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ÍNDICE DE SOSPECHA

In document Nuestro Nino Interior - John Bradshaw (página 103-109)

RECOBREMOS NUESTRO YO BEBÉ Gloria a Dios por las cosas salpicadas de color,

ÍNDICE DE SOSPECHA

Conteste sí o no a las siguientes preguntas. Después de haber leído cada pregunta, espere y deje que afloren sus sentimientos. Si siente una energía que lo impulsa a contestar si, pues hágalo. Por el contrario, si piensa que debe contestar no, proceda a escribir su respuesta. Si contesta sí a alguna de las preguntas, quizá su maravilloso niño interior ha sido herido. Hay diversos grados de daño. Usted se encuentra en algún punto en una escala de uno a cien. Mientras más preguntas conteste afirmativamente, más herido se encontrará su yo bebé .

1. ¿Tiene dificultad para saber qué es lo que quiere? Sí No

2. ¿Tiene miedo de explorar la situación cuando llega a un nuevo lugar? Sí No 3. ¿Teme tener nuevas experiencias? Si se atreve a tenerías, ¿siempre espera hasta que otro haya intentado tenerlas primero? Sí No

4. ¿Teme ser abandonado? Sí No

5. En situaciones difíciles, ¿desea que alguien le diga qué hacer? Sí No 6. Si alguien le hace una sugerencia, ¿siente que debe seguirla? Sí No

7. ¿Le cuesta trabajo realizar las actividades que desea? Por ejemplo, cuando va de excursión y en una escala decide admirar un paisaje excitante, ¿le preocupa que el autobús que lo transporta se marche sin usted? Sí No

8. ¿Se preocupa fácilmente? Sí No

9. ¿Le cuesta trabajo ser espontáneo? Por ejemplo, ¿se sentiría incómodo si se pusiera a cantar frente a un grupo de personas sólo porque está contento? Sí No

10. ¿Tiene frecuentes conflictos con personas con autoridad? Sí No

11. ¿A menudo utiliza palabras que aluden a la defecación o a la orina? ¿Su sentido del humor se basa en bromas con esos temas? Sí No

12. ¿Le obsesionan los traseros de los hombres o de las mujeres? ¿Prefiere fantasear acerca del sexo anal, o llevarlo a la práctica más que cualquier otra actividad sexual? Sí No 13. ¿Se lo acusa frecuentemente de ser mezquino con el dinero, el amor, la expresión de emociones o el afecto? Sí No

14. ¿Tiende a ser obsesivo con la limpieza? Sí No

15. ¿Teme a la ira de otras personas? ¿A la de usted mismo? Sí No 16. ¿Hará casi cualquier cosa por evitar los conflictos? Sí No

17. ¿Se siente culpable cuando le dice no a alguien? Sí No

18. ¿Evita decir que no directamente, pero a menudo se rehúsa de manera indirecta y pasiva a hacer lo que ha prometido? Sí No

19. ¿A veces "enloquece" y pierde el control? Sí No

20. ¿Con frecuencia critica excesivamente a otras personas? Sí No

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22. Cuando logra algún éxito, ¿tiene problemas para disfrutarlo? Sí No

Este cuestionario corresponde al período de bebé. Las preguntas 1 a 9 cubren de los nueve a los dieciocho meses, es decir, la primera parte de la etapa de bebé, que comprende el gatear, el tocar, el saborear y en general el ser curioso y estar ansioso por explorar el mundo que lo rodea. Las preguntas 10 a 22 cubren de los dieciocho meses a los tres años. A este período se lo denomina etapa de separación. Es una etapa de contra dependencia caracterizada por la vinculación oposicional. En la vinculación oposicional, el niño dice "no", "déjame hacerlo" y "no quiero", especialmente en respuesta a las peticiones paternales. Desobedece, pero siempre a la vista paterna. El niño está aún vinculado a sus padres, pero debe oponerse a ellos a fin de separarse y ser él mismo.

