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3. RED DE AYUDA A LOS ANIMALES – RAYA

4.4.3 Otras actividades de atención

Como se mencionó anteriormente, la corporación surgió en un momento decisivo para la

protección de los perros y gatos en la ciudad. A través del albergue temporal en la Universidad de Antioquia, las fundadoras de la corporación tuvieron el primer acercamiento a la atención de animales, teniéndose que hacer cargo en gran medida de su bienestar y de suplirles los requerimientos necesarios de alimentación, salud y estado mental, por mencionar algunos. A pesar de no ser directamente las encargadas del albergue, mucho del peso del funcionamiento operativo dependía de los estudiantes y personas voluntarias que se habían sumado a ese proceso. Por eso para las integrantes de RAYA son claros los requerimientos y las exigencias que un albergue de perros y gatos necesita, y habiendo estado tan de cerca en un proceso de ciudad, les hizo replantearse los objetivos futuros, sin renunciar al trabajo altruista por los animales.

Luego de que el albergue terminara, la corporación RAYA tuvo algunos casos de rescate, rehabilitación y adopción de perros y gatos que eran encontrados por las mismas integrantes o por algún ciudadano preocupado por la situación de un animal. La mayoría de esos casos eran de animales politraumatizados, enfermos, hembras preñadas, cachorros, o animales ancianos, casos todos que requerían una intervención urgente y no simplemente animales sanos que vagaran en las calles. Los tratamientos médicos y el sostenimiento de los animales, se hacía con el dinero que la corporación recaudaba con las demás actividades realizadas y de donaciones de particulares que buscaban aportar a la causa.

Estos animales se albergaban en la casa de alguna de las integrantes de RAYA y una vez rehabilitado se entregaba a una familia en adopción. Este fue un gran motivo de aprendizaje pues entregar a los animales a entornos seguros donde no fuera revictimizados, era una prioridad. Por eso, RAYA utilizó el internet para contactarse con organizaciones de otros países con el fin de buscar asesoría, recursos y herramientas para

iniciar procesos formales de adopción de perros y gatos en la ciudad. Esta búsqueda mostró a RAYA que en el mundo había organizaciones con objetivos similares cuyo trabajo ya estaba muy organizado y que podían ayudar a la entidad a mejorar la vida de los animales que rescataba a través de documentos, protocolos y estandarización. Este fue el primer contacto metodológico que la corporación tuvo y que inspiraría el desarrollo de otras metodologías en la atención de los animales.

Los casos de perros y gatos rescatados no fueron muchos, pues para las integrantes de la corporación era claro que no querían tener albergues ni dedicarse solo a recogerlos de las calles, pues conociendo los requerimientos y buscando siempre la protección de los animales, sus recursos, infraestructura y formación eran un impedimento y el contacto con los albergues locales desincentivó cualquier idea sobre este aspecto.

De forma paralela al rescate de animales en condiciones de peligro o de salud extremas, la corporación ha proporcionado ayuda a algunos albergues y barrios de la ciudad a través de la entrega de alimento concentrado para los perros y gatos, y la atención veterinaria. El principal albergue beneficiado de estas donaciones fue la Fundación Bienestar Animal fundado por la señora Amalia Vásquez y su familia, en una vivienda en el barrio San Germán de Medellín. La señora Amalia había sido voluntaria de RAYA en los primeros años de la corporación y posteriormente decidió crear un albergue para rescatar animales. Dada la cercanía entre las dos entidades, RAYA proporcionó recursos en especie, como concentrado, medicamentos e insumos que recolectaba a través de actividades como la RAYATÓN, eventos y ferias.

Otra ayuda que se le dio a los albergues a través de las redes sociales y página web de la corporación consistía en un informativo de adopción y animales extraviados que se actualizaba constantemente y era enviado de forma mensual al correo electrónico a una base de datos recolectada en las diferentes actividades realizadas. Este informativo proporcionaba a los albergues y a las personas que tuvieran animales para entregar en adopción o que se hubieran extraviado, un espacio con más alcance para hacer difusión de estos casos. Este informativo funcionó desde el 2004 hasta el 2016 y fue suspendido debido a la falta de tiempo y a la imposibilidad de mantener actualizada la información de terceros, lo que fue lamentado por organizaciones que se beneficiaban de él.

Durante el trabajo en el Concejo de Medellín, 2008-2012, con F.A.U.N.A, la corporación ayudó con la gestión de concentrado que era donado y Catalina Yepes prestó gratuitamente sus servicios médicos a los albergues y hogares de paso que se tenían registrados en el censo realizado por el colectivo. Esta atención periódica ayudaba a los cuidadores de los animales a mantenerlos en un buen estado de salud y de alimentación, pero también dejó ver una cara lamentable del abandono en el que estaban esas personas y los animales, sin recursos, apoyo o bienestar. Esta actividad asistencialista fue un motivo de alarma para la corporación, que veía cómo los albergues tenían en malas condiciones a los animales y al recibir este tipo de ayudas, solo seguían perpetuando los comportamientos y empeorando la situación, pues al verse con recursos los responsables de estos lugares optaban por tener más animales para conseguir más ayudas.