El 8 de junio de 1930 Carol II de Hohenzollern-Sigmaringen26 logra apoderarse del trono, aprovechando la falta de autoridad de la Casa Real y las divergencias entre los partidos políticos. Su llegada al poder sorprende a los políticos, que no creían que se instalaría en el trono sin consultarles previamente. Algunos se fijan en él como posible fundador de un nuevo sistema político en Rumanía, ajeno a la democracia, mientras que los liberales en el poder se le oponen.
Lo que realmente se produce en junio es un golpe de estado, superando la autoridad de la Ley (según la cual, el rey Miguel tenía el derecho a gobernar hasta su muerte; y, obviamente, en ese momento está vivo). Pero no solamente la sociedad rumana acepta bien la situación, sino incluso el extranjero, que ve una oportunidad de colaboración con un país de un nivel económico significativo en aquel entonces. En lo que al rey concierne, él mantiene en su política exterior una actitud de neutralidad entre las democracias occidentales y lor regímenes fascistas, reforzando las relaciones económicas con Alemania (con una importancia mayor aún tras la anexión de Austria).
Es verdad que Carol es el rey más controvertido de Rumanía27. Su política y su
vida personal son, muy a menudo, objeto de muchos y no muy buenos comentarios. Su gobierno, en el que su amante Elena Magda Lupescu tiene un papel decisivo, es represivo y corrupto. El profesor e historiador Nicolás Iorga, su primer ministro (18/04/1931), encargado de la formación del nuevo gobierno, ni tiene el apoyo de ningún partido político, ni un plan concreto para gobernar. Un desacuerdo entre el rey y su gobierno impone la renuncia de Iorga en junio de 1932. Pero hasta finales de 1933 se suceden diversos gobiernos en el poder y Carol II logra comenzar la desintegración de los partidos tradicionales, especialmente de los nacional-campesinos.
26 Nacido el 3/10/1893 en Sinaia (Rumanía), muere el 3/04/1953, en Estoril (Portugal), como
consecuencia de un infarto a la edad de 60 años, siendo enterrado en el cementerio real del Monasterio san Vicente de Lisboa. En 2003 (próximo a cumplirse el quincuagésimo aniversario de su muerte en el exilio), los restos mortales de Carol II se trasladan a Rumanía, enterrándose otra vez en el Monasterio de Curtea de Argeş, en una ceremonia en la que el rey Miguel no participa.
27 Incluso se gana la fama de libertino y mujeriego, siendo personaje habitual de la prensa rosa. Como
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A medida que el rey acapara cada vez más poder político, aumenta su desconfianza hacia los partidos. Para competir con la ascendente fama de la Guardia de Hierro crea su propia organización juvenil, la Straja Ţării (Guardia de la Patria) en 1934. Carol II utiliza perspicazmente el momento de las elecciones de diciembre de 193728, elecciones con unas consecuencias políticas desastrosas para el país, porque deja al jefe de Estado la libertad de nombrar a cualquier grupo político preferente y de formar un gobierno realmente personal29. Es la primera señal de que el régimen de una
monarquía autoritaria empieza en el país 30, que será efectiva desde 1938, cuando él
mismo decide cambiar la Constitución Liberal de 1923 por una que marque su concepción soberana de gobernar y olvidarse de las apariencias ‘democráticas’.
Los principios de 1938 se caracterizan por una fuerte ascensión de la Guardia de Hierro, que no para de atacar al régimen democrático a la vez que intenta orientar el país hacia el Eje Berlín-Roma. Al mismo tiempo el Primer Ministro, Octavian Goga, quiere ganar las elecciones de marzo de 1938. Por eso negocia en secreto con Corneliu Zelea Codreanu, pero en febrero Carol lo reemplaza por un patriarca (Miron Cristea) que pronto es sustituido por el hombre fuerte del régimen, Armand Călinescu. De esta forma, Carol II instituye una dictadura real, para evitar la formación de un gobierno que podía incluir ministros pertenecientes a la Guardia de Hierro. De hecho, de este gobierno forma parte, además, el mariscal Ion Antonescu. En noviembre del mismo año toma medidas contra la organización, que le resultaba muy incómoda (aparte de que el mismo Hitler apoya la presencia de éstos en el poder), y ordena el asesinato de Corneliu Zelea Codreanu, el dirigente de la fascista Guardia de Hierro.
