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Avances Sobre Plantas Medicinales Andinas

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PLANTAS MEDICINALES ANDINAS

Nilda Dora Vignale y María Lelia Pochettino (eds.)

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PLANTAS MEDICINALES ANDINAS

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Recife, PE - Brasil

Dra. María de los Ángeles La Torre Cuadros

Herbario Forestal - UNIVERSIDADNACIONALAGRARIALAMOLINA. Lima, Perú.

Dr. Gustavo Martínez

Museo de Antropología, Facultad de Filosofía y Humanidades, UNIVERSIDADNACIONAL DECÓRDOBA- CONICET. Córdoba, Argentina

Dra. Patricia M. Arenas

Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, UNIVERSIDADNACIONAL DELAPLATA- CONICET. La Plata, Argentina

Editor responsable:

CYTED - Programa Iberoamericano Ciencia y Tecnología para el Desarrollo

Coordinación de la edición:

Red Iberoamericana de Saberes y Prácticas Locales sobre el Entorno Vegetal (RISAPRET) Dra. Nilda Dora Vignale (Coordinadora)

Facultad de Ciencias Agrarias - UNIVERSIDADNACIONAL DEJUJUY

Alberdi 47 - 4600 San Salvador de Jujuy - Argentina - Tel.: + 54 388 422-1548 [email protected]

www.fca.unju.edu.ar/risapret

Fotos de tapa:

Plantas medicinales en un puesto del Mercado de La Parada (Lima, Perú). M. L. Pochettino Flores de liga (Ligaria cuneifolia) en Salta (Argentina). M. R. Martínez

Fotos de contratapa:

Puesto en feria itinerante en el Noroeste de Argentina. M. R. Martínez Especies europeas cultivadas en Molinos (Salta, Argentina). M. R. Martínez

© 2009

Impreso en Argentina.

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de los autores.

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V Prólogo Nilda Dora Vignale VII Introducción

La investigación etnobotánica en la prospección de plantas medicinales Nilda Dora Vignale & María Lelia Pochettino

1 Capítulo 1

La salud en las Yungas. ¿Cuáles son los principales problemas según la medicinal tradicional y la formal

Norma I. Hilgert 45 Capítulo 2

Fitoterapia en los Valles Calchaquíes, Salta, Argentina Marta Crivos, María Rosa Martínez & María Lelia Pochettino

87 Capítulo 3

Plantas Medicinales de los Andes Patagónicos: Una revisión cuantitativa Soledad Molares & Ana Ladio

129 Capítulo 4

Parámetros micrográficos para identificar doce especies medicinales andinas de Asteraceae de la Provincia de Jujuy, Argentina

Nilda Dora Vignale & Alberto Ángel Gurni

205 Capítulo 5

Caracterización micrográfica de Solanum betaceum Cav. (SOLANACEAE), un cultivo andino medicinal

Marisa Ayelén Rivas, Alberto Ángel Gurni & Nilda Dora Vignale

231 Capítulo 6

Avances sobre el Catálogo de las principales plantas medicinales del Ecuador

Julio K. Rivas Carrión, Cecilia Farfán, Adelina Astudillo & Carmen L. López

245 Capítulo 7

Medicina tradicional en España y Argentina: Comparación preliminar de algunas especies originarias de Europa

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El estudio de las plantas medicinales –en virtud de su importancia como recurso para el tratamiento de diferentes afecciones, en muchas ocasiones como única posibilidad de afrontar cuestiones relativas a salud– constituye uno de los pilares centrales de abordaje de la Etnobotánica, campo multidisciplinario que significó el eje aglutinador de los diferentes Grupos Participantes de la Red Iberoamericana de Saberes y Prácticas Locales sobre el Entorno vegetal (RISAPRET) del Programa Iberoamericano Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED).

Como producto de las investigaciones en desarrollo los Grupos Participantes de Salamanca (España), Cuenca (Ecuador) y de Puerto Iguazú-Misiones, Bariloche, La Plata y Jujuy (Argentina) presentan resultados referidos a las plantas medicinales que conforman la flora andina, cuya particular consideración adquiere relevancia por tratarse de un elenco de especies integrantes de la farmacopea tradicional de un ámbito geográfico al cual el difícil acceso, entre otros factores, ha sido una de las causas por las cuales no ha logrado ocupar espacios prioritarios, aún cuando desde su importancia como recurso medicinal expresaba claramente tal ubicación.

Por los motivos expuestos representa una satisfacción para RISAPRET ofrecer a la comunidad la presente obra, de utilidad para los diferentes sectores comprometidos con el uso medicinal de las plantas de origen

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circulación de productos genuinos derivados del mismo, para fortalecer la identidad cultural de la región y como estrategia para compartir y recrear los saberes milenarios en los que se sustentan.

La amplia diversidad vegetal que presenta el área andina que, en conjunción con los diferentes grupos de pobladores, implican una alta variación de aplicaciones en medicina tradicional constituyen la expresión de la pequeñez que significan las especies trabajadas en la presente obra, por lo que solo se trata de un aporte que se enmarca en un mejor conocimiento de la flora útil de la región.

Expreso aquí el reconocimiento por el trabajo realizado por los Grupos participantes plasmados en los diferentes Capítulos y un particular agradecimiento a quien me acompaña en la edición de esta obra, la Dra. María Lelia POCHETTINO, Responsable del Grupo Participante del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada (LEBA) de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA (Argentina) quien atesora una destacada trayectoria en la temática.

Dra. Nilda Dora VIGNALE Coordinadora

Red Iberoamericana de Saberes y Prácticas Locales sobre el Entorno Vegetal (RISAPRET)

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I N T R O D U C C I Ó N

La investigación etnobotánica

en la prospección

de plantas medicinales

Nilda Dora Vignale

1

y María Lelia Pochettino

2

1Laboratorio de Botánica Sistemática y Etnobotánica, Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Jujuy, Alberdi 47, 4600 San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina. [email protected] 2Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata, Paseo del Bosque s/n, 1900 La Plata, Buenos Aires, Argentina. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

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Los pueblos originarios usan una amplia variedad de prácticas para mantener su salud. La gran mayoría de los tratamientos se basa en el uso de plantas, muchas de las cuales han sido seleccionadas empíricamente por generaciones. Se produce un proceso experimental que todavía hoy se realiza; así es que la medicina moderna se encuentra beneficiada con estas experiencias y resultados, seleccionando las plantas adecuadas para el tratamiento de distintas enfermedades y síntomas. Las investigaciones etnobotánicas como las aquí presentadas proveen valiosa información sobre gran número de plantas que fueron usadas por diversos grupos étnicos a lo largo de su historia y con diferentes propósitos, entre los que se destacan los medicinales o terapéuticos.

Desde esos tempranos hallazgos, seleccionados y aplicados a través de muchas generaciones surgen industrias y tecnologías, basadas en la comercialización de productos elaborados así como en el aislamiento de metabolitos secundarios de esas plantas, que demanda el mundo moderno.

El uso de estas sustancias y sus análogos semisintéticos alcanza su máxima expresión al final del siglo XIX, durante un período donde se produce un crecimiento sin precedentes de la industria fitoquímica, solo igualada con la síntesis de productos orgánicos en el siglo XX (Kinghorn

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1992). En la segunda mitad de este siglo y hasta la fecha se publican numerosos tratados sobre plantas medicinales (Bézanger-Beauquesne et al. 1990; Bisset 1994; Duke 1985; Font Quer 1993; Lewis & Elwin-Lewis 2003; WHO 1999-2009), muchos de ellos dirigidos al gran público (Bertonces 2008; Kreig 1964; Vicente & Kossmann 1990). Estos trabajos responden a un resurgimiento en el uso de productos naturales para mejorar la salud, especialmente entre la población en general. El impacto entre los profesionales médicos fue más gradual, pero, en los finales del siglo XX ha habido una renovada consideración de los productos naturales y muy probablemente este interés en las plantas continúe aumentando durante el siglo XXI.

