reproduce mediante una dimensión simbólica. Por tanto, no es posible hacer una lectura analítica de la sociedad sin el vínculo entre estos tres conceptos. Pero sobre todo, hace posible la proyección de una conciencia práctica que integra una relación colectiva, donde las personas comparten sus contradicciones y tensiones sociales que hacen surgir la situación política. Se muestra el cómo se establece una situación social compartida y una diferencia a través de la práctica discursiva.

Derivado de ello, el discurso se inserta en un contexto político a través de su accionar, donde delimita, simboliza y construye al otro, el adversario político. Este

(27)

actor social hace posible la expresión de una forma de pensamiento diferente a la postura institucional, sobre todo, porque expresa una postura desde un nosotros con respecto a los otros. Un contexto comunicativo donde el adversario político configura la posibilidad de un diálogo entre distintos agentes sociales. En este contexto se comparten experiencias de mundo, lo cual da testimonio de una circunstancialidad y condición social. De hecho, el discurso político guarda una fuerte posición etnocéntrica, debido a que remite a un grupo social o comunidad específico a partir de una relación institucional, donde un grupo se contrapone la postura del otro, así…

Podemos asumir que el discurso político también expone temas preferidos. Ante todo, el discurso político será primariamente sobre política […] Debemos esperar manifestaciones típicas, relacionadas con los sistemas políticos, ideologías, instituciones, procesos y actores políticos y eventos políticos. En pocas palabras, mucho del discurso político es reflexivo […] Ellos hablan sobre adversarios y enemigos políticos y sobre políticas y las malas gestiones de presidentes, gobiernos o parlamentos previos. (Van Dijk, 1999, pág. 39)

Este proceso comunicativo que hace posible el discurso a través de la figura del adversario político, despliega un antagonismo, y con ello, hace posible la integración de una significación social mediante la interacción que generan dos elementos, el discurso, lo institucional, y un anti-discurso, el adversario político. Una relación de oposición que permite comprender la dinámica política, la cual es siempre de carácter abierto porque siempre emergerá un nuevo adversario político que no esté de acuerdo con las posturas institucionales. El antagonismo es una lógica que despliega las fronteras de la distinción, organiza al discurso político y hace posible un proceso comunicativo entre dos elementos de distinta naturaleza social, por ello el discurso tiene una fuerte presencia dentro de todo contexto social y urbano, donde se expresan las conciencias y pensamientos con respecto a la ciudad y sus espacios. Entonces…

Es en la lucha política como proliferación de discursos donde se desenvuelve la conciencia social en su más alto nivel […] Vista desde la perspectiva lingüística de la cuestión de la hegemonía, el terreno específico de la política es la construcción discursiva propiamente dicha. La política se presenta como la lucha

(28)

de fuerzas antagónicas con articulaciones discursivas que tratan de incidir, invadir y construir el campo discursivo del adversario. […] Esto implica apropiar y re-articular los elementos del discurso del adversario o interlocutor en un nuevo conjunto de sentido. (Mayorga, 2003, págs. 271-272)

De ahí que, para comprender al discurso político, obligadamente debo referir a Ernesto Laclau (1987), sobre todo, porque no sólo habla de un anti-discurso que enarbola el adversario político, sino establece una nueva forma de comprensión social que posee la capacidad de romper con la concepción estructural del espacio capitalista, al remitir a otras realidades y pensamientos sociales. Este autor propone una abertura del espacio político en base a una oposición binaria entre contrarios, abriendo así, un ciclo de continuidad interactiva, por efectos del discurso porque es una práctica social que continuamente se auto-regenera, e impone nuevos sentidos de significación. El discurso posee la capacidad de expresar una totalidad social y, también, puede construir otro tipo de relato con respecto problemáticas específicas donde se ve afectado un grupo o comunidad, uniendo las realidades que ocurren en lo micro, grupos sociales específicos, y lo macro, la totalidad social.

Esta perspectiva teórica también la comparte Edgar Morin (1990) a través del pensamiento complejo. Morin ve en la sociedad y el individuo al elemento de cambio, porque a través de sus prácticas discursivas puede integrar un proceso de recursividad para la concreción de una nueva realidad social y, con ello, una nueva forma de pensarse a sí mismo, lo cual crea un nuevo tipo de conocimiento y forma de ver al mundo.

