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Área de Estudio

El trabajo se realizó en dos regiones con poblaciones rurales de la provincia de Salta: 1) el Valle de Los Toldos (todos parajes incluidos en el municipio homónimo), ubicado en el departamento Santa Victoria (en adelante Los Toldos) y 2) Los poblados de la otrora Finca San Andrés situada en el departamento de Orán (en adelante San Andrés). Las localidades incluidas en la primera región son Condado, La Misión, Los Toldos, Arazay, Lipeo y Baritú y en la segunda: Lizarazo, Queñoal, Tablada, San Andrés, Los Naranjos y Río Blanquito (Figura 1).

El Valle de Los Toldos está en la frontera con Bolivia, país con el cual hubo conflictos limítrofes hasta 1938, momento en que como acuerdo se intercambiaron territorios. Como consecuencia el poblado de Los Toldos pasó a pertenecer a Argentina; hasta el presente algunas familias están constituidas por personas de ambas nacionalidades y, más aún, conservan vínculos familiares, culturales y comerciales en el vecino país.

Los habitantes de la región forman un mosaico con una alta diversidad étnica compuesto por descendientes de los primeros pobladores (en el valle septentrional formado en su mayor parte por chiriguanos y en San Andrés

FIGURA2

por una compleja mezcla de pueblos del Altiplano del grupo cultural andino), los de la llanura chaqueña y, desde mediados del siglo XVI, colonos españoles (Lomáscolo 2007; Lorandi 1984; Reboratti 1996). Es decir es una gran área donde las culturas andinas, chaqueñas e hispanas confluyen en su historia y cultura (Núñez Regueiro & Tartusi 1990).

En el presente, los pobladores se autodefinen como criollos y hasta finales del siglo XX la religión preponderante fue la católica. No obstante, en los últimos años aumentó el número de evangélicos en toda la región. La lengua actual es el castellano enriquecido con vocablos quichuas y guaraníes (en menor proporción). La economía local se basa en la agricultura migratoria y la ganadería trashumante complementada con salarios provenientes de trabajos permanentes o temporarios y, con menor importancia, caza y recolección.

En San Andrés algunas familias conservan un modo de vida trashumante que va más allá del traslado del ganado. En estos casos el grupo doméstico, durante el período seco y frío (mayo a octubre) se ubica en las áreas boscosas de las tierras bajas, donde el clima es propicio para el ganado y las actividades agrícolas. En la época estival toda la familia se traslada con sus pertenencias a los valles altos (entre 1900 y 3000 msnm) donde las temperaturas son templadas, hay abundantes pasturas y no hay insectos perjudiciales. Para mayores detalles se sugiere consultar Hilgert & Gil (2005).

FIGURA4

El área de Los Toldos abarca unas 1.120.000 ha y su población asciende a los 2.155 habitantes repartidos en unas 500 familias: 200 en Los Toldos, 100 en el Condado, 50 en La Misión, 20 en Arazay y Lipeo respectivamente, y 15 en Baritú (Malizia 2004, citado en Lomáscolo 2007). Las tierras de San Andrés comprenden una superficie de alrededor de 130.000 hectáreas. Las comunidades de San Andrés a su vez, en el momento en que se realizaron los muestreos estaban formadas por unas 186 familias (aproximadamente 1300 habitantes) que vivían en la finca (INDEC 1997). En esta región, los asentamientos se distribuyen entre ambientes húmedos y boscosos a los 600 msnm hasta la base de las cumbres de la Sierra de Zenta (a unos 3400 msnm aproximadamente) (Figs. 3 y 4).

FIGURA3

San Andrés.

En ambas regiones se mantienen prácticas sanitarias tradicionales, entendiendo como tal al saber popular actual que es fruto de una recreación permanente de parte de los propios individuos y las comunidades en conjunto frente a las circunstancias planteadas por el medio social y cultural (Bhatti 2002; Ellen & Harris 2000; Menéndez 1994). Por lo tanto la noción subyacente del origen de la enfermedad es muy importante en el momento del diagnóstico y el tratamiento.

