Darci Frigo
Katya Isaguirre-Torres
Terra de Direitos [email protected] [email protected]
El contexto nacional e internacional de los OGM beneficia a los intereses de las corporaciones transnacionales a expensas de los agricultores excluidos o parcialmente incluidos en el patrón de la agricultura moderna. Su avance se cristalizó en una importante herramienta del agronegocio brasileño y proporcionó mayores tensiones al contexto agrario del país, en detrimento de los derechos humanos y la participación popular. En la preocupación por asegurar el espacio para el mercado de exportación y la búsqueda de royalties quedó olvidada la promoción de la soberanía y la seguridad alimentaria. Olvidada quedó la riqueza de los biomas y de la biodiversidad nacional, cantada en verso y en prosa, en todos los rincones del mundo. El país se olvidó de su gente, que tienen el derecho a elegir qué producir y qué consumir. Ha olvidado sus selvas, los bosques y las semillas criollas que, transmitidas de generación en generación, son elementos importantes de la reproducción socio-cultural de una identidad que, por desgracia, Brasil termina por mantener más en la imaginación que en la realidad. Lo que tenemos hoy es un país de contrastes que, por un lado, reconoce la Política Nacional de Agroecología y Producción Orgánica (Política Nacional de Agroecologia e Produção Orgânica) y que, en el otro, está ubicado por sexta vez como el mayor consumidor de pesticidas en el mundo.
En virtud de esta dualidad, es que se llevó a cabo en la ciudad de Curitiba, del 21 al 24 octubre de 2013, el Seminario Internacional de evaluación de los 10 años de OGM en el país15. Su objetivo era promover el debate sobre el impacto de la entrada
de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la agricultura y rescatar su historicidad, recordando el contexto sociopolítico de su legalización y compararlo con el escenario actual. El punto de partida para la introducción de los transgénicos en el país se produjo en los años 90, con la autorización de la siembra comercial de soja Roundup Ready (RR) por parte de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio). Como consecuencia, las presiones sociopolíticas hicieron que, en el año 2003, el gobierno legitimara a los agricultores de Rio Grande do Sul que plantaban transgénicos de contrabando desde Argentina y Uruguay. A partir de esto, se crearon una serie de estructuras que, en lugar de garantizar la bioseguridad en el país, acabaron por realizar una legalización al revés para una tecnología que trajo consigo el mito de ser una solución mágica a la crisis ambiental que implicaba la producción agrícola mundial.
El seminario reunió a personas de diferentes sectores y grupos sociales, incluidos los agricultores, campesinos, miembros de movimientos y organizaciones sociales, políticas y de investigación. Su principal resultado fue denunciar las diversas violaciones que los transgénicos causan en el territorio, realineando las campañas Brasil libre de transgénicos y contra los pesticidas y por la defensa de la soberanía y la seguridad alimentaria; y el fortalecimiento de la articulación entre las organizaciones, movimientos sociales e investigadores.
Participaron del seminario unas sesenta organizaciones y varias instituciones de diversos estados brasileños, además de organizaciones de Chile, Ecuador, Argentina, Paraguay, Uruguay, México, Filipinas, Francia y Estados Unidos, que enriquecieron las discusiones y fomentaron la necesidad de una resistencia global a los OMG. La metodología desarrollada organizó a los participantes en diferentes grupos de trabajo, con el fin de que intercambiasen experiencias de sus realidades concretas. Los grupos se formaron dentro de los siguientes temas principales:
Grupo 1: Legislación e incidencia en los procesos de toma de decisiones sobre los cultivos transgénicos: el caso de la CTNBio - Brasil.
Grupo 2: Los transgénicos y pesticidas: estrategias de control de la cadena agroalimentaria y su impacto en los territorios, el debate PNAPO (Política Nacional de Agroecología y Producción Orgánica).
Grupo 3: Experiencias de resistencia: el monitoreo de la contaminación, zonas libres de transgénicos, la defensa de las semillas criollas, el ecofeminismo y otras iniciativas locales. Presentación de experiencias.
Grupo 4: Estrategias de incidencia e instrumentos internacionales: el Protocolo de Cartagena, de la OIT 169, TIRFAA, entre otros.
Grupo 5: Derecho Humano a la alimentación saludable y culturalmente apropiada, el consumo y el etiquetado.
