Con el propósito de buscar soluciones efectivas para garantizar un mercado de distribución mayor al nacional, durante el año 2003 se comenzó a trabajar entre CORFO y el CNCA en posibles acuerdos de codistribución de películas, teniendo como referente el buen desempeño que han tenido los acuerdos de coproducción internacional que Chile ha suscrito.
Fue así como se suscribió el Primer Acuerdo de Codistribución de Cine con Argentina67. El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina, INCAA, se sumó en este esfuerzo que permitiría abrir posibilidades de distribución para las producciones argentinas en territorio chileno y viceversa. Al poco andar, esta iniciativa puso en evidencia el rol del distribuidor y la calidad de los servicios ofrecidos, dejando constatar que no sólo el cine pasaba por un crisis de modelo de negocios de distribución, sino que a esto se le suma el perfil de los distribuidores y la baja cantidad de empresarios que existen en esta parte de la cadena productiva.
Películas chilenas como Machuca, Subterra y Cachimba fueron distribuidas en Argentina. Resultado: Una semana en cartelera.
Películas argentinas estrenadas en Chile: El juego de Arcibel.
Objetivo del Acuerdo: Crear un programa de reciprocidad entre ambos países para dar apoyo de co-financiamiento para la distribución de obras cinematográficas de largometraje en el mercado de salas de exhibición de cada país.
Participantes: Chile: CORFO - Consejo Nacional de la Cultura. Argentina: Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)
Tipo de Acuerdo: Bilateral, con duración un año, renovable automáticamente por igual período, con el consenso mutuo de los participantes.
Principales contenidos:
El Acuerdo se aplica para la distribución de largometrajes de ficción, documental y animación producidas en Chile y Argentina, sea en formato negativo fílmico o digital finalizadas en 35 mm. con duración superior a 70 minutos.
Son beneficiados un mínimo de 3 y un máximo de 5 títulos por año.
El aporte deberá ser destinado a servicios de copiados, material de publicidad y promoción para el lanzamiento del filme.
El aporte financiero corresponderá a un cofinanciamiento de hasta un 70% del costo total del proyecto de distribución, con un tope determinado según las líneas de fomento de cada país.
Se crea una comisión mixta conformada por integrantes de cada institución, a fin de velar por la correcta ejecución del acuerdo.
Existe además, una Comisión de Evaluación en cada país que selecciona los títulos a distribuir. Llama a concurso público para la selección de las películas. La deliberación es por mérito y fundamentada de acuerdo con los criterios establecidos en el Acuerdo Bilateral y en las bases del concurso.
Ventajas del Acuerdo
1. Aumenta el mercado de distribución de películas chilenas en Argentina
2. Se activa el rol de las empresas distribuidoras chilenas, ya que serían ellas las encargadas de distribuir la producción argentina.
3. Existe la factibilidad de aplicar los instrumentos de fomento productivo para las empresas distribuidoras.
4. Se contribuye a la exportación de cine nacional (exportación de producto con alto valor agregado y exportación de imagen país)
Costos de esta iniciativa
Los que implica constituir un Proyecto Asociativo de Fomento (PROFO), de Distribución de Cine, en aquel entonces esto era: cofinanciamiento CORFO de hasta un 70% del costo total, con un tope de 3.400 U.F. ($57,8 millones) por grupo y de 680 U.F. ($11,5 millones) por Empresa.
Se exigen los mismos requisitos para la constitución de un PROFO y se agrega la condicionante que para el caso de la distribución de películas argentinas se requiere la presencia empresas distribuidoras chilenas.
Algunos antecedentes a considerar
1. La línea de apoyo del INCAA a los estrenos consiste en: el productor cede al INCAA el derecho de antena, y a su vez el INCAA le otorga un monto de dinero aplicable a tiraje de copias y publicidad. En estos momentos el promedio está en los US$ 10.000. ($6,1 mill.)
2. Las películas chilenas requieren de empresas de distribución argentinas, o asociadas a capital argentino, reconocidas por el INCAA. Los porcentajes de participación responden a los contratos privados entre el productor y el distribuidor. En el caso de porcentajes de taquilla lo habitual es 50% para el exhibidor, 35% para el productor y 15% el distribuidor. Los costos recaen habitualmente en el productor. También el caso de compra de derechos para el territorio argentino y combinación de ambas.
3. Los impuestos de aduana son asumidos habitualmente por el distribuidor. No hay otros impuestos, a excepción de una única tasa de US$ 300 ($183.000) por el certificado de calificación y de exhibición por título, y no por copia, que se paga en el INCAA.
4. Argentina tiene firmado un acuerdo de co-distribución con Brasil, similar al que se pretende firmar con Chile. De esa experiencia se observa que la relación contractual entre productores y distribuidores es jurídicamente apta para cada país, pero cada uno ha tomado formas diferentes según la conveniencia entre las partes.
Si la distribución de películas chilenas se realiza sobre la base de ingreso a Argentina de copias usadas en buen estado y dependiendo del Plan de Distribución y número de copias necesarias, el aporte o beneficio sería principalmente para financiar actividades de lanzamiento (promoción, publicidad, etc.) El costo promedio de un buen lanzamiento en el mercado argentino tiene un valor de US$20.000 promedio ($12,2 millones).
Para impactar en un nuevo mercado con productos cinematográficos, se requiere un mecanismo ágil que signifique que el distribuidor pueda tener apoyo estatal para un lanzamiento publicitario importante, ya que en definitiva, sin eso, no hay cantidad de copias que valgan, vinculando si es posible, a las empresas de exhibición.
Conclusión del caso:
Si bien resultó ser una buena iniciativa, no prosperó toda vez que las condiciones de los distribuidores de ambos países eran distintas. Posteriormente llegó a América Latina la problemática internacional de la distribución que afecta a toda la cadena productiva focalizada en la digitalización, la línea editorial de las salas que programan contenidos y la lógica de un modelo de negocios de distribución que fue bueno en un minuto y que ahora está obligado a reinventarse. A esto se suma la estabilidad política, financiera y comercial de ambos países. Por otra parte los tiempos de respuesta y las características propias de la Administración Pública de cada país también se sumaron. La iniciativa se dejó de utilizar en el año 2007.
Caso 5: