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Para otros usos de la palabra acción, véase Acción.

La acción social es toda acción que tenga un sentido para quienes la realizan, afectando la conducta de otros, orientándose la acción mencionada por dicha afectación.

Una acción es toda conducta humana en la que el individuo, o individuos, que la producen, la establecen con un sentido personal. La acción social estará referida a la conducta de otros.

La definición de Max Weber, en el comienzo de Economía y

conducta humana que su propio agente o agentes entienden como subjetivamente significativa, y en la medida en que lo es. Tal

conducta puede ser interna o externa y puede consistir en que el agente haga algo, se abstenga de hacerlo o permita que se lo hagan. Por acción social se entiende aquella conducta en la que el significado que a ella atribuye el agente o agentes entraña una relación con respecto a la conducta de otra u otras personas y en las que tal relación determina el modo en que procede dicha relación (Giner 2001 p 283)

No todo contacto entre hombres es de carácter social. No es idéntica, ni homogénea, no toda acción social es orientada por las acciones de otros.

Contenido

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1 Acción y sociología

 2 Formas de la acción social

 3 Véase también

 4 Bibliografía

[editar]Acción y sociología

La acción individual proviene, en definitiva, de las ideas y de las creencias que llevamos depositadas en nuestra mente. Cuando dicha acción influye, de alguna forma, en nuestro ambiente social, podemos decir que se trata de una acción social.

Tales ideas y creencias pueden no tener una correspondencia cierta con la realidad, de ahí que la acción tendrá un fundamento

subjetivo, en muchos casos.

No sólo debemos describir qué ideas producen tales acciones, sino también describir los efectos producidos por esas acciones.

Según Max Weber: la Sociología es una ciencia que procura la

comprensión e interpretación de la acción social para, desde ella, conseguir una explicación causal tanto del curso de la propia acción social como de sus efectos.

[editar]Formas de la acción social

Tradicional (costumbre); Son acciones conducidas por

principios, normas, etc. en las cuales el componente racional es prácticamente insignificante.

Afectiva (emocional); De carácter principalmente irracional

guiada por emociones como el amor, odio, etc.

Racional con arreglo a valores; Es decir además de perseguir

un fin racional están guiadas por principios o normas morales

Acciones destinadas a conseguir un fin racional

La rutina colectiva es el punto de partida originario en que puede surgir la acción social como tal, en cuanto “acción tradicional”; aquí la racionalidad subjetiva parece disuelta en el automatismo mecánico de la costumbre popular.

La “acción afectiva” constituye un momento posterior en el proceso de racionalización, y su contenido es la pasión individual. En su propia descarga afectiva, la conciencia subjetiva rompe con la rutina tradicional y, afirmándose como subjetividad, se pone en camino de la auto conciencia racional.

La racionalidad con arreglo a valores sigue implicando el momento de la colectividad, y se corresponde con formaciones intelectuales tales como la religión, la ideología o la

ética.(determinada por la creencia en el valor religioso, ético o de cualquier otro y determinada conducta, sin relación alguna con el resultado).

Cuando la razón subjetiva es autoconsciente de sus fines

individuales, la realidad deviene instrumental; es el momento de la “acción racional con arreglo a fines”, en la que su forma teórica es la ciencia, susceptible de aplicación tecnológica.

Otros autores o enfoques de la sociología le dan diferente

orientación y aunque no son todas esas teorías intercambiables, si que tienen que ver entre sí con la racionalidad del actor y con la teoría del intercambio.

El funcionalismo, por ejemplo, ve limitada la acción social por las normas y valores, que es una teoría de determinación estructural del sistema social, y que quizás solo sean 'condicionantes

estructurales' y hasta solamente de índole artificial o manipulado, pero que inhiben al sujeto de la acción y un caso típico son los

problemas de alimentación humana en la periferia, peor dotada, o en el tercer mundo.

