1.4. OBJETIVOS
2.2.4. Acerca de los valores socioculturales
a) Ministerio de Educación y la formación de valores
La formación de valores socioculturales desde el punto de vista de la Educación Intercultural Bilingüe es una necesidad del mundo actual. Los cambios que se han producido en la sociedad en términos de una vida intercultural, acrecientan la importancia y necesidad de sembrar valores sociales y culturales que deben ser reforzados en la educación de niños y niñas, que son practicados en el hogar, tales como: valoración personal, autonomía, desarrollo de la inteligencia comunicativa, lengua, cultura, aprender a interactuar, tolerancia y respecto a la diferencia, estimación de lo diferente, convivencia intra e intercultural y valoración del idioma nativo.
Los niños y niñas que estudian bajo este modelo educativo tendrán las mejores ventajas para relacionarse o interactuar con otros individuos de otras culturas. Además, será el mejor valor o estrategia de adaptación a otros entornos para los jóvenes que ahora no dejan de ser migrantes.
El aporte de la Educación Intercultural Bilingüe con respecto a la práctica de valores en las familias es impostergable, por lo tanto, una
escuela EIB debe partir del reconocimiento y estimulación de los valores de la cultura originaria, además, acumular y admirar elementos primordiales de la cultura nacional y/o de las otras minorías nacionales. Pero, es fundamental en este proceso de la educación de valores la participación de los padres de familia.
Un reporte anual del año 2007 la Organización Independiente de Estados Unidos señala que:
…, incentivar la participación de los padres y madres de familia para dar continuidad en el hogar a la experiencia educativa en la escuela, así como ofrecerles información relevante para apoyar el proceso educativo de sus hijos, son estrategias cada vez más aplicadas por diversas organizaciones e instituciones educativas (Save the Children, 2007, p.22).
Sin duda, el proyecto educativo que promueve la Educación Intercultural Bilingüe es precisamente la formación en valores. En principio porque existe la necesidad urgente de tratar el tema de la formación de valores.
Como dijera: Beltrán y otros:
Estas y otras son verdades evidentes que plantean la urgencia de abordar el problema de la formación en valores de forma
responsable y comprometida con la sociedad en general y con las nuevas generaciones de alumnos en particular, ya que estas dificultades permanecen en el más completo de los olvidos y no es posible evadirlas queriendo resolverlas, sino que debe encarárseles y estudiarlas de forma sistemática, científica y desde una perspectiva humana e integradora (2005, p.399).
El Ministerio de Educación efectivamente tiene la tarea de formar en valores, conforme señala la Ley General de Educación 28044 en su artículo 8 inciso “a”.
Con mayor precisión, la educación en valores, está en la Ley General de Educación N° 28044 y en el Artículo 8º relacionados a los Principios de la educación, allí se especifica que la educación peruana tiene a la persona como centro y agente fundamental del proceso educativo. Por lo tanto, debe sustentarse en los siguientes principios: a) La ética, que inspira una educación promotora de los valores de paz, solidaridad, justicia, libertad, honestidad, tolerancia, responsabilidad, trabajo, verdad y pleno respeto a las normas de convivencia; que fortalece la conciencia moral individual y hace posible una sociedad basada en el ejercicio permanente de la responsabilidad ciudadana, y b) El Ministerio de Educación, la formación y el desarrollo de valores socioculturales (2003, p.249844).
Es más, en la Ley de educación 28044 en el Artículo 36º.- Educación Básica Regular en el Inciso b) señala que: La Educación Primaria… Tiene como finalidad educar integralmente a niños. Promueve la comunicación en todas las áreas, el manejo operacional del conocimiento, el desarrollo personal, espiritual, físico, afectivo, social, vocacional y artístico, el pensamiento lógico, la creatividad, la adquisición de las habilidades necesarias para el despliegue de sus potencialidades, así como la comprensión de los hechos cercanos a su ambiente natural y social (2003, p.248948).
b) ¿Qué son los valores?
Desde el momento que el ser humano vive en la tierra ha necesitado establecer nomas comportamentales que guíen su comportamiento en su relación con los demás, precisamente ese sentido ha instituido los valores
universales: honestidad, responsabilidad, verdad, solidaridad,
cooperación, tolerancia, respeto, paz, entre otros. Por lo tanto, el campo de la educación se ha convertido en eje central en la formación integral de los estudiantes, por supuesto aquí el papel de los padres de familia y los profesores es un asunto clave, así lo señala Barylko:
La educación en valores constituye uno de los principios que deben sustentar toda institución educativa. Sin embargo, la crisis de valores planteada en el mundo de hoy constituye uno de los mayores peligros postmodernos: educar a niños y jóvenes con carencias graves en su formación ética. Con una sociedad en
crisis, los directivos junto con los padres y docentes cumplen un papel que, desde la ejemplaridad, debería ser la guía para la correcta internalización de los valores humanos (1997, p.78).
Sin duda, los valores son principios rectores del comportamiento humano, pero, estas virtudes o cualidades son adquiridas de la sociedad y principalmente aprendidas de la Escuela.
