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3.   LA ADAPTACIÓN PSICOSOCIAL 54

3.4   LA ADAPTACIÓN PSICOSOCIAL 64

A la adaptación, en general, se le dotará de significado con la pregunta indirecta “en qué” (esto es: en qué está o es inadaptado). Para Ortega y Gasset “el hombre es un animal inadaptado” (pág. 86), es decir, existe un elemento hostil a su condición: el mundo que le rodea. En estas circunstancias la vida de las personas implica adaptarse a lo social. Tiene que esforzarse en transformar este mundo que le es extraño en otro afín donde se cumplan sus deseos. El hombre es un sistema de deseos imposibles en este mundo: la inadaptación es consustancial al hombre ante la imposibilidad de realizar en la tierra su sistema de deseos (Ortega y Gasset, 1962).

En la tarea de dotar de significado el “en qué”, en el presente caso, para lo psicosocial se podrá tomar en cuenta la distinción en la definición que realiza García Hoz (1961), quien delimita la adaptación-estado como “la armonía

existente entre el concepto que uno tiene de sí mismo y de sus posibilidades, por un lado, y la experiencia de su situación y actividad, por otro”, (pág. 150) y, la adaptación-proceso como “la autorregulación del sujeto para responder de un modo positivo a una situación y utilizar adecuadamente los elementos subjetivos y los del medio circundante”(pág. 151). En el caso de la presente investigación dicha armonía interior, y la autorregulación resultante, son fundamentales para explicar todo el comportamiento diario y subyacente producido en la vida cotidiana de los estudiantes de la Comunidad de Madrid.

Tomando otras referencias, Redl (1965) especifica los significados de adaptación psicosocial en torno a la aceptación, el deseo y la obtención. Aceptación por parte del individuo de sus realidades y limitaciones, sin sentirse desgraciado o anulado por sus repercusiones. Deseo por el individuo de encajar en las aspiraciones, gustos y funciones del grupo con el que convive o trabaja y aceptación de los ideales y normas de conducta impuestos por el grupo con disposición a someter las propias inclinaciones y comodidades a las del grupo. Por último, obtención del equilibrio interno entre los diversos deseos, necesidades y aspiraciones del mismo individuo. (Tomo 1, pág. 549)

Se debe tener en cuenta que para ser persona se necesita de un proyecto de vida, y que todo proyecto requiere de una adaptación continua a lo psicológico y a lo social. García Hoz (1961) refirió que “para la adaptación es menester llegar al logro de los objetivos de nuestra existencia”; afirmación apoyada por Brown (1961) para quien “las causas impulsoras de la adaptación pueden considerarse las mismas causas de la actividad humana” (pág. 28-57).

García Hoz (1961) registró los siguientes campos de adaptación: “En primer lugar, en la zona subjetiva (o interior) la adaptación fisiológica y la adaptación emocional. Y en segundo lugar, en la zona objetiva o exterior: La adaptación familiar, profesional, escolar y social” (pág. 15), caracterizándolos con las siguientes precisiones: 1) Las diversas modalidades de la adaptación no son entidades aisladas, aunque algunas pesen más que otras. 2) Entre las diversas modalidades de adaptación no existe únicamente convergencia, pueden entrar en discordia.

La adaptación humana dura tanto como la vida del hombre. Sin embargo, la Psicología ha demostrado la importancia de los primeros años de desarrollo. La infancia y la adolescencia son períodos críticos en el desarrollo de la personalidad. Los cambios son múltiples y exigen del sujeto infinidad de adaptaciones. En primer lugar, a su familia, al grupo de amigos, al medio escolar. Adaptarse a la escuela significa llegar a ser un elemento viviente de una colectividad, tomar su lugar entre los otros, sentirse solidario para el mayor desarrollo de sus aptitudes y el mayor desenvolvimiento de su conciencia (Bodin, 1947) y al ambiente social. Y lo más complicado, lo subjetivo: la adaptación mental y afectiva.

La realidad educativa actual es la imagen de la diversidad, de la heterogeneidad y de las transformaciones sociales. La educación debe responder a dicha realidad para prevenir y resolver los problemas de exclusión social, discriminación e inadaptación frecuentemente relacionados con situaciones de desventaja social, cultural, económica, familiar, escolar o personal.

El fomento de una cultura de respeto y de tolerancia sólo será posible si se educa a los futuros ciudadanos en la integración, el respeto y la valoración de las diferencias.

Cada alumno tiene capacidades, intereses, ritmos, motivaciones y experiencias educativas diferentes que hacen que su proceso de aprendizaje sea único e irrepetible. Desde esta concepción, es necesario desarrollar una educación que valore y respete las diferencias, transformándolas en oportunidades que faciliten el desarrollo personal y social y no como un obstáculo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Únicamente así será posible lograr la adaptación psicosocial.

Al integrar en el término “adaptación psicosocial” la vida cotidiana de los estudiantes es necesario darle la importancia que se merece, por ello valorarla adecuadamente es capital ante la necesidad de realizar adaptaciones curriculares y diseñar planes de intervención y tratamiento. Se trata de tener en cuenta cualquiera de los diversos problemas que se presentan en el aula, déficit

de estudio, habilidades sociales y/o problemas de comportamiento. Asimismo, las dificultades académicas están vinculadas frecuentemente a problemas de comportamiento (incluso vinculadas a trastornos psíquicos o problemas neurológicos, como pueden ser, por ejemplo, fobia escolar, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o la depresión, que normalmente acarrean consecuencias académicas para los alumnos), y a problemas que puedan existir en el seno de la familia (como, por ejemplo, la separación de los padres, el paro, el alcoholismo, la violencia de género, la adicción a sustancias adictivas, o las situaciones de pobreza que suelen acompañar a cualquiera de los problemas enunciados), además muestran graves dificultades alumnos procedentes de minorías étnicas, alumnos sin motivación, absentistas obligados a asistir a clase a través de Servicios Sociales, alumnos que residen en las residencias Infantiles de la Comunidad , alumnos que deberían recibir atención psicológica clínica y no la reciben, alumnos que han sufrido abusos sexuales y alumnos que arrastran fracaso escolar y su autoestima es muy baja, entre otros. Todos estos factores influyen en el recorrido escolar/académico de los estudiantes, por lo que deben ser conocidos por los equipos docentes de los centros.

Actualmente, en los centros de Secundaria y Bachillerato, el concepto de diversidad engloba a todo el alumnado, implica a todo el profesorado, y su objetivo es adaptarse a las necesidades de cada alumno, elaborándose para ello un Plan de Atención a la Diversidad (PAD, 2010) que el Claustro debe aprobar.

El Plan de Atención a la Diversidad es una actuación global integrada por: (1) el análisis de las necesidades; (2) los objetivos, y (3) las medidas propuestas (generales, ordinarias y extraordinarias).

Los objetivos que se pretenden conseguir harán referencia al desarrollo personal y social y al desarrollo cognitivo de los alumnos, así como a la mejora de la convivencia en los centros educativos.

Desde los centros educativos se responde con medidas caracterizadas como generales, entre las que deben resaltarse las siguientes: (1) a orientación personal, escolar y profesional; (2) la libre elección de asignaturas optativas por 67

parte del alumnado; (3) los programas de acogida a estudiantes recién incorporados al centro; (4) la flexibilidad en los criterios de evaluación y de promoción; (5) los planes de acción tutorial; y (6) la coordinación entre los profesores. Estas medidas sirven para erradicar el absentismo escolar, para fomentar la educación en valores, para promover hábitos sociales y de autonomía personal y para facilitar el acceso al mundo laboral.

De acuerdo con la legislación actual, las siguientes son medidas ordinarias; esto es, no modifican el Curriculum Prescriptivo (Orden 2199/2004 y Orden 2200/2004):

- Agrupamientos: desdobles, grupos flexibles, grupos de profundización y enriquecimiento, grupos de refuerzo en las áreas y asignaturas instrumentales, talleres, grupos de aprendizaje de la lengua castellana. - Horarios y espacios flexibles.

- La adecuación de los objetivos, contenidos, estrategias metodológicas y actividades a los diferentes niveles de competencia curricular del alumnado y en su evaluación.

- Las medidas de profundización y enriquecimiento para el alumnado con altas capacidades.

Mientras que se consideran como medidas extraordinarias a las siguientes:

- Adaptaciones curriculares significativas, modifican los objetivos, contenidos y/o criterios de evaluación; y, adaptaciones curriculares de acceso (Orden 2199/2004 y Orden 2200/2004).

- Flexibilización para los alumnos con necesidades educativas específicas por sobredotación intelectual (Orden 70/2005).

- Grupo de apoyo en compensatoria para el alumnado que presente desfase escolar significativo, con dos o más cursos de diferencia entre su nivel de competencia curricular y el nivel en que efectivamente está escolarizado, por pertenecer a minorías étnicas o culturales en

situaciones de desventaja socioeducativa, o a otros colectivos socialmente desfavorecidos (Orden 2316/1999 y Resolución de 4/09).

- Aulas de Enlace para alumnos con desconocimiento de la lengua española o escolarización irregular en su país de origen.

- Servicio de Apoyo Educativo Domiciliario para alumnado que debe permanecer largos periodos de convalecencia en su domicilio (Orden 992/2002; Resolución 11/2006).

- Centro Educativo Terapéutico, para alumnado derivado por el Servicio de Salud Mental (Orden 992/2002).

3.5 LA CONCEPCIÓN DE LA ADAPTACIÓN PSICOSOCIAL DESDE EL