A la derecha: La colabora- ción con las ONG contribuye a promover el adelanto eco - nómico de la mujer prestán - dole apoyo en sus inversio - nes productivas, aumen- tando su acceso al crédito y fomentando el ahorro. Programa de apoyo al Consorcio Financiero para la Mujer de Kenya - Fase II, PC-FBS, Amkeni(Kenya) • FIDA/G. Pirozzi
Aunque los beneficios de estos cambios graduales sólo se manifiesten lentamente en algunas zonas debido a problemas fiscales y de gestión macroeconómica, está claro que están surgiendo nuevas oportunidades. Esta tendencia justifica que se hagan esfuerzos adicionales con miras a movilizar recursos internacionales e internos para destinarlos a resolver estrangulamientos de gran trascenden- cia. La Iniciativa para los PPME está contribuyendo en Uganda a reducir los pagos por el servicio de la deuda y es probable que se active en 1999 el acuerdo relativo a Mozambique, una vez que este país haya llegado al “punto de terminación”.
Sin embargo, esta evolución positiva está amenazada por los conflictos armados y los enfrentamien- tos civiles. Las condiciones inestables en África central ejercen una influencia negativa sobre toda la región. Se ha prestado una gran atención a Burundi y Rwanda, donde el FIDA ha estado en la van- guardia de la reconstrucción después de la emergencia y de la reconciliación de las comunidades. No obstante, las repercusiones de la inestabilidad subregional no se limitan a las poblaciones desplaza- das o perjudicadas de otro modo. La difusión de la inestabilidad en la región amenaza con socavar los esfuerzos destinados a promover la estabilidad macroeconómica. La creciente vinculación de los pequeños propietarios con los sistemas nacionales e internacionales aumenta su vulnerabilidad frente a las crisis macropolíticas y macroeconómicas. Así pues, es importante desarrollar la capacidad de la población rural pobre de articular sus preocupaciones a escala política.
Estrategia y planteamiento
Aunque el nivel general de ayuda internacional a la región, por lo que se refiere al desarrollo rural y agrícola, haya disminuido en términos reales, el FIDA ha mantenido el nivel de sus préstamos para el desarrollo agrícola. El compromiso que han vuelto a mostrar recientemente las instituciones finan- cieras multilaterales (IFM) se ha centrado principalmente en mejorar la salud y la educación de la población rural pobre pero no ha modificado sustancialmente la trascendencia de la función del FIDA. Como norma general, la nueva configuración de la asistencia internacional en el sector rural ha supuesto el establecimiento de una división del trabajo más clara, basada en la experiencia y en el conocimiento institucional. En términos generales, el FIDA sigue centrándose en la potenciación económica directa de la población pobre, a través del desarrollo de la agricultura minifundista. Toda intervención multilateral significativa en la agricultura tiende a conllevar un desarrollo institucional en los escalones superiores. En general, o bien se registra un alto nivel de complementariedad entre las operaciones del FIDA y las de otras IFM (encargándose el FIDA de aumentar la capacidad en los escalones inferiores, a fin de apoyar a las organizaciones a escala local) o bien una colaboración activa en las áreas de intervención directa común (como pone de manifiesto la cofinanciación por el FIDA y el Banco Mundial de un programa importante de capacitación e investigación agrícola en Etiopía). A escala de políticas sectoriales, la estrategia del FIDA ha sido ofrecer asistencia a las actividades del sector público, centrándose en cuestiones claves relacionadas con el desarrollo de la pequeña propie- dad. Por ejemplo, en el marco de los programas nacionales de inversión en el sector agrícola, el FIDA ha pro m ovido que el sector de los servicios ganaderos prestara una atención pre f e rente en Mo z a m b i q u e a las cuestiones que plantea la pequeña ganadería (y el desarrollo de servicios ve t e r i n a r i o s a escala
A la izquierda: Un grupo de ahorro y crédito de campesi- nas se reúne para distribuir fondos destinados a activi- dades generadoras de ingr e- sos. Esos grupos forman parte de un sistema organi - zado y gestionado por el Consorcio Financiero para la Mujer de Uganda. Proyecto de Desarrollo Comunitario Integrado en los Distritos de Hoima y Kibaale, PC-FBS, Hoima (Uganda) •FIDA/R. Chalasani
comunal), así como el desarrollo de servicios agrícolas públicos orientados a los pequeños propieta- rios en las zonas más marginales de Lesotho (en asociación con una ONG local, la Fundación Machubane); y ha prestado atención a ciertas cuestiones relativas a la seguridad alimentaria de las familias en Zambia (incluido el desarrollo de una ordenación de los riegos basada en las comunida- des). A mediados de 1998 se planteó la posibilidad de que el FIDA, y otros miembros de la comu- nidad de donantes, cooperara con el Gobierno de la República de Zimbabwe con vistas a formular un enfoque flexible, participativo y eficaz en función de los costos de la reforma agraria.
