1 Uso de internet: lo común a todas y todos
Gráfica 4.4 Actividades realizadas en el tiempo libre en los últimos tres meses
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% Escucha música
Ver televisión Reunirse con amigos Ver series Ir al cine Salir de compras Estar con tu pareja Hacer algún deporte Leer libros Ir a bailar Escuchar la radio Ir a bares, cafeterías Ir a iglesia Asistir a eventos deportivos Leer revistas/diarios Hacer viajes, turismo Asistir a espectáculo en vivo Tocar un instrumento, pintar o escribir Trabajo voluntario Visitar museos/exposiciones Tomar clases artísticas
72% 64% 56% 51% 56% 44% 44% 44% 39% 38% 38% 37% 33% 28% 26% 22% 21% 17% 16% 15% 10%
¿Qué otras actividades has realizado en tu
tiempo libre en los últimos tres meses?
Al hacer la revisión por niveles territoriales, las y los jóvenes de las zonas rurales son quienes más escuchan música en su tiempo libre, con un por- centaje superior al promedio y que se ubica en el 76%. De igual forma son quienes, en un mayor porcentaje, ven televisión en su tiempo libre con el 70.2%. En cuanto a la tercera actividad más fre- cuente, son las y los jóvenes de las grandes ciu- dades quienes más se reúnen con amigos, con un porcentaje del 60%; así mismo, son quienes más ven series, con un porcentaje del 62%; 6 pun- tos porcentuales por encima del promedio. Estos resultados permiten colegir que, en las grandes ciudades, el uso del tiempo libre tiende a ser más social y tecnológico.
Una diferencia muy marcada entre las zonas rurales y las ciudades se encuentra en el porcentaje de jóvenes que escuchan la radio, pues, en la clasificación general, esta actividad se encuentra en el puesto 11 de las más realizadas; pero, si solo se tiene en cuenta las zonas rurales, esta actividad asciende al puesto 7, con el 45% de las y los jóvenes que la escuchan, en su tiempo libre; es decir, un 12% adicional respecto de las grandes ciudades.
En cuanto a las y los jóvenes que expresaron ser víctimas del conflicto armado, hay diferencias mayores en cuanto a las actividades en su tiempo libre. Al comparar las que realizan las y los jóve- nes, víctimas, respecto de los que no lo son, se presenta una diferencia de alrededor de 10 puntos porcentuales, o más, en varias de ellas. Aunque, las tres más frecuentes no difieren mucho del grupo general de jóvenes (escuchar música; reu- nirse con amigos e ir a bares, cafeterías), hay otras actividades en las que se nota una diferencia muy marcada como: (1) ir a bares, cafeterías; (2) visitar museos/exposiciones; (2) leer libros; (3) tocar un instrumento, pintar o escribir; (4) asistir a espec- táculos en vivo; y (5) tomar clases artísticas. Mien- tras que aquellas que, con una marcada diferencia, realizan más las personas jóvenes no víctimas son: ver series y ver televisión.
Los resultados sobre actividades que realizan las y los jóvenes, denotan la influencia de diversos fac- tores económicos, psicológicos, políticos, sociales, territoriales y culturales en las actividades que ellos y ellas eligen para su tiempo libre; incluso, podríamos agregar que el hecho de contar, o no, con tiempo libre - puede estar relacionado con aspectos sociales y económicos del contexto en el cual habitan. A pesar de que esta decisión se
toma, en principio, desde las preferencias y nece- sidades individuales, debemos recordar que:
(…) sus elecciones están condicionadas por aspectos económicos y culturales; en oca- siones pueden contar con recursos económi- cos para el desarrollo de cualquier actividad lúdica, cultural o recreativa, pero carecer de un patrimonio cultural que les ayude a valo- rar cierto tipo de expresiones y posibilidades (…) también se puede dar la situación contra- ria, que exista la sensibilidad hacia formas de consumo cultural, pero que las limitaciones económicas impidan el acceso a determinadas prácticas (Huertas, Caro, Vasquez, & Velez, 2008, pág. 42).
Allí es donde entran en juego las estrategias ins- titucionales y la oferta estatal, así como la tras- cendencia de que esta sea capaz de responder a las distintas motivaciones de las y los jóvenes desde los contextos en los que interactúan y se relacionan. Es decir, es importante que tales estra- tegias cuenten con los suficientes incentivos y que manejen un lenguaje incluyente, para posibilitar el acceso a lo que se ofrece. Tales incentivos deben darse, teniendo en cuenta las características cul- turales de los territorios, pues convivimos en un entorno de gran diversidad cultural.
En suma, es necesario que las acciones partan de la interseccionalidad y los enfoques diferenciales como eje de una visión integral de la realidad de las y los jóvenes, respondiendo a las inequidades que experimentan, debido a esos mismos factores diferenciales.
De acuerdo con lo dicho antes, al revisar las dife- rencias entre las actividades realizadas por hom- bres y mujeres en esta área temática, se revelan mayores diferencias entre sexos, dentro de las cuales, las más notorias, son: la actividad de reu- nirse con amigos, que es más frecuente en hom- bres que en mujeres, con una diferencia del 7%, mientras ir de compras es mayor en mujeres que en hombres, con una diferencia del 8%.
Así mismo, es mayor el porcentaje de hombres que practica algún deporte, con un 19% de dife- rencia si se compara con el porcentaje que regis- tran las mujeres. El resultado es similar respecto de la asistencia a eventos deportivos, donde es mayor el porcentaje de hombres que el de muje- res con un 14% de diferencia. A su vez, resulta interesante que el porcentaje de mujeres que va a la iglesia es mayor que el de hombres, con un 9% de diferencia.
Gráfica 4.5 Actividades realizadas en el tiempo libre en los últimos tres meses por sexo