28 Un momento en el que el rey pensaba en desacreditar a los partidos y a los Legionarios para ganar
el poder; un momento muy difícil para la democracia rumana, en el que ninguno de los partidos consigue el 40% de los votos necesarios para formar gobierno, quedando además en tercer lugar los Legionarios.
29 Así es que el rey que pone como jefe del gobierno al escritor Octavian Goga, el presidente de un
partido con solamente un 9,15% de los votos (Partidul Naţional-Creştin), enfureciendo a Iuliu Maniu (Partidul Naţional Ţărănesc) por no ser consultado ni siquiera formalmente en el asunto de la crisis política. Para él, el gobierno Goga es una verdadera provocación para la nación rumana.
30 Pero el autoritaritarismo, por aquel entonces, era una característica de la mayoría de los países
europeos, ya que su cuñado el Rey Alejandro de Yugoslavia decreta una nueva Constitución que limita las libertades democráticas y controla los miembros del Parlamento. En Polonia también se instala el mismo tipo de régimen, dirigido por Josef Pilsudski, igual que en Bulgaria, donde la dictatura militar del rey Boris III restringe los derechos de los ciudadanos.
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El Capitán es liquidado junto con otros miembros de la Legión la noche del 29 de noviembre de 1938 a las afueras de Bucarest31. Como consecuencia, Armand Călinescu, el primer ministro, es asesinado en 1939 por un grupo de Legionarios, como respuesta, en un acto vengativo, sumándose así a otros actos de violencia en Rumanía. Él muere a manos de seis miembros de la Guardia de Hierro en una emboscada y las revanchas son espantosas: en cada provincia tres miembros de la Guardia son ejecutados, aparte de otros asesinados en los campos de concentración. De hecho, unos meses antes, el Rey cambia la Ley electoral (9/05) y da algunos privilegios a los Legionarios, dado que aceptan colaborar con su régimen, pero tres semanas después de que empezase la Segunda Guerra Mundial (en septiembre del mismo año), Carol II aumenta tanto la autoridad de su régimen que en junio de 1940 transforma su anterior organización política (Frontul Renaşterii Naţionale) en un partido único y autoritario, el Partido de la Nación, donde asimismo se integra la Guardia de Hierro.
En el contexto general de la política internacional de 1939, y después de la perdida de los territorios rumanos del noroeste, a favor de Hungría, el Rey se ve obligado a dimitir dejando el poder al mariscal Ion Antonescu, que forma un gobierno junto con los Legionarios (15/09/1940), proclamando el Estado Nacional Legionario. Durante una mañana de otoño de 1940 (7/09), Carol sale del país32 y Miguel, su hijo, retoma su derecho como Rey de Rumanía, haciendo otra vez su juramento de coronación. Resulta que en los años 30 la democracia y el nacionalismo son los fundamentos de la disputa política rumana que no acaban de reconciliarse, de modo que encontramos una combinación de democracia y una dictadura más bien conservadora.
31 “La ejecución causó un profundo disgusto en Berlín y Roma y las relaciones con Rumanía
atravesaron por momentos tensos. Después de la muerte de Codreanu fue nombrado un nuevo ministro de Negocios Extranjeros, Gafencu, afín a la causa nacional y autor de numerosos artículos, discursos y manifestaciones a favor de Franco. Sus intenciones en política exterior iban dirigidas a recuperar las buenas relaciones con el Eje, y para ello solicitó al embajador español que intercediera ante las legaciones alemana e italiana” (Eiroa 2001: 24).
