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55ª RECIBA CUANTO VENGA, CON VOLUNTAD DE PERSONA DE

CARACTER. Oscar Wilde (1900) era un gran poeta pero con una vida sensual muy

desarreglada. Y fue a dar a la cárcel. A una persona que se entristecía demasiado por su amarga situación de encarcelado le decía: “Siempre oí recomendar que en las horas de dolos hay que sonreír, y enfrentar las duras realidades como un hombre de carácter. Que es necesario aguantar las penas suceda lo que suceda, porque el fuego y los martillazos hacen fuerte el metal. Quiero sonreír y seguir adelante. Este hecho de mi prisión no puedo hacer que no exista, pero sí puedo soportarlo con valentía. Quiero hacer las paces con las realidades que me suceden en la vida. Quiero aceptar mi destino y colaborar con lo inevitable que me sucede”. Veamos ahora lo que opina después el carcelero acerca de este poeta que al llegar a la cárcel era tan desordenado en su vida sensual. Leamos con cariño estas declaraciones de aquel que lo vigilaba en sus prisiones: “El dolor le hizo más provecho a su personalidad que todos los placeres sensuales de su vida anterior. La tremenda prueba de la cárcel modificó su ser, y volvió cristiano

Si no tienes un enemigo que te diga tus defectos, búscate un amigo que te haga ese gran favor.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 33

el que antes era pagano. Lo que era antes no lo juzgo. Lo que será después lo ignoro. Pero lo que sí sé, y lo sé bien, es que mientras estuvo en la cárcel su vida fue admirable. Aceptó la amarga realidad, como crisol de fuego para purificar su espíritu, y a la frivolidad mundana, mezcla de sensualidad y paganismo, sucedió la elevación de pensamientos tomados de las enseñanzas del Divino Maestro”. Y el mismo Wilde afirmaba: “Yo entré a la cárcel con el corazón de piedra, pero ahora los buenos sentimientos han inundado mi corazón, y comprendo que poseer un corazón noble es lo más grande que pueda haber en el mundo”. ¿Verdad que recibir lo inevitable con voluntad de persona de carácter, obtiene que las amarguras se conviertan en escaleras para llegar a la perfección?

56ª ES PRECISO FLORECER ALLÍ DONDE DIOS NOS HA PLANTADO. Este

era el lema de Adela Kam. Oigamos algunos datos de esta extraordinaria mujer, tal como los narra su historiador: “Nueve años de enfermedad. Pulmones afectados. Corazón averiado. Ojos casi sin luz. Dos mil inyecciones de suero. Diez operaciones, y la muerte a los 29 años. Esa fue la hoja de servicios de ésta campeona del dolor. La llevan a Lourdes, donde la Virgen hace tantísimos milagros continuamente. A su alrededor centenares de enfermos gritan con angustia: “Señor, haz que yo vea… Señor haz que yo oiga…Señor haz que yo pueda volver a andar”. Pero ella solamente repite: “Señor, haz que yo sea capaz de aceptar con alegría mi amarga situación”. Y añade para sí misma: “Algún día llegaré a conocer las misteriosas razones que Dios tuvo para permitirme estos males y dolores”. Y desde entonces se convierte en la “Doctora del Dolor”. Y cuando queda totalmente paralizada exclama: “La enfermedad es una vocación, hay que aprender a ser paralítico como se aprende otra profesión cualquiera”. Y seguía sonriendo. Y a quienes la visitaban les repetía su hermoso lema, que llega hoy también a cada uno de nosotros: “Es preciso florecer, allá donde Dios nos ha plantado”. ¡Eso sí se llama tener personalidad! ¡Qué gran fórmula para triunfar: saber florecer allí donde Dios nos ha plantado!

