PDF superior EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LA VIDA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LA VIDA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LA VIDA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

En “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, que es la sexta y última novela de este escritor peruano y publicada póstumamente en 1971, desafortunadamente es una novela trunca, es decir, no culminada, y que se halla intercalada por unos diarios personales e intimistas donde el autor refiere los tormentos que le agobiaban mientras iba escribiendo la novela, para finalmente anunciar su inminente suicidio. Complementan la obra dos cartas y un epílogo. La novela pinta las consecuencias del acelerado proceso de modernización del puerto de Chimbote, motivado por el boom pesquero, hacía allí llegan miles de inmigrantes andinos atraídos por la oportunidad de ganarse la vida en una pujante urbe industrial, y al mismo tiempo asimilarse a la llamada “modernidad”, todo lo cual, según la óptica del escritor, trae consecuencias nefastas: la pérdida de la identidad cultural del hombre andino y su degeneración moral al sucumbir ante los vicios de la ciudad, en bares y burdeles. La obra consta de dos partes y un epílogo, la primera parte consta de cuatro capítulos, los únicos terminados. Es algo sin igual que presenta Arguedas al Perú, al mundo, de la realidad peruana, lo que vivía el Perú en eso momentos, tan trágicos para él e indudablemente para todos también lo es.
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La poesía de José María Arguedas

La poesía de José María Arguedas

Lo es también la forma como el sujeto hablante interpela al otro en una suerte de competencia (atipanakuy), según el cual nuqa cuestiona la palabra que descalifica a su cultura e invoca procesos de encuentro que generan las relaciones entre la gente (tinkuy), como ocurre en Huk doctorkunapa qaqay, la voz poética parte de que aquello que Elena Altuna (2008) ha llamado la retórica del desagravio, es decir, como el sujeto del enunciado se apropia de los artefactos del otro para desde allí poner en cuestión el orden construido por el poder y al mismo tiempo relievar su propia precepción del mundo, desde la serenidad y certidumbre andina. En el poema esto ocurre como una competencia. Si el sujeto de occidente, de la república de blanco, ha descalificado al indio, ahora éste lo invita a que observe la vida indígena, lo invita a ver -si puede- y si alcanza a comprender la complejidad de lo andino, veamos los v. 8-9:
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Gestos e ideología en José María Arguedas

Gestos e ideología en José María Arguedas

El reconocimiento de su “sitio” en el mundo, de su puesto de lucha, contrastado con la figura del guerrillero, actuará como una de las presiones psicológicas más fuertes en los últimos años de su vida, así como lo testimonia Flores Galindo en “Arguedas y la utopía andina”. El hecho de que la figura de Blanco fuera decisiva para Arguedas la convierte en un emergente de su ideo- logía que abundó en gestos homólogos. Es decir, que a pesar de saber el valor de la tarea que realizaba en todos los campos, siempre sentía una melancolía y nostalgia por aquello ausente. En esa tensión entre reflexión y acción, se debate toda su vida con gran incremento en los últimos años antes del suicidio. Una vida en continuo abismo entre esos dos mundos y dos formas de luchar lo condenaron a vivir el sufrimiento propio como producto del sufrimiento del otro. Adiestrado desde niño a sobrevivir en la marginalidad, fue muy sensible a la humillación de esos “otros” con quienes se identificaba.
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Encuentro de dos mundos y sistema de valores

Encuentro de dos mundos y sistema de valores

Los españoles eran los primeros 15 en la colonización del Nuevo Mundo, como en aquel entonces se llamaban los terrenos recién conocidos de la América Central y del Sur. Ya la segunda expedición de Cristóbal Colón tenía como el objetivo asentarse, por parte de los europeos, en las tierras recién descubiertas. Hay que decir que tenían mucho valor los primeros colonos decidiéndose a un viaje largo, duro, peligroso y lleno de inconvenientes para empezar su existencia en un espa- cio desconocido y vencer múltiples obstáculos difíciles de imaginar buscándose la vida tan lejos de casa. Las generaciones siguientes de los españoles no se limi- taban a acondicionar los terrenos ya conocidos, sino que exploraban más y más. Y, precisamente, aquella perspectiva de descubrimiento y luego de conquista
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La interacción entre dos mundos: resultados del encuentro.

