Aria I (8) – Sol menor
5.4 Argomento de Issipile: entramado libretístico
Se hace necesario, tras el desglose estructural y formal previo, llevar a cabo una descripción pormenorizada de la trama del libreto. Pero antes de ofrecer nuestro propio esquema del argumento dividido por actos y escenas, es interesante proponer el argomento que el mismo Metastasio escribe como introducción al drama316. A su lado, por practicidad, proponemos la traducción castellana dieciochesca de Benito Antonio de Céspedes, cuya Ipsípile inédita317 ofrecemos enteramente en nuestro Apéndice I.
Gli abitatori di Lenno, isola dell’Egeo, occupati prima a guerreggiar nella vicina Tracia, ed allettati poscia dal possesso delle proprie conquiste e dall’amore delle lusinghiere nemiche, non curarono per lungo tempo di ritornare alla patria né alle abbandonate consorti; onde, irritate queste da così acerbo disprezzo, cambiarono il mal corrisposto affetto in crudelissimo sdegno. Al fine Toante, re e condottiere de’ Lenni, desideroso di trovarsi presente alle nozze della sua figlia Issipile, stabilite con Giasone principe di Tessaglia, persuase loro il ritorno alla patria. Giunse poco grata alle donne di Lenno simil novella; poiché, oltre la memoria delle antiche offese, si sparse fra di esse che gli sposi infedeli conducevan di Tracia le aborrite rivali a trionfar sugli occhi delle tradite consorti. Onde, lo sdegno e la gelosia degenerando in furore, conclusero ed eseguirono il barbaro disegno di ucciderli tutti al primo
Los habitantes de Lemnos, isla del mar Egeo, ocupados en guerrear en la vecina Tracia y detenidos después con el gusto de sus propias conquistas y con el amor de sus lisonjeras amigas, no se curaron en mucho tiempo de volver a la patria ni a las abandonadas consortes, por lo que, irritadas, éstas cambiaron el mal correspondido afecto en una cruelísima indignación. Al fin Toante, rey y caudillo de los lemnios, deseoso de hallarse en las bodas de su hija Ipsípile concertadas con Jasón, les persuadió la vuelta. Agradó poco a las lemnias tal noticia porque, además de las antiguas ofensas, se esparció voz de que los infieles esposos conducían consigo las odiosas rivales a triunfar bajo de los ojos de las vendidas consortes. Conque, degenerado en furor el enojo y los celos, concluyeron y ejecutaron el bárbaro designio de matarlos a todos luego que llegasen, fingiendo
316 En BRUNELLI (I: 481).
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loro arrivo, simulando tenere accoglienze e facendosi ritrovare occupate nella celebrazione delle feste di Bacco, affinché il disordine dello strepitoso rito ricoprisse e confondesse il tumulto e le grida che dovean nascere nella esecuzion della strage. Issipile, che aborriva di versare il sangue paterno, né poté aver agio di avvertir Toante del suo pericolo prima che approdasse in Lenno, simulando il furore delle altre, accolse, nascose il genitore, e finse averlo già trucidato. Costò però molto alla virtuosa principessa questa pietosa menzogna: perché, creduta, le produsse l’aborrimento ed il rifiuto di Giasone; e, scoperta, l’espose allo sdegno delle deluse compagne. Condottiera ed eccitatrice della femminil congiura fu la feroce Eurinome, lo sdegno della quale avea, oltre le comuni, altre più remote cagioni. Learco, figlio di questa, avendo lungamente amata Issipile, e richiestala inutilmente in isposa, tentò al fine, ma infelicemente, di rapirla. Onde, obbligato a fuggir lo sdegno di Toante, si era allontanato da Lenno, ed avea fatto spargere d’essersi disperatamente ucciso. La sua creduta morte era cagione dell’odio implacabile di Eurinome contro il re: quindi nel ritorno de’ Lenni si servì essa accortamente delle ragioni pubbliche a facilitar la sua vendetta privata. Learco intanto, esule e disperato, si fece condottiere di pirati, ma per tempo o lontananza non poté mai deporre la sua amorosa passione per Issipile; a segno che, avendo saputo che Giasone andava a celebrar le nozze già stabilite con quella, si portò co’ suoi seguaci alle marine di Lenno, e cautamente s’introdusse nella reggia, per tentar di nuovo di rapir la principessa o disturbar almeno le sue nozze. L’insidie dell’innamorato Learco fanno una gran parte delle agitazioni d’Issipile; la quale però finalmente vede per vari accidenti assicurato il padre, punito l’insidiatore, calmato il tumulto di Lenno e disingannato Giasone, che divien suo consorte. (ERODOTO, libro VI, Erat.; OVIDIO, VALERIO FLACCO, STAZIO,
APOLLODORO ed altri).
