DEMOS NUEVOS PERMISOS A NUESTRO NIÑO INTERIOR
PERMISO PARA SER USTED
El niño que vive en su interior necesita su permiso incondicional para ser él mismo. La amorosa disciplina que le he descripto ayudará bastante para facilitar esta restauración. Otra forma de ayuda es darle permiso para dejar
188
los rígidos papeles que asumió, para balancear el sistema familiar y sentir que él era importante. Usted ya empezó a hacerla cuando recuperó a su yo- bebé y a su yo-preescolar. Consulte esas secciones en relación con los papeles falsos que asume el yo.
Abandono de papeles de falso-Yo
PASO UNO
Ante todo usted necesita tener un panorama más claro de los papeles que ha representado en el sistema familiar. ¿Cómo aprendió a hacerse notar cuando era niño? ¿Qué hizo para mantener unida a la familia y para atender sus necesidades? Algunos papeles comunes son el de héroe, estrella, súper eficiente, el hombrecito de mamá, cónyuge substituto de papá o mamá, la pequeña princesa de papá, el camarada de papá, mamá de mamá, papá de papá, pacificador, mediador, chivo expiatorio o rebelde, subeficiente, niño problema, niño perdido, víctima y así sucesivamente. El
número de papeles es inagotable, pero cada uno tiene la misma función: mantener el sistema familiar equilibrado y protegido de la posibilidad de cambio. Cada papel le permite a la persona que lo desempeña cubrir su vergüenza tóxica. Un papel proporciona estructura y definición; prescribe un conjunto de conductas y emociones. Conforme desempeñamos nuestras partes, nuestro yo auténtico' se vuelve cada vez más inconsciente.
Como señalé previamente, con los años nos convertimos en adictos de los papeles que representamos.
Para defender a nuestro niño interior hay que darle oportunidad de seleccionar los papeles que quiere conservar y desentenderse del resto. Es importante que usted le explique claramente a su niño interior herido que
los papeles realmente no han funcionado. Le pregunté al mío: "El que
hayas sido estrella, súper eficiente y cuidador, ¿ayudó realmente a alguien de tu familia? La respuesta fue un no inmediato. Después le pregunté: "Al representar estos papeles, ¿has obtenido paz interior?". De nuevo su respuesta fue negativa; todavía se sentía vacío, solitario y deprimido con frecuencia. ¿Qué emociones tenía que reprimir para ser una estrella, un súper realizador y un cuidador? La respuesta fue que no podía estar asustado o enfadado. Siempre tenía que ser fuerte, alegre y positivo. En el fondo de mis papeles supe humanos había un pequeño niño asustado, solitario, con una actitud basada en la vergüenza.
189
PASO DOS
Ahora usted está listo para permitir que su niño interior experimente los sentimientos que le prohibían los papeles que representó. Dígale que es correcto sentirse triste, temeroso, solitario O airado. Usted ya ha realizado este trabajo en la parte 2, pero, como el nuevo defensor de su niño interior, necesita hacerle saber que él puede experimentar los sentimientos específicos que le han prohibido sus rígidos papeles. Esto le permitirá ser él mismo.
Es especialmente importante que lo proteja durante esta etapa, cuando los sentimientos temen surgir. El niño que vive en su interior puede sentirse abrumado con facilidad. Es necesario avanzar lentamente y animarlo con ternura. Cuando cambiamos los patrones de nuestra familia, nos sentimos poco familiarizados. No nos sentimos en confianza con las nuevas actitudes. El experimentar nuevas emociones le parecerá extraño, tal vez enloquecedor, al niño que vive en su interior. Sea paciente con él.
No se enfrentará con estas nuevas experiencias hasta que se sienta absolutamente seguro.
PASO TRES
Para explorar su nueva libertad, usted necesita descubrir nuevas conductas que le permitan obtener experiencias en otro contexto. Por ejemplo, yo intenté reflexionar creativamente ¿cuáles son las tres cosas que puedo hacer que me saquen de mis papeles de estrella y súper eficiente? Usted debe razonar y decidir sobre tres conduelas específicas:
Puedo ir a un seminario o taller donde nadie me conozca y concentrarme. Hice esto cuando recibí mi adiestramiento en Programación Neurolingüística. Puedo hacer un trabajo mediocre en alguna tarea. Lo hice con un artículo que escribí para un periódico.
Puedo apoyar a alguien para que sea el centro de la atención. Lo hice compartiendo el podio con un colega en Los Ángeles.
Éstas fueron nuevas experiencias para mí. Experimenté ser parte de un grupo más que la estrella. Disfruté desempeñando un papel de apoyo. A mi niño interior le agradó hacer esas cosas. Estaba cansado de ser siempre la estrella y el súper eficiente.
El seguir las huellas <\e mi papel de cuidador fue aún más importante, porque ésa era la manera más significativa de demostrar mi importancia. El modificar este papel también fue aterrorizan te. La primera vez que lo hice, me propuse tres nuevas actitudes:
190
Reduje mis horas de consulta, de cincuenta a cuarenta a la semana.
Cambié mi número telefónico privado (que les había dado a mis clientes). E instalé un servicio de mensajería telefónica para casos de urgencia.
Me negué a ocupar mi tiempo libre dedicado a eventos sociales, contestando las preguntas de las personas en relación con sus problemas. Al principio me sentí culpable con cada una de estas conductas. Sentí que me comportaba con egoísmo. Gradualmente, el niño en mi interior llegó a ver que las personas todavía me valoraban y respetaban. El ver que eso podía ocurrir sin que yo hiciera cosas por los demás, fue un paso importante en mi desarrollo personal.
PASO CUATRO
Finalmente, usted necesita ayudar a su niño interior a decidir qué parte de sus papeles quiere conservar. Por ejemplo, me agrada hablar a cientos de
personas en conferencias y seminarios. A mí niño interior le gusta hacer bromas y
ver reír a la gente. Así que él y yo decidimos continuar haciendo ese trabajo. Mi niño interior me hizo saber que lo estaba matando al tratar de complacer a todas las personas, responsabilizarme de todo y ser una estrella, Por ejemplo en mis sesiones de terapia y seminarios, nunca tomaba recesos. Hablaba con la gente, contestaba sus preguntas, intentaba efectuar terapia de tres minutos y autografiaba libros a cada momento disponible. También me quedaba una hora y media después de que la conferencia o la sesión había terminado. Esto a veces representaba doce horas seguidas de actividad. Una noche, volando a casa desde Los Ángeles, mi niño interior empezó a llorar. No podía creer lo que estaba ocurriendo, pero capté el mensaje. Si bien mi niño interior quería que fuéramos una estrella, tendría que dejar de preocuparme de todo lo demás.
Así que elegí algunas cosas que le agradan a él. Ahora, utilizamos los descansos
para comer algo de fruta o algún otro alimento ligero. Ahora mi niño interior y yo estamos ofreciendo atención de calidad a otras personas.
Pero también dejamos que otros cuiden de nosotros. Hemos elegido ser una estrella, pero no a expensas de nuestro yo. Elegimos prestar atención a los demás, aunque no estamos obsesionados con esa misión. Ni creemos que ya no tendremos importancia si no cuidamos a los demás. Yo cuido al niño que vive en mi interior. Lo defiendo y le digo que lo amo como es. Mi niño ya no cree que deba renunciar a su yo auténtico para ser amado.
Sabemos que la relación más crucial de nuestra vida es la que tenemos mutuamente. Le permito ser quien es, y esto ha sido la diferencia.
191 CAPÍTULO 11