La interacción entre dos mundos: resultados del encuentro.

En aquellas sociedades indígenas como la incásica, en que las comunidades campesinas habían alcanzado un avanzado grado de complejidad, el socaba­ miento y más tarde la destrucción de sus bases económicas y culturales, alteraron profundamente las relaciones entre las personas de diferentes eda­ des. En general, parte del problema surgió, con la imposición que hicieron los españoles de un sistema distinto de medir la edad y, muy especialmente, aparejado con ello, la asignación de un rol diferente al tradicional para cada edad. La integración gradual del niño a las labores productivas de la comuni­ dad, prácticamente desapareció, al no considerarse la pubertad como una etapa de vida distinta a la niñez y a la madurez de la mocedad. A pesar de que las Leyes de Indias estipulaban que no se debía cobrar tributos hasta los 15 años de edad, en la práctica los hombres, después de terminada la edad de la doctrina, a los 7 u 8 años, pasaban al trabajo productivo. Contrariamente a lo que antes sucedía, se pasaba a ser adulto y trabajador antes del matrimonio, cuestión que había sido básica en tiempos del Imperio Incásico. El hecho de ser considerado adulto, sin en verdad serlo, perturbó todo el sistema de educación y de transmisión cultural, el rol de los padres y de los viejos en la comunidad. Varias generaciones de indios nacidos después de la conquista, no tuvieron ni un sistema ni un cambio claro para integrarse a la sociedad, ni para pasar de una etapa de la vida a otra. Quizás una buena parte de su agresividad, que luego veremos, se debió a este hecho.
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Del «Encuentro» de dos mundos a la «Independencia»: una perspectiva

Del «Encuentro» de dos mundos a la «Independencia»: una perspectiva

Si bien hubo «universalizaciones » políticas y económicas, como el caso de Ale- jandro Magno, quién intentó la expansión hacia el Este, o el Imperio Romano, cuya expansión se consolidó en derredor del Mediterráneo, sólo abarcaban el «mundo conocido». El cristianismo universalizó ese «mundo conocido» con la religión y la adopción de latín como lingua franca. La civilización romana proporcionó el marco institucional en la vida civil y el jus mercatorum evolucionó en la Baja Edad Media. Es en ese período donde se forjaron las bases institucionales para la expansión polí- tica y económica hacia el Oeste. Ese proceso fue esencialmente marítimo, dado que el comercio se asentó en las vías de comunicación; le cupo al desarrollo naval impulsar y sostener los «Grandes Descubrimientos».
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El Encuentro de Dos Mundos (Jose Maria Arguedas)

El Encuentro de Dos Mundos (Jose Maria Arguedas)

de la mitad del pueblo; tenía mucha servidumbre indígena y el tradicional menosprecio e ignorancia de lo que era un indio, y como a mí me tenía tanto desprecio y tanto rencor como a los indios, decidió que yo había de vivir con ellos en la cocina, comer y dormir allí.”: afirma José María Arguedas en el Primer Encuentro de Narradores en Arequipa. Esta etapa de su vida provocó que su identificación con los indios se consolidara y aprendiera el quechua antes que el español. Además, para él no fue una humillación convivir con la servidumbre, sin embargo, los maltratos psicológicos de Agrimanesa, su madrastra, deprimieron mucho al pobre infante que ya mostraba interés por los comportamientos y costumbres de sus amigos, los quechuahablantes, él desarrolla a muy temprana edad una idea de lo que significa la antropología y a medida que crecía iba interiorizando el quechua e identificándose con ello. “Pese a las marginaciones que sufría de pequeño, logró altas calificaciones. Quería demostrar que el serrano podía ser igual o superior que el costeño talentoso”: señala la magíster Gladys Flores Heredia en su libro Hablan los duendes.
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Apuntes dislocados sobre Los Zorros de José María Arguedas