Al final del seminario, las síntesis de los debates mantenidos por los grupos se agruparon en un carta política. Las denuncias y propuestas introducidas en ese documento son importantes para estimular las acciones que llevarán a cabo las organizaciones en sus espacios nacionales en el contexto latino-americano y también internacional. El diálogo puso de manifiesto la importancia de desmitificar el viejo discurso hegemónico de que los transgénicos proporcionan una adecuada protección al medio ambiente y que la agroindustria tendría el papel de satisfacer las necesidades alimentarias de la población.
Lo que se observa con la introducción de los cultivos transgénicos en el país, es que Brasil actualmente se ubica como el segundo mayor productor de cultivos transgénicos en el mundo, con un total de 40,3 millones de hectáreas plantadas de soja, algodón y maíz, con un aumento del 10% entre los años 2012 y 2013. La producción nacional de soja es actualmente 92% transgénica, así como el 90% del maíz y 47% algodón, según el Servicio Internacional para la Adquisición de la Biotecnología (ISAAA). El país lidera, por cuarto año consecutivo, el ranking de países que aumentan su inversión y la producción en las variedades modificadas genéticamente, con la estimación de que,
en 10 años, la superficie plantada ocupará el 95% de la producción total, dejando un espacio de 5% para cultivos no transgénicos.
El aumento de la concentración del mercado en torno a los gigantes transnacionales ha venido ocurriendo a través de la adquisición de las empresas nacionales más pequeñas dedicadas a la producción de agroquímicos y semillas, lo que favorece la formación de monopolios y oligopolios y el control del sistema de precios. La falta de una estructura de fiscalización, problema crónico en el país, propicia el entorno ideal para que las transnacionales terminen por imponer su modelo de negocio como la única alternativa viable.
En contrapartida, el Plan Nacional de Producción Orgánica y Agroecología (Planapo), llamado “Brasil Agroecológico”, fue lanzado en 2013 por el gobierno federal y es ahora la principal política pública de resistencia a los paquetes tecnológicos de transgénicos y pesticidas. De acuerdo con el Registro Nacional de Productores Orgánicos, el número de organismos examinadores de cumplimiento orgánico y la cantidad de productores y unidades de producción tuvo un aumento del 22% en comparación con 2012 (MAPA, 2014). La producción orgánica y agroecológica es llevada a cabo, principalmente, por agricultores familiares y campesinos, pero en un área mucho más pequeña en comparación con las áreas destinadas para la agricultura empresarial y patronal. Los resultados del Censo Agropecuario realizado por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) en 2006, verificaron que existen 4.367.902 establecimientos de agricultura familiar, que representa el 84,4% del total de los establecimientos brasileños. Este gran número de agricultores, sin embargo, se encuentra en una superficie de 80,25 millones hectáreas, es decir, sólo el 24,3% del área de total de los establecimientos agropecuarios de Brasil. Las fincas no-familiares, aunque representan el 15,6% del total de los establecimientos, tienen el 75,7% de la superficie ocupada (IBGE, 2006, p.19).
La participación de la agricultura familiar y campesina en la alimentación se inserta como una categoría social de base en la seguridad alimentaria y nutricional del país, llegando a ser responsable de suministrar el 70% de los alimentos que componen la canasta de la población. La agricultura familiar representa el 87% de la producción nacional de la mandioca, el 70% de la producción de frijol, 46% de maíz, 38% de café, 34% de arroz, 58% de la leche, el 59% de los cerdos de cría, 50% de las aves de cría, 30% de los bovinos y el 21% del de trigo. El cultivo con menos participación en la agricultura familiar es la soja (16%), uno de los principales producto de exportación brasileñas (IBGE, 2006, p.20).
Desde el punto de vista de la agricultura sustentable, la agricultura familiar y campesina desarrolla normalmente las prácticas productivas con el menor impacto ambiental y de forma ecológicamente equilibrada, siendo frecuente el uso de insumos de origen animal y la rotación de los cultivos, además de ser responsable de la multiplicación y conservación del patrimonio genético. Lo que preocupa, en este contexto, es la dificultad para garantizar niveles de la coexistencia de cultivos transgénicos y no
modificados genéticamente que pueden obstaculizar la producción de alimentos de mejor calidad nutricional.
Desde el punto de vista ambiental, el intercambio de experiencias durante el seminario reforzó los datos en torno al crecimiento de los riesgos ambientales. Se debatieron los impactos negativos al medio ambiente que se producen con la aprobación de la comercialización de variedades transgénicas de origen vegetal y animal (tales como mosquitos), los cuales estimulan un uso todavía mayor de pesticidas y, aún así, no garantizan la seguridad en el control de plagas, que aumentan. Los casos relatados también indican la insuficiencia de estudios realizados para la liberación comercial, los cuales privilegian el sentido agronómico y no presentan los niveles mínimos de seguridad ambiental para los diferentes biomas y ecosistemas brasileños.