Si parto del sistema auto-eco-organizador y lo remonto, de complejidad en complejidad, llego finalmente a un sujeto reflexivo que no es otro que yo mismo que trato de pensar en la relación sujeto-objeto. E inversamente, si yo parto de ese sujeto reflexivo para encontrar su fundamento o, al menos, su origen, encuentro mi sociedad, la historia de esa sociedad en la evolución de la humanidad, el hombre auto-eco-organizador. (Morin, 1990, pág. 69)

Para lograr este proceso recursivo es necesario establecer de antemano la noción de estructura cerrada, fija y sin movimiento alguno. Con ello, es posible generar un nuevo contexto social que se contrapone a lo ya estructurado. Un contexto dónde a

(29)

partir de la propia reflexión se construye la posibilidad de abrir un punto de inflexión a través de las prácticas, la herencia sociocultural presente en las personas y que son una herencia histórica importante. El remitir al pasado histórico y sus prácticas con respecto a los espacios de interacción y comunicación, permite ver la importancia del pasado para el presente, donde es necesario la generación una nueva forma de pensar y concebir la realidad en los contextos de incertidumbre social.

Por su parte, Javier Waiman (2018) ve, en Ernesto Laclau y su concepción del antagonista político, el despliegue del plano de la superestructura política e ideológica. Considera que las luchas sociales son el medio político que busca ir más allá de la concepción del espacio estructural del capitalismo, al establecer una postura de oposición. Esta consideración teórica pone énfasis en el tipo de relación social que produce el capitalismo. Es por medio de la relación de hegemonía social (Laclau, 1987) de una clase con respecto a otra, donde la postura hegemónica agrupa y, a la vez, establece una frontera que divide a la sociedad en dos grupos, en una élite y una masa colectiva. Este vínculo de oposición entre dos elementos sociales integra una lógica comunicativa, donde el orden simbólico e ideológico se articula con referencia al discurso político de un grupo social. La dimensión ideológica del adversario político es importante, pues reconoce y permite articular otro ámbito de significado al orden estructurado y hegemónico de lo institucional.

Un orden que Louis Althusser (2005) reconoce como el verdadero potencial político y revolucionario. Este autor considera a lo ideológico como parte de toda concepción de la realidad, al grado que, a veces, resulta imposible separarla de la experiencia del mundo vivido. De ahí que, si bien, la ideología está presente en toda la realidad social, en imágenes, representaciones, personas, etc., etc. Estos elementos en conjunto conforman un sistema que le da sentido a la estructura política, jurídica y económica que condiciona al hombre. Un hecho que deriva en la producción de un mecanismo de sentido en base a la función ideológica, donde se logra discernir una realidad social, cuál es su naturaleza y propósito. Puesto que, la ideología no sólo está presente en la experiencia vivida de las personas, sino que

(30)

emerge como una forma de consciencia colectiva al compartirse un sentido en común.

Una vez ubicada la ideología en su conjunto, una vez señaladas sus diferentes regiones […] y conocidas las diferentes formas bajo las cuales existen, queda un paso decisivo a dar para comprender el sentido último de la ideología: el sentido de su función social. […] La ideología está pues, destinada ante todo a asegurar la dominación de una clase sobre las otras y la explotación económica la asegura la preeminencia, haciendo a los explotados aceptarla como fundada en la voluntad de Dios. (Althusser, 2005, págs., 54-55)

De manera que, la ideología es un concepto importante para mostrar cómo se articula un dominio omnipotente por encima de la voluntad del hombre y su sociedad. Este dominio establece una falsa conciencia que obliga al hombre a aceptar una naturaleza de dominio, sujeción y explotación. Esta falsa conciencia establece la representación de una ilusión que engaña a la razón y pensamiento lógico del hombre con respecto a lo que es él y su mundo. En este mismo sentido, Waiman (2018) ve en Ernesto Laclau (1987), a un teórico constructor de un pensamiento emancipador a través del sentido ideológico, pues el adversario político hace posible la articulación de otro tipo de conciencia y sentido social, porque no existe una ideología única, es decir, cada persona posee la capacidad de generar sus propias concepciones ideológicas en base a sus creencias, y con ello, emitir sus propios juicios de valor. De ahí que, la ideología organiza al discurso, se nutre del mundo social, lo que son las condiciones en que viven las personas, generando así, una postura reflexiva, una conciencia que deriva en la construcción de un pensamiento crítico donde se cuestiona a la autoridad.