acogerlos tiernamente y disponiendo que las hallasen ocupadas en la celebridad de las fiestas de Baco para que el desorden del estrepitoso rito cubriese el tumulto y alaridos que debían suponerse en la ejecución de la matanza. Ipsípile, que aborrecía derramar la sangre paterna y no podía hallar modo de avisar a Toante antes que arribase a Lemnos, fingió el furor de las otras y acogió y escondió al padre aparentando que le había muerto. Costó mucho a la virtuosa princesa esta compasiva mentira porque, creída, le atrajo la repulsa y aborrecimiento de Jasón y, descubierta, la indignación de las compañeras. Motora y capitana de la femenil conjuración fue la feroz Eurinome, cuyo enojo tenía a más de los generales otros más remotos principios. Su hijo Learco, habiendo amado largo tiempo a Ipsípile y pedídala en vano por esposa, procuró robarla, mas infelizmente. Descubierto y obligado a huir de las iras de Toante, se alejó de Lemnos e hizo divulgar que, desesperado, se había quitado la vida. Su creída muerte era la razón de Eurinome para el odio implacable contra el rey, con lo que, en la vuelta de los lemnios, se sirvió sagazmente de las razones públicas para facilitar su venganza particular. Learco, en tanto, se hizo cabeza de piratas, mas ni el tiempo ni la distancia le hicieron deponer la amorosa pasión. De modo que, habiendo sabido que Jasón iba a celebrar la boda, fue a Lemnos para tentar de nuevo el rapto o turbar a lo menos el casamiento. Los ardides de éste hacen mucha parte de las agitaciones de Ipsípile, la cual ve no obstante al fin en seguro a su padre, castigado al traidor, calmado el tumulto de Lemnos y desengañado a Jasón. Heródoto lib. 6 Erat., Ovid., Valer. Flac., Staz., Apolod. y otros.
La descripción del argumento ofrecida por Metastasio, si bien introduce los detalles principales, evita explicar los vari accidenti del desenlace final. Sin
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embargo, para el objetivo que aquí nos proponemos, es necesario desglosar la trama en el máximo detalle posible para tener luego suficientes elementos y claves de comparación que nos permitan determinar los puntos de encuentro (o desencuentro) entre el material metastasiano y el material clásico disponible. Este análisis tendrá lugar en el siguiente capítulo.
En la siguiente tabla proponemos el argumento en el orden exacto de las escenas y, en el próximo apartado, hablaremos de las peculiaridades del lieto fine.
Sinopsis (primer verso de las arias entre paréntesis)
I, 1: En el atrio del templo de Baco, adornado festivamente y con bacantes alrededor,
Issipile ruega furtivamente a su confidente Rodope que vaya a avisar al rey Toante para que no arribe a Lemnos y no se exponga a la furia homicida de las mujeres de la isla, conjuradas para asesinar a todos los varones tras su vuelta de Tracia. Sin embargo Rodope ya divisa las naves llegando al puerto.
I, 2: Llega Eurinome, princesa viuda e instigadora del androcidio, acompañada por las
bacantes. En un largo parlamento explica la razón oficial de la venganza: los hombres vuelven de la guerra con nuevas esposas bárbaras. La propuesta es de matar a padres, hijos, hermanos y maridos durante la noche, aprovechando el ruido de la festividad de Baco. Issipile se ve forzada a fingir aprobar la decisión, pero quiere ir al puerto a avisar a su padre, alegando que en realidad pretende recibirlo amistosamente para confundirlo.