Apuntes dislocados sobre Los Zorros de José María Arguedas

Si los zorros míticos sexualizan el relato; también lo hace el diarista, que abre su Primer Diario agradeciendo a una zamba gorda —prostituta, por cierto—haberle devuelto a la vida: “El encuentro con aquella alegre mujer debió de ser el toque sutil, complejísimo que mi cuerpo y alma necesitaban, para recuperar el roto vínculo con todas las cosas” (7). Y en el Segundo Diario se hará mención a un feliz encuentro en Nueva York con “una linda negrita” (81), a quien le habla en quechua: “La negrita me comprendió porque ella era una ‘mariposa nocturna’” (81). Constatemos aquí que en los Diarios las prostitutas —zamba y negra— le otorgan un hálito de vida y esperanza al personaje; no siendo tanto así en los Relatos, salvo el caso de la Argentina, que brilla en su blancura cual lucero en la noche. Finalmente, el sexo vertebra los Relatos y Hervores de la novela tanto en su soporte material (el lenguaje coprolálico) como en su dimensión simbólica (Chimbote como una zorra-bahía), al ser más explícito en las escenas del prostíbulo y de la boîte El Gato y al expresarse verbalmente en la boca de Chaucato, quien —al decir de un crítico— “evoca la imagen del caníbal melancólico, que devora, para incorporar, pero destruyéndolo, a su objeto amoroso” (Gómez 366).
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Arguedas Y El Encuentro De Dos Mundos

Arguedas Y El Encuentro De Dos Mundos

postergados. Cita José María Arguedas: "El hombre hace la literatura y después la literatura contribuye a modelar al hombre. Las artes forman la médula de un país, rigen al ser humano; su propia libertad, la más alta y absoluta es posible; y los frutos de ella, llevan el sello de lo antiguo, de la obra de los predecesores, cuando éstos han existido".

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Plumas y picos en la obra de José María Arguedas

Plumas y picos en la obra de José María Arguedas

Primero mostraremos cómo se las arregla Arguedas para comu- nicar su saber ornitológico: nombres en sus dos idiomas, iden- tificación de las especies y sus costumbres, o sea, la etología. Como parte de las técnicas empleadas por el autor para dar vida al mundo andino, la introducción de las aves en el relato se hace usando a veces el nombre castellano, otras veces el nombre que- chua. Puesto que se preocupa siempre de la buena comprensión, Arguedas “recurre deliberadamente a una serie de mecanismos retórico-lingüísticos”, como lo analizó Milagros Aleza, especial- mente en la sección titulada “Presentación de lo andino” de su ensayo (1997, pp. 77 y ss).
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La heterogeneidad en los ríos profundos de José María Arguedas

La heterogeneidad en los ríos profundos de José María Arguedas

Para Cornejo Polar, el nuevo sujeto, como el sujeto de Los ríos profundos, tiene una “índole múltiple, dispersa, entreverada, capaz entonces —y por eso mismo— de abrir una amplia gama polifónica que inclu- ye el sutil tejido de dos idiomas” (Cornejo, op. cit., 215). En este mismo sentido, el mestizaje del que habla Arguedas, es un mestizaje que se evidencia en el muro incaico, en el puente sobre el río Pachachaca, en la María Angola (la campana). Todos estos objetos profundamente simbólicos de Los ríos profundos muestran una integración conflicti- va de elementos andinos y españoles; integración que no implica solamente el mantenimiento de múltiples rasgos identitarios sino que evidencia también las profundas contradicciones sociales y económicas que han signado el encuentro de estas dos culturas.
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José María Arguedas : los dilemas de la identidad

José María Arguedas : los dilemas de la identidad

un ambiente de tensión y de una especie de cargada de “todos a una” contra Arguedas, que lo menos que recibió fue la acusación de escribir textos “políticamente incorrectos”. En especial, según los mismos testimonios, Favre y Quijano estuvieron particular- mente hostiles. Por cierto, parece que nadie habló de la calidad literaria de la obra, sino que el texto se juzgó como un documento etnológico que atacaba las posiciones consideradas de avanzada en ese momento: la elaboración de culturas nacionales para forta- lecer a América Latina, el indigenismo integracionista y asimi- lacionista, la industrialización a toda costa para convertir en proletarios a todo el mundo y así transformar la sociedad capita- lista, en una palabra, la defensa de los pueblos indios era “políti- camente incorrecta”. Después de la discusión, Arguedas escribió: “Creo que hoy mi vida ha dejado por entero de tener razón de ser… Convencido hoy mismo de la inutilidad o impracticabilidad de formar otro hogar con una joven a quien pido perdón; casi de- mostrado por dos sabios sociólogos y un economista, de que mi libro Todas las sangres es negativo para el país, no tengo que hacer en este mundo. Mis fuerzas han declinado irremediablemente.” 3
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La lengua quechua, referente insustituible de la vida y obra de José María Arguedas

La lengua quechua, referente insustituible de la vida y obra de José María Arguedas

dedor del ajusticiado y al pasar junto al reo le iban «dando de librazos y de latiga- zos» (Arguedas, J.M. 1976: 98). De esta manera describían los indios a todos los jueces ante quienes tuvieron que presentarse para escuchar las sentencias de despo- jos desde los tiempos de la colonia. En una de las versiones del mito de Inkarrí encontramos también malentendidos causados por papel y escritura: los dos hijos del Sol, Inkarrí y Españarrí, manifiestan el desprecio que cada uno de ellos siente por el otro a través de sus diferentes formas de escritura. Españarrí busca a Inkarrí y no encontrándolo le deja una carta. Cuando llega Inkarrí encuentra el mensaje y enojado grita: «¿Qué bestias, qué pájaros, con sus patas han ensuciado esta hoja blanquísima?» Inkarrí que sabía de la existencia de su hermano le deja un quipu, hecho con hilos y éste se pregunta «¿De qué hombre asqueroso serán esos hilos de tejido, esa ropa vieja?» (Literatura quechua 1980: 285).
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Evocación personal y literaria de José María Arguedas en la memoria y vida de un escritor

Evocación personal y literaria de José María Arguedas en la memoria y vida de un escritor

Para el caso de Ceremonial, en términos genéricos un antro- pólogo interesado en procesos migratorios habría seguido a su informante desde su sitio de origen hasta su asiento en el lugar de colonización. Podría seguir paso a paso un derrotero singular. Para el escritor no ocurrió así. Fueron más bien las casualidades, esas diosas euripidianas, las que atenazaron sus pies y voluntad para llevarlo al cabo de incontables veces hacia la selva. Una voz había que lo llamaba, como esas voces de Juana de Arco en La alondra de Jean Anouilh. La voz fue creciendo a lo largo de su estancia entre los ch’oles; a lo largo de más de dos décadas; hasta cuando decidió publicar el breve libro La espera en el año de 1993. Con la decisión a cuestas consideró cierta la sentencia de Argue- das, en El zorro de arriba y el zorro de abajo, donde anotó: “por- que cuando se hace cesar el dolor, cuando se le vence, viene después la plenitud”, y la colocó como su epígrafe. Mas nada cesa ni la plenitud subyuga. Los pliegues de la selva se reabren, las voces aquellas que el escritor creyó silenciadas rondan ya no sólo sus oídos interiores, también los territorios del país y de otros continentes.
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Ensayo de La Obra de José María Arguedas

Ensayo de La Obra de José María Arguedas

cultura india a india – quechua y – quechua y buscar como mestizo que era, alguna buscar como mestizo que era, alguna artic articulación ulación entre dos mundos enfrentados en nuestro país, el hispano – criollo y el entre dos mundos enfrentados en nuestro país, el hispano – criollo y el indígena revel!ndonos así en su obra narrativa este gran mensa"e#

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Mundos sociales y espacios festivos en el Yawar fiesta de José María Arguedas

Mundos sociales y espacios festivos en el Yawar fiesta de José María Arguedas

en la literatura un elemento importantísimo de la cultura andina, sino que logra mayor profundidad y riqueza en el relato al proponer un final no cerrado, lleno de ambigüedades, donde lo extracotidiano y asombroso ingresa en la rutina de relaciones sociales y deja un espacio abierto para la incorporación de un diálogo con lo mítico, como posteriormente lo hará el propio Arguedas en El zorro de arriba y el zorro de abajo. No en vano James Higgins (1997) señala que el tema de la fiesta será retomado por autores posteriores, tal es el caso de La batalla (1954) de Carlos Eduardo Zavaleta o Taita Cristo (1960) de Eleodoro Vargas Vicuña. El mismo Arguedas, en Los ríos profundos, considera las chicherías (ubicadas en el barrio de Huanupata, un espacio liminal que no está ni en la ciudad, ni en la comunidad campesina, ni en la hacienda) fundamentalmente como un punto festivo y carnavalesco donde es posible el encuentro interétnico entre indios, cholos y mestizos gracias al alcohol, la música, el baile y una abierta sensualidad.
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José María Arguedas en la Argentina: notas sobre una búsqueda