Las poblaciones analizadas cuentan con un Centro de Salud en Los Toldos y puestos rurales en las localidades circundantes, todos dependientes del hospital San Vicente de Paul, junto a otros 2 centros de Salud rurales y 6 urbanos. Este hospital regional es uno de los más importantes del interior de Salta tanto por la población que asiste (unas 130.000 personas que demandan unas 230.000 consultas al año), como por su infraestructura y personal a cargo. Cuenta con las atenciones básicas de clínica médica y numerosas especialidades (Gobierno de la provincia de Salta 2008).

En el presente, en el municipio de Los Toldos, el sistema de salud oficial cuenta con médicos, bioquímica, dentista, enfermeros y una farmacia. Se cuenta además con puestos sanitarios en Condado, La Misión, Lipeo y Baritú donde en forma alternada atiende un enfermero y un agente sanitario.

Dentro del Programa de Atención Primaria de la Salud los agentes sanitarios llevan un control trimestral en el que se observan diferentes aspectos sobre el estado de cada familia. En estos registros se consignan

elementos que permitan evaluar si una familia está en crisis sanitaria (se registran casos de decesos de infantes, de desnutrición, de enfermos de tuberculosis en tratamiento, sospechas de enfermedades dermatológicas infectocontagiosas, embarazos de riesgo, si la familia es numerosa, si viven en condiciones de hacinamiento). En el mismo control se registra información sobre cada integrante: nombre, fecha de nacimiento, edad, vacunas recibidas, registro de embarazos, control de tuberculosis, control de infecciones respiratorias agudas, controles odontológicos y enfermedades dermatológicas infectocontagiosas.

Por otra parte, se brindan detalles sobre el estado de saneamiento ambiental del sitio donde reside la familia. Para ello se registra la procedencia del agua de consumo doméstico, el modo en que se disponen las excretas familiares, el tratamiento que se le da a la basura, el tipo de vivienda (materiales del piso, paredes y techos; número de ambientes) y la presencia de granja y huerta. Se realiza además un control periódico de la presencia de vinchucas [Triatoma infestans, Heteroptera: Reduviidae] (insecto transmisor del Mal de Chagas) dentro de las casas (en los casos positivos se informa si se efectuaron fumigaciones y con qué producto). Finalmente se indica si la familia cuenta con obra social y la situación laboral del jefe de familia. Toda esta información luego es compilada por localidad. En la misma se contabiliza el número de controles familiares realizados en el período, los casos que fueron derivados al hospital y cuantos efectivamente acudieron al nosocomio. Se registra también quien fue el responsable de llevarlos a cabo (agente sanitario, enfermero o médico

del centro de salud de Los Toldos). Otro aspecto recopilado aquí es sobre el estado nutricional de los distintos grupos etarios que componen las familias; se registra si fue necesario entregar suplemento alimenticio y/o leche. Parte de la información (aquella que se refiere a las dolencias reconocidas por la medicina tradicional) registrada en estos formularios es la que se analiza al comparar el sistema de salud formal con el tradicional.

Desde el punto de vista local, la salud se define como el equilibrio físico, anímico, social, ambiental y religioso del individuo (Idoyaga Molina 2000). En este contexto, según la etiología se establecieron tres categorías de dolencias: naturales, socioculturales (originadas por ejemplo cuando un tabú alimenticio no es respetado) y sobrenaturales (por brujerías o ingresiones al cuerpo de agentes sobrenaturales –aire, espíritus de cuerpos muertos–). Las últimas dos pueden ser diagnosticadas y tratadas sólo por médicos rurales y/o curanderos. Enfermedades con origen natural, tales como tos, dispepsia, dolor de cabeza, dolor post-parto son usualmente resueltas dentro de la familia y no es necesario tener entrenamiento formal ni llevar a cabo ningún proceso ritual. Si con las atenciones domiciliarias no se logra una mejoría suele consultarse al médico rural y a los biomédicos del centro de salud (generalmente en ese orden) (Hilgert & Gil 2006).

