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PAÍSESA la derecha: Los pastores de ovejas en la región orien - tal de Marruecos hacen frente a la falta de agua y al deterioro de los pastizales formando cooperativas y creando reservas de tierra. Proyecto de Desarrollo Ganadero y de Pastizales en la Región Oriental, Bouarfa (Marruecos) • FIDA/A. Conti
Las condiciones económicas generales de los ocho países beneficiarios del FIDA en la subregión de Europa central y oriental y el Cáucaso mostraron pocas mejoras en 1998. Cuatro países (Armenia, Azerbaiyán, Georgia y la República de Moldova) se han independizado recientemente de la antigua Unión Soviética, pero estas economías relativamente pequeñas están todavía luchando, casi diez años después de haber iniciado el proceso de transición, con la inestabilidad política, los conflictos socia- les y un crecimiento económico mínimo. Dos de los cuatro países restantes, Albania y Rumania, han logrado un ligero avance debido a las estructuras institucionales y la cohesión social que ya existían antes del inicio de la transición económica. Sin embargo, el proceso de transición en estos países ha ejercido fuertes presiones sobre las relaciones políticas y sociales, lo que hace problemático el fun- cionamiento normal de las instituciones. Además, aunque Bosnia y Herzegovina sigue beneficián- dose de un fuerte crecimiento del PIB provocado por las inversiones destinadas a la reconstrucción de posguerra, por norma general la administración pública y la gestión económica, que están frag- mentadas, no han facilitado la creación de instituciones y la oferta de servicios necesarios para lograr un crecimiento sostenido en el sector rural y agrícola.
Las tendencias del desarrollo agrícola y rural en la subregión varían considerablemente de un país a otro, pero el crecimiento sigue siendo mayor cuando la estabilidad económica y política es más firme y ha sido más amplio el proceso de privatización. No obstante, todavía son insuficientes las reformas del sector financiero y las políticas destinadas a facilitar el desarrollo institucional necesario para ayudar a los pequeños propietarios. En la mayoría de los casos, la población rural pobre no ha recu- perado todavía el nivel de vida o de ingresos de que disfrutaban antes de la transición.
Estrategia y planteamiento
En 1998, la estrategia del Fondo en sus préstamos a los países de la región que son prestatarios tra- dicionales fue seguir centrándose en las inversiones en infraestructura, instituciones y servicios, para ayudar a la población rural pobre a superar las graves limitaciones de recursos naturales que padece. Dado que es probable que esas limitaciones sigan siendo graves en el futuro, especialmente en lo que respecta a la disposición de tierra y agua, se espera que se mantenga esa orientación como objetivo central en el diseño de proyectos a corto y medio plazo. Aunque las limitaciones han seguido siendo en general las mismas, se han desarrollado nuevos planteamientos, que se han puesto a prueba teniendo en cuenta las tendencias actuales de la subregión en lo que respecta al crecimiento econó- mico y la función del sector público. No obstante, las condiciones de inestabilidad política impiden todavía la reanudación de las operaciones financiadas con préstamos del FIDA en Somalia.
A la izquierda: Empaquetado de sal yodada, un ejemplo de la introducción de nuevos servi- cios y capacidades que mejoran las oportunidades de empleo de las mujeres y aumentan sus ingresos. Cuarto Proyecto de Desarrollo Pesquero, golfo de Aden (Yemen) • FIDA/ G. Pirozzi Arriba: Proporcionando apoyo a las campesinas en esferas como la producción agrícola y la ganadera, se puede mejorar las condiciones de vida de sus familias. Proyecto de Protección del Medio Ambiente en Tihama, Tihama (Yemen) • FIDA/M. Zaugg
Se ha ofrecido apoyo financiero a inversiones destinadas a poner fin a la degradación del medio ambiente y optimizar el uso de la tierra y el agua, concretamente mediante infraestructuras y la crea- ción de incentivos económicos para la conservación de las tierras y el agua, en las zonas marginales en las que vive la mayoría de las familias rurales pobres. Al mismo tiempo, un objetivo importante ha sido la explotación de todas las posibilidades de desarrollo de microempresas y de oportunidades de empleo no agrario.
