3.2 Planificación Familiar 1 Introducción.
3.2.1.1. Actitudes ante la Planificación Familiar.
Existen desde mediados de los años 60 diversas encuestas referidas a la planificación familiar. Podemos concluir en función de los últimos resultados que la aceptación es cada vez mayor. El debate ha pasado de la aceptabilidad, al modo de llevarla a cabo.
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Informe Foessa 1970. Euroamérica, Madrid, 1970.
La tabla que se muestra a continuación recoge encuestas realizadas entre 1965 – 197982 con relación al porcentaje de personas que no admitirían la planificación o pensaban que se deberían de tener los niños que vinieran. Según los datos, la no-aceptabilidad no es muy alta en las diferentes encuestas.
TABLA 3.16. Actitudes ante la Planificación Familiar 1965-78.
Del Campo, 1965 Diez Nicolás, 1965 Foessa, 1970 Europeo, 1976 Cambio 16, 1978 CIS, 1978 No la admite/
Se debe tener los hijos que vengan
23 15 39 33 16 24
Fuente: Del Campo, S. “Los médicos ante el problema de la limitación de la natalidad”. REOP nº1, IOP, 1965; Diez Nicolás, “Status socioeconómico, religión y tamaño ideal de la familia” en REOP, nº 2, IOP, 1965; FOESSA 1975-83. Ed. Euroamérica, Madrid; “Divorcio y Planificación familiar”, CIS, 1978.
En el caso de la encuesta realizada por Del Campo, el 76% de los médicos admitían el control de la natalidad sujeto a determinadas situaciones: porque el embarazo pudiera perjudicar la salud de la madre (31%), por enfermedades hereditarias de los padres (26,5%), por dificultades económicas y por no disminuir el nivel de vida familiar (15,3% y 2,6%, respectivamente) y, por otras razones más arbitrarias como la estética de la mujer (0,7%).
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Este cuadro es importante por los datos que arroja. No hay que olvidar que estas encuestas se llevan a cabo en plena dictadura franquista, a excepción de la última realizada por el CIS en 1978. Los datos de las encuestas de El Europeo y de Cambio 16 han sido utilizadas de los datos aportados por el Informe Foessa 1975-83. Para mayor información. “Planificación familiar” publicado por el Europeo y realizada por Consulta en 1976 y “ Mujeres españolas” publicado en Cambio 16 y realizada por Consulta en 1978. El ámbito muestral es diferente para las diferentes encuestas: son de ámbito nacional las tres últimas, la Del Campo es de médicos, la de Diez Nicolás es en Madrid y la del Foessa, son cuestiones contestadas sólo por amas de casa.
Si tomamos como referencia el Informe FOESSA de 1970 y a partir de conocer que el 63% de las amas de casas consideraban que había que tener los hijos que vinieran, podemos concluir que esta afirmación se acentúa más cuando la mujer vivía en el ámbito rural, tenía estudios primarios o ningún estudio, eran de nivel socioeconómico bajo y de ideología progresista. Este mismo perfil sociodemográfico es atribuible a las personas que asocian el control de la natalidad con las creencias religiosas83. Por otra parte y en ese mismo informe, sólo el 39% de las amas de casa opinaban que en ningún caso deberían utilizarse métodos anticonceptivos frente a un 37% que lo aprobaban cuando hubiera peligro para la madre, un 11% por dificultades económicas y el 13% por simple acuerdo de los esposos.
La religión ha sido muy importante en las decisiones tomadas por los españoles en temas de natalidad. En la encuesta mencionada de Diez Nicolás realizada en Madrid, el 30% admitiría el control si la Iglesia lo aceptara. Esta misma actitud es tomada por los entrevistados en la encuesta de El Europeo, según la cual, el 39% de los entrevistados pensaban que la información y utilización de los métodos anticonceptivos debía estar dirigida por la Iglesia y, el 24% optaba por una planificación limitada a los medios permitidos por la Iglesia Católica.
El derecho a la planificación familiar está respaldado favorablemente por la Comunidad Internacional. Desde el año 65 se vienen celebrando unas conferencias mundiales que si bien al principio se orientaban a temas de población, se han ido adaptando a los problemas sociales que se han ido generando con el tiempo. Uno de los intereses ha sido la salud
reproductiva que incluye el derecho a la planificación familiar, a una maternidad segura y a combatir enfermedades de transmisión sexual.
Podemos establecer una cronología de estas Conferencias Mundiales respaldadas por la ONU84.
1965. Conferencia Mundial de Población, Belgrado. Preparatorio de los Congresos de Población Posteriores.
1968. Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, Teherán. En su artículo 16 se recogió por primera vez el derecho de los padres a la planificación familiar.”La
protección a la familia y del niño sigue siendo la preocupación de la Comunidad Internacional. Los padres tienen el derecho humano básico de decidir libre y responsablemente el número de hijos que desean tener y cuando tenerlos”.
