3. FACTORES INDIVIDUALES Y SINIESTRALIDAD LABORAL
3.4. Factores psicosociales
3.4.5. La autonomía, la supervisión y la participación
La autonomía, comprendida como la capacidad y libertad de una persona para tomar decisiones sin intervención ajena, es analizada como un factor psicosocial (Nahrgang et al., 2011). Tanto bajos niveles de autonomía, como un exceso de la misma, pueden provocar perjuicios en la salud de los trabajadores.
Niveles reducidos de autonomía causan descensos en la libertad y en la flexibilidad laboral de los trabajadores, aumentando su descontento. Esta falta de autonomía se relaciona con niveles elevados de siniestralidad laboral (Klauw et al., 2014).
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Igualmente, un exceso de autonomía, sin una supervisión adecuada, puede provocar errores en los trabajadores derivados de la sensación de abandono, del exceso de confianza y de la falta de apoyo. Es necesaria la implantación de niveles de autonomía adecuados a las capacidades de los trabajadores (Gyekye & Salminen, 2010).
La autonomía es indispensable para la realización personal del trabajador, sin embargo, no debe dejarse de lado la supervisión y el control para evitar los efectos negativos de la sobreconfianza. La supervisión puede comprenderse como una forma de control y de formación (entrenamiento y/o reciclaje) hacia los trabajadores, un elemento de verificación que refuerza la autonomía y garantiza la seguridad en la toma de decisiones (seguridad operativa y en relación a la salud). Una adecuada supervisión provocará una disminución de la incidencia de errores y consecuentemente del número de accidentes laborales (Mattila, Rantanen, & Hyttinen, 1994). De la mano de la supervisión se encuentra el liderazgo22, aspecto que permite la influencia sobre los
trabajadores, motivándolos a actuar según unas normas establecidas a través del ejemplo, evitando la imposición. Una plantilla bajo una supervisión y un liderazgo adecuados en materia de seguridad es una plantilla segura (Samson & Nwaoha, 2012b). La supervisión debe ser desarrollada por parte de responsables y por personal especializado en materia de prevención de riesgos laborales, conocedores de los riesgos existentes y de sus medidas preventivas (Mattila et al., 1994). Samson y Nwaoha (2012a) profundizan en la importancia de la supervisión para la reducción de errores, incluyendo el concepto de liderazgo en materia de prevención de riesgos laborales.
Relacionada con la autonomía se encuentra la participación. El trabajador acumula conocimientos y experiencias útiles en el desarrollo de sus tareas que le permiten el perfeccionamiento de sus capacidades y el aumento de su productividad. Este conocimiento es muy valioso para la organización que debe dotar al trabajador de los
22 El liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos. También se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar un proyecto, de forma eficaz y eficiente, sea este personal, gerencial o institucional (dentro del proceso administrativo de la organización).
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pertinentes canales de comunicación para facilitar y lograr su participación en la mejora continua de la empresa (Desnoyers, 1992). En este sentido, la seguridad y salud en el trabajo no es una excepción, la experiencia y el conocimiento son herramientas indispensables en la prevención de riesgos laborales (Iverson, Zatzick, & McCrae, 2008; Stanton & Manning, 2013). El conocimiento en materia de seguridad (safety knowledge) debe ser transmitido a través de la participación de los trabajadores (Christian, Bradley, Wallace, & Burke, 2009). La participación, además de permitir el flujo de información, presenta un componente motivacional que permite que los trabajadores se sientan involucrados en el desarrollo de la organización, mejorando su implicación. Las vías de comunicación y el fomento de su utilización pueden modificar los roles de los trabajadores, aumentando las tasas de adopción de conductas responsables, alineadas con la prevención de riesgos laborales(DeJoy, Schaffer, Wilson, Vandenberg, & Butts, 2004). El interés por el trabajador y sus conocimientos es una herramienta válida para aumentar la motivación y alcanzar la mejora de los procesos productivos. Cualquier organización que efectúe una apuesta por la mejora continua debe abrir todos los cauces de comunicación posibles para el aprovechamiento y generación del saber hacer empresarial (know-how). En este apartado el conocimiento de los trabajadores es un elemento indispensable con un valor incalculable.
El establecimiento de niveles de autonomía adecuados a las capacidades, la experiencia y los conocimientos de los trabajadores redundará en comportamientos responsables y en la reducción de la siniestralidad laboral al mismo tiempo que mejorará la productividad de la organización. De forma simultánea es necesaria una adecuada supervisión que evite efectos de “relajación” en los trabajadores, que pueden causar una reducción de los niveles de atención hacia la seguridad y salud en el trabajo. Del adecuado equilibrio entre la autonomía y la supervisión dependerá el comportamiento de los trabajadores en materia de prevención de riesgos laborales. Si bien, en relación a las características de cada persona, la empresa debería ser capaz de amoldar los niveles de autonomía y de supervisión de forma individual, no se trata de implementar actuaciones colectivas, sino de alcanzar análisis y adaptaciones individuales. En consecuencia, el conocimiento adquirido por el trabajador presenta un valor incalculable para la organización. El trabajador debe ser partícipe en todos los ámbitos, especialmente en el de la prevención de riesgos laborales, aportando sus conocimientos (fruto de su experiencia) y sus dudas y temores en relación a la siniestralidad laboral. La experiencia
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y la exposición a los diferentes factores de riesgo pueden provocar la comprensión de los mismos y facilitar información vital para su control, disminuyendo de forma eficaz la siniestralidad laboral. La mejora de los niveles de seguridad y salud en el trabajo depende del establecimiento de adecuados niveles de participación, autonomía y supervisión. Lograr la colaboración de todos los trabajadores supone la verdadera integración de la seguridad y salud en el trabajo en los valores de la organización.