Bangladesh Bhután Camboya China Fiji Filipinas India Indonesia Irán Islas Cook Islas Salomón Kazajstán Kirguistán Laos Malasia Maldivas Mongolia Myanmar Nepal Pakistán
Papua Nueva Guinea República de Corea
República Popular Democrática de Corea Samoa Sri Lanka Tailandia Tayikistán Tonga Viet Nam
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PAÍSESA la derecha: Un agricultor regula el caudal de agua en una acequia. Se alienta a los campesinos a formar asociaciones de regantes. Proyecto de Riego Comunitario y Participativo en Visayas, Mantapi, isla de Negros Oriental (Filipinas)
a muchos adultos a trasladarse a áreas urbanas en busca de empleo. En tal situación, una posible desa- celeración económica en las zonas urbanas obligará a los migrantes a vo l ver a las regiones montañosas. Otra cuestión conexa es la relación entre la degradación del medio ambiente en la parte oriental del Himalaya y la mayor frecuencia de las inundaciones en los países situados en el curso posterior de los ríos, como Bangladesh, que en 1998 fue devastado por grandes inundaciones. China también sufrió unas inundaciones sin precedentes en 1998, que causaron graves daños a las cosechas y el ganado.
Estrategia y planteamiento
La crisis financiera, sumada al efecto negativo de El Niño en la producción agrícola, ha demostrado que la atención preferente prestada por el FIDA a la agricultura de secano y al planteamiento parti- cipativo era muy oportuna. En el futuro, se prestará más atención a la agricultura de secano, mediante programas de ordenación de las cuencas hidrográficas y la selección de cultivos especiales para su producción por la población rural pobre de las zonas marginales.
Actualmente se están perfilando y promoviendo proyectos de apoyo a las transferencias de recursos, las empresas rurales en pequeña escala, el desarrollo de conocimientos prácticos y la oferta de crédi- tos. Se está prestando atención a la ejecución de proyectos para minorías étnicas/poblaciones triba- les, con el fin de crear oportunidades de generar ingresos y de establecer infraestructuras rurales. Teniendo en cuenta la posible reducción de las inversiones en sanidad y educación en varios países, el FIDA tiene el propósito de desempeñar una función más dinámica en la búsqueda y movilización de recursos para iniciativas básicas en estos subsectores. La crisis asiática ha demostrado que los miem- b ros de los grupos rurales de autoayuda son muchas veces capaces de soportar los efectos negativos de las crisis económicas repentinas mejor que los vecinos que no están organizados, y esto justifica la aten- ción que el Fondo dedica a los planteamientos basados en la participación de sus benefic i a r i o s . El Fondo procura también asegurar que la experiencia obtenida sobre el terreno se utilice para pro- mover cambios a escala provincial o nacional que beneficien a la población rural pobre. En todas las actividades de los proyectos del Fondo se insiste en mejorar el acceso de la mujer a los recursos pro- ductivos y la tecnología, así como en proporcionarles mayor control sobre sus propios ingresos. Se promueve la participación de los beneficiarios en el diseño y ejecución de los proyectos, fomentando la creación de grupos gestores de recursos dentro de los países, contratando promotores, mante- niendo reuniones previas a la formulación de proyectos con los interesados, incluidos políticos y estudiosos y las ONG activas, y promoviendo el seguimiento y la evaluación participativos de los proyectos. Se conceden donaciones para mejorar la capacidad local y para realizar investigaciones estratégicas de carácter práctico durante la ejecución de los proyectos.
Es necesario establecer alianzas estratégicas con personas que influyen en la opinión pública, organi- zaciones y otros donantes para ampliar e imitar los proyectos que han tenido éxito. Parte de este pro- ceso es la búsqueda activa por el FIDA de nuevos donantes potenciales y sus esfuerzos por establecer fondos fiduciarios nacionales (semejantes al Fondo Belga de Supervivencia) que se dirijan a las fami- lias pobres que carecen de tierra y de seguridad alimentaria.