Por ello propongo conceptuar la ideología en términos de las maneras en que el significado movilizado por las formas simbólicas sirve para establecer y sostener las relaciones de dominación: establecer en el sentido de que el significado puede crear e instituir de manera activa relaciones de dominación; sostener, en el sentido de que el significado puede servir para mantener y reproducir las relaciones de dominación mediante el proceso permanente de producción y recepción de formas simbólicas (Thompson, 1998, pág. 89)

(31)

La noción simbólica de la ideología permite, por tanto, integrar la posibilidad de añadir elementos externos que le asignan nuevos sentidos a la propia estructura cerrada. Esto es, una oposición entre distintos elementos que deriva en la creación de un sentido, y por consecuencia, un nuevo significado social. Para lograr esta visión, Ernesto Laclau recurre a la teoría del estructuralismo lingüístico establecida por Ferdinand de Saussure (1990), quien ve en el lenguaje una estructura cerrada que en base a relaciones de oposición entre distintos elementos, crea un nuevo sentido y, con ello, un nuevo significado, lo cual deriva en la construcción de un nuevo discurso. Laclau ve a través de la lógica estructural del espacio capitalista, la posibilidad de ir más allá de la sociedad y construir un nuevo sentido social, es decir, va más allá de la propia realidad social. En el espacio estructurado, cada nuevo elemento que se contrapone a la estructura asigna un nuevo significado. Así, sólo a través de lo político e ideológico se puede construir la emancipación social a través del discurso.

Las ideologías también establecen vínculos entre el discurso y la sociedad. En un sentido, las ideologías son la parte cognitiva del poder. Como en el caso del conocimiento social, las ideologías supervisan cómo los usuarios del lenguaje emplean el discurso en tanto miembros de un grupo u organizaciones (dominantes, dominados, competidores), y de ese modo también tratan de realizar los intereses sociales y resolver los conflictos sociales. Al mismo tiempo, el discurso es necesario para la reproducción de las ideologías de un grupo. (Van Dijk, 2000, pág. 27)

Lo ideológico está presente en todo el espacio social, por ello implica contradicciones y continuas tensiones entre las personas, grupos o comunidades.

Es un campo de calor social donde se fijan posturas acorde a nociones religiosas, políticas, raza, género, etc. La presencia de la ideología se extiende de forma orgánica en todos los aspectos de la realidad social que constituye el hombre, y por tanto no puede separarse de la forma expresiva del discurso. El discurso es una práctica que continuamente estará confrontándose ante otro tipo de discursos dentro de contextos de interacción social.

(32)

Un ejemplo claro de ello lo muestra el diseño del espacio público, éste muestra cómo está presente un discurso político a través de la representación de este lugar. Un contenido ideológico que el urbanista asigna a estos espacios de convivio social a través de una proyección, estableciendo con ello, una relación social advertible a través de las prácticas que comparten las personas en torno a estos sitios. Esta ordenación del espacio en torno a una proyección, asigna un uso y una función específica de interacción social conforme a una norma urbana, la cual es instituida políticamente en el espacio público. Esta representación política de la ciudad fija un orden urbano que organiza las prácticas dentro del espacio público y, con ello, se fija un sentido social y político en torno a lo que debe ser el lugar.

Ese lugar al que llamamos espacio público es así una extensión material de lo que en realidad es ideología, en el sentido marxista clásico, es decir, enmascaramiento o fetichización de las relaciones sociales reales, y representa esa misma voluntad que toda ideología comparte de existir como objeto: su creencia material, en tanto esas ideas son actos materiales inscritos en prácticas materiales, reguladas por rituales materiales, definidos a su vez por el aparato ideológico material del que proceden las ideas. (Delgado, 1999, pág. 29)

Derivado de este proceso, se considera que el discurso político se expresa en la ciudad a través de una representación urbana, por medio del plano de lo ideológico se expresa y simboliza este orden político, en lo que es: la arquitectura, el diseño de parques, monumentos, jardines, trazado de calles avenidas, etc., en toda la materialidad física que busca darle privilegio al orden y flujo socioeconómico. Por ello, se fijan distintos tipos de representación en torno a lo que es el espacio público.

