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3.1: LOS MONUMENTOS PRECLÁSICOS COMO INDICATIVO DEL USO DE LAS ARMAS

EL ÁREA OLMECA

ESTELA No 2 DE LA VENTA

Este monumento hallado por Frans Blom y Oliver la Fange en 1925 y que actualmente se encuentra expuesto en el Parque Museo de la Venta en Tabasco y cuyas dimensiones son 2.57mts de altura y 2.09 mts de ancho, muestra en su parte central a un personaje de ojos almendrados, nariz ancha, mejillas colgantes y las comisuras de la boca hacia abajo que por su posición en el central. No cabe la menor duda que se trata de un individuo de alta jerarquía cuyo tocado prominente le da una altura que prácticamente es comparativa al tamaño del cuerpo. Presenta en sus manos un objeto de forma rectilínea que describe una curvatura en su parte distal que se ha identificado a lo largo del tiempo como un bastón relacionado con una enseña relacionada con el poder político (Ochoa y Olaf 2000: 73, Fig. 31). Aunque la descripción alude a un posible gobernante la escena representada es aún desconocida. Probablemente marca un evento de carácter político- religioso o tal vez está relacionado con algún evento militar y de conquista (Ochoa y Castro

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1985: 57). Aunado a la escena este individuo está acompañado de seis figuras que lo acompañan a los flancos, las posturas de sus piernas y brazos flexionados nos remiten a una cierta dinámica de movimiento. Es importante mencionar que cada uno de estos individuos, lleva consigo gorros y bastones; además, uno de ellos presenta sobre su espalda la efigie de un ave que por su pico en forma de gancho y la geometría del ala bien pudiera tratarse de un ave de presa. Por su parte lo que nos llama la atención con respecto al presente trabajo de tesis son los ya mencionados bastones que portan cada uno de estos individuos incluyendo la figura central los cuales por su configuración podemos distinguir claramente que este objeto, por el tamaño que presenta con relación al personaje central, debió de haber tenido aproximadamente entre 50 y 60 cm. de largo, mientras que el gancho bien pudo haber tenido entre 9 y 10 cm. Por la posición de las manos sobre el objeto podemos considerar que el diseño del mástil era tal vez redonda o ovalada lo que nos hace referencia a un instrumento masivo y pesado, una característica que llama la atención es que en entre la parte superior del mástil y la parte curvada del mismo tal parece que presenta una inserción posiblemente lítica, que incluye la protuberancia en forma de borde redondeado antes mencionada, aunque a través de la representación escultórica no podemos reconocer de qué materiales pudo haber estado constituido, mientras que en la parte proximal del instrumento presenta un talón que probablemente evitaba que se resbalará de la mano permitiendo su mejor sustentación (Fig. 32). Es de llamar la atención que los otros personajes que llevan un objeto semejante sostienen a dos manos este bastón que por su dinamismo estético más bien pareciera trajeran consigo un instrumento de batalla más que un objeto de tipo suntuario o necesariamente simbólico del que pudiese haber emanado una cierta dignidad políticas.

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Por el diseño y características que tiene este implemento me parece que nos encontramos ante un arma contundente de gran peso, donde la parte en forma de gancho presenta una inclinación aproximadamente a 45º, lo que permite pensar que su parte más angular era la zona de impacto. De ser considerada esta hipótesis podríamos aseverar que esta parte era tenida como perforante; por otro lado el borde opuesto al gancho puede ser parte de un dispositivo que permite la concentración de un impacto en un área reducida, capaz de producir una herida circular y penetrante. Mientras que el área más próxima al usuario muestra un talón que permite blandir el objeto con fuerza sin temor a perderlo durante su uso. Considero hipotéticamente que el personaje principal representado en la estela No 2 probablemente está asociado no solamente al poder político sino también al militar, donde el arma muy probablemente lo admite como vencedor de algún hecho de armas e incluso como parte de una elite ligada a un contexto militar, fenómeno similar que veremos posteriormente en las estelas mayas y en otro tipo de monumentos conmemorativos (Fig. 33). Por otro lado el diseño del arma no sería un caso aislado en el arte militar mesoamericano, pues este tipo de implementos curvos se hallan representados en otros monumentos bajo contextos más violentos lo que confirman su disposición como arma de guerra. Debemos comentar que recreando dicho objeto a través de una probable interpretación estructural en cuanto al diseño de esta arma y utilizando técnicas arqueología experimental, logramos fabricar una muestra de este objeto con la intención de corroborar cómo podría haber lucido esta arma y sus posibles alcances técnicos y funcionales como arma de guerra, a lo cual los datos arrojados nos pudo corroborar la información aquí expuesta lo que nos brindó valiosos datos en cuanto su contundencia y su manejo como arma idónea para el enfrentamiento cercano.

