3.2 Planificación Familiar 1 Introducción.
3.2.2.1 Conocimiento y uso de métodos anticonceptivos.
El uso de métodos de control de la natalidad ha estado limitado legalmente por el discurso demográfico del régimen franquista y por el poder político, fuertemente influenciado por la moralidad católica respecto a la prohibición de la publicidad y disponibilidad de los medios anticonceptivos.
Hasta finales de 1977, la utilización de métodos anticonceptivos estaba prohibida en España. El artículo 316 del Código Penal de 1944, multaba con 50.000 a 100.000 pts el uso,
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Delgado, M. (1999). “La evolución reciente de la fecundidad y el embarazo en España: la influencia del aborto”. REIS nº 87. CIS.
la venta y la difusión de anticonceptivos. En noviembre del año citado se suprimió éste y se legalizó el uso de anticonceptivos, su distribución y su publicidad aunque determinados métodos como la esterilización siguió siendo un delito hasta mayo de 1983, fecha en la que se abolió en el artículo 418 del mismo código. Junto a estas medidas se crearon algunos centros públicos y privados de Planificación Familiar para proporcionar asistencia gratuita a las parejas que querían regular su fecundidad dado que la Seguridad Social no proporcionaba servicios de planificación familiar, salvo en el contexto de consultas ginecológicas89.
A pesar de la presión política y religiosa, los anticonceptivos en sus diversas modalidades fueron usados por las mujeres españolas. Prueba de ello son las cifras que aportó el Prof. Del Campo en los años setenta, según las cuales, el consumo de anavulatorios era superior al de Italia y se posicionaba en el quinto lugar en Europa por detrás de Alemania, Bélgica, Gran Bretaña y Francia.
Podemos considerar dos etapas en los estudios sobre planificación y anticonceptivos. Por una parte, las encuestas anteriores a las encuestas oficiales de fecundidad y que coinciden con la legalización de los anticonceptivos y por otra parte, estas mismas realizada en 1977, 1985 y 1999.
Investigaciones hasta los años 80.
1. - “Los médicos ante el problema de la limitación de la natalidad” 90.
A partir de esta encuesta se deduce que el 60% de los médicos opinaban que no sería conveniente que existiera más información sobre los métodos de control de la natalidad.
89
Del Campo, S. (1992). La nueva familia española. Eudema. Madrid.
Respecto a los métodos más usados, los médicos creían que eran el coitus interruptus, las gomas y medios químicos. Casi la mitad de los médicos opinaban que todas las clases sociales utilizaban métodos de control pero un tercio consideraba que la mayoría era de clase alta. En cuanto a los motivos para su utilización eran: el egoísmo, las dificultades económicas, la falta de formación y la mayor información de los métodos.
2. - “Status socioeconómico, religión y tamaño ideal de familia” 91.
En una encuesta realizada en Madrid, un 15% de mujeres afirmaban que no se debía de permitir el control de la natalidad, frente al 11% que creían en la libertad de decidir. La aceptación estaba en función de que lo autorizase la Iglesia (30%) y un 26% sólo cuando existieran razones graves.
3. - II Foessa92. De Miguel. Informe Foessa. Euroamérica, Madrid, 1970.
La opinión referente a si los médicos debían indicar métodos para el control, una minoría creían que era eso lo que debían hacer (7%), la mitad opinaba que dependía de los casos y, una proporción muy significativa afirmaba que no debían hacerlo (36%). El control de la natalidad por parte del médico era más aceptado cuando la mujer era más joven, vivía en un hábitat urbano, con mayores estudios, de clase social baja y con bajos ingresos.
En este informe también se aludía a la píldora. A la pregunta de sí se pudiese hablar del tema de la píldora, un 24% afirmaba que era un tema como otro, un 27% manifestaba que se podría hablar de él dentro de ciertos límites y un 41% opinaba que no. Por otra parte el 8% no la conocía.
91
Diez Nicolás en REOP nº 2, 1965.
Se les preguntó a las mujeres que habían considerado que si se podía hablar de la píldora, la aceptación de la utilización de ésta en un matrimonio no católico. Solo un 8% contestó que era el mejor sistema. Un 19% afirmó que era un método igual a otro cualquiera, un 25% opinaba que era muy perjudicial y, un 46% que no se debía controlar el numero de hijos. Se les preguntó también la posibilidad de que tomaran la píldora si la Iglesia la admitiera y sólo el 16% se posicionaba a favor.