Según Sandoval (2007):
Los valores asumen una función central en la edificación y mantenimiento de la identidad de los individuos y de los colectivos. Ellos forjan la imagen y la estimación de sí mismo. El individuo que está consciente de sus valores puede considerarse como una persona, encontrar un lugar en el mundo, tener confianza en sí mismo, interpretar y evaluar su medio ambiente social (p.106).
Por lo tanto, la formación de valores aparece como una clara exigencia de la sociedad al sistema educativo, en todo caso, dudo de que las instituciones educativas hagan lo contrario, aunque el investigador Schmelkes realiza la siguiente observación:
Con lo anterior no queremos decir que la escuela no forme valoralmente. Como lo hemos dicho antes, es imposible que no lo
haga, y seguramente lo ha venido haciendo, en gran parte, en el sentido, socialmente deseado. No obstante, sí puede asegurarse que la escuela no ha sido tan eficaz como la sociedad parece haberlo esperado, y quizás tampoco tan eficaz como podría haber sido si se hubiera planteado, de manera intencionada y sistemática, formar en valores (Schmelkes, 1996, p.3).
Otro de los retos de la Educación Intercultural Bilingüe es que los valores deben necesariamente concluir en un proceso de reconocimiento social y cultural, porque, si no existe ésta valoración simplemente no tendría sentido una educación en valores, es decir, los estudiantes deben estar obligados a asumir los valores como parte de su conducta, comportamiento y actitud. Al respecto Dewey señala que:
La valoración es un proceso auténtico y determinado por la sociedad durante el proceso de reconocimiento de los valores. Este enunciado no solamente es una teoría, contrariamente en el contexto de la Educación Intercultural Bilingüe se ha convertido en
los principios morales que cimientan las relaciones
comportamentales en el campo social y cultural (2008, p.164).
c) Los valores sociales
Muchos autores han coincidido en que los valores sociales son el elemento fundamental para reservar buenas y armoniosas relaciones sociales. En otras palabras, la correcta práctica de los valores sociales
cultivan los comportamientos positivos de las personas, mucho más significativo es si lo practicamos desde la niñez.
Hernández en su obra: “Los valores sociales, un instrumento para el conocimiento social del niño. Su reflejo en la comunicación publicitaria” (1986). Destaca que:
Sin duda, los valores sociales son los instrumentos más efectivos de lo que se vale el sistema social para transmitir conocimientos. A su vez, con la ayuda de éstos, los individuos van construyendo el mundo social y todo lo que él encierra y van adquiriendo conocimiento social (p.112).
Tal como lo indica Hernández los valores sociales son aquellas dimensiones humanas que viabilizan los saberes, y conducen hacia la construcción social de las relaciones sociales para una convivencia armoniosa dentro de una sociedad.
Conforme se difunde universalmente, hay una gran cantidad de valores que se consideran como necesarios para la sociedad, y por supuesto que están los valores éticos, universales, personales, etc. Entre los primordiales valores que se clasifican como sociales son: paz, respeto, igualdad, solidaridad, responsabilidad, y otros. Por ejemplo, el valor de la Paz, es la capacidad de promover una armonía con las personas que nos rodean de manera respetuosa y agradable. Este es un
cimiento básico de las relaciones sociales y un valor que igualmente se encuentra relacionado a los valores éticos y morales, por lo que se reconoce uno de los valores imprescindibles para la humanidad. El respeto como valor considera la práctica de comportarse en forma reflexionada con las actitudes y pensamientos de las demás personas, de igual manera implica sostener la convicción en las propias formas comprometidas y honestas. Este valor se encuentra estrechamente atado con la paz. Por otro lado, el valor de la igualdad se define como la decisión de actuar de forma neutral con todas las personas que nos rodean, mostrarse de acuerdo que todos poseen los mismos derechos y obligaciones que tenemos, sin importar sus situaciones económicas, sociales, género o raza. También la solidaridad sin duda es uno de los valores sociales más trascendentales para la convivencia dentro de la sociedad. Es la voluntad para empatar o generar empatía con una causa o persona y apoyarla. De igual manera la responsabilidad es el valor de la afirmación de cumplir con las responsabilidades contraídos, a nivel laboral o personal. Este valor corresponde a ser íntegro en la aceptación de las obligaciones que como personas nos incumben, no solamente por la carga legal que pueda derivar de las mismas, sino por el propio convencimiento de que uno hace lo correcto. Si bien la relación de los valores clasificados como sociales puede cambiar mucho dependiendo de los criterios que se elijan dentro de una sociedad determinada, los preliminares constituyen los valores más sobresalientes y en los cuales se pueden englobar la gran mayoría de medidas de conducta esperados de las personas dentro del medio en que se desenvuelven. Por lo tanto,
los valores: éticos, morales y sociales, deben ser persuadidos desde edad temprana en la familia, siendo el ejemplo el necesario instrumento para que estas conductas queden enraizadas en la personalidad del niño y se mantengan durante la madurez. En todas las clasificaciones de valores, se busca que, por medio de ellos, las personas tengan los parámetros
necesarios para reconocer lo correcto y actuar en base a ello. 1
d) Los valores culturales
Si la cultura es toda manifestación de la creación del hombre, se puede asumir que los valores culturales están formados por el conjunto de conocimientos, creencias y sentimientos que le permiten al ser humano adoptar como forma de vida.