I, 3: El rey Toante llega a Lemnos acompañado por caballeros y soldados. Se sorprende
al ver a su hija triste por el reencuentro, pero ella no puede revelar la traición que va a tener lugar por la noche. El rey se pregunta si su hija está apenada por el matrimonio concertado con Jasón o porque él retoma el trono. Ella le besa la mano en lágrimas, sin poder explicar lo que sucede: Eurinome responde por Issipile que sus lágrimas son de felicidad, pero Toante se va poco convencido (So che riduce a piangere...)
I, 4: Issipile quiere ir tras su padre pero es detenida por Eurinome, la cual duda de que
tenga suficiente valor como para matarlo. Ésta le asegura que lo hará, a pesar de haberse puesto pálida a los ojos de Eurinome: incluso el guerrero más feroz empalidece oyendo las voces de guerra (Impallidisce in campo...)
I, 5: Al irse Issipile, Eurinome también quiere cerciorarse de que Rodope está dispuesta
para el plan prefijado. Rodope respeta la majestad de Toante, pero Eurinome le recuerda que él es el mayor de sus enemigos. En realidad quiere vengar la muerte de su hijo Learco, desterrado por el rey. Rodope fue otrora amante suyo y le recuerda a Eurinome que éste fingía su afecto cuando su objetivo era raptar a Issipile. Para Rodope es normal tener alguna reticencia para con el androcidio porque “al fin y al cabo es una mujer”. Por esta razón, explica Eurinome al partir, debe vengarse (Non è ver, benché si dica...)
I, 6: Learco en realidad está vivo y aparece de incógnito. Rodope se sorprende y le
incita a escapar del androcidio. Learco no le cree y duda de su piedad: no tiene sentido que ella quiera salvarlo cuando dice haber sido traicionada por él. Rodope explica las diferencias entre virtud y culpa (Perché l’altrui misura...)
I, 7: Learco, solo, declara no creer en historietas inventadas por mujeres y que va a
hacer todo lo posible para impedir la boda entre Issipile y Giasone, ayudado por sus piratas secuaces y su conocimiento del palacio real. Cualquier remordimiento es vano tras tantos errores y culpas: un marinero experto ya no tiene miedo del mar ni de la tormenta (Chi mai non vide fuggir le sponde...)
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I, 8: Frente al bosque sagrado de Diana, Issipile ha puesto a salvo a su padre, pero
Learco los observa oculto. Toante pregunta a su hija cómo engañará a las demás lemnias: ella explica que disfrazará a uno de los lemnios ya asesinados para fingir que ha llevado a cabo el plan. También asegura que si el engaño no sale como previsto morirá tranquila con su conciencia. Toante aun se alegra de tener una hija dispuesta a sacrificarse para salvar su vida (Ritrova in que’ detti...)
I, 9: Al escuchar ocultamente, Learco se da cuenta de que Rodope no había mentido: los
hombres de la isla serán asesinados. Ahora intenta hacer que Issipile se encuentre con él en lugar del padre, así que confunde a Toante para que huya, sin que éste lo reconozca.
I, 10: Learco, solo, se complace de su plan y de su habilidad en la “escuela de Amor”,
no tan diferente de la de Marte (Ogni amante può dirsi guerriero...)
I, 11: El androcidio ha sido consumado. En la sala de armas, Issipile intenta convencer a
Rodope de que el cadáver que vio en el palacio real no era del rey: en cambio ésta, horrorizada, piensa ahora que Issipile sí ha sido capaz de asesinar al padre. Se citan en el bosque para hablar de lo sucedido.
I, 12: Llega Eurinome y anuncia que un hombre sigue vivo y ha sido sorprendido
camino del palacio, por lo que una de las mujeres no ha cumplido el pacto. Issipile y Rodope se preguntan si se podría tratar de Toante o Learco, temiendo por su vida.