32 Junto con Elena Lupescu salen en un tren con doce vagones llenos de objetos patrimoniales, de los
palacios de Sinaia (Pelişor y Peleş) perseguidos por un grupo de Legionarios con armas de fuego en un intento de parar el tren, sin lograrlo. Así que la pareja, después de muchos viajes por Latinoamérica, vive cómodamente en el exilio entre Londres, París y los lugares turísticos de moda de entonces, parando brevemente en Suiza, para ir posteriormente a vivir a Portugal hasta su fallecimiento.
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Para algunos Rumanía no es suficientemente democrática, y para otros no tiene suficiente carácter nacional. En estas circunstancias se produce un giro a la izquierda, aunque la élite rumana, política e intelectual, se orienta mayoritariamente hacia la derecha. La sociedad rumana de aquel entonces es en su gran mayoría rural. Solamente un 25 % de la población vivía en las ciudades, es decir, el proletariado urbano era muy escaso. Quizás las opciones socialistas y comunistas de los rumanos y la inexistencia de una izquierda moderna, tienen que ver también con todo esto.
Dadas las circunstancias, en los años 30 surge en Rumanía un partido de extrema derecha y antisemita, la denominada Garda de Fier, algunos de cuyos miembros encontramos en el bando fascista durante la Guerra Civil Española. La organización conocida como Guardia de Hierro se crea en 1927 como “Legión de San Miguel Arcángel” por Corneliu Zela Codreanu y dura hasta la Segunda Guerra Mundial34.
Garda de Fier gana notoriedad por su participación en el Holocausto. Una formación
antisemita35 destinada a defender Rumanía de los húngaros, judíos, masones y bolcheviques, para preservar la fe cristiana de los rumanos, descendientes originales de los dacio-romanos, el Movimiento Legionario se manifiesta en formas específicas del fascismo, con el que se suele asociar. El núcleo fundacional lo forman Codreanu y cinco de sus camaradas, que comparten prisión a principios de la década de los veinte. Desde el primer momento el Movimiento se encomienda a San Miguel Arcángel (extensión válida, teóricamente, por lo menos hasta la muerte de Corneliu Codreanu), en su intento de poner una cara cristiana a sus ideas (aunque en cuanto a los asesinatos de los años
34 En junio de 1935, la Legión cambia oficialmente su denominación, pasando a llamarse partido Totul
pentru Ţară (Todo para el País). El mecanismo de funcionamiento de la organización está basado en “el
Nido”, (que tiene entre tres y trece hombres que se juran lealtad y hermandad). Unos cuantos Nidos forman un Pueblo, y los Pueblos se agrupan en Regiones hasta llegar a la Nación, formando la verdadera imagen del país, según ellos. Todos los que no pertenecen a la Legión son percibidos como enemigos.
35 Una vez en el poder, desde el 14 de septiembre de 1940 hasta el 21 de enero de 1941, la Legión
endurece la legislación antisemítica y empieza una campaña de pogromos y asesinatos políticos, así como de intimidación y usurpación a los sectores comerciales y financieros judíos. Funcionarios y oficiales son ejecutados en la cárcel de Jilava (la misma donde fue encarcelado Codreanu). El historiador y antiguo primer ministro Nicolae Iorga o el economista Virgil Madgearu, antiguo ministro, son asesinados sin haber sido siquiera detenidos.
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treinta de I. G. Duca36 y Mihai Stelescu37, supuestamente ordenada por el Capitán, dudamos de su cara espiritual cristiana). Codreanu mismo define a su Movimiento como ‘Revolucionario, Cristiano y Nacionalista Místico’. Tanto es así que el Movimiento Legionario introduce, como práctica política persistente, el denominado “pensamiento mítico”, afirmando sin duda que esta forma de pensar es la única representación de la consciencia colectiva posible y sostenible para las masas. Así es como consagra la figura del líder carismático, instituyendo una liturgia política para la celebración de la edificación del estado y del culto al jefe (Iordachi 2001)38.