A este proceso de separación se lo compara con un segundo nacimiento o nacimiento psicológico. Marca el verdadero inicio de nuestro Ser Yo.

Ahora comenzamos a explorar lo que nos rodea, y a descubrir quiénes somos probando nuestras fuerzas. Para un bebé de nueve meses el mundo es un cuerno de la abundancia sensorial, lleno de cosas interesantes. Si en los primeros nueve meses de vida se ha establecido una confianza básica con él, el niño empezará a explorar su ambiente con naturalidad. Especialmente desea ver, tocar y probar.

Erik Erikson se refiere a ésta como la etapa de la "incorporación". Un niño quiere tomar todo e incorporarlo a su vida. Esta curiosidad básica, si se estimula, se convertirá en la fuente de la creatividad futura y la aventura.

Es una etapa peligrosa para el niño porque él no conoce la diferencia entre un objeto oscuro de aspecto interesante y un enchufe. Durante este período de exploración, los niños necesitan cuidados constantes y paciencia infinita Los padres, por su parte, necesitan el suficiente equilibrio emocional para aceptar este hecho.

La exploración y la separación se intensifican cuando los músculos del niño empiezan a desarrollarse. Aprende a gatear, después a caminar.

Todo es parte de un plan natural Erikson considera el desarrollo de los músculos en términos de contenerse y soltarse. Cada uno de nosotros debe aprender a equilibrarse, sosteniéndose y después dejándose ir. El aprender a caminar, comer, controlar los esfínteres, utilizar juguetes, arrojar un objeto, nadar y correr, necesita de estos elementos. El niño adquiere este equilibrio mientras desarrolla fuerza en sus músculos y fuerza de voluntad.

Se considera que el niño posee fuerza de voluntad cuando puede "contenerse" apropiadamente (cuando desea ir al baño en un lugar sin este servicio) y "relajarse" de manera conveniente (cuando mamá lo sienta en la bacinilla o lo manda a dormir). .

La contención y el desahogo también requieren un equilibrio de las emociones. La natural chispa de la vida impulsa a los niños a ser ellos mismos, a querer hacer las cosas a su

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manera. Al principio, los niños no poseen equilibrio emocional, aunque se mueven hacia la autonomía con decisión. En esta edad tienden a ser absolutistas y pueden actuar como pequeños - "dictadores". Hacen un berrinche cuando no obtienen lo que quieren. Lo que necesitan son padres firmes pero pacientes, que fijen límites apropiados para su edad. En ese momento, el niño necesita a ambos padres. A veces, para la mamá resulta excesivo manejarlo, y es necesario que el papá intervenga y establezca límites saludables. El padre es el símbolo del individualismo; la madre, el de la unificación.

Tanto la mamá como el papá necesitan moldear una saludable manifestación del enojo y una habilidad adecuada para resolver conflictos.

Esto último es crucial para establecer una sana intimidad. Los niños necesitan observar que sus padres resuelven sus propios conflictos. En otras palabras, necesitan ver una relación sincera en la que ambos padres expresen sus verdaderos sentimientos y resuelvan sus desacuerdos.

Los niños tienen necesidad de expresar su separación y explorar sus diferencias. Al principio desean todo lo que les agrada. Cuando los padres intervienen para fijar límites, surge el conflicto. Los pequeños necesitan aprender que aunque se enfaden con mamá y papá, éstos seguirán estando allí para atenderlos. Debe enseñárseles a resolver conflictos y que no pueden lograr siempre todo lo que desean. Estas lecciones se aprenden en el período de la temprana infancia, mientras el niño desarrolla un sentido de vergüenza y duda.

La vergüenza saludable es simplemente una emoción con límites. Nos permite ser humanos, ser imperfectos. No necesitamos mucha vergüenza, sólo la suficiente para saber que no somos Dios. "La vergüenza salvaguarda al espíritu", dijo Nietzsche. La duda nos impide saltar desde un edificio y nos permite colocar barreras para asegurar nuestra seguridad.

La fuerza de voluntad saludable es la meta de esta etapa. Nos permite desarrollar el poder de realizar cosas. No podemos hacer las cosas bien sin una disciplina. Alguien dijo una vez que de todas las máscaras de la libertad, la disciplina es la más misteriosa. Necesitamos disciplina para ser libres. Sin una voluntad saludable, no tenemos disciplina. No sabemos contenemos o soltamos adecuadamente. Nos soltamos exageradamente (libertinaje) o nos contenemos en exceso (razonamiento, exceso de control, actitudes obsesivo-compulsivas). Sin embargo, los que aprenden a contenerse en un punto equilibrado tienen buenas bases para la fidelidad y el amor; y aquellos que aprenden a soltarse de manera correcta están dispuestos a soportar los cambios de la vida y a correr riesgos para avanzar.

Uno de los principales resultados de una saludable autonomía, además de la fuerza de voluntad equilibrada, es la realización de la "constancia objetiva". Esto significa simplemente que cuando el niño llega a los tres años de edad necesita entender que nadie es perfecto, ni sus padres ni él. Un saludable sentido de vergüenza ayuda a lograr este entendimiento. La constancia objetiva nos permite observar al mundo como el fenómeno imperfecto que realmente es. Es cuando el niño se da cuenta de que sus padres a veces le proporcionarán placer y a veces se lo

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quitarán, y no obstante eso seguirán siendo sus padres aunque, desde el punto de vista del niño, puedan ser buenos y malos. Él niño también necesita aprender que sus sentimientos y actitudes son ambivalentes. Unos días está contento; otros, triste. Contento o triste, sigue siendo la misma persona. Los adultos que llevan en su interior un niño herido y que no aprendieron esta lección tienden a ser rígidos y absolutistas. Piensan en todo o nada.

Conforme los niños consiguen la separación, empiezan a establecer límites. El saber lo que es mío y lo que es tuyo, es esencial para establecer una buena relación. Cuando era muy pequeño, usted decía muchas veces "eso es mío". Tuvo que hacerlo para conocer qué cosas eran suyas y cuáles le pertenecían a otra persona.

DESORDEN DEL CRECIMIENTO

En esta etapa es especialmente importante que los padres establezcan los límites adecuados. También es esencial que tengan un fuerte sentido de la fuerza de voluntad, la cual permite controlar las emociones y expresarlas cuando es apropiado hacerlo (cuando alguien apoya su valija encima de su sombrero) y contenerlas en el momento oportuno (cuando el agente de tránsito JO detiene por circular a velocidad excesiva). También le permite a usted decir no a los demás y a usted mismo. Y lo que es más importante, la fuerza de voluntad descansa sólidamente en un buen sentido del equilibrio ..

Los padres que llevan en su interior un niño herido no tienen un buen sentido del equilibrio. O bien no saben cuándo decir no, o siempre dicen no. A veces dicen sí y no de manera inconsistente y manipuladora.

Cuando tenía cerca de dos años, resolví esta cuestión aprendiendo a contenerme excesivamente. Ahogué mi sentido de autonomía transformándome en un niñito obediente. Fui el "pequeño ayudante" de mamá y el "niño bueno" de la abuela. Me volví sobre adaptado. Mi niño maravilloso se escondió.

Cuando trataba de ser desordenado, de reír estrepitosamente, de expresar mi ira, me sentía avergonzado.

El control de mis esfínteres debió de ser una pesadilla. Durante años, he temido ir a un baño en donde alguien pueda enterarse de lo que estoy haciendo. Cuando era niño, pedía a los miembros de mi familia que no entraran en el baño conmigo, y me encerraba. Ésta no es una actitud instintiva normal. Siempre hacía correr el agua en el inodoro para que nadie me oyera orinar. Para vaciar el intestino, hubiera deseado contratar una banda de música.