4. - “Natalidad y Planificación familiar en España”93.
La gran mayoría de las mujeres entrevistadas, ocho de cada diez, afirmaban que todas las parejas que pudieran tener hijos deberían tenerlos. Casi la mitad de las entrevistadas estaban a favor de planificar el número o espaciamiento de los hijos que vinieran, pero casi un tercio se oponían a la planificación. En general, las opiniones favorables a la planificación eran más frecuentes entre las mujeres más jóvenes y las de mayor status socioeconómico.
Más de la mitad de las mujeres entrevistadas creían que los matrimonios deberían decidir el número de hijos, cuándo tenerlos e incluso el 61% había hablado con su marido sobre planificación familiar.
Finalmente, sólo una pequeña minoría creía que no debería existir ningún tipo de información sobre planificación familiar y que el control de la natalidad debería ser
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Los datos que se muestran en este apartado proceden de una encuesta de ámbito nacional a mujeres casadas de 15-44 años. Diez Nicolás 1971-72 REOP nº 2. CIS. Informe nº 1, mimegroafiado, noviembre, 1971 y Díez Nicolás (1973) “Actitudes de la mujer española hacia los métodos de planificación familiar”. REOP nº 31. IOP.
obligatorio después de un cierto número de hijos. La gran mayoría, un 68% opinaba que la gente debería sentirse libre para decidir.
En esta encuesta era difícil preguntar sobre determinados medios de control, el tabú del tema hizo que no se preguntara directamente por la utilización sino que indirectamente se fueran desgranando algunas preguntas. La pregunta fue exactamente la siguiente: “Como Ud. sabe, existen diversos métodos que utiliza la gente para no tener hijos por motivos de salud o económicos, o porque no quieren ellos. Independientemente ahora de que sean buenos o malos le importaría decirme de esta lista, ¿cual de ellos conoce aunque sea de oídas?. A partir de ésta se filtraba a los que habían contestado afirmativamente y se les hacía otras preguntas como cuál era el más eficaz, el más utilizado y el permitido por la Iglesia etc.
El 21% nunca habían oído hablar sobre anticonceptivos. Pueden influir muchas cosas como no querer hablar, pero lo que sí podemos considerar es que la píldora es el método más conocido: tres de cada cuatro mujeres afirman haber escuchado hablar de ella. El preservativo y el coitus presentan niveles más bajos pero similares entre si, pudiéndose deber al menor conocimiento y a una valoración negativa de los mismos. En cuanto al lavado y diafragma, éstos eran pocos conocidos. Podemos observar diferencias por categorías sociodemográficas. Las mujeres que conocían cualquier método eran siempre superiores entre las más jóvenes y dependía del medio anticonceptivo, las mujeres jóvenes de 20 a 24 años, conocían la píldora en un 79% y el 19%, el diafragma.
En general, la proporción de mujeres que conocían cualquier método era superior a medida que se pasaba de la categoría rural a la urbana. En el estrato urbano, la proporción del
conocimiento del lavado era superior a los que conocían el coitus. Esto no es de extrañar teniendo en cuenta que el lavado vaginal constituye un método que presupone una mayor cultura sanitaria e higiénica, mientras que el coitus interruptus ha sido siempre considerado más rudimentario.
Los diferentes indicadores del status socioeconómico (nivel educativo, status ocupacional del marido, clase social subjetiva e ingresos familiares), parecen relacionarse de manera similar con el grado de conocimiento sobre métodos de control. En general, la proporción de mujeres que conocían cualquier método era superior cuanto mayor era su nivel de estudios, el status del marido, la clase social, los ingresos familiares y aquellas que habían trabajado, estaban trabajando o pensaban trabajar.
Aunque se generalice su uso a través del tiempo, el perfil de las consumidoras en los años setenta eran mujeres jóvenes que estaban en los niveles superiores del sistema educativo, habitaban en las zonas más urbanizadas, tenían 2 o 3 hijos y se declaraban no creyentes y, en el caso de ser creyentes, las no practicantes94.
Estudios y encuestas a partir de principios de los 80.
A partir de finales de los años 70 coincidiendo con la legalización de los anticonceptivos, se han llevado a cabo varias encuestas oficiales sobre Fecundidad que recogen información sobre la vida fértil de las mujeres95.