¿Cómo podemos conocer y aprender sobre sus propiedades y potencialidades? Una forma es obtener muestras aleatoriamente de cientos de ellas para un propósito particular pero mediante este procedimiento resultaría difícil evaluar sistemáticamente el potencial químico de las aproximadamente 250000 especies de plantas vasculares reconocidas hoy en día (Odhiambo 2005). Otra forma se basa en realizar una valoración de las plantas usadas en la “medicina tradicional” (Schultes 1991). En esta publicación, utilizamos este término en el sentido que le asigna Cabieses (1993) “… conjunto de conceptos, actitudes y conductas de determinado grupo étnico, relacionadas con la salud y la enfermedad que, por una causa u otra no han podido ser integradas a la corriente general del enfoque científico y racional de este tipo de problemas”. Estas plantas pueden servir como fuentes de nuevos

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principios activos (Ahmad et al. 2006; Cox & Balick 1994) siendo que algunas de ésas son muy promisorias para posibles terapias, mientras que más de cien están siendo usadas actualmente en la medicina oficial en todo el mundo (Farnsworth 1988). Muchas de ellas cuentan con el respaldo de la prueba biológica constituida por el uso frecuente y sostenido de esas plantas por distintos grupos humanos durante muchas generaciones. Ejemplos conspicuos encontramos en especies como la coca y la quina, americanas, hasta el antiguo Digitalis y el actualmente valorado Hypericum perforatum originarios del Viejo Mundo (Bézanger-Beauquesne et al. 1990; Cox & Balick 1994; Randløv et al. 2006). Este proceso, de gran utilidad para la industria farmacológica, se denomina “etnobioprospección” y es objeto de cuestionamientos (Leff 2008) en función de la apropiación de los saberes tradicionales, razón por la cual la etnobotánica se encuentra en proceso de revisión de sus objetivos (Pochettino et al. 2008).

Sin embargo, la máxima importancia de las plantas medicinales radica en el uso que se les presta localmente. En la actualidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de la población mundial recurre a la medicina tradicional para atender sus necesidades primarias de asistencia médica. Dichas terapias se basan sobre todo en el consumo directo de plantas, por lo que su estudio se ha tornado objetivo prioritario de numerosas instituciones internacionales y declarados de interés por la Organización Mundial de la Salud en 1987.

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Asimismo, la industria farmacéutica se basa en gran parte en el empleo de extractos o principios de origen vegetal y resulta llamativo que sobre un total de 119 compuestos químicos empleados como medicamentos, 74 % presentan uso similar o relacionado con los usos etnográficos de las plantas de las cuales derivan (Farnsworth 1988).

Las nuevas demandas coinciden, desafortunadamente, con la desaparición de especies sobre todo de las florestas tropicales, lo que reduce consecuentemente el número de taxones disponibles para una futura explotación. Cuando se tiene en cuenta la destrucción rápida o acelerada de la vegetación y considerando el actual interés en la búsqueda de principios activos, hay una razón fundamental para justificar la realización de proyectos de investigación con el objeto de conocer las plantas usadas con fines terapéuticos y rescatar el conocimiento que se tiene de ellas, los que resultan en trabajos como los aquí presentados.

Fitoterapia y etnomedicina en los Andes

Se estima que alrededor del 25% de la diversidad biológica a nivel mundial se encuentra en la región andina; los países que comprenden esta región son considerados como los más diversos y ricos en especies animales y vegetales del mundo (Mittermeir et al. 1997, Myers et al. 2000).

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La gran variabilidad ecológica de los países andinos se debe a la ubicación intertropical, combinada con la presencia de la Cordillera de los Andes que define un gradiente altitudinal y constituye una barrera importante que cruza todos los países y los divide en ámbitos ecológicos de gran variedad.

La cordillera de los Andes, con sus cerca de 8 000 km de recorrido, se extiende desde la costa del Caribe de Colombia, por el norte, hasta el Cabo de Hornos en el sur; por el occidente emerge del Océano Pacífico, y se interna en las selvas amazónicas o se pierde cerca de las dilatadas llanuras argentinas. Desde el punto de vista de la vegetación encontramos un gradiente que va desde áreas de selva como las Yungas, propias de las laderas orientales hasta desiertos hiperáridos, pasando por diversos tipos de formaciones con plantas en cojín, pastizales y bosques montanos (Cabrera & Willink 1973).

En paralelo con esta diversidad ambiental, las poblaciones originarias que ocuparon tan vasta área mostraban también una máxima diversidad, aunque con elementos unificadores, como por ejemplo la agricultura, dando lugar a la formación de un complejo mosaico cultural. Sobre esta población originaria se inserta hace 500 años la corriente colonizadora europea, con prácticas y saberes propios que se tratan de implantar en el Nuevo Mundo. Esta diversidad cultural y étnica caracteriza hoy a los cinco países de la región andina, y está representada por la presencia de tres grandes sectores de población: el nativo, el mestizo, el europeo o su

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descendiente, a los que en algunas regiones debe sumarse el afroamericano (García Serrano 2001).

Como es de esperar en este complejo panorama, los conceptos de salud y enfermedad, así como los recursos terapéuticos son también hoy en día muy diversos, y coexisten diversos sistemas médicos, siendo los más destacables la biomedicina o medicina oficial y la medicina tradicional (Ramírez Hita 2006). Es precisamente con el ámbito de la medicina tradicional que mayoritariamente se vinculan los trabajos incluidos en este volumen. Cabieses (1993) señala específicamente para Perú que “el estudio de las medicinas tradicionales es extremadamente importante en nuestro país porque se trata de actividades que se encuentran en la línea de batalla en el desarrollo armónico de nuestro pueblo. Su aspecto antropológico y social es quizás el más importante, pero también el más descuidado”.

Las poblaciones andinas han sido frecuentemente descriptas como pequeñas y aisladas, como resultado de diversas condiciones ambientales, entre otras cosas su carácter eminentemente montañoso, asociado al clima riguroso: temperaturas extremas, “…sequía en algunas regiones, los vientos fuertes y persistentes en otras, el enrarecimiento del aire, la pobre hidrografía y la vegetación escasa…” (Pérez de Nucci 1992). En este contexto, la terapéutica local, inserta en una visión de mundo propia, constituye un elemento característico.

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En concordancia con lo planteado precedentemente, en la zona andina las medicinas tradicionales de distintas poblaciones han dependido en gran medida de las plantas medicinales (Palma 1973), sobre todo a partir del aprovisionamiento que hacían los practicantes médicos mediante la recolección o el cultivo doméstico en pequeña escala. Sin embargo, se observan tendencias novedosas como señala Cabieses (1993) “…la población se ha multiplicado, el agro se ha despoblado por la progresiva urbanización y la demanda mundial por la herboristería ha desbordado la capacidad de producción de plantas que antes eran el único recurso de salud de los pobres. Por esto es necesario, si vamos a respetar las necesidades culturales de nuestro pueblo, buscar mejoras en el cultivo y comercialización de las plantas empleadas por nuestra medicina tradicional”. Es en este sentido que pretenden aportar los trabajos aquí presentados.

Desde la perspectiva etnobotánica en el estudio de las plantas medicinales y con la ambición de dar cuenta de la diversidad pluricultural que caracteriza el presente para los pueblos de los Andes, se presentan los distintos capítulos que integran esta publicación.

