Gobierno militar -- Argentina -- Historia -- Siglo XX.

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HISTORIA DEL SIGLO XX – ERIC HOBSBAWN

HISTORIA DEL SIGLO XX – ERIC HOBSBAWN

occiden- tal» de la era de las revoluciones y la más capaz de hacer realidad su bárbaro designio. Las posibles víctimas de Japón, Alemania e Italia contemplaron cómo, paso a paso, los países que formaban lo que se dio en llamar «el Eje» progresaban en sus conquistas, en el camino hacia la guerra que ya desde 1931 se consideraba inevitable. Como se decía, «el fascismo significa la guerra». En 1931 Japón invadió Manchuria y estableció un gobierno títere. En 1932 ocupó China al norte de la Gran Muralla y penetró en Shanghai. En 1933 se produjo la subida de Hitler al poder en Alemania, con un programa que no se preocupó de ocultar. En 1934 una breve guerra civil suprimió la democracia en Austria e instauró un régimen semifascista que adquirió noto- riedad, sobre todo, por oponerse a la integración en Alemania y por sofocar, con ayuda italiana, un golpe nazi que acabó con la vida del primer ministro austríaco. En 1935 Alemania denunció los tratados de paz y volvió a mos- trarse como una potencia militar y naval de primer orden, que recuperó
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Agendas para una historia comparada de los exilios masivos del siglo XX. Los casos de España y Argentina.

Agendas para una historia comparada de los exilios masivos del siglo XX. Los casos de España y Argentina.

Atendiendo a la “campaña de cosificación y degradación de los vencidos” implementada por el régimen franquista que dejó a los llamados “antiespañoles y escoria comunista” (Moreno, 1999: [r]

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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

filas alemanas, el número de muertos fue mayor aún que en el ejército francés, aunque fue inferior la proporción de bajas en el grupo de población en edad militar, mucho más numeroso (el 13 %). Incluso las pérdidas aparentemente modestas de los Estados Unidos (116.000, frente a 1,6 millones de franceses, casi 800.000 británicos y 1,8 millones de alemanes) ponen de relieve el carácter sanguinario del frente occidental, el único en que lucharon. En efecto, aunque en la segunda guerra mundial el número de bajas estadounidenses fue de 2,5 a 3 veces mayor que en la primera, en 1917-1918 los ejércitos norteamericanos sólo lucharon durante un año y medio (tres años y medio en la segunda guerra mundial) y no en diversos frentes sino en una zona limitada. Pero peor aún que los horrores de la guerra en el frente occidental iban a ser sus consecuencias. La experiencia contribuyó a brutalizar la guerra y la política, pues si en la guerra no importaban la pérdida de vidas humanas y otros costes, ¿por qué debían importar en la política? Al terminar la primera guerra mundial, la mayor parte de los que habían participado en ella —en su inmensa mayoría como reclutados forzosos— odiaban sinceramente la guerra. Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos ultraderechistas de posguerra. Adolf Hitler fue uno de aquellos hombres para quienes la experiencia de haber sido un Frontsoldat fue decisiva en sus vidas. Sin embargo, la reacción opuesta tuvo también consecuencias negativas. Al terminar la guerra, los políticos, al menos en los países democráticos
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El derecho penal militar en la historia argentina

El derecho penal militar en la historia argentina

Desde luego, este tipo de preocupaciones no eran exclu- sivas de las autoridades españolas, como puede advertirse con la confrontación de situaciones europeas contemporáneas. En este sentido, cabe señalar que en julio de 1621 se dicta- ron, para el entonces victorioso ejército sueco que actuaba en Alemania, unos artículos de guerra que, compuestos por 150 disposiciones distintas, redactó el rey Gustavo Adolfo con la colaboración de su canciller, Axel Oxenstierna. Al res- pecto, cabe apuntar que dichos artículos se inspiraron en precedentes escandinavos, y en algunas normas sancionadas por Fernando de Hungría (1526), por Maximiliano II (1570) y por Mauricio de Nassau (1590). En cuanto al contenido de la normativa sueca -que en 1632 llegó a ser volcada al alemán-, ésta establecía una jurisdicción militar de dos instancias, con la posibilidad de una apelación posterior ante el rey. Asimis- mo, de acuerdo con lo que conocemos, preveía algunas figu- ras penales autónomas, como el forzamiento de mujer, que se castigaba con pena capital. Cabe señalar, además, que las for- mas de reprimir las conductas castrenses resultaban bastan- te peculiares comparadas con las que se impusieron a partir del siglo XVIII. Al respecto, es interesante recordar que la pena aplicable a quien violase la prohibición de admitir rameras en el campamento militar consistía en autorizar al reo a abandonar el ejército para casarse con la mujer, si la
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Argentina: el Estado y los medios