Tipo Ideal

El concepto de tipo ideal se sitúa en el punto de culminación de varias de las tendencias del

pensamiento de Weber. El tipo ideal está vinculado con la idea de comprensión, pues todo tipo ideal es una organización de relaciones inteligibles, propias de un conjunto histórico o de una realización de

acontecimientos. Por otra parte, el tipo ideal está vinculado con lo que es característico de la sociedad y de la ciencia moderna, a saber, el proceso de

racionalización. La construcción de tipos ideales es una expresión del esfuerzo de todas las disciplinas

científicas para conferir inteligibilidad a la materia, deduciendo de la misma la racionalidad interna, y quizás aún construyendo esta racionalidad a partir de una materia a medias informe. Finalmente, el tipo ideal se relaciona también con la concepción analítica y parcial de la causalidad. En efecto, el tipo ideal permite aprehender individuos históricos o conjuntos

históricos. Pero el tipo ideal es una aprehensión parcial de un conjunto global. Mantiene el carácter parcial de toda relación causal, aun en aquellos casos en que, aparentemente, abarca a una sociedad entera.

La dificultad de la teoría de Weber acerca del tipo ideal consiste en que se utiliza simultáneamente este

concepto para designar a todos los conceptos de las ciencias de la cultura, y para precisar determinadas especies de conceptos. Por consiguiente, creo que es más claro, aunque la distinción no aparece

explícitamente en la obra de Max Weber, distinguir la tendencia ideal-típica de todos los conceptos de las ciencias de la cultura, y las especies definidas de tipos ideales que él reconoce por lo menos implícitamente. Los tipos ideales se expresan mediante definiciones que no se ajustan al modelo de la lógica aristotélica.

Un concepto histórico no conserva los caracteres que presentan todos los individuos incluidos en la

extensión del concepto, y menos aun los caracteres medios de los individuos considerados; apunta a lo típico, lo esencial. Cuando se afirma que los franceses son indisciplinados e inteligentes, no se pretende decir que todos son indisciplinados e inteligentes, lo que es improbable. Se quiere reconstruir un individuo

histórico, el francés, deduciendo ciertos caracteres que parecen típicos y definen la originalidad del individuo. O también cuando cierto filósofo escribe que los

hombres son prometeicos, que definen su futuro cobrando conciencia del pasado, y que la existencia humana es compromiso, no pretende afirmar que todos los hombres piensan su existencia apelando a una reflexión simultánea acerca de lo que ha sido y lo que será. Sugiere que el liombre es realmente hombre

cuando se eleva a esta altura de reflexión y de decisión. Trátese de la burocracia o del capitalismo, del régimen democrático o de una nación particular, por ejemplo Alemania, no se definirá el concepto por los caracteres comunes a todos los individuos ni por los caracteres medios. Será una reconstrucción estilizada, el

aislamiento de los rasgos típicos.

La tendencia ideal-típica está vinculada con la filosofía general de Max Weber, e implica la relación con los valores y la comprensión. Comprender al hombre histórico como prometeico, es comprenderlo en relación con lo que nos parece decisivo, es decir, su vocación misma. Para que sea posible denominar prometeico al hombre histórico, es necesario suponer que se interroga acerca de sí mismo, de sus valores y de su vocación. La tendencia ideal típica es inseparable del carácter comprensible de la conducta y la

existencia humana, al mismo tiempo que de la actividad inicial de las ciencias de la cultura, la relación con los valores.

Quiere decir que el investigador social no debe mezclar sus valores (juicios de valor) en sus análisis y explicaciones. Es decir, el

investigador solo debe ocuparse de cómo SON las cosas o fenómenos sociales, no de cómo DEBERÍAN ser.

Por ejemplo, el investigador del Estado debe ocuparse de cual es su estructura, su organización, como se ejerce la autoridad, como se administra, etc, pero no de cómo debería ser el Estado. Weber consideraba que solo de este modo las ciencias sociales serian objetivas.

2.2 Materialismo histórico

La concepción materialista de la historia (también conocida como materialismo histórico, término inventado por

el marxistaruso Georgi Plejánov), es el marco conceptual creado por Karl Marx y usado originalmente por él y por Friedrich

Engels para analizar científicamente la historia humana.1

Aunque el materialismo histórico en bloque es inseparable del comunismo marxista, historiadores, sociólogos e intelectuales no ligados al comunismo marxista han tomado elementos del

materialismo histórico para elaborar sistemas y enfoques materialistas para el estudio de la historia humana.