En el primer capítulo, presentado por Hilgert, sobre la base de resultados de estudios etnobotánicos realizados e información disponible de los programas de Atención Primaria de la Salud y de Enfermería, se compara la medicina tradicional (las dolencias identificadas como más relevantes y la herbolaria empleada para tratarlas), de dos regiones dentro de las

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Yungas en el Noroeste Argentino, y se cotejan las dolencias más importantes según la interpretación del sistema de salud tradicional y el biomédico. Las diferencias halladas en el número de menciones y de plantas usadas para tratar las diferentes dolencias en la medicina tradicional de las dos regiones estudiadas muestran que ambos sistemas médicos reconocen las mismas afecciones pero con distintas ponderaciones de importancia. Al comparar el sistema tradicional con el biomédico, se hallan diferencias tanto en la organización conceptual de las causas de pérdida de la salud como en las acciones de salud implementadas. Se discuten acciones futuras que fomenten el progresivo intercambio en las partes de modo de integrar ambos sistemas en uno solo y en confluencia con los intereses de los receptores. A lo largo del capítulo se pone en evidencia la necesidad de abordar la salud sin soslayar los procesos sociales, culturales y psicológicos que, sumados a los biológicos, modelan la salud local; sin una adecuada información y comunicación los actores de la salud corren el riesgo de ofrecer un servicio descontextualizado.

El trabajo presentado por Crivos, Martínez y Pochettino es resultado de una larga y sistemática interacción entre especialistas del campo de la etnobotánica y la etnografía que ha permitido explorar el modo de vida en un ambiente biofísico de las características de los valles Calchaquíes septentrionales. La indagación conjunta de las condiciones que generan o propician la emergencia de determinadas dolencias –respiratorias, osteoarticulares y circulatorias- y al mismo tiempo proveen los recursos

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necesarios para enfrentarlas, muestra la prevalencia del tratamiento fitoterapéutico de las afecciones estrechamente vinculadas a las actividades de subsistencia en la región.

El capítulo presentado por Ladio y Molares aborda una aproximación global al estudio de las plantas medicinales del Noroeste de la Patagonia. Utilizando como base información bibliográfica, se analizó cuantitativamente en qué medida la herbolaria de la región sigue patrones globales y/o regionales de utilización por parte de las poblaciones humanas. El enfoque partió de un análisis cualitativo de las investigaciones etnobotánicas realizadas hasta el momento en la región, y luego, un análisis profundo del elenco de especies mencionadas en aquellas publicaciones. Se detectó un elevado uso de plantas nativas pero también de especies exóticas mostrando procesos de hibridización en una herbolaria rica en continuo cambio.

Vignale y Gurni presentan el estudio de algunas plantas andinas pertenecientes a la familia botánica Asteraceae –una de las familias con mayor representación numérica de especies a nivel mundial– empleadas como recurso terapéutico por los habitantes del Noroeste de Argentina desde la perspectiva de la aplicación del método micrográfico. Éste constituye una estrategia orientada a la definición de indicadores anatómicos que posibilitan efectuar control de calidad botánico a productos, generalmente de origen artesanal, que se intercambian y expenden en diferentes instancias locales, como son las ferias, exposiciones

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y mercados. Los caracteres micrográficos constituyen una alternativa fácilmente aplicable para identificar la/s especie/s que integra/n un producto de origen vegetal, destinado al consumo por parte de la sociedad, para cuya elaboración ha sido necesario someter la parte de la planta empleada con fines medicinales a tratamientos físicos, provocando su fragmentación, la que en ocasiones alcanza el grado de pulverización. Los resultados que el trabajo aporta pueden ser aplicados por los organismos encargados de velar por la salud de la población en el desarrollo de los controles de calidad botánico, de modo de garantizar que los productos a la venta son de origen genuino. Paralelamente es posible definir las alteraciones derivadas de contaminaciones, sustituciones y adulteraciones.

Enmarcada en la línea de trabajo precedentemente señalada, la contribución de Rivas, Gurni y Vignale constituye una aplicación del método micrográfico al análisis de las hojas y frutos de una de las especies arbóreas que integran el elenco de los cultivos andinos; se trata de Solanum betaceum Cav., perteneciente a la familia botánica Solanaceae, que combina la aplicación alimenticia y medicinal de sus frutos, mientras que las hojas solo poseen esta última utilidad. La comercialización de sus frutos ha logrado expandirse de modo considerable, por lo que los identificadores micrográficos que el trabajo ofrece pueden ser aplicados en productos con distinta finalidad.

Rivas Carrión, Astudillo, Farfán y López presentan un avance de una investigación que ejemplifica cómo, a partir de la validación fitoquímica

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de las plantas usadas localmente como terapéuticas, la investigación etnobotánica puede aportar a la calidad de vida de los pueblos de la zona andina.

Para concluir se presenta el trabajo, altamente expresivo de la transculturalidad propia del área, de González González, García-Barriuso y Amich, quienes efectúan una comparación del uso medicinal que se da a diversas especies en Sudamérica (con especial referencia a Argentina) y España. Las especies elegidas y estudiadas corresponden a una serie de taxa originarios de Europa y la Cuenca Mediterránea (aunque la mayor parte de ellos se extienden asimismo por el N de África y el SW de Asia), que en el momento actual están igualmente presentes en diversos países del S de América. Todos ellos han llegado a estos territorios por acción humana, no de manera natural.

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¿Cuáles son los principales problemas según la medicinal tradicional y la formal?

En: Vignale Nilda Dora y Pochettino María Lelia (eds.) Avances sobre plantas medicinales andinas. RISAPRET/CYTED. S. S. de Jujuy. Cap. 1: 1-43.

ISBN 978-84-96023-78-9 (soporte papel) 978-84-96023-77-2 (CD-ROM) Abstract ... 4 Resumen ... 5 Introducción ... 7 Área de Estudio ... 11 Metodología ... 19 Resultados: ¿La medicina tradicional regional es igual en todas partes? ... 24 La Herbolaria local y la Biomedicina en Los Toldos ... 26 ¿Qué comparten ambos sistemas de salud

en Los Toldos? ... 31 Discusión ... 33 Agradecimientos ... 38 Referencias Bibliográficas ... 39

contenido

Capítulo 1

páginas: 1-43

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–“Sí –responde el primero– las llaves.” Juntos las buscan. “¿Está seguro de haber perdido aquí las llaves?” “No, fue más allá, pero allí no se ve nada.”

Norber Bensaid, La consulta médica (Tomado de Benno de Keijzer 1993)

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C A P I T U L O 1

La salud en las Yungas.

¿Cuáles son los principales problemas

según la medicina tradicional

y la formal?

Norma I. Hilgert

Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico. Instituto de Biología Subtropical, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Nacional de Misiones Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Yapeyú 94, CC 8, (3370) Puerto Iguazú, Misiones, Argentina [email protected]

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ABSTRACT

In the present work the traditional medicine of two regions is compared by considering the ailments identified as the most important and the herbal medicine used to treat them. As well, the most important illnesses according to their interpretation by the traditional health system and the biomedical one are presented. The differences found in the number of mentions and plants used to treat the different ailments in the traditional medicine from the two studied regions show that both medical systems recognize the same affections but with different considerations of importance. When comparing the traditional system with the biomedical one, the first remarkable difference is the conceptual organization of the causes of the health loss. Future actions that should promote the progressive interchange among both medical systems are discussed with the expectation that this contribute to integrate them in a single system in conformity with the interests of the patients.

Key words: ethnobotany, health system, Salta, medicinal plants

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RESUMEN

En el presente trabajo se compara la medicina tradicional de dos regiones (las dolencias identificadas como más relevantes y la herbolaria empleada para tratarlas), y se cotejan las dolencias más importantes según la interpretación del sistema de salud tradicional y el biomédico. Las diferencias halladas en el número de menciones y de plantas usadas para tratar las diferentes dolencias en la medicina tradicional de las dos regiones estudiadas muestran que ambos sistemas médicos reconocen las mismas afecciones pero con distintas ponderaciones de importancia. Al comparar el sistema tradicional con el biomédico, la primera diferencia notable es la organización conceptual de las causas de pérdida de la salud. Se discuten acciones futuras que fomenten el progresivo intercambio en las partes de modo de integrar ambos sistemas en uno solo y en confluencia con los intereses de los receptores.