Pensaba que mi cuerpo era malo, o cuando menos sucio. Mi tradición religiosa veía la vida humana como un valle de lágrimas. Los hábitos negros de curas y monjas y el oscuro

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confesionario para declarar mi vergüenza y mi culpa fueron los símbolos de Dios en mi medio ambiente.

Estas tradiciones también desequilibraron espiritualmente a mis padres. Mi padre no tenía límites; estaba avergonzado hasta lo más profundo de su ser. Una persona recurrentemente avergonzada cree que nada en ella está bien. Cuando se actúa basándose en la vergüenza, no se tienen límites, lo que predispone para la adicción. Mi padre era adicto en muchas formas. No podía decir no. Más tarde, cuando tuve edad suficiente para rebelarme, seguí su ejemplo.

Mi madre estaba comprometida con el deber. Era una mujer resignada, buena esposa y buena madre. El problema con el deber es que es rígido, prejuicioso y perfeccionista. Agradezco a Dios haberme proporcionado a mi madre porque no habría sobrevivido sin su sentido del deber.

Retener es mejor que soltar cuando de criar niños se trata. Sin embargo, la moralidad perfeccionista comprometida con el deber crea niños cuya actitud está basada en la vergüenza. Estar comprometido con el deber es sentir que no se tiene derecho a gozar. La madre comprometida con el deber odia la alegría porque practicar aquello que disfruta le produce una sensación de culpa.

El desorden en el crecimiento en este período es una pérdida de equilibrio. Hasta que recobré a mi niño interior herido, o era un santo (célibe) que estudiaba para sacerdote, o un desenfrenado alcohólico en busca de orgías sexuales. Era bueno o malo, pero nunca ambas cosas; y veía a los demás o buenos o malos, pero nunca ambas cosas.

Lo que aprendí finalmente, durante la terapia, es que no soy ni el "más bueno" ni el "más malo". El ser siempre un buen chico es inhumano porque siempre se está intentando complacer a los demás. Recuerdo bien una de las reglas de mi familia: "Si no puedes decir algo agradable, no digas nada". Esta expresión la hizo famosa Tambor, de la película Bambi, de Walt Disney, pero Tambor era un conejo!

En esta etapa, los desórdenes en el crecimiento del niño que vive en nuestro interior pueden resumirse de la siguiente manera:

Herida en el espíritu; negación de! Yo Soy. No está bien ser usted. Es la herida que

aparece con más frecuencia en esta etapa.

Vergüenza recurrente. La vergüenza recurrente establece que nada acerca de usted

funciona. Lo que usted siente, hace y piensa es incorrecto. Es un ser humano defectuoso.

Reforzamiento para el comportamiento ofensivo. La falta de disciplina provoca el

comportamiento ofensivo. Una persona grosera desea lo que desea, sin importarle las consecuencias. No asume la responsabilidad de su comportamiento.

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Exceso de control compulsivo. Al adaptarse en exceso, el niño que vive en su interior se

conviene en alguien que cuida y satisface a las demás personas. Usted aprendió a seguir las reglas al pie de la letra. Elabora críticas y juicios de usted y los demás.

Adicciones. El niño que vive en su interior no puede decir no. Usted es un adicto. Usted

bebe, reacciona, gasta o practica el sexo en exceso..

Aislamiento. El niño que vive en su interior está aislado y solo. Es la única manera en

que siente que puede establecer límites. Nadie puede lastimarlo, si usted no interactúa con alguien.