Codreanu vive en las páginas de la historia, antes y después de su asesinato, entre el héroe y el asesino, ya que la historia deja para la posteridad una imagen distorsionada del Capitán, el fundador del Movimiento, en tonos oscuros, asociándolo con las actuaciones de la Guardia de Hierro que quiere cambiar la orientación política del país, tan de izquierda. De hecho, la personalidad dicotómica del líder deja ver, por un lado, un Cornel Zelea Codreanu nacionalista, cristiano, el autor de textos como “Notas de la Jilava” o de “Circulares y Manifiestos”, y por el otro, al jefe, al caudillo que actúa dirigiendo e instigando a los suyos hacia todo tipo de barbaridades40.
Zelea Codreanu es un jefe con mucho carisma, un prototipo instituido ya anteriormente por el fascismo y acreditado por el Legionarismo. El Capitán suele presentarse como ‘un nuevo Mesías’ el enviado por el mismo Árcangel Miguel, para salvar al pueblo rumano41. Por ello, algunos consideran que: “Corneliu Zelea Codreanu era ‘Căpitanul’ de carnaval, ‘un actor prost’, capabil totuşi să fascineze la noi ‛atâţia
36 Como respuesta a la prohibición de la organización, hecha por el ministro liberal Ion Duca, en
diciembre de 1933, los Legionarios lo asesinaron.
37 Mihai Stelescu, uno de los suyos, un caudillo que en 1936 hace sufrir a la Guardia su primera
escisión cuando la abandona para formar un grupo rival, aunque no llegó a constituirlo, porque pronto es asesinado por sus antiguos compañeros.
38En:http://www.observatorcultural.ro/Fascismulprecizariconceptuale*articleID_25154articles_details .html (n. t.)
40 En realidad, muchas de las referencias que encontramos sobre esta experiencia juzgan aquella parte
de la historia rumana culpando a la Legión, incriminándola de crímenes y atrocidades, y todo lo malo de la extrema derecha, que cometieron el comunismo y el fascismo, en general, sin dar crédito a su parte ‘Cristiana y Nacionalista Mística’ declarada.
41 Tenía la costumbre de convocar a la gente del pueblo frente a la iglesia, donde aparecía en traje
popular, montado en su caballo blanco, con todos sus compañeros que llevaban gorras de piel con plumas y venían igualmente montados en sus caballos.
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oameni, şi tineri şi bătrâni’”42. Mostrándose como “el hombre nuevo” y a su Movimiento como una alternativa patriótica a los partidos “corruptos y clientelistas”, Codreanu43, junto con su organización, gana cada vez más adeptos en el país (según algunas fuentes, 66 escaños en las elecciones de 1937) y el rey Carol II decide que supone un peligro. Horia Sima llega a ser el líder nominal del movimiento después de la muerte de Codreanu44. Trae a España, junto con él, la pasión puesta en la idea de
salvación nacional.
La exacerbación por la recuperación del folklore y la exaltación mística, como ideales de los Legionarios rumanos, encuentran un terreno fértil en la España franquista. Ya veremos más adelante que la Guerra Civil española acapara el interés de todos ellos. Ponemos de relieve cómo deciden participar algunos en esta guerra que no era la suya, pero sin embargo consideran suyos los ideales de la misma, tales como la causa nacional y los valores de la cultura cristiana que iban a defender. Como consecuencia de esta implicación tan a fondo en un acto tan profundo de un país como una guerra, a principios de 1941, Ion Antonescu consigue abortar un golpe de estado Legionario eliminando a los Legionarios del gobierno. Muchos de ellos emprenden el camino del exilio y algunos se dirigen hacia España, donde saben que tienen las puertas abiertas.