Palabras clave: etnobotánica, sistemas de salud, Salta, plantas medicinales

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Introducción

En numerosas regiones del mundo, la medicina local o tradicional y la medicina occidental o biomedicina –como se le llamará en adelante– se presentan como dos dominios de conocimiento independientes, los que en ocasiones toman prestados o intercambian conceptos, elementos y métodos. Este fenómeno, definido como pluralismo médico, o intermedicalidad, se refiere a la potencial utilización, para una misma o para diferentes dolencias, de varias formas de atención y la intervención de distintos agentes de salud (Greene 1998; Menéndez 2003; Stoner 1986). El estudio de las redes existentes entre ambos sistemas de salud, el de sarrollo de la tolerancia mutua y el fluido intercambio de saberes que facilite el entendimiento de las bases conceptuales de los mismos, contribuye a mejorar la salud local y a reforzar la valoración de la cultura en cuestión (Athias & Machado 2001).

Una adecuada práctica de salud debe generar un impacto positivo en los individuos y la población atendida. La biomedicina debe integrarse de modo tal de ser aceptada y valorada por los pacientes sin generar conflictos socioculturales ni en la cosmovisión de los receptores. Por ello, es fundamental que las acciones de salud se gesten teniendo en cuenta las necesidades de cada grupo humano en particular, sean accesibles, eficientes y tengan capacidad de autoevaluación y autoajustes periódicos (Mignone et al. 2007). No obstante, en ocasiones los sistemas oficiales carecen de estrategias para articular esta diversidad, en la que

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vislumbran fundamentalmente obstáculos para la implementación de un sistema de salud (Herrera 1991)

De estos dos sistemas médicos que interactúan en las yungas del noroeste argentino se han realizado trabajos donde se analiza el estado actual de la medicina tradicional. A modo de síntesis se puede mencionar que el uso de las plantas es común y generalizado, aún al tener acceso a centros de salud y a medicamentos industrializados. No obstante, se ha hallado que hay diferencias en el uso de la herbolaria entre comunidades y dentro de las mismas. Dentro una misma comunidad, difieren particularmente las plantas empleadas, al comparar a los especialistas (médicos rurales, curanderos) con el pueblo en general. Se observó que no solo usan distintos recursos sino que además los preparan y emplean de diferente modo (Hilgert & Gil 2006).

También se halló que el elenco de plantas usadas en la medicina doméstica dentro una comunidad es más o menos homogéneo según la dolencia a tratar. Sin embargo, aquellas afecciones asociadas al sistema reproductor (que se enmarcan profundamente en la privacidad familiar) presentan más heterogeneidad –es decir se comparten menos las recetas y terapias– que el resto de las dolencias. Del mismo modo se ha analizado cómo afectan los cambios en el uso del ambiente en relación al empleo de la herbolaria y qué aspectos consideran como falencias o limitantes los usuarios de los centros de salud a la hora de decidir el sitio donde las mujeres darán a luz (Hilgert 2001; Hilgert & Gil 2006; 2007; 2008).

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En numerosas ocasiones se han realizado estudios donde se discute la dualidad entre la biomedicina y la medicina tradicional y donde se han comparado las denominaciones de las dolencias en ambos sistemas (Bastien 1982; Bruun & Elverdam 2006). La falta de articulación entre ambos sistemas médicos, o los distintos grados de éxito en el proceso, es un tema analizado con frecuencia en distintos contextos culturales. Es posible hallar estudios de situaciones que generaron un paulatino acercamiento con consecuencias favorables (Athias & Machado 2001; Calvet-Mir et al. 2008; Idoyaga Molina 2000; Mignone et al. 2007; Vandebroek et al. 2008; Wayland 2003) y otros donde uno prevalece en detrimento del otro (Heckler 2007).

A partir de la década de 1970 la Organización Mundial de la Salud comenzó a impulsar de modo sistematizado, y en particular en países en desarrollo y subdesarrollados, políticas que fomentan la cooperación entre la biomedicina y las medicinas tradicionales. Según el análisis realizado por Idoyaga Molina (2000) Argentina se sumó a esta iniciativa de forma incompleta, puesto que incorporó agentes sanitarios al sistema de salud pero omitió generar el espacio de intercambio entre la biomedicina y la medicina tradicional. Es decir, respondió a las sugerencias realizadas por el organismo de modo tangencial y como consecuencia sigue dominando un sistema biomédico que se impone a las comunidades, en ocasiones fomentando la subestimación de los conocimientos locales y de la autoestima comunitaria. Situaciones similares se describen para otras regiones de Lationamérica (Athias & Machado 2001; Herrera 1991; Greene 1998).

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La presencia de los servicios primarios de salud en esta región que nos ocupa tomó importancia a partir de 1980. Desde entonces se mejoraron las instalaciones del Centro de Salud en Los Toldos, aumentó el personal permanente y el número de puestos de salud rurales en las localidades circundantes. Obviamente, hasta ese momento las únicas acciones de salud provenían de los médicos tradicionales, curanderos y medicina doméstica. En el presente las mismas siguen vigentes, no obstante, se han registrado incorporaciones y abandonos en la dinámica de recreación actual de estos elementos culturales.

La articulación entre ambos sistemas de salud es fruto de la dinámica entre los diferentes actores y de la efectividad de los espacios que se generan. Es esperable que los mismos logren complementarse y considerar las expectativas y formas de interpretar la salud de todos los usuarios, tal como declama Idoyaga Molina (2000). Esta complementariedad es mucho más que usar algunos recursos tradicionales en la biomedicina, implica relativizar los alcances de esta última, analizar el trasfondo cultural y diseñar una estrategia particular para cada etnia o grupo cultural. En este contexto la investigación dirigida a analizar la salud de los pueblos, sus condicionantes y limitaciones en la comunicación entre las partes genera información que permite establecer el estado actual en una determinada región (PSAL 2007).

En el presente trabajo se compara la medicina tradicional de dos regiones, las dolencias identificadas como más relevantes y la herbolaria

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empleada para tratarlas, y las dolencias más importantes según la interpretación del sistema de salud tradicional y el biomédico. Además se compara la conceptualización de los problemas locales de salud por los actores de la medicina tradicional y de la biomedicina en la región de Los Toldos. Es decir, se responden los siguientes interrogantes: ¿Cuánto se parece la medicina tradicional de dos regiones próximas y similares desde lo ambiental y lo cultural? ¿Cuáles son las dolencias que mayor atención reciben desde el sistema de salud oficial? ¿Y cuáles son las que se mencionan con mayor frecuencia en la medicina tradicional? ¿Qué relación hay en cuanto a la percepción de la problemática sanitaria en ambos sistemas de salud locales? Se espera que este ejercicio permita, en particular a quienes toman decisiones e implementan estrategias regionales de salud, interpretar qué iniciativas deberían tomarse o qué acciones en desarrollo podrían ser reorientadas o reforzadas.

Área de Estudio

El trabajo se realizó en dos regiones con poblaciones rurales de la provincia de Salta: 1) el Valle de Los Toldos (todos parajes incluidos en el municipio homónimo), ubicado en el departamento Santa Victoria (en adelante Los Toldos) y 2) Los poblados de la otrora Finca San Andrés situada en el departamento de Orán (en adelante San Andrés). Las localidades incluidas en la primera región son Condado, La Misión, Los Toldos, Arazay, Lipeo y Baritú y en la segunda: Lizarazo, Queñoal, Tablada, San Andrés, Los Naranjos y Río Blanquito (Figura 1).

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El Valle de Los Toldos está en la frontera con Bolivia, país con el cual hubo conflictos limítrofes hasta 1938, momento en que como acuerdo se intercambiaron territorios. Como consecuencia el poblado de Los Toldos pasó a pertenecer a Argentina; hasta el presente algunas familias están constituidas por personas de ambas nacionalidades y, más aún, conservan vínculos familiares, culturales y comerciales en el vecino país.

Los habitantes de la región forman un mosaico con una alta diversidad étnica compuesto por descendientes de los primeros pobladores (en el valle septentrional formado en su mayor parte por chiriguanos y en San Andrés

FIGURA2

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por una compleja mezcla de pueblos del Altiplano del grupo cultural andino), los de la llanura chaqueña y, desde mediados del siglo XVI, colonos españoles (Lomáscolo 2007; Lorandi 1984; Reboratti 1996). Es decir es una gran área donde las culturas andinas, chaqueñas e hispanas confluyen en su historia y cultura (Núñez Regueiro & Tartusi 1990).

En el presente, los pobladores se autodefinen como criollos y hasta finales del siglo XX la religión preponderante fue la católica. No obstante, en los últimos años aumentó el número de evangélicos en toda la región. La lengua actual es el castellano enriquecido con vocablos quichuas y guaraníes (en menor proporción). La economía local se basa en la agricultura migratoria y la ganadería trashumante complementada con salarios provenientes de trabajos permanentes o temporarios y, con menor importancia, caza y recolección.

En San Andrés algunas familias conservan un modo de vida trashumante que va más allá del traslado del ganado. En estos casos el grupo doméstico, durante el período seco y frío (mayo a octubre) se ubica en las áreas boscosas de las tierras bajas, donde el clima es propicio para el ganado y las actividades agrícolas. En la época estival toda la familia se traslada con sus pertenencias a los valles altos (entre 1900 y 3000 msnm) donde las temperaturas son templadas, hay abundantes pasturas y no hay insectos perjudiciales. Para mayores detalles se sugiere consultar Hilgert & Gil (2005).

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FIGURA4

El área de Los Toldos abarca unas 1.120.000 ha y su población asciende a los 2.155 habitantes repartidos en unas 500 familias: 200 en Los Toldos, 100 en el Condado, 50 en La Misión, 20 en Arazay y Lipeo respectivamente, y 15 en Baritú (Malizia 2004, citado en Lomáscolo 2007). Las tierras de San Andrés comprenden una superficie de alrededor de 130.000 hectáreas. Las comunidades de San Andrés a su vez, en el momento en que se realizaron los muestreos estaban formadas por unas 186 familias (aproximadamente 1300 habitantes) que vivían en la finca (INDEC 1997). En esta región, los asentamientos se distribuyen entre ambientes húmedos y boscosos a los 600 msnm hasta la base de las cumbres de la Sierra de Zenta (a unos 3400 msnm aproximadamente) (Figs. 3 y 4).

FIGURA3

San Andrés.

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En ambas regiones se mantienen prácticas sanitarias tradicionales, entendiendo como tal al saber popular actual que es fruto de una recreación permanente de parte de los propios individuos y las comunidades en conjunto frente a las circunstancias planteadas por el medio social y cultural (Bhatti 2002; Ellen & Harris 2000; Menéndez 1994). Por lo tanto la noción subyacente del origen de la enfermedad es muy importante en el momento del diagnóstico y el tratamiento.

Las poblaciones analizadas cuentan con un Centro de Salud en Los Toldos y puestos rurales en las localidades circundantes, todos dependientes del hospital San Vicente de Paul, junto a otros 2 centros de Salud rurales y 6 urbanos. Este hospital regional es uno de los más importantes del interior de Salta tanto por la población que asiste (unas 130.000 personas que demandan unas 230.000 consultas al año), como por su infraestructura y personal a cargo. Cuenta con las atenciones básicas de clínica médica y numerosas especialidades (Gobierno de la provincia de Salta 2008).

En el presente, en el municipio de Los Toldos, el sistema de salud oficial cuenta con médicos, bioquímica, dentista, enfermeros y una farmacia. Se cuenta además con puestos sanitarios en Condado, La Misión, Lipeo y Baritú donde en forma alternada atiende un enfermero y un agente sanitario.

Dentro del Programa de Atención Primaria de la Salud los agentes sanitarios llevan un control trimestral en el que se observan diferentes aspectos sobre el estado de cada familia. En estos registros se consignan

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elementos que permitan evaluar si una familia está en crisis sanitaria (se registran casos de decesos de infantes, de desnutrición, de enfermos de tuberculosis en tratamiento, sospechas de enfermedades dermatológicas infectocontagiosas, embarazos de riesgo, si la familia es numerosa, si viven en condiciones de hacinamiento). En el mismo control se registra información sobre cada integrante: nombre, fecha de nacimiento, edad, vacunas recibidas, registro de embarazos, control de tuberculosis, control de infecciones respiratorias agudas, controles odontológicos y enfermedades dermatológicas infectocontagiosas.

Por otra parte, se brindan detalles sobre el estado de saneamiento ambiental del sitio donde reside la familia. Para ello se registra la procedencia del agua de consumo doméstico, el modo en que se disponen las excretas familiares, el tratamiento que se le da a la basura, el tipo de vivienda (materiales del piso, paredes y techos; número de ambientes) y la presencia de granja y huerta. Se realiza además un control periódico de la presencia de vinchucas [Triatoma infestans, Heteroptera: Reduviidae] (insecto transmisor del Mal de Chagas) dentro de las casas (en los casos positivos se informa si se efectuaron fumigaciones y con qué producto). Finalmente se indica si la familia cuenta con obra social y la situación laboral del jefe de familia. Toda esta información luego es compilada por localidad. En la misma se contabiliza el número de controles familiares realizados en el período, los casos que fueron derivados al hospital y cuantos efectivamente acudieron al nosocomio. Se registra también quien fue el responsable de llevarlos a cabo (agente sanitario, enfermero o médico

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del centro de salud de Los Toldos). Otro aspecto recopilado aquí es sobre el estado nutricional de los distintos grupos etarios que componen las familias; se registra si fue necesario entregar suplemento alimenticio y/o leche. Parte de la información (aquella que se refiere a las dolencias reconocidas por la medicina tradicional) registrada en estos formularios es la que se analiza al comparar el sistema de salud formal con el tradicional.

Desde el punto de vista local, la salud se define como el equilibrio físico, anímico, social, ambiental y religioso del individuo (Idoyaga Molina 2000). En este contexto, según la etiología se establecieron tres categorías de dolencias: naturales, socioculturales (originadas por ejemplo cuando un tabú alimenticio no es respetado) y sobrenaturales (por brujerías o ingresiones al cuerpo de agentes sobrenaturales –aire, espíritus de cuerpos muertos–). Las últimas dos pueden ser diagnosticadas y tratadas sólo por médicos rurales y/o curanderos. Enfermedades con origen natural, tales como tos, dispepsia, dolor de cabeza, dolor post-parto son usualmente resueltas dentro de la familia y no es necesario tener entrenamiento formal ni llevar a cabo ningún proceso ritual. Si con las atenciones domiciliarias no se logra una mejoría suele consultarse al médico rural y a los biomédicos del centro de salud (generalmente en ese orden) (Hilgert & Gil 2006).

La teoría calor y frío ocupa un lugar importante en el folklore medicinal. Se considera que un cuerpo saludable tiene una cierta temperatura que

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puede ser alterada por la presencia de factores externos, tales como sol, agua; en estos casos una excesiva exposición al frío y la humedad, o al calor y la sequedad esto puede causar frío o calor. Otra forma de enfermar es por haber tenido un comportamiento inadecuado, por ejemplo, si una persona ingiere comida “fría” (como lechuga) en exceso, esto puede causar un desequilibrio temporal y provocar trastornos digestivos, se considera que esta persona está sufriendo de “frío”. Usualmente se utilizan plantas con condiciones opuestas para tratar enfermedades de “calor” o “frío”; sin embargo, a veces se preparan bebidas “cordiales” (es decir con características templarias neutrales) para evitar reacciones adversas. Estas afecciones se consideran de origen natural y pueden promover otras enfermedades. En estos casos, generalmente los médicos rurales deben ayudar al paciente (Hilgert & Gil 2006).