De ellas se deduce que la reducción de nuestra fecundidad se ha producido justamente, cuando la mayoría de las españolas han podido conocer y sobretodo utilizar con libertad los
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Del Campo y Navarro (1982). Análisis sociológico de la familia española. M. de Cultura. Madrid.
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Encuesta de Fecundidad, diciembre de 1977, Madrid, 1978; Encuesta de Fecundidad 1985, Avance Resultados, Madrid, 1986. Encuesta de Fecundidad, 1999.
métodos anticonceptivos, lo cual ha sucedido después de la Democracia. De Miguel y Diez Nicolás96 señalan “la paradoja que representa el crear centros de planificación familiar, o de aplicar encuestas únicamente a mujeres, cuando el control de la natalidad ha sido y todavía es, en España un asunto sobre todo de varones”. En los años 80, el 59% de los métodos utilizados por la pareja tienen como protagonista al varón, el 28 % a las mujeres y el 13% a los dos miembros. Según los últimos datos que se aportan en el presente trabajo, el 71% de las mujeres usan anticonceptivos y podemos inferir que aunque el condón sea bastante utilizado, la mujer empieza a tomar el control de los anticonceptivos con el uso en auge de la píldora.
La población tiene un alto conocimiento de los diferentes métodos anticonceptivos y lo prueba que el 99 por 100 declara conocer al menos alguno eficaz. Algunos de los métodos son conocidos por la población desde los años setenta, sobre todo aquellos que eran socialmente permitidos: el coitus interruptus, el ritmo y temperatura basal y la abstinencia. Otros métodos como el preservativo, el DIU, la píldora, las cremas anticonceptivas y el lavado vaginal, se han ido conociendo poco a poco llegando a ser algunos de ellos los más conocidos por la población. El 99 por 100 conoce la píldora y el condón y el 91%, el DIU. Un último aspecto respecto al conocimiento de los métodos se refiere a aquellos métodos orientados a la esterilización de la mujer y del hombre y la píldora del día siguiente que de ni siquiera recogerse en la propia encuesta de 1977, representan el 94, 92 y 69 por 100 en la encuesta de 1999.
TABLA 3.17. Conocimiento de métodos anticonceptivos por mujeres fértiles 1977-99.
1977 1985 1999
No conoce ningún método 7 0,9 0,8
Conoce al menos uno ineficaz pero no eficaz 2 0,4 0,0 Conoce al menos un método eficaz 91 99 99
Conoce píldora 95 98 99
Conoce diu 32 81 91
Conoce diafragma, tapón, esponja vaginal 21 57 78
Conoce abstinencia - 70 81
Conoce preservativo o condón 73 94 99 Conoce ritmo y temperatura basal 57 75 58
Conoce coitus interruptus 76 88 82
Conoce lavado vaginal 38 48 59
Conoce cremas anticonceptivas 38 47 64
Conoce lactancia prolongada 36 48 46
Conoce inyección - 62 52
Conoce píldora del día siguiente - 25 69
Conoce ligadura de trompas - 93 94
Conoce vasectomía - 78 92
Conoce otros métodos 10 1 8
Fuente: Encuesta de Fecundidad. INE. 1977, 1985 y 1999. Los datos de 1977 tienen como base las mujeres en edad fértil no solteras.
Este nivel de conocimiento no explica por qué en 1985 había un 33,5 por 100 de mujeres que no habían utilizado nunca ningún método y un 14 por 100 había empleado alguno ineficaz. Estos porcentajes cambian entre las mujeres casadas, pues son de 16 y 18 por 100 respectivamente, lo cual avala, por lo menos parcialmente, la hipótesis de que la difusión de estos medios se ha producido en los últimos años, dado que en la encuesta de 1977 el grupo de mujeres casadas que no había utilizado nunca un método se elevaba hasta el 40 por 100.
En 1985, la relación de pareja y/o estado civil, la creencia y práctica religiosa y la actividad laboral eran variables decisivas, en especial las dos primeras, para explicar el uso
diferencial que las mujeres realizaban de los métodos anticonceptivos. A ellas hay que añadir otras, como la edad, el nivel de estudios, el número de hijos y la actividad laboral. De esto comprobamos que la utilización de un determinado método estaría condicionada por variables objetivas como el mantenimiento de relaciones sexuales estables, el número de hijos tenidos, la edad, el estado civil, el nivel de estudios etc, pero también por variables subjetivas como las creencias religiosas.
