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MARCO TEÓRICO

2.1.2.1.1.2 ÉPOCA COLONIAL EN CENTROAMÉRICA

Esta época media comprende el período de tiempo transcurrido desde la llegada de los españoles en el año 1492 hasta la Independencia en 1821.

Luego del descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón, sobrevino un largo período de luchas entre los nativos y los colonizadores. Esto culminó cuando los extranjeros se alzaron con la victoria y sometieron a los autóctonos al régimen de la Corona española.

Organización y Funcionamiento del Gobierno Colonial

Durante la Colonia el régimen administrativo sufrió numerosas modificaciones. Muchas veces los cronistas llamaron “provincias” a las subdivisiones de una “provincia” por lo que el número de ellas varía constantemente.

La máxima autoridad de las colonias americanas era la ejercida por el Rey, es decir, la Potestad Regia, expresión de la todopoderosa voluntad del monarca. Siendo el Rey el dueño de todos los territorios conquistados y colonizados, ejerció, en consecuencia, absoluta autoridad sobre los pobladores de los mismos.

Además de la Potestad Regia ejercieron sus funciones en Centro América otros dos organismos metropolitanos: el Consejo de Indias y la Casa de Contratación de Sevilla.

Existían otros organismos coloniales, unos superiores y otros inferiores. Con respecto a los primeros, se instituyó el adelantazgo, la gobernación y la capitanía general. El adelantazgo se produjo cuando algunos capitanes españoles obtuvieron del Rey el rango de Adelantados de algún territorio por ellos conquistado o colonizado.

En Centro América hubo tres grandes adelantados: don Pedro de Alvarado en Guatemala; don Francisco de Montejo, en Honduras, y Juan Vásquez de Coronado, en Costa Rica. La historia relata que estos fueron quienes decían en qué momento se desataba una guerra y ante lo cual es muy posible que hayan cometido muchos actos de corrupción, principalmente en perjuicio de los nativos, pero que no hubo ningún acto sancionatorio hacia estos personajes (y que pudieran ser considerados como funcionarios de la Corona española) por el alto grado de utilidad y eficacia ofrecido a los intereses de los conquistadores.

Más tarde, el rango de adelantado fue sustituido por el de Gobernador. Las tres gobernaciones que en Centro América se formaron después de la Conquista fueron las de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Las provincias de Chiapas, Soconusco, Guatemala -incluyendo a El Salvador-, Verapaz, Honduras, Nicaragua y Costa Rica integraron, en el año de 1568, lo que se denominó la Capitanía General de Guatemala.

Los organismos inferiores eran los Ayuntamientos, los Cabildos de Indios, los Corregimientos, las Alcaldías Mayores y las Intendencias.

Los Ayuntamientos consistían en importantes organismos integrados por los alcaldes mayores, regidores, alguaciles, etc., de las diferentes provincias; son magnífico exponente del régimen administrativo trasplantado a América.

Los Cabildos de Indios tenían por objeto procurar que los aborígenes tomaran las costumbres españolas, y defender a los nativos contra las injurias de los Encomenderos.

Los Corregimientos fueron credos con el fin de vigilar la conducta de los Encomenderos, españoles que poseían habitantes del nuevo mundo, esto es, encomendados, a su entera servidumbre.

Las Alcaldías Mayores eran organismos muy parecidos a los Corregidores. Empero, las alcaldías mayores administraban justicia civil y militar no sólo a los nativos, sino, a españoles, y las cuestiones que se suscitaban entre estos.

En Centro América hubo las siguientes Intendencias: la de San Salvador (la más importante entre ellas), las de León (Nicaragua), Ciudad Real (Chiapas) y Comayagua (Honduras).

Especial importancia tiene la institución de la Encomienda. Era un repartimiento de nativos en el Nuevo Mundo a manos de un señor, casi feudal denominado “encomendero” para promover la evangelización de estas personas. La encomienda era una concesión librada por el Rey a favor de un español. Un mérito de conquista y colonización, que consistía en percibir tributos de un conglomerado de aborígenes. Este privilegio se extendió en el siglo XVI a otras personas que no habían participado ni en la Conquista, ni en la Colonización. El tributo podía ser pagado en especie o en mano de obra. La mayoría de las haciendas ganaderas eran trabajadas por quienes eran dados en encomienda. El encomendero tenía la obligación de cristianizarlos y protegerlos. La encomienda se convirtió en una institución que explotaba a los naturales de estas tierras.

Los conquistadores deseaban descubrir y dominar las tierras descubiertas para enriquecer y engrandecer la Corona Española y para enriquecerse ellos mismos.

Con respecto a la mano de obra nativa, los conquistadores españoles no encontraron en Centroamérica y por lo mismo en El Salvador, el oro y la plata que esperaban hallar, sobre todo con las noticias de otros lugares como México y Perú, pero pronto constataron que en su lugar existía una población que sabía trabajar la agricultura, extraerle buenas y abundantes cosechas a un número significativo de especies. Los españoles igualmente concluyeron en que el método para enriquecerse era el de lograr que los naturales trabajaran para ellos, dando paso a innumerables formas de abuso y explotación en las encomiendas y haciendas.

Con el objetivo de armonizar la convivencia durante la Colonia se crearon diferentes normativas, tal es el caso de la Ley de Indias. Ésta consiste en la legislación promulgada por los monarcas españoles para regular la vida social, política y económica de los pobladores de la parte americana de la Monarquía Hispánica.

Las colonias no podían comerciar entre ellas, si no que todo el comercio debía hacerse a través de la Casa de Contratación de Sevilla, en España.

Aunque las leyes dadas por la Corona prohibían la explotación de los nativos, Castilla se encontraba demasiado lejos y los abusos por parte de los encomenderos se cometieron por doquier.

La corrupción también se manifestó en los niveles superiores. Los puestos en la Administración Pública eran muchas veces vendidos por la Corona; los altos funcionarios vendían a su vez los cargos a los recaudadores de impuestos.

A pesar de todas las disposiciones dadas por la Corona la corrupción se produjo en todas las esferas y se perpetúo la impunidad.