Finalmente, se ha hallado que la medicina doméstica fundamenta sus acciones terapéuticas en la herbolaria al igual que el médico rural; en cambio el curandero basa sus tratamientos en la oración y bendiciones, de modo que en estos últimos casos la farmacopea natural oficia como un mero vehículo de la acción curativa (Hilgert 2001; Hilgert & Gil 2006).

Metodología

La información sobre la medicina tradicional y la herbolaria utilizada en la misma, se obtuvo a partir de entrevistas semiestructuradas registradas en libretas de campo y en grabaciones. También se tomaron notas de lo

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observado in situ, como parte de la convivencia en las localidades. La mayoría de las plantas mencionadas fueron colectadas en recorridas de campo realizadas con los entrevistados, en los lugares donde habitualmente las obtienen para su consumo. Las plantas fueron determinadas por la autora y se encuentran depositadas en el Herbario del Museo de Ciencias Naturales, UNSa (MCNS).

Para comparar las dolencias más citadas y el número de tratamiento que involucran las mismas, el área considerada comprende a los grupos de poblaciones del Valle de Los Toldos y la otrora Finca San Andrés. El relevamiento se realizó entre los años 1995 y 2001. En ambos sectores la unidad de muestreo fue la familia nuclear, es decir aquella formada por los padres y sus hijos. Antes de iniciar el trabajo se explicó en qué consistía, la metodología a utilizarse, y a partir de allí se desarrollaron las actividades con las familias que manifestaron expresamente su autorización. En San Andrés se trabajó con 46 familias (24,7 % del total), todas aquellas presentes en sus hogares durante las visitas que se interesaron en el tema a analizar. En el valle de Los Toldos, dentro del grupo de la población dispuesto a participar del estudio, se eligieron las familias al azar en cada localidad a partir de los planos censales; se entrevistaron 52 familias (10,4% del total).

Para el resto de los análisis se tuvieron en cuenta las poblaciones del Valle de los Toldos y el centro de salud. La información sobre las características de la salud formal se obtuvo en entrevistas a los agentes sanitarios, médicos

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y enfermeros y de información extractada de los Formularios del Programa de Atención Primaria de la Salud. Estos últimos, disponibles en el Centro de Salud de Los Toldos y consultados con la autorización del director Dr. Arturo Franco. Los formularios analizados fueron los 3 A y B (resúmenes generales de ronda por poblado) correspondientes a un período de 27 meses (12/96-03/99) y 3521 familias visitadas (con repeticiones).

Las dolencias tratadas de modo tradicional mencionadas en las entrevistas fueron agrupadas según distintos sistemas del cuerpo o tipo de dolencias en: templaria (dolencias provocadas por imbalances de frío o calor), sobrenatural (susto, aire, agarradura, aicado), respiratoria (afecciones del sistema respiratorio, tos, gripes), circulatoria (afecciones del sistema circulatorio), digestiva (afecciones del sistema digestivo), fiebre, nerviosa (afecciones de los órganos de los sentidos, neuralgias y emocionales –depresión–), osteoartromuscular, reproductivo, urinario, infección (ectoparásitos) y piel. Se comparó el porcentaje de citas para cada sistema del cuerpo en ambas regiones (templario, digestivo, reproductivo, osteoartromuscular, respiratorio, nervioso, sobrenatural, urinario, piel, infecciones, circulatorio y fiebre). De los sistemas del cuerpo que quedaron posicionados como los 5 más mencionados en cada región se comparó el número de etnoespecies que se involucran en sus tratamientos. Del mismo modo se comparó el número total de etnoespecies citadas en cada región.

Para comparar el resultado de diferentes prospecciones sobre la herbolaria de la región de Los Toldos se analizan los resultados obtenidos

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dentro del Programa de Enfermería de una encuesta domiciliaria sanitaria (102 en total) acerca del consumo de hierbas con fines medicinales. La misma fue realizada por los enfermeros de cada puesto de salud entre el 2000 y 2001. Dado que en dichas encuestas no se realizó un herbario de referencia, ni se consigna el nombre científico de las plantas mencionadas, se incluye una columna con la identidad taxonómica tentativa de estas plantas. La misma se construye según la información recopilada en la región en los trabajos de campo realizados con los informantes y en los que se colectaron las plantas citadas como útiles. No obstante, no es posible definir sin dudas cuales son las especies a las que se estaban refiriendo los usuarios.

Se compara la lista obtenida por el sistema oficial y el número de citas para cada etnoespecie con las menciones de las mismas plantas halladas en trabajos etnobotánicos realizados en la región. Para ello se compara el número de citas obtenidas en ambos casos, el orden de importancia alcanzado por cada etnoespecie (se considera como indicador de la importancia el número de citas registradas) y el porcentaje de citas de cada etnoespecie respecto del total de cada estudio. En el caso de la información etnobotánica se estima un orden general (es decir teniendo en cuenta todas las etnoespecies detectadas en el trabajo) y un orden relativo (solo las citadas en la prospección de los enfermeros). Finalmente, a partir del listado obtenido por el sistema oficial (es decir sin considerar aquellas etnoespecies halladas en los estudios etnobotánicos no citadas en la encuesta de los enfermeros) se estima la

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similitud entre ambas prospecciones con el índice de Sorensen. Para ello se utiliza el porcentaje de citas que alcanza cada etnoespecie respecto del total de cada estudio.

Para comparar la conceptualización de los problemas locales de salud de la medicina tradicional y la biomédica en la región de Los Toldos, se trabaja con las siguientes premisas: 1) En el relevamiento de la medicina tradicional el número de menciones de tratamientos para cada sistema del cuerpo y sus dolencias reconocidas, es un indicador de la importancia de dichas dolencias; 2) Las enfermedades incluidas en las planillas del seguimiento familiar periódico realizado por el personal de los puestos de salud, son aquellas identificadas como críticas y/o más comunes y frecuentes en la salud local.

Se comparan ambos sistemas desde la mirada folklórica (aunque con categorizaciones realizadas por la autora), para hacer ello posible se agruparon las variables registradas por la medicina formal dentro de los siguientes sistemas del cuerpo: Templario (sin equivalentes en la medicina formal); Digestivo: diarreas; Reproductivo: partos, salud materno infantil; Osteoartromuscular (no considerado en las planillas del centro de salud); Respiratorio: tuberculosis e infecciones respiratorias agudas (neumonía, no neumonía, otros); Nervioso: odontología; Piel: (Sospechoso de EDIs: enfermedades dermatológicas infectocontagiosas –leishmaniasis, sarna, lepra–, otros).

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E su Lta d o s

:

¿La medicina tradicional regional es igual en todas partes?

En San Andrés y Los Toldos las enfermedades con mayores menciones para los primeros cinco sistemas del cuerpo coinciden aunque con distinto orden. En Los Toldos el quinto puesto está compartido entre respiratorio y nervioso, mientras que en San Andrés el sistema nervioso está octavo. En general el orden de menciones en ambas regiones es semejante y la diferencia nunca es mayor a 3 lugares. Los sistemas donde menos coincidencias hay es con el templario y el nervioso, los que poseen un mayor número de menciones en Los Toldos (Tabla 1).

Respecto a la herbolaria empleada, en Los Toldos se hallaron 258 etnoespecies empleadas como medicinales y en San Andrés 143. En el primer caso los sistemas del cuerpo en los que más recursos herbolarios se citaron fueron para dolencias templarias y digestivas, con más del 50% de las plantas empleadas como medicinales detectadas para la región. Además allí, el orden de los sistemas más mencionados es coherente con la cantidad de etnoespecies empleadas para ellos. En San Andrés, en cambio, el mayor número de etnoespecies citadas corresponde al sistema digestivo seguido, con valores semejantes, por el reproductivo, templario, respiratorio y osteoartromuscular (Tabla 2).

