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A QUE NOS REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE JÓVENES?

La

juventud, entendiendo las personas entre catorce y treinta años24, no consti- tuyen un grupo social homogéneo. Por el contrario, uno de los rasgos más característicos de la juventud en su conjunto es la diversidad. Las diferentes situa- ciones sociolaborales y familiares en las que se encuentran, las distintas proce- dencias sociales respecto de su familia de origen, las diferentes “edades” que con- figuran esta etapa vital, las diferencias de género, o los condicionantes que con- lleva la residencia en medios sociodemográficos diversos son, entre otros, facto- res que configuran una realidad diversa y multiforme. Ante esta realidad, algunos autores recomiendan dejar de hablar de la juventud y promover acercamientos a los jóvenes25 desde perspectivas menos globales o más particularizadas26. Para la sociología, la juventud tiene el inconveniente de todos los conceptos de sentido común: habiendo surgido y habiéndose desarrollado en el lenguaje cotidiano, no cumple los requisitos mínimos exigibles a un concepto científico. La diversidad o heterogeneidad es, por lo tanto, una de las características fundamentales de la juventud en su conjunto y ésta es una de las primeras constataciones y dificulta- des que encuentran en su discurso los jóvenes para hablar de su propia realidad.

Por nuestra parte, hemos preferido no establecer un concepto de juventud pre- vio y rígido, sino atender a cómo definen los que son considerados como tales su propia condición social. Cuando hablamos de los jóvenes nos estamos refiriendo a los discursos recogidos y al análisis realizado de los mismos. Sin duda, dentro de la juventud andaluza hay otros discursos y otras razones. Pero los que aquí analizamos constituyen un material que consideramos significativo para conocer y comprender sus estrategias y posicionamientos. El concepto de juventud tiene sentido en la medida en que lo tiene para los sujetos sociales. Si en la sociedad surge y se desarrolla un concepto es porque tiene un sentido, por más prob- lemático que éste sea.

24Si bien la “definición administrativa” de la juventud incluye a las personas entre 16 y 29 años,

en nuestra investigación hemos considerado también a personas de 14, 15 y 30 años por los motivos señalados en la introducción.

25Utilizamos el genérico masculino para referirnos a los y las jóvenes, con objeto de hacer la lec-

tura de este informe más fácil. Sólo nos referiremos a las jóvenes y los jóvenes por separado cuan- do analicemos aspectos diferenciales de sus respectivas realidades o estrategias.

26Ver Martín Criado (1998)

En los grupos de discusión real- izados, comenzamos la reunión sugiriendo el tema de “la juventud”. El planteamiento fue intencional- mente desconcertante y causó sor- presa, cuando no perplejidad, entre los jóvenes participantes en los grupos. La intención fue que los propios jóvenes definieran el campo discursivo sin que, al menos al principio, encontraran condicio- nantes que marcaran sus posi- cionamientos.

Las respuestas a esta cuestión tan abierta nos ofrecen una valiosa información sobre qué consideran los jóvenes es la juventud. Hubo tres tipos de respuestas a esta cuestión27:

I) En la mayoría de los grupos, en particular en los más jóvenes, la respuesta a esta primera cuestión hizo referencia al tema del ocio nocturno, si bien en alguno de éstos la discusión derivó de manera espontánea a temas relaciona- dos con los estudios y el trabajo, siendo ésta la derivación más frecuente28; II) En otros grupos, se planteó de inicio el tema del trabajo, las dificultades para

acceder a él, las malas condiciones laborales que suponen muchos empleos, etcétera;

III) Un tercer posicionamiento fue hablar del ocio pero de los más jóvenes, en particular de los menores, desde una postura crítica.

Sin pretender extraer consecuencias abusivas de este posicionamiento espontá- neo ante el tema, parece que en él influyen los factores de la edad y de la situación sociolaboral. Los más jóvenes, dependientes de sus familias de origen y con escasa experiencia laboral centran el tema en el ocio nocturno. Los menos jóvenes, con experiencia laboral o trabajando y algunos de ellos emancipados, inciden en los problemas laborales. Los mayores, mayoritariamente trabajadores, ya emancipa- dos y con hijos, adoptan una posición de padres (o de hermano mayor), para los que la juventud es, en sentido estricto, los más jóvenes. En estos tres tipos de

48 27Ver cuadro 1.

28En cinco de los nueve grupos ante la propuesta del tema “la juventud” se refieren a este fenó-

meno de ocio nocturno. Hay que tener en cuenta en esta coincidencia el efecto de actualidad que produjo como hemos señalado la alarma social existe en relación al mismo.

respuestas podemos identificar tres perspectivas desde las que abordar la juven- tud: el ocio, como espacio de identificación de quienes no trabajan o tienen muchas dificultades para hacerlo; los problemas laborales, para quienes o traba- jan o tienen una clara orientación laboral; los otros, para quienes por su situación la juventud es ya una etapa pasada (o casi).