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ESTELA No 3 DE LA VENTA

Este monumento, descubierto al igual que la estela 2 por Frans Blom y Olivier La Fange en 1925, presenta una escena central de dos personajes ricamente ataviados y representados de perfil uno enfrente del otro. Es de llamar la atención que en el extremo superior del lado derecho de la estela se pueden apreciar una serie de tres personajes que al igual que en la estela 2 parecen flotar sobre los personajes principales (Ochoa y Olaf 2000: 73). Dos de estos tres personajes representados en la estela 3 presentan una gran dinámica de movimiento, llevan en sus manos mazas y uno de éstos en particular porta una especie de yelmo con forma de felino. Dicho individuo mantiene una posición ofensiva tomando con las dos manos un instrumento y proyectándolo hacia adelante como si fuera a asestar un golpe, movimiento muy parecido al que hayamos en las mencionadas figuras de la estela anterior (Fig. 34). Con respecto a estas los objetos o armas que portan en sus manos podemos afirmar que no son idénticos a los que encontramos en la estela 2, pues podemos diferenciar un tipo que se puede identificar como un palo de gran grosor que tiene una punta roma en su parte distal que bien pueden ser definidos como contundentes, aunque la actitud de sostenerlos a dos manos a manera de ser blandidos. Cabe destacar que uno de los personajes centrales de esta estela porta un objeto semejante y que por su proporción con respecto a los personajes bien pudo haber tenido una longitud entre 50 y 60 cm.

ESTELA No 7 DEL CERRO DE LAS MESAS

Este monumento, fechado entre los siglos VI-IX, presenta un personaje identificado como un guerrero armado con una lanza y un escudo circular con un elemento helicoidal

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como carácter distintivo, además presenta cinturón collar y un yelmo semejante a un casco que le protege la cabeza y la parte inferior del mentón (Fig.35).

Dicho monumento llama mucho la atención, puesto que es uno de los pocos que ejemplifica claramente la presencia de la guerra y la violencia entre los olmecas tardíos, aunque por el tocado que porta se le ha relacionado con el culto a las llamadas “mujeres diosas” o Cihuateteo de cuya tradición náhuatl se desprende eran aquellas que morían en el momento del parto y por lo cual mantenían a un prisionero en el vientre relacionado con el producto no nacido (Medellín 1971: 32). Es de destacar que dicho personaje presenta un elemento curvo al que en repetidas ocasiones lo encontramos representado como parte de personajes vinculados a la guerra, como ocurre en las ya mencionadas estelas 2 y 3 y en los monumentos descubiertos por Ann Cyphers en San Lorenzo Tenochtitlán en 1999.

MONUMENTOS SL-78 Y SL-91 DE SAN LORENZO TENOCHTITLAN

El primero de estos monumentos SL-78 lo constituye un bloque de basalto cuyas dimensiones son de 83 cm de alto, 63 cm de ancho y 58 cm de espesor. Tal parece que pertenecía a una pieza de mayor envergadura, presenta una superficie pulida cuyo contenido hace referencia a dos macanas en bajorrelieve. Por su lado el monumento catalogado como SL-91 realizado en una losa del mismo material que el anterior, presenta unas dimensiones de 62 cm de largo, 48 cm de ancho por 13 cm de espesor y su manufactura consiste en una cara pulida y esgrafiada (Cyphers 2004: 145).

La descripción de los objetos representados en estos dos monumentos consiste en instrumentos con forma curva semejante a una L invertida cuyos bordes se encuentran aserrados por los dos lados y que por su conformación, describen claramente a un

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instrumento corto-contundente, ya que al estar compuesto de un cuerpo alargado con una empuñadura corta permite que el peso total del arma se enfoque hacia su parte distal. Por su parte, en la zona proximal del instrumento podemos observar que el mango consta de un talón para evitar que resbale de la mano y pueda asirse con firmeza. Por tratarse de piezas talladas en una cara plana no podemos describir la dimensionalidad que pudo haber tenido por lo cual hemos inferido que es muy posible tuviese una forma aplanada, lo que posibilitaría una mayor maniobrabilidad y control sobre el objeto, que si se tratase de un implemento cilíndrico y más pesado; además esta forma le permitiría con ello la ubicación de un canal a lo largo del cuerpo que facultaría la inserción de los elementos líticos (Fig. 36).