Argentina: el Estado y los medios

rar que los mecanismos de censura se habían gestado a lo largo de varias décadas en Argentina y contaban con agentes e instituciones en funciona- miento en el momento de concretarse el golpe de Estado. Los gobiernos dictatoriales signaron la historia argentina del siglo XX: entre 1930 y 1976, se sucedieron seis golpes de Estado exitosos, además de otros intentos frus- trados, y la coerción sobre los medios opositores se convirtió en una prác- tica corriente aún durante algunos gobiernos democráticos en los que la libertad de expresión fue cuestionada. Las dos primeras presidencias del general Juan D. Perón entre 1945 y 1955, por ejemplo, se caracterizaron por la promoción de un sistema de medios afín al gobierno que sirvió como sostén para una prolífica propaganda oficial y —como contrapartida— la intervención directa o indirecta de los medios opositores. Se trató, sin em- bargo, de una política que diferenciaba el rol de los propietarios y el de los trabajadores que fueron beneficiados con la promulgación del Estatuto del periodista. El tercer gobierno peronista (1973-1976), por su parte, estatizó los canales de televisión privados, una medida de la que se beneficiaron los militares luego del golpe de Estado. En síntesis, el Estado intervino de múltiples maneras en la historia de los medios en Argentina, sin embargo, lo ocurrido durante la última dictadura militar, está lejos de tratarse de un simple cambio de escala.
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Un debate sobre Historia del catolicismo en la Argentina, entre el siglo XIX y el XX, de Miranda Lida

Un debate sobre Historia del catolicismo en la Argentina, entre el siglo XIX y el XX, de Miranda Lida

El dossier reúne un conjunto de intervenciones a cargo de especialistas (Martín Castro, Sandra Gayol, Humberto Cucchetti, José Zanca) que discuten e interpelan desde diferentes perspectivas disciplinares y teóricas el reciente libro de Miranda Lida titulado: "Historia del catolicismo en la Argentina, entre el siglo XIX y el XX". El dossier se completa con una introducción general, a cargo de Martín Vicente y Diego Mauro, y con un texto de la autora en el que se retoman las intervenciones precedentes.
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Lida, Miranda  Historia del catolicismo en la Argentina  Entre el siglo XIX y el XX; Editorial Siglo XXI; Buenos Aires; 2015

Lida, Miranda Historia del catolicismo en la Argentina Entre el siglo XIX y el XX; Editorial Siglo XXI; Buenos Aires; 2015

El noveno capítulo, “Factor de poder en tiempos de aggiornamento” se ocupa de un momento que Lida entiende como de “ambivalencia”: por un lado, la Iglesia se comportó con la fuerza de un actor con poder, corporativo, en un escenario cambiante, pero por otro lado debió abrirse a un laicado en mutación y a una sociedad en fuerte cambio. Ese recorrido que va desde mediados de la década de 1950 hasta las vísperas del Concilio Vaticano II, e incluye por eso el conflicto con el peronismo, las complejas tramas del golpe de Estado de 1955, el enfrentamiento nunca superado entre facciones del universo confesional y las consecuencias de una (otra) nueva modernización. Entre los puntos analizados están las relaciones de la Iglesia con las masas peronistas, la cuestión de las villas miseria, las actividades misioneras, la aparición de una “sensibilidad antiburguesa”, el marcado cambio con respecto a los años treinta. De ahí que Lida escoja un breve “Epílogo sin final” para cerrar el recorrido del trabajo, marcando una serie de puntos centrales: el período que el libro cubre no fue uniforme, sino que puede dividirse (“grosso modo”, nos advierte la autora) en dos arcos: desde las últimas décadas del siglo XIX a la década 1930, y desde los años cuarenta hasta el Concilio; el propio Concilio anunciado en 1959 no fue un cambio radical sino que condensó tendencias de más largo alcance; que el catolicismo argentino fue cosmopolita y que esa misma lectura (eje del libro) es la que implica un final abierto si lo pensamos hacia la actualidad.
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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

