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76ª HAY QUE DARLE IMPORTANCIA AL SANO EGOÍSMO DE LOS

OTROS Y REFRENAR EL EXAGERADO EGOÍSMO NUESTRO. Le

preguntamos a un amigo: “¿Cómo es que te casaste al fin, tú que eras tan mujeriego y que nunca te decidías por ninguna?” – y él nos respondió: “Mira, es que mi esposa es muy distinta de todas las demás mujeres que yo había tratado”. ¿Y por qué distinta? – Bueno, es que yo siempre había deseado una mujer noble, sencilla, detallista, cariñosa

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 61

sin ser cansona, inteligente sin ser presuntuosa, trabajadora sin ser esclava del oficio, etc. Y mi señora reúne todas esas cualidades, por eso me enamoré y me casé con ella.

¿Qué significan estas palabras? Que aquella mujer fue precisamente lo que el sano egoísmo de aquel hombre buscaba. Lo que a él le agrada es que ella colma lo que su egoísmo estaba buscando. ¿Qué logró esta mujer que no lo habían conseguido las demás que él había tratado? Darle importancia a los que el sano egoísmo de aquel hombre ambicionaba. Ah si nosotros estudiáramos más los gustos de los demás, cuántos más numerosos serían nuestros triunfos sociales. Desafortunadamente dedicamos muy poco tiempo a estudiar qué es lo que los otros desean y quieren con mayor intensidad. San Ignacio repetía “esmerarse por satisfacer los sanos gustos de los demás, y así lograremos que ellos se esmeren por satisfacer los sanos gustos nuestros”.

Pero, cuidado con el propio egoísmo. Hay que refrenarlo. Un egoísmo desenfrenado puede convertirse en la mayor amenaza para el buen trato social, y puede llegar a degenerar en neurosis y matar las fuerzas del amor como un cáncer maligno. Egoísmo es amor a sí mismo, a sus gustos y pareceres, a su bienestar y buena fama. Un sano egoísmo sirve para empujar a la persona hacia el triunfo. Pero cuando el egoísmo es exagerado y excluyente y no busca sino lo suyo sin darle importancia al bien y a la felicidad de los otros, se convierte en una verdadera enfermedad del espíritu que echa a pique toda la personalidad.

Seyle, el creador de la palabra stress, dice que una causa muy común del stress es el egoísmo exagerado, la egolatría, el andar buscando solamente la satisfacción de los propios gustos y vivir mendigando el ser estimado y conocido y aplaudido, en vez de dedicarse a buscar lo que agrada y hace bien a los demás. El buscar hacer felices a los otros trae paz y tranquilidad. El buscar satisfacer nuestros caprichos y vanidades trae preocupación y cansancio nervioso.

No podremos vivir de espaldas al bien de nuestros semejantes y pretender ser felices y ser amados. Para ser felices será menester dedicarnos a hacer felices a los que conviven con nosotros.

77ª PELIGRO: EL MIEDO PRODUCE PARALISIS. Algunos viven llenos de

miedo por el porvenir y el futuro porque se les olvida que hay un Dios Poderoso y Amable que cuida de ellos y no les fallará ni una sola vez para ayudarlos.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 62

Por temor es que no realizamos obras verdaderamente grandes.

Los miedos envenenan el alma y son más destructivos y desmoralizadores que constructivos y vivificantes. El miedo es la causa de la mayor parte de los deberes omitidos y de las responsabilidades evitadas.

Hay temores buenos y hacen evitar muchos males. Por ejemplo el temor a una indigestión nos hace evitar comer lo que nos hace daño. El temor a un accidente nos hace manejar con prudencia. El temor a perder una amistad nos hace callar palabras ofensivas que deseábamos decir… Pero hay temores verdaderamente dañinos y corrosivos que corroen toda nuestra personalidad y que hay que desecharlos si en verdad queremos triunfar.

El temor al futuro. Hay pobres individuos que se pasan la vida presagiando desgracias para el porvenir, y así convierten su vida y la de sus vecinos en un verdadero mar de amargura. El temor por el futuro si le damos cabida en el cerebro se apodera de todo el ser y trae tensiones y preocupaciones, y apaga el entusiasmo. Emerson, el famoso filósofo, dejó escrito: “El mejor modo de prepararse para enfrentar los problemas del futuro, es dedicarse a cumplir bien los deberes del presente”. Y el Profeta Isaías para llenar de valor a los inclinados al miedo les repetía: “Ánimo, manos eternas nos sostienen”.

El miedo al principio parece que nos está protegiendo, pero después se ve que nos estaba mutilando y destruyendo. No andemos comunicando nuestros temores a los demás porque se contagian de nuestro miedo. Podemos sí consultarlos con un amigo serio y prudente, porque el miedo compartido pierde mucho de su poder; pero que el contarlo sea para pedir consejo y no para prenderle a otros nuestra terrible falla psicológica.

ESTOY SEGURO DE QUE MI PADRE NUNCA SE CAE. A un niño que tranquilamente va sentado sobre el hombro de un equilibrista que pasa en motocicleta por un cable tendido entre las azoteas de dos edificios, le preguntaron: “¿Y no te da miedo?” Su respuesta fue: “Yo no siento miedo, porque sé que mi padre nunca se cae”. Amigo lector: Usted viaja en los brazos de Dios. Y su padre nunca se cae. Expongámonos a aquello que nos causa temor. Si nos empeñamos en evitar las cosas que nos atemorizan nos vamos a fabricar una verdadera camisa de fuerza que nos sofocará. ¿Nos produce miedo tratar con aquella persona? ¡Tratémosla! Veremos que no es el león tan feroz como lo pintan.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 63

Luther King, el líder mártir de la igualdad, solía decir: “El miedo tocó la puerta, la fe salió a abrir, y el miedo ya no estaba”. ¡Qué gran verdad! Si cada vez que el miedo llegue a la puerta de nuestro espíritu enviamos a la fe a recibirlo, el miedo se alejará corriendo.

*100 FORMULAS PARA ALCANZAR EL EXITO Y SER FELIZ*

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 64

CAPÍTULO VII.

PRINCIPIOS QUE SIEMPRE