La teoría calor y frío ocupa un lugar importante en el folklore medicinal. Se considera que un cuerpo saludable tiene una cierta temperatura que

puede ser alterada por la presencia de factores externos, tales como sol, agua; en estos casos una excesiva exposición al frío y la humedad, o al calor y la sequedad esto puede causar frío o calor. Otra forma de enfermar es por haber tenido un comportamiento inadecuado, por ejemplo, si una persona ingiere comida “fría” (como lechuga) en exceso, esto puede causar un desequilibrio temporal y provocar trastornos digestivos, se considera que esta persona está sufriendo de “frío”. Usualmente se utilizan plantas con condiciones opuestas para tratar enfermedades de “calor” o “frío”; sin embargo, a veces se preparan bebidas “cordiales” (es decir con características templarias neutrales) para evitar reacciones adversas. Estas afecciones se consideran de origen natural y pueden promover otras enfermedades. En estos casos, generalmente los médicos rurales deben ayudar al paciente (Hilgert & Gil 2006).

Finalmente, se ha hallado que la medicina doméstica fundamenta sus acciones terapéuticas en la herbolaria al igual que el médico rural; en cambio el curandero basa sus tratamientos en la oración y bendiciones, de modo que en estos últimos casos la farmacopea natural oficia como un mero vehículo de la acción curativa (Hilgert 2001; Hilgert & Gil 2006).

Metodología

La información sobre la medicina tradicional y la herbolaria utilizada en la misma, se obtuvo a partir de entrevistas semiestructuradas registradas en libretas de campo y en grabaciones. También se tomaron notas de lo

observado in situ, como parte de la convivencia en las localidades. La mayoría de las plantas mencionadas fueron colectadas en recorridas de campo realizadas con los entrevistados, en los lugares donde habitualmente las obtienen para su consumo. Las plantas fueron determinadas por la autora y se encuentran depositadas en el Herbario del Museo de Ciencias Naturales, UNSa (MCNS).

Para comparar las dolencias más citadas y el número de tratamiento que involucran las mismas, el área considerada comprende a los grupos de poblaciones del Valle de Los Toldos y la otrora Finca San Andrés. El relevamiento se realizó entre los años 1995 y 2001. En ambos sectores la unidad de muestreo fue la familia nuclear, es decir aquella formada por los padres y sus hijos. Antes de iniciar el trabajo se explicó en qué consistía, la metodología a utilizarse, y a partir de allí se desarrollaron las actividades con las familias que manifestaron expresamente su autorización. En San Andrés se trabajó con 46 familias (24,7 % del total), todas aquellas presentes en sus hogares durante las visitas que se interesaron en el tema a analizar. En el valle de Los Toldos, dentro del grupo de la población dispuesto a participar del estudio, se eligieron las familias al azar en cada localidad a partir de los planos censales; se entrevistaron 52 familias (10,4% del total).

Para el resto de los análisis se tuvieron en cuenta las poblaciones del Valle de los Toldos y el centro de salud. La información sobre las características de la salud formal se obtuvo en entrevistas a los agentes sanitarios, médicos

y enfermeros y de información extractada de los Formularios del Programa de Atención Primaria de la Salud. Estos últimos, disponibles en el Centro de Salud de Los Toldos y consultados con la autorización del director Dr. Arturo Franco. Los formularios analizados fueron los 3 A y B (resúmenes generales de ronda por poblado) correspondientes a un período de 27 meses (12/96-03/99) y 3521 familias visitadas (con repeticiones).