El FIDA ha ampliado su participación en actividades de generación de ingresos (como habían solici- tado muchos agricultores participantes en proyectos y programas financiados por el FIDA en la región) para incluir cuestiones relacionadas con la producción y la comerc i a l i z a c i ó n / e l a b o r a c i ó n . Desde el punto de vista de la producción, se ha prestado una gran atención a mejorar la pro d u c t i v i- dad de la tierra y la mano de obra a través de la intensificación de la agricultura, especialmente, aunque de ningún modo exc l u s i vamente, mediante la oferta de posibilidades de irrigación en pequeña escala. Desde el punto de vista de la comercialización/elaboración, la estrategia ha sido intensificar la inte- gración en los escalones superiores, con inclusión de medidas para mejorar las relaciones entre los pequeños propietarios y los inve r s o res del sector privado en términos de eficiencia y equidad.
Iniciativas especiales
En Uganda, el FIDA ha contribuido a dirigir grandes inversiones del sector privado hacia la elabora- ción de aceite de palma, como complemento del apoyo prestado a la rápida expansión de la pro d u c- ción de aceite vegetal por pequeños propietarios. Gracias a una donación facilitada en el marco del Programa Ampliado de Cooperación FIDA/ONG (PAC)9/, se ha hecho una experiencia piloto en Zi m b a bwe, en colaboración con la CARE, de apoyo al desarrollo del comercio en pequeña escala de insumos y productos. El éxito de esta experiencia piloto está dando paso, mediante una donación de asistencia técnica, a una ampliación y repetición cautelosa en otros países (Mozambique y Za m b i a ) . También se está utilizando una donación de asistencia técnica para reunir información sobre distintos tipos de relaciones entre industrias agroalimentarias en África oriental y meridional. Su objetivo es con- vocar talleres subregionales sobre políticas y de carácter operativo en los que intervendrán re p re s e n- tantes de los agricultores, el sector privado, los gobiernos y donantes. Con el propósito de iniciar una n u e va fase de programas que supongan un apoyo flexible a distintos tipos de relaciones entre los peque- ños propietarios y el mercado, se están utilizando fondos complementarios para identificar posibilida- des de inversión en Mozambique y Zambia, en estrecha consulta con los beneficiarios locales. Para que los pequeños propietarios puedan generar ingresos en una era de creciente mundialización, será necesario que dispongan de un mejor acceso a tecnologías competitivas (con inclusión de mejoras de los conocimientos tradicionales) y a capital de inversión. En este contexto, la estrategia del FIDA es d e s a r rollar asociaciones a largo plazo con ONG locales (como el Consorcio Fi n a n c i e ro para la Mu j e r de Kenya (CFMK) y el Fondo Fiduciario para la Mujer de Uganda) que puedan contribuir al rápido d e s a r rollo de sistemas rurales de financiación una vez que se re d u zcan los obstáculos legales. El Fo n d o o f rece también asistencia para el examen/revisión de la reglamentación del sector fin a n c i e ro que afecta a las operaciones de los pequeños propietarios (por ejemplo, en Lesotho y Uganda). También se están l l e vando a cabo experimentos limitados con opciones que tienen un buen potencial de desarrollo (por ejemplo, las asociaciones cooperativas de ahorro y crédito de la República Unida de Tanzanía y la re h a- bilitada Cooperativa de Crédito y Asociación de Ahorro de Zambia). El FIDA, que reconoce la nece- sidad de mantener relaciones ve rticales con el sector fin a n c i e ro, pretende también re f o rzar la capacidad regional de análisis y promoción, como pone de manifiesto, por ejemplo, la donación de asistencia téc- nica ofrecida a la Asociación Regional Africana de Crédito Agrícola (AFRAC A ) .
El FIDA es consciente de la necesidad de que haya una colaboración entre los donantes en el sector fin a n c i e ro rural, como pone de manifiesto el apoyo conjunto del Organismo Alemán para la Cooperación Técnica (GTZ) y el FIDA a la AFRACA, así como el apoyo del FIDA y el De p a rt a m e n t o de De s a r rollo Internacional del Reino Unido al CFMK. También se considera la financiación rural una prioridad común en la colaboración entre el FIDA y el Banco Mundial, lo que es probable que fru c t i- fique en el futuro inmediato en iniciativas conjuntas orientadas a acumular información.