Los valores culturales, por su importancia simbólica promueven la valoración de la vida de personas y la sociedad; en ese entender se ha convertido en algo esencial en el mundo para vivir, pensar, sentir y actuar. Es más, disponen de una fuerza moral que construye la identidad personal y la identidad cultural.
“La cultura –y dentro de ellas las personas y grupos sociales- mantienen la deseabilidad de la vida con la promoción de los valores” (Oneto, 2008, p.8).
Además, se consideran valores culturales: las tradiciones, costumbres, ritos, mitos, el lenguaje, arte, la riqueza culinaria, religiosidad, memoria colectiva, igualdad, el respeto a los padres, uso de la vestimenta, etc.; entonces se puede asumir, de acuerdo a lo expresado que los valores culturales son prácticamente todo lo que la sociedad aprende y comparte.
Ahora, es importante reconocer que en medio del grupo de valores que se ha agrupado como valores culturales estarían también los valores religiosos, políticos, morales, estéticos, intelectuales, afectivos, sociales, físicos, económicos, etc.
Los valores culturales expresan una forma de vida y alinean la forma de conducta en la vida. Determina nuestras decisiones sobre la prioridad de un juicio sobre otro, ayuda en determinar respecto a una elección o postura a tomar, privilegia el poder discernir ante la duda, los problemas y las amenazas. En ese entender Enrique del Río afirma que:
Estos valores están alimentados por nuestras creencias, es decir, por lo que cada persona y cada colectivo entiende por lo verdadero y correcto, basándose en sus sentimientos, en los conocimientos que nos han transmitido nuestros adultos y las personas de quienes nos fiamos, en sus tradiciones y costumbres, en las informaciones que nos dan una visión determinada del mundo que nos rodea y del que no podemos ver y, sobre todo, en
las actitudes y comportamientos que se nos trasmiten y que contagian tanto a personas como a instituciones. El conjunto de valores se suele identificar con la cultura de fondo de un pueblo, su idiosincrasia. Estos valores se transmiten de generación en generación. De manera que se podría decir que la cultura de un pueblo es el resultado de la acumulación de saberes, creencias y formas de vivir (valores) (2012, p.297).
Es decir, cada vez se está asimilando la cultura de la postmodernidad relacionado al neoliberalismo, la cultura del libre mercado, la mundialización de la cultura. Sin duda, estas dimensiones exógenas a través de la comunicación masiva están ingresando poco a poco en las comunidades y carcomiendo las costumbres tradicionales, con mayor razón en las Instituciones Educativas sucede casi lo mismo, por eso, se hace necesario contrarrestar con un modelo de educación basado en los valores culturales.
Un comentario similar lo encontramos en las publicaciones que hiciera Renato Hevia (1988) cuando señala que:
La influencia de los medios de comunicación en la formación o deformación de valores en la sociedad, están fuera de duda. Ellos transmiten masivamente determinadas apreciaciones, valoran o no valoran, tales o cuales acontecimientos o políticas, enfatizan
como buena ciertas acciones o conductas, al tiempo que neutralizan o condenan otras (p.53).
En el campo de la educación la formación de valores es fundamental como ya se afirmó anteriormente, es decir, en la formación de competencias, no puede eximirse de formar los valores a los estudiantes primarios, además, promover conocimientos y habilidades, es necesario un desarrollo actitudinal pero sustentado en la práctica de valores culturales. Razón tiene Dewey al afirmar que:
“La educación es una necesidad de la vida, en cuanto asegura la transmisión cultural; en las sociedades complejas se ha especializado en la instrucción formal, y al mismo tiempo advierte como uno de sus fines el de mantener el contacto con la experiencia directa, estableciendo la continuidad de la teoría con la práctica. Es el nexo de la experiencia de participación con las actividades dirigidas a la adquisición de los símbolos culturales el
que confiere a la educación moderna su particular función social”
(2008, p.160).
Con respecto a los valores Domingo Llanque señalaba que “...el valor cultural es ese algo supremo que se busca, o que se tiene, o que se espera dentro de las experiencias de un grupo humano. En el caso del pueblo aymara, son las normas o medidas que hacen ver al aymara
lo que es mejor hacer o lo que es lo óptimo para el individuo y para la comunidad” (1990, p.46).
Hoebel afirma, que “Los valores son los ejes sobre lo que se articula la cultura…, patrones de conducta dentro del conjunto global de potencialidades humanas, individuales y colectivas…, creencias profundas en cuanto a si las cosas o los actos son buenos y debe aspirarse a ellos, o malos y deben ser rechazados” citado en Castro (2014, p.478). De manera que los valores son creencias profundas que actúan como patrones culturales del comportamiento humano.