1974. Congreso Mundial sobre Población. Bucarest. En esta conferencia se cambió la concepción en la relación entre desarrollo y demografía. Antes se consideraba que el crecimiento demográfico era un obstáculo al desarrollo económico y a partir de este momento, se invirtió la relación. Es decir, el alto crecimiento demográfico estaba ocasionado por el subdesarrollo. Se llegó a la conclusión que, a menos que las parejas pudieran disfrutar de los beneficios del desarrollo, incluyendo mejor educación y menores tasas de mortalidad infantil, no se verían motivadas a tener más hijos. Se recomendó
“Respetar y asegurar, independientemente de sus objetivos demográficos, el derecho de las personas a decidir libre, informada y responsablemente, el número de hijos que desean tener y cuando tenerlos”.
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El camino hacia la salud reproductiva universal. Salud y derechos reproductivos en la agenda internacional 1968-
1975. I Conferencia Internacional sobre las mujeres. La novedad fue que consideró el derecho a la planificación esencial para la igualdad de los géneros.
1984. Congreso Mundial de Población, México. En esta conferencia se reconoció la labor de los países ante los compromisos adquiridos, pero a partir de la Encuesta Mundial de Fertilidad, se observó que el 50% de las mujeres tenían riesgo de embarazos y no tenían acceso a los medios anticonceptivos. De ahí surgió el concepto de necesidades no
cubiertas, que se refiere a las parejas que quieren usar métodos anticonceptivos y no tienen
acceso a ellos.
En esta misma conferencia se aludió a los abortos inseguros, al papel del hombre y a las facilidades a los jóvenes en temas de información.
1994. Congreso Mundial de Población y Desarrollo, El Cairo. Esta fue la conferencia que diseño la situación actual. En su definición de salud reproductiva considera “que ésta
implica que las personas disfruten de una vida sexual segura y satisfactoria, que gocen de la capacidad de tener hijos y la libertad de decidir cuándo y con qué frecuencia hacerlo. En esta última condición está el derecho de los hombres y de las mujeres a ser informados y a tener acceso a métodos de planificación familiar seguros, eficaces y aceptables, así como a otros métodos de regulación de la fertilidad que elijan y que no sean contrarios a la ley; y el derecho a tener acceso a servicios de salud adecuados que permitan a las mujeres tener un embarazo y un parto sin riesgos y otorguen a las parejas la mayor posibilidad de tener hijos saludables”.
1995. Cumbre Mundial de Desarrollo Social. Copenhague. Se reafirmaron los compromisos de la conferencia anterior.
Siguiendo el esquema de Kingsley Davis y Blake85 podemos considerar tres etapas (relaciones sexuales, concepción y gestación / parto) en el proceso productivo y, en cada una de ellas, factores que las determinan.
Respecto a las relaciones sexuales, éstas pueden controlarse por diversos factores como la edad de entrada al matrimonio, el celibato, la abstinencia y la libertad sexual.
La concepción está determinada por la fertilidad voluntaria o involuntaria y la utilización de medios que la obstaculizan, más conocidos como anticonceptivos. En esta fase podemos aludir a un aspecto nuevo, las técnicas de reproducción asistida y que tiene un gran significado social no sólo dentro del ámbito de la pareja sino fuera de los propios límites de ésta. Un dato sorprendente: el 10% de las mujeres inseminadas en España son madres solteras86.
Respecto a la gestación y al parto, éstos pueden verse truncados por la mortalidad fetal bien voluntaria o involuntaria. En este último caso y debido a los adelantos de la medicina, éstos han disminuido de forma considerable; la tasa de abortividad ha pasado de 0.66 en 1950 a 0.04 en el año 200087. En el caso de la voluntaria, más conocida como Interrupción Voluntaria del Embarazo, los datos indican que ha aumentado en los años de referencia. De esta manera se puede retrasar la primera concepción, espaciar y detener los embarazos. Sin embargo, estos factores se han visto alterados y han sufrido una evolución a través del tiempo. Esta evolución ha venido determinada por condiciones de diversa índole; económicas, políticas, modernizante y sociales.
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Citado en Diez Nicolás (1973). “Actitudes de la mujer española hacia los métodos de planificación familiar”. REOP nº 31. IOP. Madrid.
86
“Las mujeres sin pareja reciben en España el 10% de las inseminaciones”. El País (10/11/03).
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Anuario Estadístico, años correspondientes. A partir del año 1975 sólo se incluyen las muertes fetales tardías, es decir, los nacimientos muertos con más de seis meses.
3.2.2. Anticoncepción.
El uso de anticonceptivos y el aborto constituyen junto a la nupcialidad los determinantes sociales de la fecundidad. Examinar los niveles de fertilidad y la proporción de matrimonios no nos da una visión completa de la vida reproductiva de la mujer. La contracepción y el aborto deben de ser además considerados88. La disponibilidad de métodos contraceptivos altamente eficaces ha ofrecido a la mujer la posibilidad de planificar su maternidad, permitiéndole un mejor desarrollo personal y una vida sexual más plena. Sin embargo, no todas las mujeres tienen el mismo nivel de conocimiento ni de acceso a ellos.
El interés se centra, por tanto, en el análisis del recorrido de cada una de las vías que hacen posible la planificación y su aceptación social. La situación actual pasa por alto la legitimidad de la planificación para centrarse en la aceptación social de las diferentes vías con todas las repercusiones éticas que están levantando.