Iniciativas especiales
En 1998, el FIDA hizo un esfuerzo especial por establecer asociaciones entre gobiernos, ONG, orga- nizaciones de la sociedad civil y otros interesados, con el fin de promover la participación y la inter- vención en la adopción de decisiones en todas las etapas de la ejecución de los proyectos. En la India e Indonesia se organizaron reuniones de “contraste con la realidad”, cuyo fin fue debatir la estrategia que debería seguir el FIDA en estos países en el futuro. Entre los participantes cabe mencionar polí- ticos de alto nivel, ONG, estudiosos, académicos, personal de los proyectos y otros interesados. Las reuniones permitieron acumular una útil información sobre los logros y las deficiencias de los pro- yectos del FIDA y ayudaron a identificar oportunidades estratégicas para el futuro. La reunión cele- brada en Indonesia adquirió mayor importancia debido al efecto negativo que la crisis financiera estaba teniendo en la población rural pobre y la necesidad de formular nuevos programas que miti- garan estos efectos negativos. En el Nepal, se organizó una reunión para debatir las conclusiones del
A la izquierda: Operación de trasplante de plántulas de arroz, cultivo de regadío que sustituye al maíz de secano y permite obtener dos cose - chas anuales y un aumento de los ingresos de un 40% en cada una de ellas. Proyecto de Riego Comunitario y Participativo en Visayas, Bulak, isla de Cebú (Filipinas) •FIDA/L. Dematteis
examen de la cartera de proyectos del país, reunión que permitió al FIDA y al Gobierno extraer útiles lecciones para mejorar la ejecución de los proyectos y la participación de los beneficiarios.
En 1998 el FIDA organizó también un seminario dedicado a la administración financiera de los pro- gramas de desarrollo en la región de Asia y el Pacífico. Esta reunión sirvió de plataforma para esta- blecer un planteamiento integrado de la administración financiera de los proyectos, un análisis de las políticas y los procedimientos aplicados por el FIDA y sus instituciones cooperantes en la adminis- tración de préstamos y un examen de los sistemas actuales de gestión financiera.
Otras iniciativas importantes en 1998 fueron la evaluación del impacto de la crisis financiera asiática en la población rural pobre y los trabajos pre l i m i n a res de formulación de la respuesta del FIDA. Se p a t ro c i n a ron estudios prácticos específicos para recibir información directa de la población rural pobre a c e rca de los efectos de la crisis financiera y documentar historias humanas. Estos estudios demostra- ron que la población rural pobre es sensible a los cambios que se producen en el entorno económico y que tiene capacidad para dedicarse rápidamente a empresas más rentables en respuesta a las nueva s o p o rtunidades que ofrece el merc a d o. Otra lección valiosa fue que la promoción de los grupos loca- les de ahorro permite a los miembros desarrollar una resistencia que les ayuda a soportar las crisis. El FIDA ha estado siempre en la vanguardia de la asistencia a la población rural pobre en momen- tos de crisis y ha participado en varios proyectos destinados a promover la recuperación económica después de la crisis asiática. Por ejemplo, en 1991 el FIDA ofreció asistencia especial a las familias rurales afectadas por los ciclones en Bangladesh, y en la R.P.D. de Corea el Fondo está actualmente apoyando la rehabilitación de la agricultura y la ganadería después de unas grandes inundaciones. Se considera que este proyecto, gracias a que ha introducido los créditos individuales y ha alentado a la población en general a asumir un peso más importante en el proceso de adopción de decisiones, está abriendo nuevas posibilidades en el contexto coreano.
El FIDA, aprovechando la experiencia acumulada después de otras situaciones de crisis, está respon- diendo a la crisis asiática apoyando la sustitución de las operaciones de emergencia por medidas de rehabilitación de los sistemas de producción y la reanudación de las actividades de desarrollo. Teniendo en cuenta su amplia experiencia operativa en la región, el Fondo está bien situado para aprovechar las nuevas aspiraciones de la población rural y desarrollar un programa basado en la gene- ración de empleo. Además, la larga experiencia del FIDA en la promoción de grupos de mujeres es interesante para desarrollar un programa de generación de empleo que tenga a las mujeres como centro de interés. Así pues, el Fondo pretende promover un programa de potenciación de la resis- tencia más específico, innovador y dirigido por la propia población, complementario del plantea- miento más amplio que actualmente están adoptando otros organismos donantes.