En el discurso de los jóvenes, la juventud es planteada más como una etapa vital que como un colectivo con el que se identifiquen. Esto concuerda con la diversi- dad que, como señalábamos, caracteriza a las personas entre catorce y treinta años. Ahora bien, como etapa vital presenta una serie de condicionantes comunes a todos los que se encuentran en ella. En particular, se plantea la juventud como una etapa a superar. La juventud no es una situación estable, sino una etapa de tránsito. Hay una carencia inicial: una falta de experiencia, una autonomía limita- da, una irresponsabilidad mayor o menor. Carencia que va siendo superada pau- latinamente. Ahora bien, no todos siguen las mismas trayectorias en este tránsito, ni tardan lo mismo en recorrerlas. Esto introduce un nuevo elemento de diversi- dad entre los jóvenes que les diferencia de manera decisiva.

La juventud es para los jóvenes, por tanto, algo que van perdiendo con la edad y no sólo en un sentido fisiológico, sino también sociobiográfico. Al margen de la diversidad que introducen las distintas trayectorias y momentos, hay un proce- so común de acceso a la vida adulta, que marca distintos estadios en este tránsi- to. Aunque puedan producirse bloqueos más o menos prolongados e incluso retrocesos, la condición juvenil vendría definida por la transitoriedad, por su pér- dida progresiva.

H: Pero si tú..., es que eso es culpa tuya. Si te ofrecen un contrato y te dicen: esto es lo que hay. Pues no me interesa... Pero vamos, yo opino que..., aquí estamos en una edad comprendida..., yo creo que somos todos jóvenes. Y yo creo que si ahora mismo me canso de unos señores, yo digo: me voy.

H: Pero lo mismo no es cuando tienes una responsabilidad. Yo estoy pagando un piso, porque me compre un piso, entonces yo no puedo hacer eso, tío.

H: Entonces tú ya no eres joven tío (hablan varios a la vez). [Jóvenes trabajadores, entre 18 y 24 años. Ronda]

El primer escalón lo constituye el acceso al empleo y la autonomía de gasto que proporciona. El momento de acceder al empleo, el tipo de empleo al que acce- den, las condiciones laborales que suponen, son cuestiones que definen distintas trayectorias de tránsito. Estas trayectorias diferentes introducen un nuevo ele- mento de diversidad a los derivados de las distintas circunstancias y condi- cionamientos sociales. Pero más allá de estas diferencias, los jóvenes comparten el acceso al empleo como una circunstancia que cambia su modo de ser jóvenes y marca el inicio de su tránsito a la condición de adulto.

H: En ese aspecto, depende de cómo enfoquemos el concepto de juventud. Porque yo siempre he pensado que lo más bonito de la juventud, es la falta de responsabilidad, esa es la juventud.

M: Y la inexperiencia.

H: Que tienes veinte duros y te vas a tomar un café y te tiras toda la tarde tomándote un café y disfrutas esos veinte duros más que si ahora tienes veinte mil duros y si te compras diez trajes... y te hinchas de copas, no te lo pasas tan bien porque tienes que trabajar al día siguiente para ganar más, porque estás siempre, porque la niña, que el coche... Esa es la juventud. Porque sólo tienes que preocuparte de tus estudios y de... M: Llegar a casa más o menos a la hora que te han dicho tus padres, que nunca llegas y ya está.

H: Y que no tienes un duro y te da igual. Si juntas diez duros para tomar un café una tarde... y ya está.

M: Si no tienes un duro, y te falta para el tabaco y vas a mama y le dices...

H: Claro, esa es la juventud. También es juventud que sea un tío que le guste el trabajo, que le guste tener cosas, que vaya trabajandillo para tener cosas, pero que solamente sea para tus hobbys y para tu disfrute ¿Me entiendes? Porque ahora, ahora mismo, estamos trabajando para los hijos, estamos trabajando para la mujer, para la niña, para el banco. [Jóvenes entre 24 y 30 años, con hijos, trabajadores, clase media. Roquetas de Mar]

Un segundo escalón lo constituye la emancipación, ya sea para iniciar un proyecto de vida autónoma en solitario o, lo que es más frecuente, para iniciar un proyecto de vida en pareja. Esta segunda etapa está íntimamente relacionada con la anterior. La emancipación depende, por supuesto, de las posibilidades económicas que normalmente se adquieren mediante la actividad laboral. Pero, como veremos, no hay una relación causa efecto entre acceso al empleo y eman- cipación, sino que ésta incluye una decisión en cuanto a las condiciones en las que puede tener lugar. La capacidad económica es una condición necesaria, pero no suficiente, para la emancipación.

El tercer y último escalón lo constituye la paternidad/maternidad y las respon- sabilidades que lleva asociada. La asunción del papel de padre/madre sería, en este sentido, la puerta de salida de la juventud, el acceso definitivo a la vida adulta. Por supuesto, esto no quiere decir que quienes deciden no tener descendencia per- manezcan en una condición juvenil permanente. No obstante, los hijos suponen en cierto sentido una renuncia a las condiciones de vida que se consideran típi- camente juveniles. Para ser adulto no es necesario ser padre/madre29, pero tener hijos implica en buena medida dejar de ser joven, tal y como los propios jóvenes entienden esta condición. Además de las dificultades económicas y las implica- ciones para la actividad laboral y para la vida en pareja, esta parece ser una de las

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29Por lo demás, tampoco es necesario para dejar de ser joven acceder al empleo, ni emanciparse.

De hecho, hay adultos que no acceden al empleo o que se emancipan en condiciones de depen- dencia respecto de otras personas.

razones por las que cada vez se retrasa más la edad en la que se tienen los hijos.

Por otro lado, incluso cuando ya se desarrolla una vida autóno- ma y se tienen hijos, los menores de treinta años dicen conservar la juventud en una determinada actitud abierta ante la vida y en unas determinadas prácticas de ocio. La “esencia” de la juventud parece estar, por tanto, en estas actitudes y estas prácticas que mantienen y conservan quienes ya no son jóvenes en otro senti- do. Es una juventud elegida, que no viene marcada por unas cir- cunstancias externas, sino que supone una actitud personal.

MOD: ¿EN QUÉ SENTIDO? ¿QUÉ ES PARA VOSOTROS SER JÓVEN?

M: Soy muy joven y muy madura (se ríe).

H: Yo es que no pienso todavía, bueno... yo creo que soy responsable, pero yo mi cabeza es como si tuviera dieciocho años. Yo me siento con dieciocho años ahora mismo. Oye, que me ves la cara y dices pues este tío tiene diez años más, pues vale, pero yo me siento, algunas veces me siento como dieciocho años.

M: Se es joven de cabeza también. Yo tampoco he crecido de ahí para arriba. M: Sobre todo por la vitalidad que sueles tener a esa edad.

[Jóvenes entre 24 y 30 años con hijos, clase media. Roquetas de Mar]

Pero la juventud no es definida exclusivamente de manera negativa, como una falta o carencia. También aparecen en el discurso de los jóvenes elementos posi- tivos, algunos de los cuales tienen que ver con esta “esencia” a la que nos referi- mos. Estos elementos positivos son como el reverso de la moneda, ya que las mis- mas carencias son, desde otro punto de vista, potencialidades: apertura a nuevas experiencias, espacios de autonomía a conquistar, responsabilidades a asumir. La juventud se desarrolla en las decisiones que toman en relación con posibilidades o alternativas planteadas. Pero no todos tienen las mismas posibilidades, sino que éstas están distribuidas desigualmente. No hay igualdad de oportunidades. Los caminos no están marcados, en principio todos tienen posibilidades de elección, pero no todos pueden acceder a los mismos caminos en las mismas condiciones.

En cualquier caso, van marcando sus caminos con sus decisiones y en este tránsi- to progresivamente dejan de ser jóvenes.

MOD: HABLAD DE LA QUE VOSOTROS QUERÁIS. M: ¡¿Y qué queremos?!

(Risas y silencio durante diez segundos)

H: Pues hay muchas opciones, no hay ningún camino que sea marcado, tienes bastante libertad, no sabes por cuál decidir, digamos (Hay una pausa bastante grande, cinco segundos). Te encuentras con todos esos caminos y no sabes si experimentarlos o no... o pasar de ellos...

M: Claro. Y hay gente que los experimenta y luego pues...se pueden dar muchos prob- lemas cuando los experimentas también.

M: También depende de con quién te juntes, de tus amigos, de si tienes un curro, de si no tienes... (Silencio durante veinte segundos)

[Jóvenes de 18 a 22 años que cursan estudios superiores o medios. Granada]

A los elementos positivos que contiene la juventud y al mantenimiento volun- tario de la misma en forma de una mentalidad y un modo de vida característico, hay que unir que la prolongación en el tiempo de las situaciones que marcan la juventud (dificultad de acceso al empleo, retraso del momento de la emanci- pación, retraso de la maternidad/ paternidad, etcétera), configuran la juventud para muchos jóvenes más como una etapa de estancia que como una etapa de tránsito. La juventud es una situación que “se supera” con la edad, pero cada vez más jóvenes viven una experiencia de “reloj parado”, en el que sólo la pérdida de vitalidad que conlleva el paso del tiempo impide una prolongación indefinida.

CAPÍTULO 2