Según el informe Foessa 8397, el perfil de las que más utilizaban algún método era el siguiente: mujeres que tenían menos de 30 años, residentes en grandes metrópolis, con estudios superiores, esposas de un cuadro medio o superior y católicas no practicantes. Por otra parte, las que menos utilizaban algún método eran mujeres que tenían más de 40 años residentes en municipios menores de 10.000 habitantes, con estudios primarios, esposas de un empresario agrario sin asalariados y católicas practicantes.
En 1999, el 73 por 100 de la población femenina expuesta al embarazo ha utilizado o utilizaba entonces algún método anticonceptivo. Las mujeres que los utilizan son en su mayoría casadas, separadas y divorciadas y, aquellas que mantienen una pareja estable; las no creyentes y las que no se dedican a trabajar, aunque más de la mitad de las mujeres que trabajan ponen medios.
Respecto al tipo de método utilizado según diferentes características de las mujeres, podemos concluir lo siguiente. Los dos métodos más utilizados son la píldora y el preservativo (31 y 34 por 100, respectivamente). En 1999, las pautas de utilización de los métodos anticonceptivos se mantienen pero hay que centrarse en dos que adquieren
importancia, no tanto por su cuantía sino porque es en 1999 cuando aparecen en la Encuesta de Fecundidad. Tanto el perfil de las mujeres que se esterilizan con la ligadura de trompas como las mujeres de los hombres que se hacen la vasectomía, son muy similares. En la mayoría de los casos son mujeres casadas, católicas no-practicante y que se dedican a sus labores. Por otra parte, el método anticonceptivo que más utilizan las mujeres trabajadoras son el DIU y el preservativo y, las mujeres no creyentes utilizan la píldora y el preservativo.
Más de la mitad de las mujeres no solteras que utilizan actualmente anticonceptivos emplean métodos ineficaces lo cual tiene que ver, sin duda, con su defectuoso conocimiento en esta materia, pese a la despenalización de los anticonceptivos aprobada por los gobiernos democráticos y a la apertura de centros de planificación familiar. Hay factores culturales, religiosos, de ignorancia y tradición, que impregnan las actitudes y los comportamientos de las mujeres en este y otros asuntos relacionados con la familia y también pasa lo mismo con los hombres, aunque en un grado menor98.
Desde la última encuesta realizada en 1999 podemos servirnos de la encuesta Shering sobre anticoncepción 200399. Del total de mujeres de 15 a 49 años, el 71% usan métodos anticonceptivos. De éstas el 95,3 utiliza métodos eficaces y el 4,7, métodos no eficaces. De aquellas mujeres que no usan métodos anticonceptivos, tienen riesgo de embarazo el 13% y, las razones de estas mujeres para no utilizar métodos anticonceptivos son las siguientes: el 55% porque no tienen relaciones, el 8% porque no pueden quedarse embarazadas, el 4%
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Del Campo, S y Rodríguez-Brioso, M. (2003). “La gran transformación de la familia española en la segunda mitad del siglo XX”. REIS nº 100. CIS.
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porque no les importa quedarse embarazadas y el resto, se debe a otros motivos no estipulados en la encuesta.
Desde 1997, fecha de la primera encuesta Schering, la proporción de mujeres que usan anticonceptivos no ha dejado de aumentar. Según esta encuesta, los métodos más utilizados son la píldora y el preservativo, 18 y 31%, respectivamente. El preservativo tiene un gran protagonismo a la vez que la píldora empieza a despegar fuerte tanto en tratamientos regulares como en el uso de la píldora del día después. Las personas que pretenden cambiar de anticonceptivos optan en una gran proporción por la píldora en un futuro. Las razones para tomarla son por iniciativa propia y por recomendación del médico (43 y 53% respectivamente). Las usuarias de la píldora consideran la seguridad anticonceptiva, la comodidad y la regularidad del ciclo como las ventajas de usar la píldora (37, 28 y 25% respectivamente). Por el contrario, los motivos de no usar la píldora son los efectos secundarios, la toma diaria y el considerarla que no es natural (26, 13 y 5% respectivamente)
La aceptación social del uso de anticonceptivos la hemos venido observando en la mayor práctica de estos. En definitiva y concluyendo lo dicho hasta ahora, la aceptación social de los anticonceptivos es evidente si nos fijamos en las pautas de comportamientos que hemos venido observando desde los años setenta.
3.2.3. Aborto.