Como respuesta a las políticas de los gobiernos y las necesidades de gestión de los recursos se está atri- b u yendo cada vez más importancia a la participación y a la gestión part i c i p a t i va de los recursos. Se ha p restado asistencia a las comunidades locales en la identificación, planificación y ejecución del tipo de i n t e rvenciones que consideraron más adecuadas. El Fondo ha prestado apoyo a actividades de pro- moción de la capacidad institucional y ha colaborado en la creación de nuevas instituciones. Una vez más, se ha hecho hincapié en los gobiernos locales y en las instituciones a escala comunal. La mayo- ría de los proyectos centrados en la subregión han incluido inversiones destinadas a mejorar los serv i- cios fin a n c i e ros. En este caso, como en todos los demás, un elemento fundamental del planteamiento del FIDA ha sido la creación de instituciones y la participación local en la prestación de servicios. Las ONG se esfuerzan cada vez más por lograr que las intervenciones del FIDA sean efic a c e s .
La estrategia de los préstamos del FIDA en 1998 a nuevos Estados Miembros de Europa central y oriental y el Cáucaso se basó en la asistencia a las familias rurales pobres que están esforzándose toda- vía por superar el impacto de la transición desde la planificación centralizada a unas economías orien- tadas por el mercado. En términos generales, la estrategia seguida en estos países tiene por objeto aumentar las opciones que tienen a su alcance las familias pobres en unos entornos caracterizados por un lento crecimiento económico y unas políticas poco definidas y apoyar a los nuevos empresa- rios del sector privado dedicados a la producción de bienes o la prestación de servicios.
El planteamiento adoptado para aplicar esta estrategia de préstamos en 1998 ha consistido en el desa- rrollo de servicios, especialmente los de carácter financiero. El propósito era diseñar inversiones que promovieran mejoras en la prestación de servicios financieros, aumentar la cuantía total del capital disponible para actividades de représtamo en zonas rurales y mejorar los servicios de extensión agra- ria y comercialización en favor de los productores agrícolas. Se espera que la estrategia a corto plazo para la subregión siga atribuyendo importancia a los servicios financieros, con planteamientos adap- tados especialmente a la creación de las instituciones más adecuadas e instrumentos financieros basa- dos en el entorno específico de cada país. Otros elementos de esta estrategia abarcarán las necesida- des especiales de infraestructura y creación de instituciones de estas economías.
Parte de la estrategia general del FIDA en la región ha sido enriquecer el diseño y ejecución de su programa de préstamos con investigaciones y cursos de capacitación simultáneos financiados con donaciones y otros recursos. Los resultados de estas actividades, como el desarrollo de tecnologías para los cultivos de secano y el control de plagas, el fomento de la cooperación y la promoción de consensos para la gestión transfronteriza de los recursos hídricos, el control de las enfermedades del ganado y la capacitación básica para la gestión de proyectos, se han aprovechado en los programas de inversiones, nuevos y en curso, en los distintos países.
Iniciativas especiales
A principios de 1998, el Consejo de Gobernadores aprobó una resolución por la que se establecía un Fondo del FIDA para Gaza y la Ribera Occidental que permitirá al Fondo utilizar sus recursos pro- pios y de otro tipo para financiar préstamos y donaciones en los Territorios Autónomos Palestinos. Posteriormente, se aprobó un préstamo de USD 7,8 millones para el Programa de Ordenación Participativa de los Recursos Naturales, financiado con los recursos de este Fondo. La importancia atribuida a la conservación de los recursos de tierras y agua, combinada con el creciente acceso a ser- vicios financieros que ha posibilitado el programa, ejemplifican la ejecución de la estrategia del Fondo en la subregión.
Para las familias rurales la situación en Gaza y la Ribera Occidental es difícil, pero las posibilidades de paz serán mucho mayores si se ofrece a la población rural pobre la oportunidad de salir de la pobreza y mejorar su nivel de vida.
El mandato del FIDA, como el del Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales, sólo le perm i- te conceder créditos a sus Estados Miembros y, por lo tanto, los Te rritorios Autónomos Palestinos no reúnen las condiciones para recibir préstamos. Sin embargo, como el Fondo está autorizado a ofrecer donaciones a insti- tuciones internacionales, regionales y nacionales dedicadas a la investigación y a ONG, el FIDA ha podido con- tribuir al Programa de Ayuda y Desarrollo en la Faja de Gaza y Jericó concediendo donaciones a la ANERA (American Near East Refugee Aid) y al Consejo Económico Palestino para el Desarrollo y la Reconstru c c i ó n (CEPDR). En 1998 se estableció el Fondo del FIDA para Gaza y la Ribera Occidental, lo que abre la posibilidad de que el FIDA ofrezca asistencia financiera de acuerdo con los términos de sus políticas y criterios de préstamo.
APERTURA DE PERSPECTIVAS DE PAZ Y DESARROLLO: