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Emancipación: el mayor peso de la tradición

laborales en las zonas rurales

6.5. Emancipación: el mayor peso de la tradición

Los jóvenes mantienen pautas de emancipación muy similares con independen- cia del medio social rural o urbano en el que vivan. Estas pautas están caracteri- zadas por la prolongación generalizada de la dependencia familiar hasta edades avanzadas y por el planteamiento mayoritario de la emancipación basado en la formación de una familia, generalmente mediante la institución del matrimonio. Las “nuevas” formas de convivencia y de familia son aún muy poco frecuentes entre los jóvenes, tanto si estos son rurales como si son urbanos (Fernández y Morente, 2002).

Pese a estas similitudes en cuanto a las pautas de emancipación podemos señalar, siguiendo el discurso de los jóvenes rurales, algunos condicionantes que afectan de manera peculiar a estos jóvenes. Entre estos condicionantes destaca el mayor peso de la tradición y la mayor presión social y familiar hacia formas de emancipación tradicionales, que la condicionan a la institución matrimonial. En este contexto, las formas de emancipación basadas en el establecimiento en un domicilio en solitario, con amigos o con una pareja de hecho, encuentran una mayor dificultad e incomprensión del ambiente social.

M: Mis padres... el día que salga de mi casa va a ser vestida de blanco y con velo. M: No, pero si tampoco van pero....y es que yo lo que pienso es que en los pueblos estamos más sometidos a lo que son los tópicos, las convenciones, el que dirán... H: La forma de vida tradicional de...

M: ...y las tradiciones y demás. Yo, mi madre la pobrecita porque está ya curada de espanto pero, pero yo sé que no le sentaría bien.

Estas mayores dificultades e incomprensión hacia las formas atípicas de emancipación no afectan a todos los jóvenes rurales por igual, sino que son aún may- ores para las mujeres. Las normas y valores rurales no sólo son más tradicionales, sino que también son más estrictas en su aplicación a la situación de las mujeres, lo que constituye un aspecto más de este tradicionalismo que venimos comentando. Aunque la tenden- cia hacia la igualdad entre mujeres y hombres es compartida por la sociedad rural y urbana, es más lenta y encuentra más resistencias en aquella.

M: Me podría permitir vivir sola, pero yo llego a mi casa y le digo a mi madre que me voy a ir tres calles más abajo a vivir sola le da un infar- to, le da un infarto.

M: ¿A quién le da un infarto? M: Porque en los pueblos no es como por ahí en un sitio grande que tú dices: bueno, ah, pues me voy a ir a vivir sola. Lo ven como una cosa normal.

H: Porque tú eres mujer.

[Jóvenes de 25 a 28 años, ocupados sin hijos, medio rural. La Puerta de Segura]

Otra diferencia en cuanto a las pautas de emancipación de los jóvenes rurales en comparación con los urbanos, la constituye la diferente trayectoria de eman- cipación de los jóvenes que prolongan sus estudios hasta los niveles superiores. Mientras que para los jóvenes urbanos la realización de estudios superiores supone en la mayoría de los casos la prolongación de la dependencia familiar, para los jóvenes rurales estos estudios suponen la necesidad de trasladar su residencia a núcleos urbanos, con la consiguiente necesidad de emancipación ya sea en soli- tario o en un domicilio compartido. Esta emancipación por razones de estudios tiene una base muy inestable y suele concluir con el retorno al hogar familiar, lo que lleva a algunos autores a incluirla dentro de lo que denominan emancipación eventual (Fernández y Morente, 2002). En cualquier caso, esta emancipación supone una experiencia personal que influye en la disposición hacia una emanci- pación definitiva. Por un lado, supone la mayor valoración de la autonomía per- sonal que implica la emancipación. Por otro lado, implica la asunción de las tar-

eas y de las responsabilidades domésticas, lo que supone un entrenamiento que aumenta la autonomía personal de quien lo realiza.

M: Yo lo que hago es estudiar. Pero a mí me gustaría vivir por mi misma y yo saber lo que es tener una responsabilidad porque... porque te lo dan todo hecho, tú llegas y tienes una casa que está siempre cuidada, que está siempre vigilada y que lo tienes todo hecho. Tú también tú tienes que tener tus responsabilidades de lo que tu dejes te lo vas a encontrar ahí. Y aprender a llevar las cosas.

[Estudiantes de 15 a 18 años, ciudad intermedia. La Carlota]

Otra diferencia entre jóvenes rurales y urbanos respecto de la emancipación puede derivarse de las mayores posibilidades de los jóvenes rurales para estable- cerse de manera independiente, dado los menores precios de las viviendas en las zonas rurales lo que facilita su acceso. No obstante, los jóvenes rurales minimizan en sus discursos esta circunstancia: la vivienda en los pueblos puede ser más bara- ta que en las ciudades, pero alcanzan unos precios, tanto de alquiler como para su adquisición, que son igualmente prohibitivos para ellos en la mayoría de los casos.

M: Pero que no tiene sentido que en un pueblo como este te pidan 40000 pesetas por una casa, o 35000 pesetas por un casa.

M: 40000 pelas si te piden aquí por un piso, por favor... M: Aquí, el alquiler, sí

M: Que digo que no tiene sentido que aquí te pidan ese dinero por una casa, por que yo no sé, mi hermana vive en pleno centro de Granada y paga 50.000 pesetas por un piso de 3 dormitorios, en Granada. ¿Que te pidan eso aquí por una casa? A lo mejor es un poquito más grande, pero... pero estás en un pueblo

M: O un apartamento con tres habitaciones también te lo piden.

[Jóvenes de 25 a 28 años, ocupados sin hijos, medio rural. La Puerta de Segura]