José María Arguedas en la Argentina: notas sobre una búsqueda

En reconocimiento a su labor de difusión del folklore peruano a través de los artículos publicados en LPBA, la Universidad Nacional de Tucumán nombró a Arguedas miembro correspondiente en Lima de su Instituto de Historia, Lin- güística y Folklore, en 1942. Como informa la Biblioteca Central de la UNT, ese Instituto fue disuelto por la última dictadura, sus miembros, cesanteados y la documentación se halla dispersa en distintos organismos oficiales. Sin embar- go, ciertos datos invitan a pensar que JMA se vinculó con la UNT a través del Padre Lira.

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El diálogo entre Gamaliel Churata y José María Arguedas

El diálogo entre Gamaliel Churata y José María Arguedas

El pez, animal mítico, eje simbólico de la obra, ser niño y antiguo, muere repetidas veces en el texto para sustentar la vida en los Andes. El episodio final es ‘La batalla del espanto’, donde el héroe junto a todos los peces del lago lucha contra el enemigo responsable de la subyugación colonial, el portentoso miedo, y vence al morir. El narrador, frente a este suceso, exclama: “Aquel no fue morir de América, niña querida. En una lágrima le puse; en una lágrima vendrá” (Churata, p. 526). Vinculado con el sentimiento mesiánico, la historia que cuenta Churata se relaciona con relatos y mitos poshipánicos como el de Inkarrí, recogido por Arguedas. En este mito, según la versión recogida en Puquio, la decapitación y muerte del dios Inkarrí por los españoles, así como la subordinación de los indios al orden impuesto por la conquista, queda en suspenso; la cabeza viva del héroe puede llegar a reunirse de nuevo con el cuerpo y, en ese instante, regresar y triunfar sobre los opresores (Arguedas, 1989: 175).
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El sujeto migrante en algunos cuentos de José María Arguedas

El sujeto migrante en algunos cuentos de José María Arguedas

Este pez con atributos mágicos puede moverse entre dos espacios: el agua y la arena. Recordemos que Salcedo se identifica con él. Como el pez los niños se mueven en espacios distintos, el campo y la ciudad. La corvina de oro es más grande de lo normal. Salcedo resalta en ella, al igual que lo hizo el narrador al describir la laguna, el color dorado y la brillantez de su cuerpo: “Debe ser diez veces más grande que una corvina de mar, pues se la distinge claramente desde el bosque de huarangos hasta que traspone la cima de la gran luna. El brillo de su cuerpo permite ver su figura”. 81 Pero no sólo eso, sino
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José María Arguedas y el mestizaje cultural (I)

José María Arguedas y el mestizaje cultural (I)

en fin, las posiciones de los personajes de Todas las sangres se van intrin- cando y polarizando y el narrador reflexiona: «el Perú se sacude y lo que es dios para unos, para otros es el diablo». «¿el Perú? ¿el Perú? No, no le entiendo», un país de «fuegos encontrados». y cuando, finalmente, se de- cide la expropiación de la mina de la hacienda de los hermanos Peralta por parte de una multinacional extranjera, con el consentimiento del gobierno de lima, para industrializar toda esa zona, r. Willka, el indefinible mestizo, da la cara con todos los indios, se enfrenta a las fuerzas militares, es abatido por ellos, y, entonces —relata el libro en un tono mítico— «se escucha el sonido de grandes torrentes que sacuden el subsuelo como si la montaña empezara a caminar…, como si un río subterráneo empezara su creciente», lo que parece más un símbolo épico de consolación que una contraseña efectiva: y vemos, de nuevo, en arguedas el lenguaje viviente de la tierra andina, nunca muda, una naturaleza que participa en los sucesos humanos como valorándolos, midiéndolos; es la visión que tiene arguedas, en buena parte procedente de la cultura quechua, de un cosmos viviente en el que todo se corresponde de manera sensible y en el que, como dijo, el ser, el universo y la palabra forman una sola unidad; y vemos también en Todas las
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