Más en concreto, el FIDA está formulando actualmente un programa especial para Asia que com- prende los siguientes componentes:
• la rehabilitación de la infraestructura pública y los activos productivos mediante un programa de infraestructuras y obras públicas rurales basado en la comunidad y centrado en la reparación/ rehabilitación de carreteras, sistemas de riego, etc.; la construcción de carreteras de acceso a zonas remotas y montañosas; y el apoyo a sistemas de regulación del agua en pequeña escala iniciados/ definidos por las comunidades;
• la promoción de la formación de capital/grupos de ahorro locales, aprovechando la experiencia del FIDA en esta esfera y utilizando el microcrédito como punto de partida para promover acti- vidades generadoras de ingresos locales (capital inicial, en términos comerciales);
• la regeneración del medio ambiente mediante la plantación de árboles, arbustos y plantas herbá- ceas, seleccionados por las comunidades, y adoptando medidas de humidificación y conservación de los suelos señaladas por las comunidades, centrándose en las poblaciones indígenas y en las zonas afectadas por la sequía y los incendios forestales; y
• la promoción de la capacidad, mediante medidas de capacitación que ayuden a las comunidades locales a establecer sistemas de alerta rápida para evitar crisis similares, identificar zonas expues- tas a crisis y facilitar información oportuna sobre las necesidades de desarrollo.
Resumen de la financiación del FIDA en la región
En 1998 se aprobaron siete proyectos en la región de Asia y el Pacífico – en Bangladesh, China, Filipinas, Kirguistán, Laos, el Pakistán y Sri Lanka – que supusieron un compromiso total del FIDA de DEG 77,45 millones (USD 105,36 millones). La financiación del FIDA representó el 47% de los costos totales de los proyectos, que ascendían a USD 225,35 millones, mientras que los financiado -
A raíz de la crisis financiera de México en 1994, los resultados económicos generales de la región de América Latina y el Caribe en 1998 fueron los peores de todo el decenio de 1990. En contraste con el crecimiento mode- rado y la estabilidad de los precios que caracterizaron a la economía de la región en 1997 y principios de 1998, se espera que el crecimiento del PIB regional disminuya hasta el 2,0% aproximadamente, debido a la crisis financiera asiática y las catástrofes climáticas, como las provocadas por
El Niño y el huracán Mitch. Con una tasa media de crecimiento anual de
la población del 1,7% aproximadamente, la economía de la región se man- tendrá prácticamente estancada. Sin embargo, estas cifras ocultan conside- rables diferencias de un país a otro. Se admite que el crecimiento del PIB en un país latinoamericano típico ha de ser superior al 6% anual para que sea posible hacer avances sostenidos en la reducción de la pobreza. Durante el primer semestre de 1998 se hicieron sentir las consecuencias devastadoras de El Niño en diez países latinoamericanos, especialmente la Argentina, Bolivia, el Brasil, el Ecuador y el Perú, donde los efectos fueron dobles: una grave sequía y grandes inundaciones. La sequía creó las condi- ciones para que se produjeran grandes incendios forestales (en la región amazónica del Brasil), arruinó una amplia superficie de tierra cultivable y provocó problemas de abastecimiento de agua. Las inundaciones causaron graves daños en las explotaciones agrícolas, las carreteras y la infraestruc- tura de comunicaciones. La industria pesquera de la costa sur del Pacífico resultó muy afectada por la migración de algunas especies. Los daños eco- nómicos se estiman en unos USD 15 240 millones.
A finales de octubre de 1998, el huracán Mitch provocó el peor desastre natural que haya sufrido América Central en más de 50 años. Se estima que el ciclón mató a 40 000 personas en la región, la mayoría de ellas en Honduras y Nicaragua, los países más pobres del hemisferio occidental después de Haití. En Nicaragua, unas 730 000 personas perdieron su hogar o fueron desplazadas, y se estima que casi el 70% de los cultivos principales de Honduras, entre ellos los de bananas, arroz, frijoles y maíz, quedaron destruidos. Un tercio de la infraestructura de comunicaciones y t r a n s p o rte de Honduras y Nicaragua quedó gravemente dañado. La reconstrucción de la capacidad productiva de América Central, así como la reducción de la pobreza, exigirán sustanciales esfuerzos nacionales a largo plazo y amplias ayudas exteriores.