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Tabla 2 ·Número de etnoespecies empleadas para las dolencias más frecuentes en San Andrés y Los Toldos

Sistema del cuerpo

LOS TOLDOS SAN ANDRES

Menciones % Orden Menciones % Orden

Templario 746 4,32 1 71 0,85 4 Digestivo 558 8,19 2 238 3,01 1 Reproductivo 394 2,84 3 108 4,98 2 Osteoartromuscular 232 0,56 4 48 0,66 5 Respiratorio 211 0,88 5 92 2,76 3 Nervioso 211 0,88 5 29 0,02 8 Sobrenatural 206 0,71 6 43 0,96 6 Urinario 191 0,23 7 16 0,22 0 Piel 173 0,64 8 39 0,41 7 Infecciones 68 2,22 9 4 0,55 11 Circulatorio 52 0,69 0 17 0,36 9 Fiebre 26 0,85 11 16 2,22 10

Tabla 1 ·Número de menciones de las dolencias organizadas según el sistema del cuerpo que afectan en San Andrés y Los Toldos

Sistema del cuerpo

LOS TOLDOS SAN ANDRES

Etnoespecies % Región Etnoespecies % Región

Templario 154 59,69 39 27,27 Digestivo 146 56,59 61 42,6 Reproductivo 105 40,70 46 32,17 Osteoartromuscular 88 34,11 32 22,38 Nervioso 86 33,33 22 15,38 Respiratorio 67 25,97 39 27,27 Total de la Región 258 143

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Tabla 3 · Modelo de planilla empleada por los enfermeros para abordar el uso de hierbas en la medicina familiar.

La Herbolaria local y la Biomedicina en Los toldos

El programa de enfermería de la región de Los Toldos ha realizado una prospección sobre el uso local de hierbas con fines medicinales. En la Tabla 3 se detallan los ítems considerados en las encuestas y en la Tabla 4 se comparan los resultados de las mismas con estudios etnobotánicos de la región.

En la prospección realizada por los enfermeros se citaron 39 etnoespecies empleadas como medicinales, en los estudios etnobotánicos 251; por otra parte el primer estudio cuenta con 100 reportes diferentes de usos y el realizado desde la etnobotánica con 1121. Si bien esto representa una importante diferencia de detección, al acotar la lista a las etnoespecies halladas en el estudio de los enfermeros y compararlas con los datos etnobotánicos resulta que hay un 69 % de similitud en los porcentajes de citas por etnoespecie. Una coincidencia notable es que para ambos relevamientos la etnoespecie que más citas presenta es Lepidium didymum.

CENTRO DE SALUD LOS TOLDOS · PROGRAMA DE ENFERMERÍA ENCUESTA SANITARIA: CONSUMO DE HIERBAS Familia Sect.

casa

Hierbas: partes que usan

Forma de consumo Motivo del consumo Frecuencia Efectos espera-dos Cómo lo obtiene Té Inf. Cata. Otro

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Tabla 4 ·Herbolaria local en el Valle de Los Toldos Género y especie,

Familia (nombre vulgar)

Citas enfer-meros Citas H&G Orden enfer-meros Orden gene-ral H&G Orden rela-tivo H&G Citas enfer-meros % Citas H&G % Lepidium didymum L., Brassicaceae (quimpe, quimpy)

10 124 1 1 1 10 11,06

Acacia aroma Gillies ex Hook & Arn., Acacia macracantha Humb. & Bonpl. ex Willd., Fabaceae (tusca)

3 83 5 2 2 3 7,40

Sambucus nigra L. subsp. peruviana (Kunth) R. Bolli, Caprifoliaceae (mololo)

2 68 6 3 3 2 6,07

Rosa sp., Rosaceae (rosa) 2 60 6 4 4 2 5,35 Malva parviflora L.,

Malvaceae (malva)

1 60 7 4 4 1 5,35

Myroxylon peruiferum L.f., Fabaceae (quina del campo, quina)

4 54 4 6 5 4 4,82

Anthemis cotula L., Matricaria recutita L., Asteraceae (man-zanilla)

6 44 3 7 6 6 3,93

Clinopodium bolivianum (Benth.) Kuntze ssp. bolivia-num, C. gilliesii (Benth.) Kuntze, Lamiaceae (muña, muña muña)

2 41 6 8 7 2 3,66

Erythroxylum coca Lam. var. coca, Erythroxylaceae (coca)

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Género y especie, Familia (nombre vulgar)

Citas enfer-meros Citas H&G Orden enfer-meros Orden gene-ral H&G Orden rela-tivo H&G Citas enfer-meros % Citas H&G %

Plantago australis Lam., P. myosurus Lam., P. major L., Plantaginaceae (llantén)

2 37 6 11 9 2 3,30

Origanum x appli (Domin) Boros, Lamiaceae (orégano)

1 36 7 12 10 1 3,21

Equisetum bogotense Kunth, E. giganteum L., Equisetaceae (cola de caballo)

1 35 7 13 11 1 3,12

Baccharis trimera (Less.) DC., Asteraceae (carqueja)

7 34 2 14 12 7 3,03

Citrus limon (L.) Burm., Rutaceae (limón)

2 33 6 15 13 2 2,94

Schinus molle L., Anacardiaceae (molle)

3 32 5 16 14 3 2,85

Piper aduncum L. var. aduncum, Piperaceae (matico)

4 28 4 18 15 4 2,50

Melissa officinalis L., Minthostachys mollis Griseb., Lamiaceae (tornonjil, toronjel)

1 27 7 19 16 1 2,41

Ageratum conyzoides L., Borago officinalis L., Boraginaceae (borraja del campo, borrajilla; borraja, borraja castilla)

3 26 5 20 17 3 2,32

Linum usitatissimum L., Linaceae (linasa)

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Género y especie, Familia (nombre vulgar)

Citas enfer-meros Citas H&G Orden enfer-meros Orden gene-ral H&G Orden rela-tivo H&G Citas enfer-meros % Citas H&G %

Pluchea sagittalis (Lam.) Cabrera, Asteraceae (cuatro cantos)

2 24 6 23 19 2 2,14

Eucalyptus camaldulensis Dehnh., Myrtaceae (eucalipto)

4 22 4 25 20 4 1,96

Verbena litoralis Kunth, Verbenaceae (verbena)

4 20 4 27 21 4 1,78

Dysphania ambrosioides (L.) Mosyakin & Clemants, Chenopodiaceae (paico)

3 19 5 28 22 3 1,69

Artemisia absinthium L., Asteraceae (ajenco)

7 18 2 29 23 7 1,61

Citrus sinensis (L.) Osbeck, Rutaceae (naranja)

1 16 7 31 24 1 1,43

Apium graveolens L., Apiaceae (apio, apio de huerta)

2 15 6 32 25 2 1,34

Urera caracasana (Jacq.) Gaudich. ex Griseb., Urtica sp., Urticaceae (itapalla, orteguilla)

2 15 6 32 25 2 1,34

Cydonia oblonga Mill., Rosaceae (membrillo)

1 13 7 34 26 1 1,16

Pavonia sepium St. Hil., Malvaceae (abrojo)

1 12 7 35 27 1 1,07

Tripodanthus acutifolius (Ruiz et Pav.) Tiegh., Loranthaceae (corpo)

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Género y especie, Familia (nombre vulgar)

Citas enfer-meros Citas H&G Orden enfer-meros Orden gene-ral H&G Orden rela-tivo H&G Citas enfer-meros % Citas H&G %

Citrus medica L., Rutaceae (sidra) 2 9 6 38 28 2 0,80 Punica granatum L., Punicaceae (granada) 2 9 6 38 28 2 0,80 Cinnamomum zeylanicum Blume, Lauraceae (canela)

1 8 7 39 29 1 0,71

Manihot esculenta Crantz., Euphorbiaceae (yuca, man-dioca) 2 7 6 40 30 2 0,62 Helianthus annuus L., Asteraceae (mirasol) 1 6 7 41 31 1 0,54 Blumembachia sp., Loasaceae (itapalla del cerro)

2 4 6 43 32 2 0,36

Cedrela angustifolia DC., Meliaceae (cedro)

2 4 6 43 32 2 0,36

Tournefortia paniculata Cham., Boraginaceae (alcan-flor)

1 1 7 46 33 1 0,09

Psidium guajava L., Myrtaceae (guayaba)

2 0 6 2 0,00

Comparación del listado de plantas usadas como medicinales, según el Consolidado de la encuesta de hierbas de Sub-Área Los Toldos, Programa de Enfermería Fuente de datos APS, Salta, (2001) y los estudios etnobotánicos realizados en un período similar (Hilgert & Gil 2006).