Falta de equilibrio; problemas de límites. Debido a que el niño que vive en su interior

nunca aprendió a equilibrarse, conteniéndose y saltándose, usted (1) no se atreve a pedir dinero, emociones, elogios o amor, o bien es desenfrenado, alocado y carece totalmente de control. Regala todo, incluyéndose usted mismo. Su falta de equilibrio lo conduce a (2) controlar

en exceso a sus niños (disciplina estricta) o negarse a fijarles ningún límite real (exceso de sumisión o de libertad); o bien se comporta de la primera . manera y después de la otra. No hay consistencia ni equilibrio en su paternidad. Sin capacidad para la contra dependencia, usted (3) tiene severos problemas en sus relaciones. Se enreda, se enlaza (no puede salir), o se aísla y aleja de sus relaciones.

Si bien no fue en la etapa de bebé cuando su niño interior aceptó su papel en el sistema familiar, a la sazón el niño adquirió cierta propensión a determinada conducta. En mi caso, al experimentar mi niño interior la separación y la ira como abandono, desarrollé la propensión a agradar y a complacer a la gente.

CUESTIONARIO

Para obtener los datos sobre la historia de su identidad como bebé, utilice las siguientes preguntas como guía:

l. ¿Quién estaba cerca de usted cuando tenía dos o tres años? ¿Dónde estaba su papá? ¿Jugaba a menudo con usted? ¿Pasaba algún tiempo con usted? ¿Permanecieron casados su papá y su mamá? ¿Dónde estaba su mamá? ¿Ella era paciente? ¿Pasaba algún tiempo con usted? ¿Era alguno de los dos adicto? ¿Lo eran ambos?

2. ¿Cómo lo disciplinaban su papá y su mamá? Si 10 hacían físicamente, ¿exactamente qué le hacían? Exprese estas experiencias con detalle.

Si lo hacían emocionalmente, ¿cómo lo-aterrorizaban? ¿Le decía su mamá que su papá lo golpearía o castigaría cuando regresara a casa?

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4. ¿Quién estaba allí para brindarle su apoyo? ¿Quién lo abrazaba cuando estaba asustado o lloraba? ¿Quién le fijaba límites firmes pero amables y considerados cuando estaba enojado? ¿Quién jugaba, reía y se divertía junto con usted?

Anote todo lo que pueda acerca de su niñez en el período de los dos a los tres años. Incluya cualquier cosa que sepa acerca de los secretos familiares que no pudo haber conocido en esa época. Por ejemplo, ¿era su padre adicto al sexo y tenía muchas aventuras amorosas? ¿Es alguno de sus padres víctima no tratada de violencia física, sexual o emocional?

Conozco a un hombre que cuando tenía cuarenta años, se enteró de que su madre había padecido una relación incestuosa, tanto física como no física Él mismo había tenido durante años un comportamiento sexual que lo inclinaba a elegir mujeres que eran víctimas no tratadas de incesto. Él era muy apegado a su madre, y creo que cargaba el incesto no resuelto de ella, y lo representaba.

Los secretos familiares se refieren siempre a la vergüenza recurrente de la familia, y es necesario que usted lo comprenda. En su escrito concéntrese en todas las maneras en que fue avergonzado, todas las maneras en que sus sentimientos, necesidades y deseos fueron reprimidos También piense en la falla de disciplina en su hogar. Advierta cómo fue educado falsamente al no tener disciplina. ¿ Ya notó que a nadie le importo fijarle límites? A nadie le importó usted lo suficiente para enseñarle a dar y recibir. Nadie le enseñó a responsabilizarse de su conducta. Anote cualquier incidente traumático que recuerde. Incluya hasta el más mínimo detalle. Esto lo acercará a la experiencia real y, por lo tanto le hará posible alcanzar sus verdaderos sentimientos. Por ejemplo, tal vez le impresione poco si yo le hablo de una mujer de la que su padre había abusado desde que ella tenía un año y medio hasta los cuatro. Es posible que usted se horrorice de la idea, pero no tendrá una verdadera respuesta emocional. Pero si le digo que él hacía que ella: le chupara el pene, con esto usted puede sentir una parte de la horrible traición y del dolor que sintió esa mujer.

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