Se ha puesto en cuestión por motivos de efectividad y viabilidad financiera el modelo de extensión agraria a cargo del sector público. Es probable que se lancen en paralelo iniciativas de muy diversos tipos, respondiendo a diferentes necesidades. La estrategia del FIDA es aceptar compromisos impor- tantes únicamente cuando se han entendido adecuadamente las nuevas experiencias. En Uganda se están analizando modelos basados en los distritos y los elaboradores; en Lesotho se está explorando la colaboración entre organizaciones comunitarias y el sector público, mientras que en la República Unida de Tanzanía se están estudiando sistemas basados en las demandas comunitarias. El FIDA par- ticipa en la Iniciativa de Neuchâtel10/y está analizando activamente (gracias a una donación de asis- tencia técnica) la viabilidad del planteamiento basado en el aprendizaje de los agricultores sobre el terreno en África oriental. De nuevo, el desarrollo y difusión de tecnologías es un aspecto prioritario de la colaboración entre el FIDA y el Banco Mundial en la región y es probable que se promueva activamente como elemento de los proyectos que se lleven a cabo en la zona en el futuro inmediato. Un elemento importante de la estrategia del FIDA es procurar la igualdad de acceso de la mujer a las organizaciones y los recursos económicos. Por consiguiente, el FIDA ha insistido en el acceso de la mujer a la tierra y su participación en los sistemas de gestión de los recursos en sus programas de desarrollo del riego. En la asistencia futura a los programas de reforma agraria éste será un objetivo de carácter más general (por ejemplo, en Zimbabwe).
La situación en Burundi y Rwanda ha planteado la cuestión de la función de los organismos de desa- rrollo después de una situación de emergencia. En Burundi, el FIDA formuló completamente de nuevo un proyecto importante para responder a las nuevas necesidades y está actualmente finali- zando un programa en gran escala de rehabilitación rural centrado en la población más vulnerable. En Rwanda, el FIDA lanzó una estrategia de respuesta, rápida y general, que suponía: la formula- ción de nuevo y la reactivación de proyectos paralizados por el genocidio, el rápido desarrollo de un nuevo proyecto centrado en la generación de ingresos rurales y la movilización de una donación para ayudar a un esfuerzo rápido destinado a poner al alcance de la población desplazada y las personas más vulnerables los medios básicos para establecer su propia producción independiente.
Resumen de la financiación del FIDA en la región
En 1998 se aprobaron cinco proyectos en la región de África II (en Etiopía, Lesotho, Malawi, Uganda y Zimbabwe) que representaron un compromiso total del FIDA de DEG 47,4 millones (USD 63,73 millones). La financiación aportada por el FIDA a estos proyectos representó el 41% de los costos totales de los proyectos, que ascendían a USD 156,93 millones, mientras que los financiadores externos aportaron USD 72,11 millones (46%) y los países beneficiarios aportaron los USD 21,09 millones restantes (13%).
En 1998, el FIDA hizo una donación de asistencia téc- nica a la AFRACA de USD 1,2 millones. La AFRACA es una asociación regional, fundada hace más de 20 años, cuyos miembros son bancos centrales, bancos e instituciones financieras informales que ofrecen créditos agrícolas y rurales.
Para llenar el vacío dejado por la disolución de los bancos agrícolas e instituciones de crédito a la agricultura de carácter público, ha surgido en el último decenio una amplia variedad de organizaciones de financiación de carácter popular. La mayoría de estas organizaciones son pequeños programas locales con una capacidad limitada de financiación, que no puede esperarse que dispongan del volumen de capital necesario para la trans- formación económica de las zonas rurales de África. La AFRACA tiene la posibilidad de contribuir a establecer un marco operativo que sirva de complemento al sistema de microfinanzas que está surgiendo.
La donación del FIDA tiene por finalidad reforzar la capacidad de la AFRACA para articular intereses regionales en la financiación rural. La AFRACA se esfuerza por promover los intercambios de información sobre las mejo- res prácticas de financiación rural de las instituciones formales e informales; desarrollar relaciones con institu- ciones financieras de nivel más bajo; patrocinar seminarios temáticos; y facilitar la transferencia de conoci- mientos entre países de la región sobre planteamientos para resolver los problemas que experimentan los pequeños propietarios para obtener créditos.
VINCULACIÓN DE LOS BANCOS Y