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¿Qué comparten ambos sistemas de salud en Los toldos?

En este apartado comparamos la medicina tradicional y la biomedicina de Los Toldos. La primera diferencia notable es la organización conceptual de las causas de pérdida de la salud. En efecto, solo las causas naturales de enfermedad del sistema tradicional, coinciden con las reconocidas por la biomedicina. Algunas de las dolencias socioculturales de la medicina tradicional podrían enmarcarse dentro de lo que la biomedicina reconoce como psicosomáticas y, finalmente, no existe nada en el sistema biomédico que pueda asemejarse o incluir a las dolencias sobrenaturales de la medicina tradicional (las que ocupan el séptimo lugar en importancia en la región). La medicina templaria es considerada un concepto antiguo y superado por la biomedicina y en la medicina folk es el factor más relevante como causante de desequilibrios corporales. En efecto, aparece como el más mencionado y para el que se dedican más etnoespecies. Tampoco aparecen como relevantes las dolencias osteoartromusculares en los registros biomédicos y, en cambio, éstas ocupan el cuarto lugar de importancia en la medicina folk. Los sistemas digestivo y reproductivo están entre los primeros tres sistemas que merecen atención en ambos sistemas de salud. El sistema respiratorio recibe el segundo lugar en la atención por parte del estado mientras que ocupa el quinto lugar para la medicina tradicional. Para la piel en ambos sistemas la dedicación es baja (Tabla 5).

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Tabla 5 ·Comparación de la importancia de diferentes dolencias entre la salud formal y la tradicional.

Sistema del cuerpo

Medicina Tradicional Biomedicina*

Orden de menciones (cantidad de etnoespecies) Casos detecta-dos (% sobre un total de 1778) Orden en cantidad de casos

Templario 1º (154) Sin datos Sin datos

Digestivo 2º (146) 216 ( 12,15 %) 3º

Reproductivo 3º (105) 1181 (66,42 %) 1º Osteoartromuscular 4º (88) Sin datos Sin datos

Respiratorio 5º (67) 317 (17,83 %) 2º

Nervioso 5º (86) 64 (3,60 %) 4º

Piel 8º (57) 0 5º

*: Sobre un período de 27 meses (12/96-03/99) y 3521 familias visitadas (con repeticiones). Se mencionan aquellos sistemas corporales que en ambos sistemas de salud quedaron posicionados en los 5 primeros lugares.

(56)

discusión

Las diferencias halladas en el número de menciones y de plantas usadas para tratar las diferentes dolencias en la medicina tradicional de las dos regiones estudiadas muestran que ambos sistemas médicos reconocen las mismas afecciones pero con distintas ponderaciones de importancia. Esto podría reflejar un patrón similar al hallado al comparar solamente la herbolaria, donde se propone que uno de los modeladores son las influencias de otras culturas con las que se relacionan (Hilgert & Gil 2008). La iniciativa de efectuar una prospección sobre la herbolaria utilizada localmente por parte del programa de enfermeros puede perseguir numerosos objetivos, incluso algunos antagónicos entre sí. En efecto, el móvil podría ser identificar las posibles fuentes de intoxicaciones o un genuino interés en conocer y acercarse, en cierto modo, a las prácticas locales no oficiales. No se pudo constatar si a partir de estos resultados se inició alguna acción que repercuta en el programa de atención primaria local. Independientemente del objeto de esta tarea, creemos que la implementación tuvo falencias importantes que condujeron a un listado de sólo el 15% de la herbolaria conocida para el área y de la que no se puede afirmar su identidad botánica por falta de un herbario de referencia. Si efectivamente el objetivo fue acercarse a la cultura médica local, es importante señalar que numerosas fuentes aconsejan que el mismo vaya más allá de la validación de los usos herbolarios. Es básico saber que sólo se podrá construir una complementariedad entre ambos sistemas médicos cuando respectivamente cada grupo entienda el punto de vista de salud y

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enfermedad de los pobladores locales y de la biomedicina (Calvet-Mir et al. 2008; Idoyaga Molina 2000; Lastra Torres 1993; Wayland 2003).

Es fundamental que, al planear y ejecutar proyectos en este sentido, se trabaje desde la interdisciplina (antropólogos, médicos, médicos tradicionales, curanderos, etnobotánicos, botánicos, ecólogos), de modo que sus resultados conduzcan efectivamente a mejorar la atención primaria de la salud local y a integrar la medicina tradicional con la biomedicina. Dados los años de permanente presencia de investigadores en el área, incluso desde antes del establecimiento del sistema de salud pública, es evidente que la comunidad científica y la comunidad sanitaria han fallado en la comunicación entre las partes, de lo contrario ambas actividades hubiesen encontrado gestores comunes y mejores aplicaciones y resultados.

En el caso de los estudios etnobotánicos, y en coincidencia con Zuluaga Ramírez (2005), se puede no sólo conocer las plantas usadas por un grupo humano susceptibles de afectar a la salud (medicinales, psicotrópicas y estimulantes, alimentos medicinales o suplementos dietarios) sino interpretar el valor de la medicina tradicional y tender un puente entre los diferentes sistemas médicos presentes. Se espera con este trabajo, al igual que con otros aportes ya realizados, contribuir a la difusión de nuestros resultados (Hilgert 2000; 2001; Hilgert et al. 2001; 2006; 2007; 2008; Schmeda-Hirschmann et al. 2005) y que los mismos se pongan al servicio del mejoramiento de la salud local. En coincidencia con lo propuesto por Menéndez (2003), en el presente se evidencia la

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necesidad de abordar la salud sin soslayar los procesos sociales, culturales y psicológicos que, sumados a los biológicos, modelan la salud local; sin una adecuada información y comunicación los actores de la salud corren el riesgo de ofrecer un servicio descontextualizado.

No obstante, debería haber una acción de comunicación y discusión de resultados que va mucho más allá de las publicaciones. Este paso hacia adelante debería planearse desde un programa multidisciplinario donde: 1) Una vez identificadas y analizadas las diferentes formas de enfermedad y sus curaciones reconocidas y aplicadas regionalmente (Menéndez 2003), se programen acciones de difusión para promover el respeto y el intercambio entre los diferentes sistemas, en especial de aquellas tradiciones relegadas por la falta de “validez científica” que contribuyen al mejoramiento, sobrevida y bienestar de los pacientes. 2) Se organicen talleres de discusión y cursos especializados de Educación Para la Salud destinados a los agentes sanitarios, enfermeros, médicos locales, médicos tradicionales y curanderos. Todas estas actividades deben ser cuidadosamente planificadas de modo que los saberes populares y la cultura local aparezcan como un valor; lamentablemente con frecuencia sucede lo opuesto debido a una falta de articulación y entendimiento entre ambos sistemas (Athias & Machado 2001; Herrera 1991; Idoyaga Molina 2000; Lastra Torres 1993).

A modo de ejemplo de una acción con resultados positivos realizada en Colombia a fines de los 80 se puede citar lo descrito por Herrera (1991), donde se menciona la confección de monografías de salud, por parte de

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