Las dolencias tratadas de modo tradicional mencionadas en las entrevistas fueron agrupadas según distintos sistemas del cuerpo o tipo de dolencias en: templaria (dolencias provocadas por imbalances de frío o calor), sobrenatural (susto, aire, agarradura, aicado), respiratoria (afecciones del sistema respiratorio, tos, gripes), circulatoria (afecciones del sistema circulatorio), digestiva (afecciones del sistema digestivo), fiebre, nerviosa (afecciones de los órganos de los sentidos, neuralgias y emocionales –depresión–), osteoartromuscular, reproductivo, urinario, infección (ectoparásitos) y piel. Se comparó el porcentaje de citas para cada sistema del cuerpo en ambas regiones (templario, digestivo, reproductivo, osteoartromuscular, respiratorio, nervioso, sobrenatural, urinario, piel, infecciones, circulatorio y fiebre). De los sistemas del cuerpo que quedaron posicionados como los 5 más mencionados en cada región se comparó el número de etnoespecies que se involucran en sus tratamientos. Del mismo modo se comparó el número total de etnoespecies citadas en cada región.

Para comparar el resultado de diferentes prospecciones sobre la herbolaria de la región de Los Toldos se analizan los resultados obtenidos

dentro del Programa de Enfermería de una encuesta domiciliaria sanitaria (102 en total) acerca del consumo de hierbas con fines medicinales. La misma fue realizada por los enfermeros de cada puesto de salud entre el 2000 y 2001. Dado que en dichas encuestas no se realizó un herbario de referencia, ni se consigna el nombre científico de las plantas mencionadas, se incluye una columna con la identidad taxonómica tentativa de estas plantas. La misma se construye según la información recopilada en la región en los trabajos de campo realizados con los informantes y en los que se colectaron las plantas citadas como útiles. No obstante, no es posible definir sin dudas cuales son las especies a las que se estaban refiriendo los usuarios.

Se compara la lista obtenida por el sistema oficial y el número de citas para cada etnoespecie con las menciones de las mismas plantas halladas en trabajos etnobotánicos realizados en la región. Para ello se compara el número de citas obtenidas en ambos casos, el orden de importancia alcanzado por cada etnoespecie (se considera como indicador de la importancia el número de citas registradas) y el porcentaje de citas de cada etnoespecie respecto del total de cada estudio. En el caso de la información etnobotánica se estima un orden general (es decir teniendo en cuenta todas las etnoespecies detectadas en el trabajo) y un orden relativo (solo las citadas en la prospección de los enfermeros). Finalmente, a partir del listado obtenido por el sistema oficial (es decir sin considerar aquellas etnoespecies halladas en los estudios etnobotánicos no citadas en la encuesta de los enfermeros) se estima la

similitud entre ambas prospecciones con el índice de Sorensen. Para ello se utiliza el porcentaje de citas que alcanza cada etnoespecie respecto del total de cada estudio.

Para comparar la conceptualización de los problemas locales de salud de la medicina tradicional y la biomédica en la región de Los Toldos, se trabaja con las siguientes premisas: 1) En el relevamiento de la medicina tradicional el número de menciones de tratamientos para cada sistema del cuerpo y sus dolencias reconocidas, es un indicador de la importancia de dichas dolencias; 2) Las enfermedades incluidas en las planillas del seguimiento familiar periódico realizado por el personal de los puestos de salud, son aquellas identificadas como críticas y/o más comunes y frecuentes en la salud local.

Se comparan ambos sistemas desde la mirada folklórica (aunque con categorizaciones realizadas por la autora), para hacer ello posible se agruparon las variables registradas por la medicina formal dentro de los siguientes sistemas del cuerpo: Templario (sin equivalentes en la medicina formal); Digestivo: diarreas; Reproductivo: partos, salud materno infantil; Osteoartromuscular (no considerado en las planillas del centro de salud); Respiratorio: tuberculosis e infecciones respiratorias agudas (neumonía, no neumonía, otros); Nervioso: odontología; Piel: (Sospechoso de EDIs: enfermedades dermatológicas infectocontagiosas –leishmaniasis, sarna, lepra–, otros).

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E su Lta d o s

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¿La medicina tradicional regional es igual en todas partes?