Los nuevos regímenes europeos de los años cuarenta, aunque sólo fueran posibles gracias a la victoria del ejército rojo, no fueron impuestos exclusivamente por la fuerza de las armas más que en cuatro casos: Polonia, la Alemania ocupada, Rumania (donde el movimiento comunista local lo formaban unos pocos centenares de individuos, en su mayoría de origen étnico no rumano) y, en lo esencial, Hungría. En Yugoslavia y Albania, eran más o menos de origen local; en Checoslovaquia el 40 % de los votos obtenidos por los comunistas en las elecciones de 1947 reflejaba su verdadera fuerza en aquellos momentos, y en Bulgaria la influencia comunista estaba reforzada por el sentimiento rusófilo generalizado en el país. La llegada del comunismo al poder en China, Corea y la antigua Indochina francesa —o, mejor dicho, después de las divisiones de la guerra fría, en las mitades septentrionales de estos dos últimos países— no debía nada a las armas soviéticas, aunque a partir de 1949 los regímenes comunistas más pequeños disfrutasen durante algún tiempo del apoyo chino. Las adhesiones subsiguientes al «campo socialista», empezando por Cuba, se habían producido por iniciativa propia, aunque los movimientos guerrilleros de liberación de África podían contar con el firme apoyo del bloque soviético. Sin embargo, incluso en los estados en que los comunistas se impusieron en el poder gracias al ejército rojo, los nuevos regímenes disfrutaron al principio de una legitimidad temporal y, durante cierto tiempo, de un genuino apoyo popular. Tal como hemos visto, la idea de construir un mundo nuevo sobre las ruinas totales del viejo inspiraba a muchos jóvenes e intelectuales. Por impopulares que fuesen el partido y el gobierno, la propia
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Colombia   Historia de la Violencia del Siglo XX

Colombia Historia de la Violencia del Siglo XX

El panorama social resultante de esa política criminal no ha podido ser más desolador: La descripción que de ello hace el investigador Colombiano Luis Alberto Matta Aldana es de un patentismo conmovedor: "Colombia por su tamaño- dice- es la cuarta nación de América Latina; su extensión equivale a Francia y España juntas, y es un país de fuertes y muy ricos contrastes geográficos. En la actualidad es una nación fundamentalmente urbana; un 70% de la población habita en las ciudades, mientras en la década de los treinta era a la inversa con una población mayoritariamente rural. El desalojo brutal que ha impuesto el latifundismo ha generado esta nueva realidad, que alcanza niveles sorprendentes de desplazamiento forzado; más de un millón trescientas mil personas han sido desplazadas violentamente de sus regiones en los últimos doce años ( es una apreciación escrita en 1999, por lo que la cifra es notablemente mayor en el 2004), víctimas de la contrarreforma agraria que adelanta la burguesía terrateniente y que ahora ha intensificado el narcotráfico con sus ejércitos privados de paramilitares, gozando de total impunidad por omisión de la autoridad civil y militar, cuando no de su protección, como se ha documentado en diversos casos conocidos por instancias defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales.... Más de 45 millones de hectáreas de tierra habilitada para la agricultura, en otra época maravillosas parcelas familiares y minifundios productivos, han sido paulatinamente arrebatados a los humildes campesinos en cinco décadas de despojo latifundista, con por lo menos un millón setecientas mil familias que viven ahora en las ciudades, añorando sus tierras." ( (Tomadas del Prólogo a "Colombia y las FARC-EP-Origen de la lucha guerrillera - Testimonio del comandante Guaraca"- Txalaparta-1999)
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