De tal manera analizando el relieve conocido como SL-78 y 91, llama la atención que la forma de dichos implementos alrededor de las aristas del instrumento conservan una forma triangular definida y clara. Esto nos ha llevado a pensar en el posible uso de piezas dentales de tiburón. Esta hipótesis ha surgido a partir de que en la región se han hallado arqueológicamente instrumentos de madera con forma de bastón en buenas condiciones, que han llegado a conservar dientes de estos animales adheridos a su superficie, tal fue el caso de un objeto de esta naturaleza hallado en la zona arqueológica del Manatí a solo unos cuantos kilómetros al norte de Sn Lorenzo, Veracruz (Ortiz 1997: 89-90). Si consideramos factible de que los elementos triangulares representados en los ya mencionados monumentos pudieran identificarse como piezas dentales de algún tipo de escualo, este sería un caso aislado y único perteneciente a una época temprana en Mesoamérica donde se llegaron a utilizar objetos con incrustaciones de esta naturaleza con fines ofensivos, aunque tenemos noticias para épocas tardías en algunas regiones de la Península de Yucatán y el Occidente donde, implementaron por grupos locales espinas y dientes de pescado y púas de

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raya como puntas de proyectil para dardos, flechas y jabalinas (Samoaya 1960: 67). El uso específico de estos materiales en las armas nos remite no sólo al aprovechamiento de los recursos marinos, sino que además el uso de un objeto cortante, punzante, eficiente y práctico ya que no requeriría de retoque cada vez que se utilizaba, sino que bastaría con reponer la pieza una vez desgastada. Sin duda este tipo de implementos curvos llaman mucho la atención porque, como habíamos apuntado en el capitulo dos estas muestras de San Lorenzo Tenochtitlán bien podrían considerarse como los primeros testimonios hallados hasta el momento que permitirían constatar la presencia de armas corto- contundentes utilizadas con fines bélicos.

En conclusión debemos de mencionar que aunque la variedad de implementos de guerra entre los olmecas preclásicos son al parecer escasos a ojos de algunos investigadores que describen sólo como elemento activo de violencia a la lanza que de antemano, este tipo de implemento constituye la muestra más recurrente en el registro artístico en cuanto a útiles de guerra se refiere, aunque como hemos visto las armas contundentes y corto contundentes se presentan de diversas formas y estilos que en ocasiones se llegan a confundir con bastones de mando o artículos ceremoniales. Sin embargo también debemos considerar que un arma también puede mostrarse como elemento ceremonial o como componente figurativo de poder, conquista, sometimiento, sacrificio etc. Esto quiere decir que ciertos pertrechos de guerra poseen y han poseído desde hace largo tiempo entre las sociedades humanas una profunda carga simbólica. De ahí que los personajes armados en Mesoamérica representados en estelas u otros monumentos tengan un papel central e importante, ocupando un sitio especial en el contexto proporcional de las figuras expuestas en el registro escultórico olmeca u otras sociedades posteriores. Hemos considerar que en el arte olmeca del Formativo Medio probablemente se encuentren las primeras

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representaciones de conflicto, sea entre grupos humanos o mitológicos e incluso podríamos considerar asociaciones de conceptos donde el liderazgo, la descendencia dinástica y el sacrificio humano están presentes (Piña Chan 1992: 12-14). Esto, junto con la diseminación de utensilios y elementos iconográficos olmecas tanto en su zona de irradiación así como en su área de influencia como el Altiplano Central y otras partes de Mesoamérica, sugiere que ya para este período se encuentra un expansionismo no visto anteriormente por otro grupo humano, lo que quizás implica conflicto y posiblemente combate entre el pueblo expansionista y sus víctimas. Aunque el grado de expansionismo olmeca es debido a la guerra es controvertible; pero como señala Ignacio Bernal (1968: 123), un Estado no puede sobrevivir a la larga sin el apoyo de una organización militar.

3.2: ASPECTO Y PRESENCIA DE LAS ARMAS EN EL ARTE DE