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La investigación es desarrollada en torno a las contingencias derivadas de accidente de trabajo y enfermedad profesional, por considerarse el objetivo principal de la prevención de riesgos laborales. La especialidad de Ergonomía y Psicosociología Aplicada pretende lograr la reducción de la siniestralidad laboral a través de la adaptación del puesto de trabajo a la persona (plano físico y mental), disminuyendo los deterioros de la salud producidos por los desajustes en la ejecución del trabajo (Llaneza, Lopez, Suarez, & Suarez, 2013).

La influencia del comportamiento humano en el accidente laboral y la enfermedad profesional ha sido ampliamente investigada, si bien, no siempre se aplican medidas preventivas útiles para la detección y control de comportamientos irregulares que perjudiquen la seguridad y salud de los trabajadores.

La detección de tendencias a la adopción de comportamientos seguros o inseguros permitiría la adaptación de las tareas a nivel psicológico e individual. De igual forma que

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la ergonomía adapta los movimientos, las posturas y la manipulación manual de cargas a las condiciones físicas del trabajador, debería adaptarse el nivel de riesgo al tipo de personalidad y comportamiento del trabajador. El establecimiento de adaptaciones en función de las características del operario, el aumento de los niveles de control y supervisión o la adecuación del tipo de actividad a las características psicológicas del trabajador, son herramientas críticas para la disminución de los riesgos derivados del comportamiento humano.

Más allá de la vertiente económica y desde una perspectiva psicológica, existen algunos estudios que han explorado las diferentes variables personales que producen mayores niveles de siniestralidad laboral. El 95% de los accidentes laborales están asociados al factor humano, alcanzando un valor del 76% en aquellos que están asociados a comportamientos inseguros de los trabajadores, acciones evitables a través del control de las conductas. Estos accidentes laborales generan numerosos daños personales y cuantiosas pérdidas económicas (Cuervo et al., 2011). Existe la posibilidad de que determinados patrones o factores de la personalidad provoquen mayores niveles de siniestralidad laboral o de propensión al riesgo. Teniendo en cuenta el coste asociado a la siniestralidad laboral analizado en los párrafos anteriores, se pueden relacionar de forma directa los comportamientos y la rentabilidad del trabajador. Alcanzar comportamientos correctos en el cumplimiento de las medidas de seguridad provocará la reducción de la siniestralidad laboral y la mejora de la rentabilidad por la reducción de incidentes, de paradas y de días de trabajo perdidos (absentismo laboral).

De los diferentes absentismos analizados, el derivado por accidente de trabajo y enfermedad profesional es el que mayor nivel de responsabilidad asigna a las organizaciones. Las condiciones a las que el trabajador está expuesto en su actividad laboral generan modificaciones en su estado de salud que deben ser analizadas, controladas y modificadas en busca de la reducción o eliminación de los riesgos existentes (Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales). La presente tesis, encuadrada en la especialidad de Psicosociología Aplicada, se centra en la reducción de los procesos asociados a las contingencias profesionales.

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Históricamente la Psicosociología Aplicada ha sido utilizada con una orientación reactiva, no como una herramienta preventiva. Aplicándose como una serie de instrumentos destinados a la corrección de conflictos, de situaciones de acoso, de quejas de los trabajadores o de lesiones derivadas de acciones y/o conductas inapropiadas. La filosofía de la especialidad no recae en la resolución de dichos conflictos e incidentes de forma reactiva, sino en la prevención de los mismos, en la identificación temprana y en la implementación de soluciones que eviten que se produzca cualquier tipo de daño sobre la salud del trabajador, siendo proactiva (Fernandes, Hurtado, & Batís, 2015). Entendiendo dicha salud como un bienestar total en el plano físico, mental y social según la Organización Mundial de la Salud. De ello se deriva la necesidad de establecer herramientas de evaluación que permitan detectar precozmente aquellas situaciones que puedan generar daños sobre los trabajadores. Poder establecer clasificaciones en el tipo de comportamiento de cada trabajador permitirá la adopción de medidas preventivas, de la misma forma que un reconocimiento médico implementa adaptaciones para garantizar que no se sobrepasen las capacidades de los trabajadores a nivel físico (Stubbs, 2000). La organización debe ser capaz de controlar los dos elementos que conforman el trabajo, haciendo partícipe al trabajador (Laing et al., 2007). La interacción entre las características del puesto de trabajo y las características de la persona que lo desempeña, tanto en el plano físico como en el mental.

En relación al control de las características del puesto de trabajo la prevención de riesgos laborales ha diseñado múltiples herramientas, como el análisis del estado de salud (vigilancia de la salud a través del reconocimiento médico laboral fundamentalmente), las evaluaciones de riesgos psicosociales y la designación de trabajadores (delegados de prevención) con responsabilidad y participación en materia preventiva. Si bien, no se logra profundizar en el conocimiento de las características del trabajador a nivel holístico e individual. Es necesario conocer sus capacidades físicas y psicológicas con el objetivo de lograr implementar las intervenciones necesarias para garantizar la adaptación del puesto de trabajo a sus características y establecer las medidas preventivas pertinentes para minimizar su exposición a los riesgos derivados de la actividad laboral. El tratamiento de los trabajadores como personas individuales caracterizadas por diversos elementos permitirá mejorar la eficacia de las actuaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo. Las medidas preventivas no deben ser colectivas en los aspectos

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psicosociales, sino que deben ser diseñadas de forma individual, únicas en función de las características de cada trabajador.

El establecimiento de controles y formación personalizada, la designación de actividades con niveles de riesgo apropiados a las capacidades del trabajador (en cuanto a comportamiento seguro o inseguro) o la selección de perfiles “seguros” en tareas de elevado riesgo, son necesarias para poder emplear la Psicosociología Aplicada de forma preventiva, pasando de la reactividad a la proactividad. El conocimiento profundo de las características de un trabajador permitirá una adaptación adecuada del puesto de trabajo, obteniendo máximos rendimientos con niveles mínimos de riesgo.

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