57ª EL CASO MÁS ANTIGUO DE CÓMO SABER SUFRIR. ¿Quién no ha leído

la narración de JOB? Es uno de los libros más impresionantes de toda la Biblia. Lo compuso un altísimo poeta, y como poema acerca del dolor no se ha escrito nada más sublime, Job era el más rico de su tierra y el más estimado entre los notables. Enseñaba a los ignorantes, defendía a los débiles, socorría a los necesitados, y animaba a los que estaban tristes. Pero un día estando Dios alabando ante sus ángeles, la buena conducta de Job, apareció por allí el pérfido Satanás y comentó: “Claro, es bueno, porque Dios no lo

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 34

ha dejado sufrir. Pero permítame quitarle sus bienes y verá que maldice y se vuelve malo”. Y Dios se lo permitió. Y vino Luzbel y trajo cuadrillas de guerrilleros y asesinos que le robaron todos sus ganados y le mataron sus obreros, y luego hizo car el techo de la casa sobre sus siete hijos y los mató a todos. Pero Job no maldijo ni se volvió malo. Solamente exclamó aquella frase famosa y admirable: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea Dios”. Y el señor alabó una vez más a su amigo Job delante de sus ángeles, pero por allí apareció otra vez el malvado Satán y añadió: “Job es bueno porque tiene buena salud. Pero permítame quitarle la salud y verá que se vuelve malo y maldice”. Y Dios se lo permitió y le nació a Job una llaga desde el extremo del pie hasta la coronilla de su cabeza. Su mujer lo expulsó de su casa por oler tan mal. La gente lo insultaba y despreciaba. Echado entre el estiércol de una pesebrera limpiaba con un pedazo de teja los gusanos de sus llagas. Y los muchachos de la calle venían a burlarse de él como de un loco. Y la misma esposa le proponía que se suicidara. Por las mañanas suspiraba diciendo: “¿Cuándo llegará la noche?”, esperando que se alejaran los que venían a insultar. Y al anochecer exclamaba asustado “¿Cuándo amanecerá el día?” esperando que Satanás no le trajera más espantos y sustos. Y además de todo esto, vinieron tres amigos que en vez de consolarlo se propusieron dedicarse a comprobarle que seguramente él era un hombre sumamente malo ya que Dios había permitido que le sucedieran tantas desgracias. Y a toda esta narración impresionante, la S. Biblia añade:” Y en todo esto Job no pecó con su lengua”. A su esposa que lo quería llevar a la desesperación le respondía: “Si recibimos del Señor los bienes, ¿por qué no habremos de aceptar también de Él los males?”.

En toda la antigüedad no se vio ejemplo tan maravilloso del modo como saben recibir las penalidades las personas de gran carácter. Solamente Cristo logró superar este ejemplo impresionante. Ojalá que nosotros supiéramos sufrir de manera parecida. Y no olvidemos que como premio de esta heroica paciencia, Dios terminó por dar a Job otra esposa mucho más buena, otros hijos e hijas mejores que los anteriores, y el doble de haciendas, ganados y obreros de los que había tenido antes, y todo con una salud rebosante, cantidad enorme de nuevos amigos y de aprecio, y 140 años de fructuosa vida. Siempre es que Dios sabe pagar bien el dolor soportado con heroísmo. A muchos no le pagará de esa manera aquí en la tierra, pero el salario que nos tiene en el cielo es mil veces mejor. Con una sola condición: que sepamos sufrir pacientemente sin maldecir, y ofreciendo al Señor nuestras penalidades.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 35

58ª NADA MALOPUEDE SUCEDERNOS SIN EL PERMISO DE DIOS. Si

nosotros tenemos todavía alguna área de nuestra vida donde no veamos la mano de Dios, allí puede nacer la desesperación. Nuestra impaciencia puede nacer [a causa] de que desconfiamos de los grandes bienes que Dios tiene preparados por medio de sus planes que nos hacen pasar por situaciones dolorosas y amargas. El Creador escoge circunstancias aparentemente malas, para obtener grandes bienes a nuestro favor y librarnos de verdaderos males. Cuenta Wilkerson que un hombre se creía muy santo y muy capaz de llegar por sí mismo a la perfección. Pero vinieron sus faltas y sus debilidades y derrumbaron la muralla de su vanidad y ahora ya no confía en sí mismo sino en el poder y en la bondad de Dios. Salió ganando. Una señora afirmaba: “Si mi esposo no hubiera muerto dejándome en el desamparo y en miseria, y si mis amistades no me hubieran abandonado a causa de una calumnia que alguien inventó, yo nunca habría encontrado a Dios. Qué cierto es lo que afirmaba San Pablo “Todo redunda en bien de los que aman a Dios”.

El profeta Habacue narra una experiencia suya. Un día al ver tantas desgracias que sucedían dijo a Dios: “¿Señor clamamos a Ti y Tú no nos oyes? ¿Y el que hizo los ojos no va a ver? Pero es que tiene derecho la vasija de barro a discutirle al artista que la fabrica y decirle: ¿Por qué me formas así?” “¿Qué sabemos nosotros? Nada. Pero Dios sí sabe lo que más conviene.

59ª UN EJEMPLO DE LA LITERATURA UNIVERSAL. Un poeta muy antiguo

narra la historia de “Marinella la buena”. Era la mejor muchacha del pueblo. Y se casó con un hombre extraordinariamente bueno también. Y Dios les regaló un hermoso hijito. Todos los vecinos elogiaban las virtudes y bondades de estos dos esposos y la belleza de su niño. Pero de pronto permitió Dios que al pequeñín le llegara una gravísima enfermedad. Los médicos dicen que no es posible ninguna curación. Marinella se arrodilla junto a la cunita del niño agonizante y exclama llorando: “No, Señor Dios, tú no puedes quitarme este hijito, porque nosotros hemos cumplido siempre tu danta Ley. Jamás nos hemos avergonzado de ser amigos tuyos. Hemos ayudado a los pobres y enseñado a los ignorantes y si permanecemos aún muy pobres es porque todo lo que ganamos lo repartimos entre los menesterosos. Y Tú sabes cuánto te rezamos y con qué fe te imploramos”. Y al terminar su oración Marinella se quedó dormida. Y en su “sueño” logró ver el futuro. Contempló que al cabo de 40 años, ellos los dos esposos ya ancianos, veían reunirse todos los vecinos que iban a linchar a un criminal. Y al fijarse bien notó que era nada menos que su propio hijo que por la amistad con malas

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 36

compañías había tomado el camino del crimen. La angustiada madre exclamó entonces llena de emoción: “Oh Dios, si mi hijo al ser mayor no ha de ser un buen cristiano y un buen ciudadano, acepto desde ahora que te lo lleves a la eternidad, ahora que todavía en un angelito inocente”. Y al decir estas palabras despertó. En ese momento expiraba su hijito y pasaba a la eternidad. Ella en vez de maldecir o desesperarse, aceptó calmadamente la Santa Voluntad del buen Dios, que tiene un plan, un propósito secreto en nuestro favor, cuando permite que ciertas realidades dolorosas nos sucedan. Él podía “no permitir” que sucedieran. Pero si así lo ha permitido, y nos ama tanto, debe ser que aquello redunda en nuestro bien. Porque “todo redunda en bien de los que aman a Dios” (Romanos 8).

60ª MI LEMA SERÁ: “SOLO POR HOY”. Este es el título de un libro que se ha

hecho mundialmente famoso. Se basa en la “Fórmula de la felicidad y del buen genio que enseñó Jesucristo cuando dijo: “No os afanéis por el día de mañana. Bástale a cada día su propio afán”. Los psicólogos dicen que si la gente cumpliera este mandato divino se desplomarían los hospitales que atienden enfermos nerviosos y se acabarían las úlceras y las jaquecas. Porque, ¿qué día es tan largo tan desesperante que pueda acabar con nuestra salud mental? Pero lo que nos agobia es el afán por los días que no han llegado y que quizás nunca lleguen.