El elemento ideológico implica tanto a personas, espacios, prácticas, representaciones y discursos, este sistema a través del discurso hace posible la expresión de posturas subjetivas de lo que es el espacio, no sólo desde una postura institucional, sino desde la postura del ciudadano común, mismo que se ve afectado por alguna intervención urbana derivado de una acción política.

Manuel Delgado (1999) establece que todo tipo de espacio estructurado, política y económicamente, es un espacio social, pero éste es también un territorio donde, a su vez, hay una red de uniones que permite la comunicación entre distintos

(33)

elementos de distinta naturaleza. En la calle y espacios de carácter público existe una abertura que él denomina “espacios en movimiento” o “territorios circulatorios”

donde transitan todo tipo de flujos continuos, como vehículos, personas, servicios, información, etc. Este tipo de flujo conforma una dimensión líquida en continuo movimiento dentro del espacio social. Esta dimensión nunca está fija a un solo lugar, pues puede adquirir diversas formas dependiendo del contexto donde se establezca. Posee una alta capacidad de adaptación a distintas circunstancias y contextos, por ello, esta dimensión líquida puede adquirir distintos tipos de representación en el espacio urbano.

Así, en la ciudad emergen dos tipos de orden, la “polis y la “urbs”. La “polis”

es vista como el orden político estático, estructural, institucional y hegemónico que administra a la ciudad. En cambio la “urbs” es un proceso que acontece sólo en el seno de la sociedad, está presente en las personas a través de sus prácticas y el tipo de representación que derivan de éstas. Entonces, considera que la “urbs”

adquiere vida y se forma a través del continuo interaccionismo entre distintos elementos, por ello, la “urbs” tiene un carácter abierto e indeterminado, siempre está en continua construcción, está en permanente re-estructura, es un calor social, es un flujo continuo que nunca se detiene. En consecuencia, Manuel Delgado establece a lo urbano como un orden que se conforma a sí mismo, no es obra de una administración política. Al contrario, lo urbano nace en la vida colectiva, es un espíritu que habita en la ciudad y a través del diseño y arquitectura urbana sólo se le busca controlar a este orden, el flujo continuo e indeterminado de las personas dentro de los espacios de la ciudad. Para la “polis”, en cambio, es necesario establecer las bases de una convivencia armónica, para ello, busca eliminar los elementos y lugares negativos, los que representan un peligro al orden de la “polis”.

Pero, aun así, con estas medidas de control, lo urbano, la “urbs” siempre estará presente en las personas, en la vida colectiva y no en el orden impuesto por la autoridad política, la “polis”.

La calle, el bulevar, la avenida, la plaza, la red viaria en general, se convierten en mucho más que un instrumento al servicio de las funciones comunicacionales de la ciudad, un vehículo para el intercambio circulatorio entre sitios. Son, ante todo,

(34)

el marco en que un universo polimórfico e innumerable desarrolla sus propias teatralidades, su desbarajuste, el escenario irisado en que una sociedad incalculable despliega una expresividad muchas veces espasmódica. (Delgado, 1999, pág. 181)

Sin embargo, en la relación contradictoria que deriva entre estos dos órdenes presentes en la ciudad, a través de las personas, lo que son sus prácticas y las representaciones consecuentes, nace otro tipo de discurso, un anti-discurso urbano.

Este anti-discurso se manifiesta a través de diferentes prácticas sociales, como: las formas de apropiación del espacio, donde las personas establecen qué tipo de uso y comportamiento se establece, la delimitación de territorios mediante la escritura de emblemas que remiten a un grupo o comunidad, el trazado de atajos, formas de construcción de vivienda, etc., etc. A través de este tipo de prácticas la colectividad hace reinvenciones del espacio público, lo ajusta a sus necesidades, costumbres y tradiciones, estas representaciones características expresan su identidad, formas de vivir y habitar como un grupo social. Así, finalmente, las prácticas de la colectividad son las que terminan imperando sobre los espacios públicos, diseñados, proyectados y planificados por la “polis”.

