Avanzando en el tiempo hasta el siglo III a. C. vemos que la épica helenística de Apolonio Rodio nos regala una de las piezas clave en el corpus relativo a Hipsípila y a la parte de su historia que tiene lugar en Lemnos. Nos referimos a sus Ἀργοναυτικά, donde en cuatro libros podemos ver cómo los modelos épicos se completan con innovaciones propiamente helenísticas, como el perfilamiento psicológico y la variedad de los personajes201. Aquí son muchos los datos a
196 LÓPEZ FÉREZ (2000: 331). 197 SCHWARTZ (1887: 70).
198 SCHWARTZ (cit.) remite en las notas a pie de página a Zenob. IV 91 y “praeterea Phot. Suid. Didymus exscripsit Herodot. VI 138”.
199 KASSEL &AUSTIN (1984: 207-214, ff. 372-391(356-375)). 200 KASSEL &AUSTIN (1991: 99, f. 139(134)).
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disposición del lector, ya que el episodio lemnio de Jasón y los Argonautas ocupa aproximadamente 300 versos del libro primero202.
En 608 parece que la descripción del paisaje al divisar Lemnos coincide con la complicada situación social que impera en la misma: la isla es, en efecto, escabrosa, escarpada (κραναὴν ... νῆσον).
A continuación, Apolonio abre un paréntesis para explicar lo que había pasado allí sólo un año antes (παροιχοµένῳ λυκάβαντι, 610). Todos los hombres habían sido asesinados sin piedad por las mujeres debido a que ellos, al sentir odio por sus legítimas esposas (ἐχθήραντες, 612), las habían repudiado y sentían un “amor salvaje” (τρηχὺν ἔρον, 613) por sus esclavas traídas de Tracia, del otro lado del mar. Este cambio en los afectos de los hombres lemnios se debía a la ira de Afrodita, cuyas honras habían sido olvidadas durante largo tiempo. Las mujeres, sin embargo, no sólo mataron a maridos y amantes, sino además a todo el que fuera varón, esperando así evitar que se las llegara a juzgar por tal delito en el futuro. Pero Hipsípila salvó a su padre: lo metió en una caja que luego tiró a las olas del mar y unos pescadores lo rescataron llevándolo a la isla Enoe (luego llamada Sicino).
El recibimiento de los Argonautas por parte de las mujeres lemnias no sería del todo amistoso al principio: fueron hasta la playa armadas, de manera tal que “parecían bacantes comedoras de carne cruda” (θυιάσιν ὠµοβόροις ἴκελαι, 636). El terror (δέος, 639) les impedía hablar, ya que pensaban que los visitantes serían tracios, e Hipsípila estaba entre ellas, llevando las armas del padre. Sigue un intercambio de embajadas: aquí Apolonio pone el interés narrativo completamente en el lado femenino, ya que los mensajes (y el mensajero) enviados por Jasón son descritos sumariamente, mientras que las discusiones asamblearias de las lemnias están expuestas por el poeta con mucho más detalle e interés. Eso sí, no tiene lugar ninguna batalla, lo que sí hemos visto anteriormente en otros autores.
Al final, las mujeres deciden recibir amistosamente a loa Argonautas. Al fin y al cabo, se dan cuenta de que necesitan una nueva fuerza generadora para el futuro. Será la anciana Polixo, figura interesante por varias razones, la que convencerá a
202 Citamos a partir de FRÄNKEL (1961: 26-39). Traducimos con el apoyo, entre otros, de
PADUANO (2007: 162-197). Además, citamos simplemente mediante el número del verso,
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las otras de que recibir a estos hombres solucionaría los problemas venideros. La idea es que la isla no puede seguir así durante mucho más tiempo. Curiosamente, Polixo fue la misma que, el año anterior, habría sido una de las mayores instigadoras del androcidio. También es interesante, como comenta Paduano203, que el interés por las posibles nuevas uniones sexuales queda implícito pero no es expresado claramente. En cambio, como vimos en el argumentum de la perdida Hipsípila de Esquilo, la condición para que los Argonautas pudieran quedarse en la isla era justamente la de prometer una unión sexual con las habitantes.
Tras una extensa descripción del manto de Jasón, asistimos a su jubilosa recepción en la ciudad, habitada únicamente por mujeres. Llegado ya ante el trono de Hipsípila, ésta, “enrojeciendo sus virginales mejillas” (παρθενικὴ ἐρύθηνε παρηίδας, 791), se dirige al héroe con un discurso en el que narra los últimos acontecimientos, censurando, obviamente, la masacre. Según esta nueva “versión oficial”, los hombres se han mudado a los campos de Tracia porque, explica la reina, las mujeres habían tenido el valor de no aceptar el regreso de sus adúlteros esposos tras el romance con las esclavas tracias. En definitiva, pues, las mujeres habrían expulsado a sus maridos en vez de matarlos y éstos, teóricamente, habrían exigido llevarse con ellos a todos los hijos varones. Tras esta exposición de los hechos, Hipsípila invita a Jasón a quedarse en Lemnos y a recibir de sus manos el trono de su padre.