Díaz utilizó ante el ejército, que durante todo el siglo XIX había sido una ame- naza constante para cualquier gobierno central, el mismo método empleado para pacificar a los hombres fuertes locales; es decir, la combinación de represión e incentivos. Por una parte, aumentó el presupuesto militar (en términos absolu- tos, no relativos), compró armamento moderno en Europa, y dio importantes puestos políticos a muchos jefes militares permitiéndoles entrar en la nómina. Además, creó una academia militar moderna donde se propuso formar un cuerpo de oficiales de élite. Por otra parte, Díaz debilitó la influencia del ejército a tra- vés de la creación de otras fuerzas paramilitares que frecuentemente eran más eficaces que el ejército. Gran parte de la represión interna, por ejemplo, corría a cargo de tropas auxiliares que no estaban subordinadas directamente al ejérci- to. Entre estas fuerzas, una de las más importantes eran los Rurales nacionales, un cuerpo de policía profesional que ya existía antes de Díaz pero al que éste dio el impulso necesario para acrecentar su fuerza e influencia. Los soldados re- gulares llegaban forzados al ejército y estaban mal pagados, por lo cual mante- nían sólo un relativo sentimiento de lealtad a la institución. Los Rurales, al con- trario, estaban mucho mejor pagados y recibían mejor trato. Aunque en menor grado que los Rurales nacionales, los Rurales estatales también estaban mejor pagados y recibían mejor trato que los soldados regulares del ejército. Los Rura- les estatales eran unidades armadas que dependían directamente de la administra- ción estatal, pero cuya máxima autoridad provenía del gobierno federal. Al mis- mo tiempo, Díaz incorporó a algunos de los más destacados bandoleros a ciertas unidades policiales con el fin de encauzar sus energías y utilizar su experiencia en su provecho. Pero no fueron Díaz ni el Estado central por sí solos los que pusieron fin al bandolerismo. Los hombres fuertes locales, que frecuentemente habían estado asociados con estos hombres fuera de la ley o que al menos habían hecho la yista gorda ante sus crímenes siempre y cuando sus propiedades no se vieran afectadas, ahora descubrían que estos mismos bandoleros podían suponer un freno a la corriente de inversiones extranjeras que llegaba a sus distritos, lo que sería matar a la gallina de los huevos de oro. Por ello, frecuentemente fue de importancia decisiva su activa colaboración con el gobierno para reprimirlos.
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Repercusin de la medicina militar en la pediatra mexicana del siglo XX

Repercusin de la medicina militar en la pediatra mexicana del siglo XX

C. Mayor M.C. Jesús Kumate Rodríguez. (XXIX,1946). Director del Hospital Infantil de México. Secretario y subse- cretario de Salud del Gobierno Federal del país. Coordinador de los Institutos de Salud. Catedrático de la Escuela Médico Militar, Facultad de Medicina de la UNAM y de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. Creador del Pro- grama Nacional de Vacunación y de la Estrategia Nacional para combatir las infecciones diarreicas.

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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

De hecho vino, como tenía que venir, de arriba. No está clara la forma en que un comunista reformista apasionado y sincero se convirtió en el sucesor de Stalin al frente del PCUS el 15 de marzo de 1985, y seguirá sin estarlo hasta que la historia soviética de las últimas décadas se convierta en objeto de investigación más que de acusaciones y exculpaciones. En cualquier caso, lo que importa no son los detalles de la política del Kremlin, sino las dos condiciones que permitieron que alguien como Gorbachov llegara al poder. En primer lugar, la creciente y cada vez más visible corrupción de la cúpula del Partido Comunista en la era de Brezhnev había de indignar de un modo u otro a la parte del partido que todavía creía en su ideología. Y un partido comunista, por degradado que esté, que no tenga algunos dirigentes socialistas es tan impensable como una Iglesia católica sin algunos obispos o cardenales que sean cristianos, al basarse ambos en sistemas de creencias. En segundo lugar, los estratos ilustrados y técnicamente competentes, que eran los que mantenían la economía soviética en funcionamiento, eran conscientes de que sin cambios drásticos y fundamentales el sistema se hundiría más pronto o más tarde, no sólo por su propia ineficacia e inflexibilidad, sino porque sus debilidades se sumaban a las exigencias de una condición de superpotencia militar que una economía en decadencia no podía soportar. La presión militar sobre la economía se había incrementado de forma peligrosa desde 1980 cuando, por primera vez en varios años, las fuerzas armadas soviéticas se encontraron involucradas directamente en una guerra. Se enviaron fuerzas a Afganistán para asegurar algún tipo de estabilidad en aquel país, que desde 1978 había estado gobernado por un Partido Democrático del Pueblo, formado por comunistas locales, que se dividió en dos facciones en conflicto, cada una de las cuales se enfrentaba a los terratenientes locales, al clero musulmán y a otros partidarios del statu quo con medidas tan impías como la reforma agraria y los derechos de la mujer. El país se había mantenido tranquilo en la esfera de influencia soviética desde principios de los años cincuenta, sin que la tensión sanguínea de Occidente se hubiese alterado apreciablemente. Sin embargo, los Estados Unidos
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Las juventudes en la historia Colombiana del siglo XIX y XX