I, 13: En realidad se trata de Giasone, espada en mano, persiguiendo a algunas
amazonas. El argonauta acaba de llegar a Lemnos para su boda con la princesa y se encuentra, horrorizado, con el caos causado por las mujeres. Se queja de haber sido atacado a su llegada e Issipile manda comunicar a través de Rodope que las lemnias respeten la vida del héroe. Giasone se entera entonces del despiadado crimen e Issipile se ve obligada a explicar lo sucedido durante la noche y a mentir sobre el destino del rey para proteger su escondite. De hecho, afirma que ha muerto y, cuando Giasone pregunta por el nombre de la asesina, Eurinome dice que ha sido la propia Issipile. Esto provoca disgusto por parte del héroe, que no puede creer que la princesa haya podido cometer tal crimen. Ésta no puede defenderse, porque de otra manera se expondría a la furia de las mujeres, haciendo peligrar así la vida del padre. Giasone se asombra de que no pueda ver en el rostro de Issipile indicio alguno de tal crueldad (Ti vo cercando in volto...)
I, 14: Issipile, destrozada, se encuentra entre tres fuegos: Eurinome la insta a no tener
remordimientos por el asesinato (sin saber que no lo ha cometido), Giasone parece abandonarla porque cree que sí lo ha cometido, y la piedad por Toante la obliga a no decir la verdad para no delatar su paradero. En el aria expresa su lucha interior entre deber filial y marital (Crudo amore, oh Dio! ti sento...)
II, 1: Otra vez frente al bosque de Diana, de noche, Eurinome es presa de los
remordimientos y espera que el crimen cometido sirva para vengar la supuesta muerte del hijo. Learco sale de entre los árboles pensando encontrarse con Issipile y coge a su madre de la mano. Al darse cuenta huye, pero Eurinome ha oído la voz de su hijo y cree tratarse de su espíritu. Ella le pregunta si toda la sangre vertida no ha sido suficiente para vengarlo (Ombra diletta...)
II, 2: La oscuridad causa más enredos: Issipile llega pensando encontrarse con Rodope,
y le dice a Eurinome, sin saberlo, que el rey está vivo y que irá con él al puerto esperando la protección de los Argonautas. Al irse Issipile, Eurinome también parte furiosa, sabiendo que ésta ha estado mintiendo.
II, 3: Issipile vuelve en busca del padre pero, debido a la oscuridad, se encuentra con
Learco, el cual aprovecha la situación para cogerla de la mano. Issipile nota que tiembla y pregunta, supuestamente al rey, por qué, si pronto Giasone les asegura la huida. Al oír nombrar a Giasone, Learco huye entre los árboles.
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II, 4: Eurinome sorprende a Issipile y la acusa de traición. Issipile sigue afirmando que
lo ha matado y casi consigue convencerla gracias a una apasionada descripción. Eurinome ordena a las amazonas incendiar el bosque de Diana para ahuyentar a los fantasmas, pero Issipile se opone por tratarse de un lugar sagrado: este intento de salvar al rey enfurece a Eurinome. Issipile ofrece su propia vida en lugar del padre pero Eurinome no cede y quiere matar al rey cuando las amazonas lo traigan como prisionero.
II, 5: Las amazonas no traen de vuelta a Toante sino a Learco, por lo que Eurinome se
queda sin palabras. Ahora Rodope argumenta que, al ser la ley igual para todos, Learco debe ser matado y Eurinome debe ser llevada a otro lugar. Ésta se despide de su hijo lamentando el fatal plan que había ideado para vengarlo (Ah! che nel dirti addio...)
II, 6: Issipile lamenta el día en que Learco se interesó por ella, causa de tantos males y
tantos problemas (Nell’istante sfortunato...)
II, 7: En realidad Rodope ha organizado esta fingida ejecución para salvar a Learco, en
una segunda muestra de piedad para con su antiguo amor: envía fuera a las amazonas pretendiendo matarlo ella misma, pero en cambio lo libera. La venganza de Rodope consiste, pues, en perdonar al ofensor (Tu non sai che bel contento...)
II, 8: Learco, solo, se lamenta de sus ineficaces remordimientos. Preferiría que su virtud
triunfara del todo o desapareciera para siempre (Affetti, non turbate...)
II, 9: En el campamento de los Argonautas cerca de la playa, mientras todos duermen,
Giasone muestra su inquietud y sus dudas (Fra dubbi penosi...) Le parece muy extraño que un rostro como el de Issipile pueda esconder un crimen tan horrible. Finalmente, vencido por el agotamiento, se duerme sobre una roca.
II, 10: Learco llega sin ver a Giasone y, para sí, promete cambiar de vida y convertirse
finalmente en virtuoso. Este deseo se rompe muy rápidamente porque, al ver a Giasone dormido, Learco tiene deseos de matarlo. Lo intenta pero no consigue hacerlo, ya que siente otra vez remordimientos.
II, 11: Issipile lo sorprende y le obliga a soltar el arma. Learco accedería solo en caso de
que ella huyera con él, a lo que la princesa se niega. El pirata, entonces, le da la espada a ella y despierta a Giasone, huyendo.
II, 12: Al despertar, Giasone ve a Issipile armada, por lo que cree que quiere asesinarlo.
Su indignación es grande porque cree además que ella ha asesinado al padre. Issipile intenta defender su inocencia, asegurando que en ese momento intentaba salvarlo. Giasone no quiere verla y le insta que parta. Ella quiere matarse y él le quita la espada. En tal situación, Issipile se va asegurando al héroe que este rechazo le costará algún que otro suspiro (Parto, se vuoi così...)
II, 13: Giasone decide irse de la isla pero de repente se encuentra con Toante: ver al rey
vivo demuestra automáticamente la inocencia de Issipile. Éste, de hecho, le explica el plan de la princesa para ocultarlo. El argonauta se arrepiente de haberla tratado tan injustamente y despierta a sus compañeros para ir a defenderla, dejando a Toante en el campamento (Io ti lascio; e questo addio...)
II, 14: Toante, solo, decide no quedarse en el campamento de los Argonautas sino ir a
socorrer también a su hija: a pesar de su edad, la idea de que ella esté en peligro reaviva sus fuerzas (Tortora, che sorprende...)
III, 1: En un lugar apartado entre la ciudad y el puerto, Learco se dispone a dejar la isla,
pero se encuentra con Toante y decide tenderle una trampa: se presenta y pide clemencia por su pasado. Toante accede, pero Learco pide darle la mano como señal de perdón: al dársela, los piratas lo atrapan. Toante afirma no tener miedo, sino que es Learco quien lo tendrá por su mala conciencia (Guardami prima in volto...)
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III, 2: Toante es llevado a otro lugar y Rodope llega asustada, encontrándose con
Learco. Por enésima vez intenta darle una posibilidad de redención, pidiéndole que salve al rey, atrapado por unos piratas. Learco le revela que el cabecilla es él, en realidad. Learco amenaza con chantajes, enviando Rodope a anunciar a Issipile que él ahora tiene al padre en su poder (Dille che in me paventi...)
III, 3: Issipile llega sin saber nada y muestra su alegría a Rodope, ya que cree que su
padre está a salvo y que la llegada de Giasone y los suyos pondrá orden en la isla. Rodope le cuenta lo sucedido e Issipile cae nuevamente en la angustia.
III, 4: Giasone llega y se entera por la princesa y su confidente de que Toante ha sido
raptado por el pirata Learco. Este promete vengar la afrenta por el bien de su futura esposa, ahora que él está plenamente convencido de su inocencia. Por ello le pide no llorar, para no hacer peligrar su valor (Care luci, che regnate...)
III, 5: Rodope le aconseja a Issipile que tenga esperanzas, pero ésta expresa su angustia,
debida a las tantas desventuras (Ch’io speri? Ma come?)
III, 6: Eurinome busca a su hijo desconsolada, pero Rodope le aconseja que huya para
salvarse. La viuda le recuerda que ella también había salvado a Learco, pero Rodope asegura haberse arrepentido y no amarle más (Odia la pastorella...)
III, 7: Eurinome reconoce que tanto buscar a su hijo le hará perder la razón. Le duele
que los demás lo odien y se pregunta si ser madre es en realidad “premio o castigo” (È
maggiore d’ogni altro dolore...)
III, 8: En los barcos de Learco, en la playa de Lemnos, se consume la confrontación
final de todos los personajes. Giasone quiere destruir los barcos, pero Learco, desde la popa, amenaza con matar al rey, su prisionero, si Issipile no accede a irse con él. La propuesta de intercambio escandaliza a los demás, pero Issipile estaría dispuesta, a su pesar, con tal de salvar al padre. Toante le recuerda que una decisión de este tipo no sería digna de una princesa de su rango, por lo que prefiere morir honrado antes de que