La práctica social sería la que, como fuerza conformante que es, acabaría impregnando los espacios por los que transcurre con sus propias cualidades y atributos. A destacar que esa codificación alternativa que el usuario de la calle no genera algo parecido a un continente homogéneo y ordenado, sino un archipiélago de microestructuras fugaces y cambiantes, discontinuidades mal articuladas, inciertas, hechas un lío, dubitativas, imposibles de someter.

(Delgado, 1999, pág. 182)

La ciudad diseñada, imaginada y políticamente representada como una visión utópica, y ésta dista mucho de la verdadera esencia de lo urbano, pues lo urbano nunca deja de estar en movimiento, esto implica distintas formas y matices que adquieren un lenguaje complejo de difícil lectura e interpretación. A partir de la oposición “urbs/polis”, Delgado lee las dinámicas de poder de una sociedad en continuo movimiento, estructurándose a sí misma acorde al flujo continuo de personas que interaccionan entre sí, la “urbs”. En consecuencia, del espacio urbano brota un universo de posibilidades, articulaciones y formas diversas de

(35)

representación, y con ello, el anti-discurso urbano, un discurso que integra el pensamiento ideológico del adversario político (Laclau 1987). Un antagonista que se opone al orden de la “polis”, a través de sus prácticas urbanas fija un discurso de resistencia que puede integrar un poder desde abajo y manifestarse en contra de las imposiciones institucionales. Sin embargo, lo característico de este discurso de la “urbs”, es que es de carácter fragmentario, se encuentra disperso en la colectividad, pues las prácticas colectivas se caracterizan por su comportamiento continuo e indefinido, lo cual le permite articular esta multiplicidad de facetas, los diálogos, opiniones y relatos y, con ello, establecer una relación de poder opositora en torno a las posturas institucionales, es decir, construir un anti-discurso.

El espacio público, el lugar por definición de lo urbano, puede entonces ser contemplado como el de la proliferación y el entrecruzamiento de relatos, y de relatos que por lo demás, no pueden ser más que fragmentos de relatos, relatos permanentemente interrumpidos y retomados en otro sitio, por otros interlocutores. (Delgado, El animal público, hacia una antropología de los epacios públicos, 1999, pág. 190)

Una postura similar la expone Pedro Sotolongo (2006), considera al discurso como un medio expresivo que articula poderes y contrapoderes dentro de contextos de interacción compleja. Es a través de la enunciación de posturas antagónicas que las diferentes tensiones sociales involucran a distintos actores, cuyas problemáticas acontecen dentro del contexto de la vida cotidiana. En este contexto se expresan posturas distintas de realidad que develan patrones que articulan a las prácticas sociales, mismas que son parte del espacio social y del discurso.

El discurso hace posible la expresión de un conocimiento simbólico presente en lo social, donde las personas comparten situaciones en común. Integrando, así, deseos, saberes, y relaciones de poder, que derivan en situaciones de confrontación social. Esto constituye una circularidad que traza distintas perspectivas de lo social, esta circularidad involucra a distintos actores, prácticas y escenarios que interaccionan entre sí. En este proceso comunicativo las formas distintas de ver y pensar lo social integra a los puntos de vista que son similares.

Referencias

Documento similar

RESUMEN La presente tesis titulada: Análisis de la estructura de capital en el apalancamiento financiero de las empresas del sector de construcción civil de la provincia de Huancayo,

Inclusive en el proceso de la guerra de independencia, hubo espacio para delinear la participación política para fundamentar la construcción de la República. Es emblemático

• Para la Fase de Análisis Orientado al Problema, se han propuesto las siguientes tareas: [i] Segmentación del Discurso de Usuario, la cual necesita del Discurso de Usuario

Finalmente, versaremos sobre la extensión de parte del discurso populista de derechas en la agenda política española en el contexto de una potente crisis de representación

cuatro pilares teóricos: la geografía política de la ciudad, la revolución urbana, el derecho a la ciudad y el análisis al discurso del “desarrollo urbano” en Bogotá. En segundo

El discurso en este caso entra en la política, como la invitación de entrar en el espacio público que nos sugiere Delgado (2007); espacio que a pesar de las vigilancias y

Este artículo describe los actores que participan de la construcción material y simbólica de lo que conocemos como inseguridad, con un análisis crítico del discurso público

Estudios del discurso y análisis de la construcción de la identidad en diferentes entornos del lenguaje..