Las juventudes en la historia Colombiana del siglo XIX y XX

Como adultos jóvenes, participaron en la declaración de independencia del 20 de Julio de 1810, así como en la primera guerra civil entre 1811 y 1814, conocida en la historia del país como “Patria Boba”. La mayor parte de ellos murieron en esa contienda, motivo por el que algunos aciertan en denominar a aquellos mártires como pertenecientes a una “generación trágica”. Los demás, fueron fusilados o condenados a las mazmorras al momento de la reconquista española en 1816: Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Antonio Nariño, Francisco Antonio Zea, Policarpa Salavarrieta. Eran líderes inexpertos en el arte de la guerra tanto como en el de la política, pero tuvieron el ánimo y la vitalidad para enfrentar a los españoles y aprovechar las condiciones que se dieron mientras España era ocupada por los franceses. Los Ilustrados, formaron parte de ese caudal juvenil que pasó la mayor parte de su vida en la zozobra al ser declarados insurgentes y enemigos del gobierno español. No valieron las súplicas ni el reconocimiento de su gran valor como científicos y pensadores, pues durante la reconquista, algunos fueron fusilados por órdenes del Virrey Juan Sámano. La guerra se consumó el 7 de agosto de 1819 con el triunfo patriota en la batalla de Boyacá, de tal manera que el venezolano Simón Bolívar fue nombrado presidente mientras que su segundo al mando, Francisco de Paula Santander, asumió como vicepresidente a la edad de 27 años.
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ALCÀZAR, J. i MATTALIA, S., America Latina: Literatura e Historia entre dos finales de siglo (Historia), València, CEPS, 2000, 267 págs.

ALCÀZAR, J. i MATTALIA, S., America Latina: Literatura e Historia entre dos finales de siglo (Historia), València, CEPS, 2000, 267 págs.

com des del inicis del segle s’ha anat estructurant la societat argentina; en Para una historia de la Argentina del siglo XX detalla els distints processos d’estructuració de la societat i d’integració d’aquesta dintre el joc polític. Devoto explica com els distints contextos polítics nacionals condicionen la idea mitològica de construcció de la futura grandeza del país. El professor mexicà Leonardo Curzio fa una anàlisi global del Mèxic del passat segle; en México en el siglo XX de la revo- lución a la democratización aborda les línies bàsiques que han marcat la polítca interior mexicana i que, Þ nalment, des- emboquen en un règim democràtic al que encara li queden com llastres que superar una pobresa generalitzada i una alta descomposició social.
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“Historia Constitucional de la República del Ecuador del siglo XX”

“Historia Constitucional de la República del Ecuador del siglo XX”

Como se lo analizó anteriormente existe una gran variedad sobre el concepto y origen del derecho constitucional, así como también sobre su estructura y su relación con las demás ciencias, sin embargo tomando como base algunos de aquellos conceptos podemos considerar al derecho Constitucional como una ciencia, rama o actividad del derecho en general, la misma que tiene como principal función estudiar las leyes principales o normas que gobiernan al Estado; es decir se esta rama del derecho se encarga de analizar la naturaleza y los principios de la norma constituyente, así mismo está encargada del estudio sobre la forma y estructura del gobierno que tiene cada gobierno y la regulación sobre los poderes públicos, ya sea en la relación del gobierno con los ciudadanos o con sus distintos órganos.
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Breve historia de los refugiados en Argentina durante el siglo XX

Breve historia de los refugiados en Argentina durante el siglo XX

La Argentina se hizo cargo de los asuntos de la República Oriental del Uruguay, así como también de sus asilados españoles, acogidos en la sede madrileña. Pero surgió un problema: vaciada la sede diplomática argentina en Madrid, cesaba la extraterritorialidad de los asilados (ya que las sedes consulares, locales o refugios adicionales no constituían en rigor lugares de asilo reconocido), por lo tanto, los asilados en sede uruguaya quedaban amparados únicamente por la responsabilidad de los diplomáticos argentinos y la protección oficial. La situación de los asilados uruguayos, sobre los que el Gobierno de Uruguay reitera que entiende haberles dejado bajo el amparo argentino, en el ámbito legislativo uruguayo es visto como abandono, contrario a la posición que manifestare el Ejecutivo. Además, el Ministerio de Estado español no era proclive a darle el mismo trato preferencial a los asilados uruguayos que el dispensado a los argentinos. Recién cuando las negociaciones entre los embajadores de Chile y España en Londres concluyeron, luego de agónicos meses en lo que los asilados sólo sufrían un incierto destino, evacuaron a los asilados en las embajadas extranjeras acreditadas ante el Gobierno español. Hasta fines de 1936, más de ochocientos argentinos habían sido evacuados fuera de España a expensas del Gobierno de Buenos Aires. Algunos permanecieron en Francia (cuando el Tucumán pasó por Marsella), pero la mayoría volvieron a Argentina. Otros regresaron desde Génova, Málaga, Almería y Gibraltar.
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“Enfrentar al enano nacionalista” : una mirada a los libros de texto