En el aspecto social, los grupos hicieron hincapié en la importancia de la tierra y el territorio para la reproducción sociocultural de los pueblos. Para ello, se hacen necesarias políticas públicas que garanticen las condiciones efectivas de producción de alimentos saludables y culturalmente adecuados, que privilegien el movimiento local de bienes con el propósito de aumentar las ganancias en eficiencia ambiental y acceso a toda la población. Las leyes de protección de las semillas también deben contar con mecanismos eficaces de rendición de cuentas para los casos de contaminación genética de la producción orgánica y convencional.
En cuanto a la conservación de las condiciones de producción orgánica y /o agroecológica, los riesgos de pérdida de los certificado de evaluación obligan a pensar en estrategias de creación de zonas libres de transgénicos para asegurar que no haya contaminación y pérdida de producción. En la regulación de la bioseguridad en el país, los cambios sustanciales se deben hacer en la Comisión Técnica Nacional (CTNBio) para que se cumplan las exigencias constitucionales de garantía de transparencia, participación y control popular. En cuanto a la regulación, se hace importante que el país vuelva a evaluar los criterios de liberación y la observancia del principio de precaución establecido en la Ley 11.105/2005. Por otra parte, la implementación del sistema de evaluación de riesgos y de garantía de las estrategias para la conservación in situ, ex situ y “en la finca” del patrimonio genético nacional debe seguir los lineamientos asumidos por el país en virtud del compromiso internacional en el Protocolo de Cartagena y en el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (TIRFAA).
La carta política del Seminario16 representa un paso en la reorganización de la agenda
política de la cuestión agraria, porque pone de relieve la superación del mito
16 O Seminário foi organizado pela Terra de Direitos e teve como parceiros o Grupo de Estudos em
Agrobiodiversidade (GEA) do Ministério do Desenvolvimento Agrário (MDA), a Fundação Heinrich Böll, a AS-PTA Agricultura Familiar e Agroecologia, o Centro de Agricultura Alternativa do Norte de Minas (CAA/ NM), a Via Campesina, a ANA (Articulação Nacional de Agroecologia), a Red por Una America Latina Libre de Transgénicos (RALLT), a Plataforma Dhesca Brasil/Relatoria de Direitos Humano à Terra, Território e Alimentação. Seus apoiadores foram a Companhia Nacional de Abastecimento (CONAB), o Ministério do Desenvolvimento Agrário (MDA) e a Secretaria da Agricultura Familiar (SAF).
de la tecnología transgénica en el desarrollo de un país. Un diálogo más próximo con el poder público, investigadores, entidades de la sociedad civil y de los movimientos sociales representan una fuerza que anuncia la viabilidad de la construcción de otros modelos de la producción agroalimentaria socialmente justa y ambientalmente viable. No se trata de construir nuevos mitos, sino más bien, buscar soluciones a los problemas concretos de la vida social, y que las promesas ilusorias se sustituyan por el encuentro del conocimiento científico y popular, adaptado a las realidades locales. Aquí podemos recordar el folclore brasileño respecto del pájaro Uirapuru. Según cuentan los habitantes de la ribera, ese pájaro de canto lindo fue un día un guerrero indio transformado por Dios Tupa. Por sus poderes mágicos el Uirapuru da a quien lo encuentra el poder de realizar un deseo especial. Lo que se espera en el deseo de la leyenda del indio transformado en pájaro por Tupa, es que esta lucha puede rescatar de la invisibilidad, la pluralidad de las formas de agricultura desarrolladas por los agricultores familiares y campesinos, los pueblos y las comunidades tradicionales y su reconocimiento en la prestación de alimentos sanos para la población. Así, entre el mito y la realidad, uno puede oír el verdadero canto de las prácticas y tradiciones socio-culturales.
Bibliografía
• Clive, J. 2013. Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops: 2013. ISAAA Brief No.46. ISAAA: Ithaca, NY.
• IBGE. Censo 2006. Disponível em: <http://www.ibge.gov.br/home/estatistica/ economia/ agropecuaria/censoagro/2006>. Acesso em 18 de mar. 14.
• MAPA. Aumenta número de produtores de orgânicos no Brasil. Disponível em: <http://www. agricultura.gov.br/comunicacao/noticias/2014/02/aumenta-numero-de-produtores-de- organicos-no-brasil > Acesso em 25 de maio. 2014.