Sólo por este día: trabajaré con toda mi alma y no perderé tiempo en tonterías o en charlas inútiles que de nada aprovechan.

Sólo por este día: cumpliré mi deber con el mayor esfuerzo. Por la mañana no me afano. Cuando llegue el mañana lo convertiré en “hoy” y trataré de portarme bien. Pero por ahora solo me interesa el “hoy” que es mi único tesoro en cuanto a tiempo.

Sólo por este día: trataré de leer, de perfeccionar mi formación espiritual e intelectual con lecturas formativas y dedicando tiempo a la meditación. Pero no dejaré pasar el “Hoy” sin hacerlo.

Por este día: cuidaré de la salud de mi organismo: Haré ejercicio físico y me alimentaré con verduras, frutas, leche, carne y queso. Respiraré hondo, me levantaré a tiempo, me daré un buen baño y trataré de no trasnochar y no dedicarme a vicio alguno. Solo pro este día. Mañana, ya repetiré el propósito que hice hoy. Pero hoy me preocupo sólo por hoy.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 37

Por este día trataré de presentarme bien, porque el vestirse bien lleva ánimo al corazón. Trataré de ser lo más agradable posible en mi trato y de presentar un rostro risueño y amable que alegre el corazón de los demás.

Por este día me abstendré de criticar y seré generoso en felicitar y alabar. Trataré de no buscar defectos en los otros y de esforzarme sí por recordar sus cualidades.

Quiero vivir hoy solo este día y no echarme encima el peso insoportable de toda una vida al mismo tiempo.

Doce horas soy capaz de aguantarlas, pero si me pongo a afanarme desde ahora por los miles de horas que me esperan, entre todas ellas me va a sofocar.

Por este día trataré de hacer un programa y un plan de lo más importante que debo hacer, y en orden de importancia. Recordaré que esa fue la idea que le valió cinco mil dólares al secretario del gran empresario Schaw. Un día se acercó a su jefe y le dijo: “Le vendo una idea que le conseguirá maravillas. ¿Cuánto me ofrece por ella? Schaw le respondió: “escríbala y le pagaré lo que ella valga”. – Y el otro escribió: “Cada día haga un plan con la lista de trabajos que tiene qué hacer, en orden de importancia, y hágase en ese orden”. A Shaw le pareció tan formidable esa idea que le firmó en seguida un cheque por cinco mil dólares. Yo quiero practicar ese consejo desde hoy: cada día hacer la lista de trabajos que tengo que hacer, y hacerlos en orden de importancia.

Por este día quiero separar un tiempo para mi descanso, y para la soledad. Recuerdo que la suegra de Rockefeller le decía a hija: “Ese marido tuyo es un haragán. Descansa diez veces por día”. Y era verdad. Pero el gran economista y empresario descansaba de vez en cuando para poder consagrarse luego con más energía y vigor a sus grandes obras y negocios. Yo sé que “persona cansada es persona malgeniada”. Por eso desde hoy dedicaré de vez en cuando unos minutos para descansar. Y quiero tener ratos de soledad. En el bullicio y la conversación no puedo meditar. En el silencio se multiplican por diez mis capacidades intelectuales.

Por este día quiero no tener miedo al futuro, porque como decía Henry Ford: “Dios sabe todo lo que me hace falta, y Él necesita de mis consejos”. Y no tendré tristezas por el pasado, porque el profeta David me dice: “Como está lejos el oriente de occidente, así aleja Dios de nosotros nuestros pecados, y no nos castiga como merecen

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nuestras culpas si le pedimos perdón” (Salmo 102). Solo quiero tener: alegrías para el presente. Quiero amar y apreciar mi vida, mi trabajo, mis cualidades, mi familia, mi ciudad, mis amistades, mi religión y mi patria. Por este este día quiero darme el lujo de vivir con alegría y optimismo. Aunque sea solo por este día quiero apreciar algo de los valores y amabilidades que tiene esta vida, y darme el gusto de vivir contento de mí mismo y de lo que me rodea.