De todos modos, no es asunto de este trabajo insistir en estas cuestiones y, por supuesto, resulta bastante difícil presentar un punto de vista objetivo sobre el ‘fenómeno Legionario’, único por su fuerte dimensión y que se manifiesta tan controvertido en la vida de un país. Aparte de las presentaciones nada favorables, hay fuentes en las que se muestra solamente la cara cristiana de la Legión, de la ‘salvación nacional’, elogiando al Capitán, su martirio y los dos muertos en los campos españoles de Majadahonda,
42 Corneliu Zelea Codreanu era “El Capitan ‘de carnaval’, ‘un mal actor’, capaz de fascinar entre los
nuestros ‘a tanta gente, tanto jóvenes como ancianos’” (Al. Săndulescu, en RL 21/2008).
43 Cuando no escribe alguna Circular o Manifiesto, el Capitán vive entre los campos de trabajos
voluntarios que instituye en el país, entre las marchas y procesiones religiosas, o en el medio de distintas formas de ayudas humanitarias, atestiguadas en una serie de fotografías del momento.
44 Es uno de los pocos Legionarios prominentes que sobrevive para enfrentarse con el poder, cuando
intimidado por las amenazas de Hitler, convencido por su gobierno ‘democrático’ y su intrigante amante, Elena Lupescu (según hemos visto anteriormente), Carol II y los suyos planean liquidar de forma rápida a la peligrosa Guardia de Hierro. Pero esto no quiere decir que se queden definitivamente liquidadas sus ideas, o que desaparezcan definitivamente de la escena sus seguidores, puesto que, en definitiva, cambiando el rumbo y el nombre del grupo, muchos de ellos siguen con sus ideas, en el país o fuera de él.
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además de sus ideas generosas, en el intento de cambiar el rumbo del país en aquel entonces. Sin embargo, esta parte está escrita por los miembros del (nuevo) Movimiento, y, por lo tanto, se sitúa en el otro extremo. Según resulta, estamos sobre arenas movedizas y no es nuestro propósito aclarar las cosas, aparte de que hoy en día hay seguidores de los antiguos Legionarios por todo el mundo, reunidos en un nuevo ‘Movimiento’, una formación de extrema derecha, que se denomina Noua Dreaptă (La Nueva Derecha). En sus libros y textos publicados (especialmente en Internet), todos ellos hacen un intento de rehabilitar la imagen, las ideas y, las personas que pertenecen a este Movimiento, considerando también a algunas de las grandes personalidades como Nicolás Steindhardt y Petre Țuțea, como suyas.
Con el mismo propósito hacen referencia a las declaraciones de Mircea Eliade de aquel entonces, o utilizan el triángulo filosófico Cioran, Noica, Eliade como punto de apoyo para la credibilidad moral de las camisas ‘verdes’ en general, para seguir a continuación con el culto a la personalidad de Corneliu Zelea Codreanu. Otro aspecto de su presencia en la vida social contemporánea son las manifestaciones anuales en Majadahonda, España, dedicadas a Moța y Marin, caídos en la Guerra Civil española, cuando los miembros de la Asociación de distintas partes del mundo se reúnen en España. Sea como fuere, es difícil no ver adónde se ha llegado con la aplicación de las teorías de la Guardia de Hierro, en la práctica legionaria, teniendo en cuenta su punto de partida, y que hay una diferencia entre lo que aparentan ser, teóricamente hablando, y lo que han llegado a ser, en la realidad objetiva, los Legionarios.
El “terrorismo legionario” es auténtico pero “la responsabilidad de estos actos terroristas no ha sido demostrada para el mismo Codreanu” (Weber 1995: 428), lo cual no significa que el Capitán no tenga responsabilidad moral por los actos de sus hombres. Dado que hay muchas cosas por aclarar todavía, consideramos suficientes los aspectos generales presentados para que se entienda mejor la configuración política favorecedora del exilio de los intelectuales rumanos y, a continuación, seguiremos nuestro camino, echando un vistazo a la situación de la literatura rumana en Rumanía en
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los mismos años 30, igual de importante por las influencias sociales que sufren los escritores en sus decisiones de salir del país para iniciar el camino del exilio.