Hipsípila, pues, miente para no asustar a los nuevos “invitados”. Jasón acepta gustosamente la invitación a quedarse con toda su tripulación para descansar, pero rechaza amablemente la oferta del trono de Lemnos. Vemos así cómo Afrodita (“por gracia de Hefestos ingenioso”: Ἡφαίστοιο χάριν πολυµήτιος, 851) infunde en las mujeres una dulce pasión (γλυκὺν ἵµερον, 850) para que se unan a los Argonautas y así la isla vuelva a poblarse de hombres. Heracles y unos pocos compañeros se quedan, sin embargo, sobre la nave, mientras la isla enloquece en fiestas, sacrificios y cantos por la diosa204. Será finalmente Heracles quien ponga orden, recordando a sus compañeros que deben volver a partir en pos del vellocino de oro, el cual “no vendrá solo” (οὐδέ τὸ κῶας / αὐτόµατον δώσει, 870-
203 PADUANO (2007: 171-173).
204 Heracles tampoco está interesado en entablar una relación con las mujeres lemnias, ya
que se encuentra bien acompañado por su joven ayudante Hilas, el cual, como luego veremos, será secuestrado por las náyades provocando las iras del héroe.
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1). La disciplina de Heracles (que además se burla de la ociosidad de Jasón) es motivo de vergüenza para los compañeros: éstos se dan cuenta de que han de volver a su misión.
Las mujeres lloran desconsoladas y así también Hipsípila, que dirige al héroe sus últimas palabras: le desea que encuentre el vellocino de oro y le recuerda que allí en Lemnos siempre tendrá un trono esperándolo. Le suplica, además, que no se olvide de ella, con la esperanza, al menos, de engendrar un hijo suyo (888-898). Jasón, conmovido, agradece sus augurios y le pide que, en caso de dar a luz un varón, lo envíe a los abuelos paternos como consuelo y recuerdo. Así, sin más, los Argonautas suben a la nave y parten hacia la isla de Electra, hija de Atlante.
Hipsípila será recordada una vez más, en el libro tercero: Jasón, al realizar los ritos prescritos según las indicaciones de Medea, se pone el manto negro que la lemnia le había regalado en recuerdo de su unión (v. 1204-1206). Es interesante, como señala Maria Rosaria Falivene, que Hipsípila sea presentada por Apolonio como una antítesis de Medea: salva a su padre, es hospitalaria y ofrece dones a cambio de nada. Además, habla y sabe muy bien lo que quiere decir, en comparación con la Medea “sáficamente afásica” en su primer encuentro con Jasón205.
Si Apolonio hablaba de un odio de los hombres lemnios por sus esposas sin especificar la causa de esta repulsión, el escoliasta (Scholia vetera in Apollonium Rhodium206) recuerda el “mal olor” enviado por Afrodita a todas las mujeres como castigo por descuidar su culto (δυσωδίαν πάσαις ἐνέβαλεν, Schol. vv. 609-619)207. De esta forma, ya no podrían agradar a sus esposos (µὴ ἀρέσκειν τοῖς σφῶν ἀνδράσι, loc. cit.) Como ya es sabido, éstos, tras guerrear por Tracia, tomarían esclavas de esa región y las llevarían a casa en calidad de esposas, desatendiendo a las legítimas. A su vez, éstas, indignadas (ὑβριοπαθήσασαι) matarían a éstos y a sus esclavas tracias, así como a todo varón, niños incluidos, por temor a ser juzgadas en un futuro. El escoliasta también menciona la versión de Mírsilo de Metimna (citada por otros autores), según el cual el mal olor femenino habría sido causado por Medea, en el viaje de regreso de los Argonautas, por celos de las
205 FALIVENE (2005: 76-77).
206 Utilizamos BRUNCK (1813) y citamos por el número de verso al que el escoliasta hace
referencia. El editor Merkel propone la época de Tiberio para la datación de los scholia.
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mujeres lemnias: lanzaría a la isla un φάρµακον por el que las mujeres, oliendo mal, no podrían atraer a ninguno de los Argonautas (y mucho menos a Jasón).
El escoliasta detalla las razones por las que Hipsípila decidiera salvar a Toante (v. 620). En primer lugar porque era su padre (su “salvación” era “debida” en un contexto de piedad filial: πατὴρ ἦν, καὶ ἔδει λαβεῖν τὴν ὀφειλοµένην παρὰ τῆς παιδὸς σωτηρίαν). En segundo lugar, por su edad, ya que era πρεσβύτερος. Por último y vinculado a lo anterior, no tenía culpa y no había participado del odio de los hombres lemnios por sus esposas (οὐδὲ συνεργὸς τοῦ ... τῶν ἀνδρῶν µίσους).