afectadas por el
calizaciones forzosas por parte de las autoridades rusas. Por último, el Ejecutivo hizo pública su intención de clausurar el 80% de los centros temporales de aloja- miento antes de que concluyera el año 2007, y anunció la construcción de nuevas viviendas para la reubicación de las familias desplazadas por el conflicto.
Oriente Medio
Países Causas de la crisis
Iraq Conflicto armado, desastres naturales, crisis política y económica
Palestina Conflicto armado, aislamiento internacional, crisis política y económica
Yemen Conflicto armado, desastres naturales, gran volumen de refugiados
En Oriente Medio la guerra de Iraqhizo que el 8,4% de la población se viera obligada a salir del país y conver- tirse en refugiada para huir de la violencia, mientras que más de dos millones de personas fueron desplaza- das dentro del territorio iraquí. Por otra parte, la posible extensión del conflicto a zonas del país que hasta el momento habían permanecido en gran medida ajenas a la violencia, como es el caso del Kurdistán, hizo temer un aumento en la inseguridad alimentaria y mayores desplazamientos de población. A esta situa- ción se unió la decisión de los gobiernos provinciales de acoger sólo a aquellas personas que pudieran acre- ditar su procedencia, siendo la familia de acogida la
que asumiera la responsabilidad y el coste de mantener a estas personas, lo que puso a los hogares bajo gran- des presiones ante el escaso abastecimiento. Además, la falta de ratificación de la Convención de 1951 rela- tiva al Estatuto de los Refugiados por parte de los paí- ses vecinos, Líbano, Siria y Jordania dificultó las labo- res de identificación y protección de ACNUR.
Durante el año la situación se agravó aún más en los territorios ocupados de Palestina, siendo Gaza la más perjudicada por las acciones exteriores de presión con- tra el Gobierno de Hamas, con el recorte y la suspen- sión de ayudas económicas, y el embargo económico de Israel, EEUU y la UE, lo que tuvo unas consecuencias humanitarias desastrosas en la población. La propues- ta del Gobierno israelí de cortar el suministro eléctrico y de combustibles a Gaza en respuesta a los ataques con cohetes Qassam, fue condenada por el Subsecreta- rio General de la ONU para Asuntos Humanitarios y Coordinador de la Ayuda de Emergencia, John Holmes, y por las numerosas organizaciones que trabajan en el terreno, que consideraron esta estrategia como una for- ma de castigo colectivo contra la población civil que está en contra del Derecho Internacional Humanitario. Finalmente, el suministro de electricidad se mantuvo por una sentencia en contra de su suspensión dictada por los tribunales israelíes. Por otra parte, los fuertes combates que se produjeron en los territorios ocupados entre las milicias de Hamas y Fatah pusieron serias dificultades al desarrollo de la actividad humanitaria en Gaza y Cisjordania,10obligando a UNRWA a frenar gran parte de su actividad por la grave situación de inseguridad.
10. Véase el capítulo de conflictos armados.
Cuadro 5.3. Cuatro millones de desplazados y refugiados o la magnitud del conflicto en Iraq
La magnitud de la tragedia en Iraq se evidenció en el número de víctimas mortales producto de la violencia, pero sobre todo en la cifra de iraquíes que tuvieron que desplazarse a otras zonas del país o abandonarlo para huir del conflicto: cuatro millo- nes de personas. Según Naciones Unidas, se trata del mayor desplazamiento de población desde el éxodo palestino de 1948. El peligro de sufrir atentados, secuestros o torturas, por motivaciones sectarias, políticas u otras causas, obligó a miles de familias a huir. Desde febrero de 2006, cuando estalló la violencia sectaria en grandes proporciones tras el ataque contra la mezquita shií de Samarra, hasta julio de 2007, el Ministerio Iraquí de Migraciones registró el desplazamiento de 900.000 personas. Desde el inicio del conflicto suman 2,25 millones. La mejora de las situación de seguridad en algunas provincias después del verano, como la de Anbar y en partes de Bagdad, hizo que se registrara un menor número de desplazamientos pero sólo en esa zona: en el resto, la OIM detectó cómo el número de desplazamientos no paraba de crecer, con el agravante de que 11 de las 18 provincias impidieron el acceso por la imposibilidad de dispensar una acogida. Al mismo tiempo, las pro- gresivas restricciones ante la entrada de refugiados en países como Siria o Jordania hicieron aumentar los movimientos den- tro de las propias fronteras iraquíes. Aún así, los países vecinos acogieron un total de dos millones de personas, especialmen- te Siria con cerca de 1,5 millones de iraquíes en su territorio.
Las agencias humanitarias alertaron durante todo el año de la falta de recursos económicos y materiales para atender a toda esta población, al mismo tiempo que los países de acogida denunciaron la presión económica que tal cantidad de personas ejercía. Las condiciones en las que viven estas personas distan mucho de incluir los mínimos derechos básicos con garantí- as suficientes, sean la educación o la sanidad. Sin embargo, en estos momentos, lo que resulta alarmante no es sólo su situa- ción actual, sino el retorno. ¿En qué condiciones van a volver las personas refugiadas o desplazadas? ¿Tendrán suficientes garantías de seguridad? ¿Podrán rehacer su vida social y laboral? Seguramente no, o con muchas dificultades. De hecho, a finales de año varias organizaciones informaron del retorno de miles de personas ante los crecientes impedimentos en los paí- ses vecinos y dadas las relativas mejoras en la situación de violencia en el país. Sin embargo, ACNUR se apresuró a alertar de que las condiciones no eran las apropiadas para el regreso y de que no era el momento ni de promoverlo ni de organizar- lo. Desgraciadamente, la violencia seguirá golpeando el país a corto y medio plazo por lo que el problema de los refugiados iraquíes requerirá de soluciones firmes, inmediatas y globales. El hecho de que muchos países occidentales, irónicamente con EEUU a la cabeza, hayan otorgado el asilo a un ínfimo número de iraquíes, no es una buena noticia para empezar.
Y, finalmente, en Yemenla situación humanitaria se vio progresivamente deteriorada por tres factores diferen- tes. En primer lugar, el estallido de violencia en la región de Sa’ada (norte) que llevó al despla-
zamiento de más de 50.000 personas, cuya asistencia fue obstaculizada por el cierre de comunicaciones y las restricciones de acce- so impuestas por el Gobierno. En segundo lugar, la plaga de langostas que afectó prin- cipalmente a las regiones del sur, y que también se extendió a Somalia y Sudán, con graves efectos sobre la producción agrícola ante la falta de una estrategia eficiente de reducción de impacto. Y por último, la esca- sa capacidad de respuesta del Gobierno yemenita ante el aumento de la llegada de refugiados procedentes de Somalia y Etiopía
a través del Golfo de Adén, registrando exclusivamente a los somalíes como refugiados, sin brindar reconoci- miento a otras procedencias y por lo tanto contribuyen- do a la desprotección de personas susceptibles de asi- lo. Actualmente, alrededor de 84.000 refugiados somalíes residen en este país.