“Enfrentar al enano nacionalista” : una mirada a los libros de texto

En una versión teleológica, el mapa de la Argentina actual preside todo el relato histórico de la definición de las fronteras. Según ese relato, por ejemplo, la provincia de Jujuy siempre fue argentina, pese a que los jujeños contempla- ron hasta la segunda mitad del siglo XX su posible pertenencia a Bolivia. Algo parecido se advierte en los límites con Uruguay y el Brasil, pese a que esas fronteras se mantuvieron fluctuantes hasta el fin de la Guerra del Paraguay (cuando en otro arranque de generosidad, la Argentina sostuvo que “la victoria no da derechos”). Finalmente, al sur de la también fluctuante frontera con los aborígenes se extendía un territorio realmente no ocupado y de pertenencia teórica indefinida, hasta que la acción militar de 1879 –la “Conquista del Desierto”– zanjó la cuestión, derrotando a los aborígenes ahora calificados de chilenos y consolidando a la cordillera de los Andes como límite natural con Chile. Aquí termina la historia de la construcción del territorio 17 .
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Colombia siglo XX : una historia a ritmo de ranchera

Colombia siglo XX : una historia a ritmo de ranchera

100 Richi: Bueno… da la casuali dad que donde hice el reemplazo es un mariachi estable, eso era un sitio en la 7ma. Con 60. Que ahí había varios sitios. Era como decir hoy en día la 116 que hay 3 sitios, en ese entonces había cuatro. Uno se llamaba el “Gran Garibaldi”, que era como de m edia manzana, otro se llamaba “Los Doce Césares”, otro se llamaba “La Ronda” y otro “El Rafael “. Yo entré a trabajar en “La Ronda” a ese sitio. ¿Por qué entré ahí? Ya había hecho el reemplazo, en mayo, que le comente. Pero entonces dos hermanos míos trabajaban ahí y en ese entonces molestaba el ejército por lo de la Libreta Militar y les pidieron libreta, y como no tenían, el teniente, mayor, coronel, no sé qué rango tendría, dijo: “si vengo y esos muchachos están, me los llevo, es decir uno de los que n o tenía que era mi hermano mono, entonces él no pudo volver a trabajar allá y mi otro hermano también, pues por respaldarlo, fueron a trabajar a un sitio abajito que se llamaba “Mitenampa” en la 59 con caracas que ahorita queda. Y yo entré. Y ahí duré po r lo menos unos 6 meses. Trabajando. Y ahí ya empezó la cosa, andar para allí y para allá. Para arriba y para abajo.
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Esquema Edutorial Santillana. Historia del Siglo XX

Esquema Edutorial Santillana. Historia del Siglo XX

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL CRISIS. ECONÓMICA ENTREGUERRAS[r]

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Vincent, John, Introducción a la Historia para gente inteligente, Madrid, Actas, 2013  223 pp  ISBN 978 84 9739 135 1  20€ (Edición original: Londres, Gerald Duckworth & Co , 1995, 2005)

Vincent, John, Introducción a la Historia para gente inteligente, Madrid, Actas, 2013 223 pp ISBN 978 84 9739 135 1 20€ (Edición original: Londres, Gerald Duckworth & Co , 1995, 2005)

En el capítulo dedicado a Sir Herbert Butterfield, «un cristiano atípico», el autor sintetiza las principales opiniones del catedrático de Cambridge: que la historia whigh (a la que dedicó un importante libro en 1931) estudia el pasado por referencia al presente, mientras que para él todas las eras son igualmente equidistantes de Dios; que los postulados en historia son un error y que la re- trospección es el pecado capital del historiador. Vincent estudia a continuación al segundo de los que considera más importantes historiadores británicos del siglo XX, el judío nacido en Polonia Sir Lewis Namier, que estudió en Oxford y pasó por experiencias vitales muy variadas antes de asentarse en la Universidad de Manchester. Namier estudió, sobre todo, aplicando un novedoso método prosopográfico, los Parlamentos ingleses del siglo XVIII, pero se interesó tam- bién por las fuerzas destructivas —comenzando por los nacionalismos, siempre patológicos en su opinión— subyacentes en la Europa central y del Este de su propio tiempo, la primera mitad del siglo XX.
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